🦶 AVISTAMIENTO · EXP. Nº0555 ACTIVO

Yee naaldlooshii

En la creencia diné (navajo), el yee naaldlooshii es una persona: un brujo de lo que Clyde Kluckhohn llamó el Witchery Way, un vecino con nombre.

¿Dónde y cuándo se ha avistado a Yee naaldlooshii?

Ubicación
Navajo Nation, Arizona, Estados Unidos
Fecha del avistamiento
Desconocido
Coordenadas
36.5, -109.5
Última actualización
UBICACIÓN

¿Qué es Yee naaldlooshii?

Hasta la palabra es corriente. En el Navajo-English Dictionary que Leon Wall compiló en 1958 con el lingüista navajo William Morgan, yee es «con; por medio de» y naaldlooshii se glosa «cuadrúpedos; animales; bestias; ganado», la palabra de todos los días para los animales de cuatro patas, ganado incluido. Nadie ha propuesto jamás una especie candidata, porque en la tradición no hay nada zoológico que buscar. La palabra inglesa skinwalker es más joven que la creencia y se puede fechar. No figura en el diccionario navajo de los padres franciscanos de 1910 ni en el Navaho Witchcraft de Kluckhohn (Harvard, 1944), que escribe «animal-hombre» de principio a fin. En 1970 ya había entrado en la etnografía, entre comillas, en The Navajo Mountain Community de Mary Shepardson y Blodwen Hammond; en 1984 dio título al estudio de Margaret Brady sobre los relatos que se cuentan los niños navajos, y en 1986 a un superventas de Tony Hillerman. Casi todos los angloparlantes la conocen por un rancho del condado de Uintah, en Utah, territorio ute, a unos 340 km de la Nación Navajo. Los reportajes de 1996 que lo hicieron famoso no usan la palabra: el nombre de Skinwalker Ranch lo fijó el libro de Colm Kelleher y George Knapp de 2005, y en 2006 el Deseret Morning News seguía titulando «UFO ranch», el rancho de los ovnis.

¿Cuál es la historia de Yee naaldlooshii?

El yee naaldlooshii no es un animal. En la creencia diné (navajo) es una persona: un brujo, un vecino, alguien con nombre y apellidos. El estudio de campo más extenso sigue siendo Navaho Witchcraft, de Clyde Kluckhohn, publicado en 1944 como volumen XXII, número 2 de los Papers of the Peabody Museum of American Archaeology and Ethnology de la Universidad de Harvard, y reeditado por Beacon Press en 1962. Kluckhohn ordenó el material en cuatro apartados —Witchery Way, hechicería, brujería de objetos y Frenzy Witchcraft— y acto seguido, en una nota al pie, desarmó su propio esquema: «en lo que respecta a la «categoría conceptual», la categoría «brujería» es probablemente la del observador y no una categoría nativa». La tabla de cuatro casillas que circula por internet es su archivador, y él lo dijo. Su sección tercera se titula «Witchery Way y animales-hombre», y allí aparece la traducción famosa, en una nota al pie y con dos cautelas: literalmente, «el que trota de aquí para allá a cuatro patas con ello», donde ese «con ello» «podría referirse al poder del brujo o, quizá más plausiblemente, a su piel y su «atuendo» en general». Las dos lecturas son suyas; ninguna queda zanjada. La segunda mitad del nombre es una palabra corriente. En el Navajo–English Dictionary que Leon Wall y William Morgan compilaron para la Oficina de Asuntos Indios en Window Rock en 1958 —Morgan era traductor y lingüista navajo—, yee es «con; por medio de», naaldloosh es «trota por ahí» y naaldlooshii se glosa «cuadrúpedos; animales; bestias; ganado». Es la palabra corriente para los animales de cuatro patas, ganado incluido. La palabra que ese diccionario da para «brujo» es otra distinta: 'adilgashii, «brujo», junto a 'adigąsh, «brujería; hacer magia; embrujar». Y esa misma palabra para brujo ya está en el Ethnologic Dictionary of the Navaho Language de los padres franciscanos, de 1910, escrita 'adilgashi. Trabajando sobre todo en el otoño de 1941, Kluckhohn usó noventa y tres informantes en entrevistas formales y repreguntó a un «grupo de control» de veinticinco. Los brujos, escribió, «actúan sobre todo de noche, merodeando a gran velocidad con pieles de lobo, coyote y otros animales (oso, búho, zorra del desierto, cuervo)», y añadió que «éste es uno de los pedazos de saber sobre brujería que conoce hasta el navajo más pequeño». Sobre los animales hubo desacuerdo abierto, y las cifras son concretas: «Todos coincidieron en el lobo (mencionado casi invariablemente en primer lugar) y el coyote. Nueve del grupo de control negaron el oso, y once, el búho. Solo tres admitieron la zorra del desierto, y solo uno, el cuervo». Sobre la iniciación: «matar a un pariente cercano, normalmente un hermano, forma parte de la iniciación en el Witchery Way». Sobre el origen: «Primer Hombre y Primera Mujer fueron los originadores del Witchery Way, cuyos comienzos quedan así situados en el periodo previo a la emergencia». Fue igual de explícito sobre por qué el registro es tan escaso. «La razón principal de que se sepa tan poco de la brujería navajo es la extrema reticencia de los indios a hablar del asunto», escribió; de quien se sabe que ha hablado de ello «se sospecha, por ese mismo hecho», que es brujo. En su relato, la sospecha recaía sobre el informante que hablaba. Hoy hay autores diné que dejan constancia de la misma reticencia: Noah Nez escribió en 2012 que la brujería «se considera un tema tabú porque tiene que ver con conceptos y objetos relacionados con la muerte», y que a los navajos «les está estrictamente prohibido siquiera hablar de esas cosas». En 2020, Louise Tsinijinnie, portavoz de Parques y Recreo de la Nación Navajo, dijo a Vice que los skinwalkers no son algo de lo que muchos navajos quieran hablar. Y hay una consecuencia que las versiones populares se saltan entera. La acusación mataba gente. Kluckhohn consideró que Richard Van Valkenburgh tenía «sin duda razón al considerar la brujería un delito para el que los navajos aplicaban la pena capital»; entrevistó a diecinueve personas «de las que se rumoreaba ampliamente que eran brujas» y a tres que habían sido efectivamente juzgadas; y anotó el fusilamiento de una mujer acusada de ser un «hombre lobo» en Navajo Mountain unos veinte años antes de escribir. El episodio más conocido es la muerte de unas cuarenta personas acusadas en 1878. A. Lynn Allison, que lo bautizó como la Purga de Brujos Navajos, lo leyó como «una respuesta cultural a los efectos del colonialismo sobre el modo de vida navajo» en los años de miseria posteriores a la Larga Marcha y a Bosque Redondo, y añadió que «matar «brujos» estuvo históricamente tan aceptado entre los navajos como entre los europeos». La palabra inglesa skinwalker es más joven que todo esto. No está en el diccionario de 1910 ni está en Kluckhohn, que escribe «animal-hombre» y «hombre lobo» de la primera página a la última. En 1970 ya estaba en la etnografía, entre comillas: The Navajo Mountain Community, de Mary Shepardson y Blodwen Hammond (University of California Press, 1970), escribe «One type of witch is a werewolf, or 'skinwalker'», un tipo de brujo es el hombre lobo o «skinwalker». «Some Kind of Power»: Navajo Children's Skinwalker Narratives, de Margaret K. Brady (University of Utah Press, 1984, con prólogo de Barre Toelken), es un estudio de los relatos que los niños navajos se cuentan entre sí —justo el material que Kluckhohn decía que conoce cualquier niño navajo—. Dos años después Tony Hillerman puso la palabra en la portada de un superventas, Skinwalkers (Harper & Row, 1986), y ya no volvió.

Cronología: los hechos documentados de Yee naaldlooshii

  1. 1878 Unos cuarenta navajos acusados de brujería son asesinados en los años de miseria posteriores a la Larga Marcha y a Bosque Redondo. A. Lynn Allison, que bautizó el episodio como la Purga de Brujos Navajos, lo lee como «una respuesta cultural a los efectos del colonialismo sobre el modo de vida navajo», y anota que «matar «brujos» estuvo históricamente tan aceptado entre los navajos como entre los europeos».
  2. 1910 Los padres franciscanos publican An Ethnologic Dictionary of the Navaho Language, la obra de referencia de su tiempo. Recoge la palabra para brujo ('adilgashi) y trata la brujería en decenas de pasajes, y no contiene ni una sola aparición de «skinwalker» o «skin walker» en sus 1,2 MB de texto escaneado.
  3. 1944 (trabajo de campo sobre todo en el otoño de 1941) Clyde Kluckhohn publica Navaho Witchcraft en el Peabody Museum de Harvard. Noventa y tres informantes en entrevistas formales, un «grupo de control» de veinticinco al que repregunta, la traducción literal en nota al pie —«el que trota de aquí para allá a cuatro patas con ello»— y un aviso explícito de que la categoría misma de «brujería» es «probablemente la del observador y no una categoría nativa». La palabra skinwalker no aparece en el libro; él escribe «animal-hombre» y «hombre lobo».
  4. 1958 Leon Wall y William Morgan —este último, traductor y lingüista navajo— publican el Navajo–English Dictionary para la Oficina de Asuntos Indios en Window Rock. Glosa yee como «con; por medio de» y naaldlooshii como «cuadrúpedos; animales; bestias; ganado», y da una palabra distinta para brujo, 'adilgashii. El compuesto «yee naaldlooshii» no figura como lema, aunque la secuencia alfabética de entradas en yee- alrededor de ese hueco está intacta y es legible.
  5. 1984 Margaret K. Brady publica «Some Kind of Power»: Navajo Children's Skinwalker Narratives en University of Utah Press, con prólogo de Barre Toelken. La palabra inglesa ya estaba impresa en 1970, en The Navajo Mountain Community de Shepardson y Hammond; el libro de Brady es un estudio sobre narrativa infantil, no sobre un animal candidato.
  6. 1986 La novela Skinwalkers, de Tony Hillerman (Harper & Row), pone la palabra en la portada de un superventas diez años antes de que el rancho de Utah entre en escena. Ganó después los premios Anthony y Spur, y le valió críticas de algunos navajos por dar publicidad al asunto.
  7. 30 de junio de 1996 «¿Frequent fliers?», de Zack Van Eyck, en el Deseret News, cuenta la historia de la familia Sherman desde su rancho de 480 acres cerca de Fort Duchesne, condado de Uintah. No contiene la palabra skinwalker ni menciona a utes ni a navajos.
  8. 20 de octubre de 1996 El mismo periodista cubre la compra del rancho por Robert Bigelow por unos 200.000 dólares en septiembre de 1996 y el trabajo de su National Institute for Discovery Science, fundado el octubre anterior. Tampoco aparece ningún skinwalker en el texto, ni utes ni navajos.
  9. 2005 Colm Kelleher y George Knapp publican Hunt for the Skinwalker (Paraview Pocket Books). El libro fija el nombre impreso, llama a un accidente del terreno cercano el que «se conoce ahora como Skinwalker Ridge», apoya la conexión ute en el maestro jubilado Junior Hicks («dicen que el rancho está «en el camino del skinwalker»») y cita a Kluckhohn solo a través del volumen divulgativo The Navaho (1962), p. 180.
  10. Primavera de 2012 Noah Nez, autor diné, dedica su columna Native Skeptic en Skeptical Briefs 22.1 al asunto, rastrea la bibliografía hasta Kluckhohn, Washington Matthews y la purga de 1878, y concluye que buena parte de lo que circula «no ofrece ninguna explicación real de cómo surgieron estos relatos y sus detalles».
  11. 8 de marzo de 2016 Después de que el tema se use como material de fondo en una obra comercial de fantasía, Adrienne Keene publica «Magic in North America Part 1: Ugh» en Native Appropriations, se niega a explicar la creencia y en su lugar fija el límite: «éstas no son cosas que necesiten ni deban discutir los de fuera». Ese mismo año Robert Bigelow vende el rancho de Utah a Brandon Fugal.
  12. 30 de enero de 2020 MJ Banias pregunta a la Ute Indian Tribe. Betsy Chapoose, su directora de Derechos Culturales y Protección, responde que lo de la maldición navaja sobre el rancho era «la primera vez que oigo esa historia», y añade: «es cierto que utes y navajos hemos tenido una relación tensa por la propiedad de la tierra, pero nunca he oído ninguna historia sobre una maldición».
  13. 31 de marzo de 2020 The Secret of Skinwalker Ranch se estrena en History Channel, y Brandon Fugal se da a conocer como propietario. Una palabra navaja es ya la marca de una serie de televisión rodada en territorio ute.
  14. Octubre de 2020 La palabra se vuelve viral en TikTok tras un vídeo de John Soto (@that1cowboy), ganadero navajo y apache. Celeste Kaufman cuenta en Dazed el 30 de octubre que Soto y otros lo ven como una forma de dar a conocer su cultura, mientras que otro tiktoker indígena se negó en redondo a ser entrevistado, dijo que no estaba bien hablar de skinwalkers y que le molestaba que se tratasen como una moda. La comunidad no piensa una sola cosa, y no nos toca a nosotros resumir esa discrepancia.

¿Hay una explicación racional para Yee naaldlooshii?

Bajo este nombre se archivan dos cosas distintas, y solo una es una cuestión de pruebas. La primera es un error de archivo, y es nuestro. El yee naaldlooshii nunca ha sido un críptido. No hay especie candidata, ni animal propuesto, ni cadáver, ni fotografía, porque en la tradición no hay nada zoológico que buscar: lo que hay bajo la piel es un ser humano, y toda la lógica de la creencia consiste en que se le puede identificar, nombrar y encarar. Wikipedia tampoco lo trata como tal. A 25 de septiembre de 2026 su artículo inglés está archivado en brujas del folclore, cambiaformas y mitología navajo, el español en criaturas legendarias de los pueblos indígenas de América del Norte, y ni la «List of cryptids» inglesa ni el «Anexo:Críptidos» español lo incluyen, mientras que la inglesa recoge al mapinguarí y el español al chupacabras. Donde ocurrió la conversión fue en nuestro propio catálogo: la ficha entró como la primera de un lote de cincuenta que también archivó como críptidos a Krampus, a Kuchisake-onna, al gashadokuro, al penanggalan y a Black Annis —un lote en el que «críptido» sencillamente significaba «cualquier ser que dé miedo»—. La segunda es una homónima: un rancho de Utah al que el libro de los investigadores de 2005 llama Skinwalker Ranch, y que da nombre a una serie de History Channel desde 2020. Ese rancho está en el condado de Uintah, lindando con la reserva Uintah and Ouray —territorio ute—, unos 340 km al norte del punto más cercano de la Nación Navajo y unos 515 km de Window Rock, su capital. Los dos reportajes fundacionales no contienen la palabra. «Frequent fliers?», de Zack Van Eyck, en el Deseret News del 30 de junio de 1996, describe la finca de 480 acres de Terry y Gwen Sherman cerca de Fort Duchesne, tres tipos de aparato, siete reses perdidas y ningún skinwalker, y no menciona ni a los utes ni a los navajos; su continuación del 20 de octubre de 1996, sobre la compra por Robert Bigelow por unos 200.000 dólares y su National Institute for Discovery Science, tampoco. Diez años después, al reseñar el libro de 2005, el mismo periódico seguía titulando «UFO ranch», el rancho de los ovnis (Deseret Morning News, 22 de abril de 2006). El nombre lo fija ese libro. Hunt for the Skinwalker, de Colm Kelleher y George Knapp (Paraview Pocket Books, 2005), llama Gorman a la familia y emplea «Skinwalker Ranch» veintitrés veces; además cuenta que un accidente del terreno «se conoce ahora como Skinwalker Ridge», que es tanto como admitir que la toponimia llegó con los investigadores. La autoridad del libro para la conexión ute es un solo vecino citado, el maestro jubilado Junior Hicks: «Los utes no se meten con eso. Tienen historias sobre el sitio que se remontan quince generaciones. Dicen que el rancho está «en el camino del skinwalker»». El libro cita a Kluckhohn una sola vez, a través del volumen divulgativo que escribió con Dorothea Leighton, The Navaho (Anchor, 1962), p. 180; una búsqueda en el texto completo del libro no devuelve ninguna mención de Navaho Witchcraft. Y a la tribu en cuya puerta está el rancho acabaron preguntándole. Betsy Chapoose, directora de Derechos Culturales y Protección de la Ute Indian Tribe, dijo a MJ Banias, de Vice, el 30 de enero de 2020, que lo de la maldición navajo sobre la finca era «la primera vez que oigo esa historia», y añadió: «es cierto que utes y navajos hemos tenido una relación tensa por la propiedad de la tierra, pero nunca he oído ninguna historia sobre una maldición». Dijo también, según el resumen de Banias, que quienes viven cerca del rancho pueden tener sus propios relatos y tradiciones sobre el skinwalker, y que merecen respeto. Louise Tsinijinnie, portavoz de Parques y Recreo de la Nación Navajo, le dijo que los skinwalkers no son algo de lo que muchos navajos quieran hablar, y que no podía confirmar que se hubiera echado ninguna maldición sobre esas tierras. La marca que llegó a History Channel en 2020 la fijaron por escrito dos investigadores que no pertenecían a ninguna de las dos naciones. Sobre la tradición en sí, entre los escépticos con nombre hay un autor diné y algunos de los propios informantes de Kluckhohn. Noah Nez, autor diné de la columna Native Skeptic, repasó la bibliografía en Skeptical Briefs 22.1 (primavera de 2012) y dirigió su crítica a los «muchos libros autoeditados y sitios web» sobre brujería navajo, de los que escribió que «buena parte de la información es oscura y no ofrece ninguna explicación real de cómo surgieron estos relatos y sus detalles». Kluckhohn había registrado el mismo abanico en Navaho Witchcraft (1944): «unos pocos navajos —incluso no aculturados— parecen ser escépticos genuinos».

¿Se puede visitar Yee naaldlooshii?

No hay nada que visitar. El yee naaldlooshii pertenece a la creencia religiosa diné, y nada en la Nación Navajo lo señala ni lo expone. Preguntar por ello tiene un coste documentado para quien recibe la pregunta. Kluckhohn dejó escrito en 1944 que de quien se sabe que ha hablado del asunto «se sospecha, por ese mismo hecho», que es brujo. Noah Nez publicó en Skeptical Briefs en 2012 que «los navajos tienen estrictamente prohibido incluso hablar de estas cosas». Adrienne Keene escribió en Native Appropriations el 8 de marzo de 2016 que «éstas no son cosas que necesiten ni deban discutir los de fuera». La finca de Utah que lleva ese nombre en inglés tiene ficha aparte en este sitio, skinwalker-ranch. Es propiedad privada vallada y cerrada al público, en el condado de Uintah, a unos 340 km (210 millas) del punto más cercano de la Nación Navajo. La Nación Navajo es una nación soberana de unos 71.000 km² (27.000 millas cuadradas) en la región de Four Corners. Tiene gobierno y policía propios y publica sus propias normas para visitantes. Navajo Nation Parks & Recreation establece que todo su territorio está cerrado a los no navajos sin un permiso válido de acampada, senderismo o zona agreste expedido por ese departamento; que la tarifa de acampada es de 15 dólares por persona y noche; y que el permiso de backcountry lleva una tarifa aparte por persona fijada en cada parque tribal. El alcohol y las drogas ilegales están prohibidos en toda la Nación. Las armas de fuego están prohibidas por el título 17, sección 1451, del código tribal navajo. La fotografía y el rodaje comerciales requieren permiso, y está prohibido ascender a Navajo Mountain; esparcir cenizas de difuntos está «terminantemente prohibido en las tierras de los parques tribales navajos».

Fuentes consultadas

  1. Clyde Kluckhohn, «Navaho Witchcraft» — Papers of the Peabody Museum of American Archaeology and Ethnology, Harvard University, vol. XXII, no. 2 (reissued by Beacon Press, 1962), 1944 libro
  2. Leon Wall and William Morgan, «Navajo–English Dictionary» — U.S. Department of the Interior, Bureau of Indian Affairs, Branch of Education, Window Rock, Arizona, 1958 libro
  3. Franciscan Fathers, St Michaels, Arizona, «An Ethnologic Dictionary of the Navaho Language» — The Franciscan Fathers, 1910 libro
  4. Margaret K. Brady (foreword by Barre Toelken), «"Some Kind of Power": Navajo Children's Skinwalker Narratives» — University of Utah Press, Salt Lake City, 1984 libro
  5. Tony Hillerman, «Skinwalkers» — Harper & Row, New York, 1986 libro
  6. Zack Van Eyck, «Frequent fliers?» — Deseret News, 1996 hemeroteca
  7. Zack Van Eyck, «Millionaire leads quest for UFO data» — Deseret News, 1996 hemeroteca
  8. Colm A. Kelleher and George Knapp, «Hunt for the Skinwalker: Science Confronts the Unexplained at a Remote Ranch in Utah» — Paraview Pocket Books / Simon & Schuster, New York, 2005 libro
  9. Noah Nez, «Skinwalkers (Native Skeptic column)» — Skeptical Briefs, vol. 22, no. 1 (Committee for Skeptical Inquiry), 2012 hemeroteca
  10. Adrienne Keene, «Magic in North America Part 1: Ugh» — Native Appropriations, 2016 web
  11. MJ Banias, «Inside Skinwalker Ranch, a Paranormal Hotbed of UFO Research» — Vice, 2020 hemeroteca
  12. History Channel / A+E Networks, «The Secret of Skinwalker Ranch» — Television series, first broadcast 31 March 2020, 2020 web
  13. Celeste Kaufman, «Skinwalkers: the creepy creatures terrifying TikTok» — Dazed, 2020 hemeroteca
  14. A. Lynn Allison, «The Navajo Witch Purge of 1878» — PaloVerde 9(1), Arizona State University West (quoted at length by Noah Nez, Skeptical Briefs 22.1, 2012), 2001 académico
  15. Navajo Nation Parks & Recreation, «Rules & Regulations» — Official visitor information, Navajo Nation, 2026 web
  16. Mary Shepardson and Blodwen Hammond, «The Navajo Mountain Community: Social Organization and Kinship Terminology (uses “skinwalker” as a gloss for the were-animal witch)» — University of California Press, Berkeley, 1970 libro
  17. Lezlee E. Whiting, «Mysteries of 'UFO ranch' in spotlight (on Hunt for the Skinwalker)» — Deseret Morning News, 2006 hemeroteca

Ficha revisada por V. Serrano el 14/08/2026 · Cómo verificamos el contenido

📎 Fuente: Enigma Atlas

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