Snallygaster es un críptido —una criatura cuya existencia no está confirmada por la ciencia— del que se han reportado avistamientos cerca de Maryland, US. Este expediente reúne los relatos y el folclore que lo rodean.
¿Dónde y cuándo se ha avistado a Snallygaster?
Ubicación
Maryland, US
Fecha del avistamiento
Desconocido
Coordenadas
39.6, -77.4
Testimonios
0
Última actualización
UBICACIÓN
¿Qué es Snallygaster?
El Snallygaster es un monstruo alado del folclore del oeste de Maryland, representado normalmente como mitad ave y mitad reptil, con una envergadura descomunal y tentáculos prensiles. Pertenece a un paisaje muy concreto: el valle de Middletown, South Mountain y la sierra de Catoctin, en el condado de Frederick, y la montaña de Sugarloaf, en el límite con el condado de Montgomery. Su origen se sitúa por tradición en febrero de 1909, en una serie de artículos del Middletown Valley Register, pero no hay copia digitalizada de esa serie y ningún periódico indexado en Chronicling America, la hemeroteca de la Biblioteca del Congreso, emplea la palabra antes de 1932. El brote que sí puede leerse entero es el de noviembre y diciembre de 1932, cuando el Montgomery County Sentinel de Rockville narró partidas de caza en torno a Sugarloaf en artículos abiertamente cómicos cuyo miedo apuntaba a los barrios negros. El nombre suele explicarse como corrupción del alemán schnelle Geister, espíritus veloces, una etimología recogida como creencia local en una guía estatal de 1940, no establecida por ningún lingüista. Las afirmaciones muy repetidas de que la Institución Smithsonian ofreció una recompensa por el cuerpo y de que Theodore Roosevelt se planteó cazarlo no las sostiene ninguna fuente de la época que hayamos podido localizar.
Al Snallygaster se le presenta casi siempre con el mismo párrafo. En febrero de 1909, un semanario de Middletown, en Maryland —el Valley Register— empezó a publicar avisos de un monstruo alado sobre el valle de Middletown; la historia creció semana a semana, la reprodujeron periódicos de todo el país, la Institución Smithsonian ofreció una recompensa por el cadáver y Theodore Roosevelt se planteó retrasar su safari africano para ir a cazarlo.
Nos propusimos leer esos artículos. No pudimos. El Middletown Valley Register no está en ninguna hemeroteca digital a la que hayamos podido acceder y —esto es lo importante— la palabra no aparece en Chronicling America, la hemeroteca de la Biblioteca del Congreso, en ninguna fecha anterior a 1932, con ninguna de las grafías que probamos (snallygaster, snalligaster, snarlygaster, snallygoster, snally gaster). Además recorrimos página a página el Catoctin Clarion, semanario del condado de Frederick editado a unos veinte kilómetros de Middletown, en los siete números digitalizados entre el 28 de enero y el 11 de marzo de 1909. Seis o siete páginas por número, y ni una línea sobre monstruo alguno.
Lo que sí se puede leer entero es el brote de noviembre y diciembre de 1932. Y no se parece a lo que cuenta la leyenda moderna.
El 2 de diciembre de 1932, el Montgomery County Sentinel de Rockville dedicó su página ocho a un titular escrito para leerse en voz alta: «Sleeping Snallygaster Snores Serenely In Sugar Loaf Sunday; Seven Snares Set» («El Snallygaster dormido ronca plácidamente en Sugar Loaf el domingo: siete trampas colocadas»). Debajo: «El Bovalopus alado asusta a diez cazadores que lo espían en su guarida; se declara abierta la veda del monstruo y la comarca está horrorizada. Visto por última vez hace 23 años. Se alimenta de hombres de color, ya saben usted».
El texto arranca así: «Han pasado 23 años desde que el temido monstruo alado, el “Snallygaster”, apareció en la zona occidental de Maryland. Con una envergadura de al menos 30 pies, extendiendo sus tentáculos como algún habitante prehistórico del Mioceno, el Snallygaster, o Bovalopus alado, ha sido visto por unos cuarenta vecinos de los condados de Washington, Frederick y el alto Montgomery en las dos últimas semanas». Veintitrés años antes de 1932 es 1909: la fecha famosa sobrevive aquí como recuerdo, impreso por gente que daba por hecho que sus lectores lo recordaban.
El resto del artículo es una pieza cómica. Diez hombres persiguen a la bestia sobre Dickerson «a razón de 60 millas por minuto», armados «con rifles, pistolas, escopetas y juramentos»; uno lleva un saco de «la poderosa y rarísima "baya del sueño", tenida por el señuelo más eficaz para el snallygaster». A «once minutos y once segundos después de las once de la mañana del domingo» lo encuentran roncando en una cueva de la montaña de Sugarloaf, se acobardan, olvidan las bayas y desandan el camino hasta Dickerson.
Dos semanas después, el 15 de diciembre de 1932, el Sentinel lo llevó a portada: «El Snallygaster planea sobre Rockville; un automovilista sube el muro del jardín del juzgado». Un conductor, en el cruce de Montgomery Avenue con la carretera de Frederick, «perdió los nervios hasta tal punto que subió el coche por el muro de dos pies y cruzó disparado el jardín del juzgado»; los testigos hablaron de «un pájaro grande, de seis pies largos de envergadura»; y «el experto en huellas dactilares Ted Vollten declaró ayer que estaba buscando marcas de sombra en la nieve por los alrededores de Snake's Den».
Hay algo en estos artículos que los relatos modernos se saltan sin ruido. La broma tiene una diana, y la diana son los vecinos negros de Maryland. El subtitular del 2 de diciembre dice que el monstruo «se alimenta de hombres de color»; los cazadores se retiran no sin antes «dar aviso a los residentes de color del pueblo»; la pieza del 15 de diciembre hace que la bestia se lance sobre «“The Run”, el barrio de color de Rockville». Todos los textos de los años treinta que hemos leído hacen lo mismo. Los escribían periódicos de propietarios blancos, para lectores blancos, sobre el miedo de sus vecinos negros.
A partir de 1932 la criatura se convirtió en chiste recurrente de la prensa del condado. En agosto de 1933 el Sentinel contó que el Snallygaster se había peleado con el Águila Azul, emblema de la National Recovery Administration de Roosevelt, y que la derrota se oyó «con un estruendo que llegó hasta el valle de Middletown» antes de que huyera hacia Brasil; el resumen anual del propio periódico lo archivó en agosto, entre el tipo impositivo y el béisbol. En marzo de 1935, la guerra del Chaco entre Bolivia y Paraguay lo habría devuelto a casa, con el senador Huey Long llevando el asunto al Comité de Relaciones Exteriores del Senado.
También se escapó de Maryland. En julio de 1934 el Worcester Democrat de Pocomoke City informó de que Edward Lewis, de Pleasant Walk, en el norte del valle de Middletown, había matado a tiros un pájaro grande y moteado, de casi dos metros de envergadura y pico de diez centímetros, después de perder gallinas; los vecinos discutían si sería «la cría del temido Snallygaster que apareció por esta zona en noviembre de 1932». En enero de 1938 United Press usaba la palabra para un pánico en Mobile, Alabama; en septiembre de 1940, para un susto en Eastport, junto a Annápolis; en enero de 1952 un editorialista de Connecticut podía bromear con que el recién anunciado ornitóptero era «un simple intento de copiar al snallygaster, que fue famoso en Maryland hace unos veinte años», y añadía que el bicho «tenía además la costumbre de arrasar alambiques clandestinos en el norte de Maryland». En agosto de 1953, Associated Press describía el norte del condado de Cecil, sin más, como la zona «del Snallygaster» de Maryland.
Del nombre existe una explicación escrita razonablemente antigua. La guía del Federal Writers' Project Maryland: A Guide to the Old Line State (1940) sitúa a la criatura en el valle de Middletown y junto a un asentamiento negro cercano a la vieja destilería Horsey, a las afueras de Burkittsville, al pie de South Mountain, y da la etimología dos veces, las dos con cautela: «El nombre, según creen quienes han investigado la leyenda, bien pudo ser una corrupción del alemán schnellegeister, "espíritu veloz", porque esa parte del Estado se pobló densamente de familias alemanas llegadas de Pensilvania». En enero de 1945, un periódico en alemán de Cleveland, el Siebenbürgisch-Amerikanisches Volksblatt, se lo contaba a sus lectores en el mismo modo condicional: el nombre «soll eine Verstümmelung des deutschen Wortes "Schnelle Geister" sein», es decir, se dice que es una deformación del alemán «espíritus veloces».
Cronología: los hechos documentados de Snallygaster
1909 — la fecha que todos repitenOrigen tradicional de la leyenda: una serie en el Middletown Valley Register. No hay copia digitalizada y ningún periódico indexado en Chronicling America usa la palabra antes de 1932. Su rastro más antiguo es retrospectivo: el Montgomery County Sentinel del 2 de diciembre de 1932 arranca «Han pasado 23 años desde que el temido monstruo alado, el “Snallygaster”, apareció en la zona occidental de Maryland».
1910 — la familia a la que perteneceWilliam T. Cox publica Fearsome Creatures of the Lumberwoods, colección impresa de cuentos exagerados de los campamentos madereros. No contiene ningún snallygaster, pero sí el snoligoster de los pantanos de Florida: misma terminación cómica y la misma premisa racial repugnante.
Noviembre de 1932El primer brote que se puede leer entero. Dos años después, el Worcester Democrat lo fecha con precisión al hablar de «el temido Snallygaster que apareció por esta zona en noviembre de 1932».
2 de diciembre de 1932El Montgomery County Sentinel de Rockville publica «El Snallygaster dormido ronca plácidamente en Sugar Loaf el domingo: siete trampas colocadas»: diez hombres armados, un señuelo de «baya del sueño», una guarida en la montaña de Sugarloaf y un subtitular que anuncia que la bestia «se alimenta de hombres de color».
15 de diciembre de 1932Portada del Sentinel: la criatura se lanza sobre «The Run», el barrio negro de Rockville, un automovilista sube el muro del juzgado y un experto policial en huellas declara que busca «marcas de sombra en la nieve» cerca de Snake's Den.
17 de agosto de 1933«El Snallygaster, derrotado por el Águila Azul, busca refugio en los pantanos de Brasil»: el monstruo pierde una pelea contra el emblema de la National Recovery Administration de Roosevelt. El resumen anual del propio Sentinel lo archiva en agosto, entre el tipo impositivo y el béisbol.
27 de julio de 1934Edward Lewis, de Pleasant Walk, en el norte del valle de Middletown, mata a tiros un pájaro grande y moteado, de casi dos metros de envergadura y pico de diez centímetros, tras perder gallinas. Los vecinos discuten si es una cría de snallygaster.
7 de marzo de 1935«La guerra del Chaco devuelve al Snallygaster a su guarida del condado de Montgomery»: el Sentinel cuenta que el conflicto entre Bolivia y Paraguay le ha alterado los nervios y que el senador Huey Long llevará el asunto al Comité de Relaciones Exteriores del Senado.
31 de enero de 1938United Press informa desde Mobile (Alabama) de que la policía desarma a vecinos negros aterrados que llevan tres semanas disparando al «monstruo de la calle Marmotte». El concejal Charles A. Baumhauer ofrece 2,50 dólares por su captura, «vivo o muerto»: la única recompensa por un snallygaster que hemos podido documentar.
1940 — el nombre en una guía estatalLa guía del Federal Writers' Project Maryland: A Guide to the Old Line State sitúa a la criatura en el valle de Middletown y junto a un asentamiento negro cercano a Burkittsville, y ofrece la etimología alemana dos veces, las dos con cautela: el nombre «bien pudo ser una corrupción del alemán schnellegeister, “espíritu veloz”».
4 de enero de 1945Un periódico en alemán de Cleveland, el Siebenbürgisch-Amerikanisches Volksblatt, cuenta a sus lectores que los vecinos de la zona de Burkittsville creen en un «Snallygaster» y que del nombre «se dice que es» (soll ... sein) una deformación del alemán Schnelle Geister, «espíritus veloces».
18 de enero de 1952Un editorial del East Hartford Gazette, en Connecticut, bromea con que el recién anunciado ornitóptero es «un simple intento de copiar al snallygaster, que fue famoso en Maryland hace unos veinte años», situando su fama en 1932 y no en 1909.
28 de agosto de 1953Un teletipo de Associated Press sobre un animal «semejante a un gorila» en el norte del condado de Cecil describe la zona, sin más, como la comarca «del Snallygaster» de Maryland. La palabra ha pasado a ser la etiqueta de una región, no la descripción de un animal.
¿Hay una explicación racional para Snallygaster?
Lo raro del Snallygaster es que el escepticismo no hay que traerlo de fuera. Las fuentes son bromas, y lo dicen.
Basta mirar lo que contienen de verdad los artículos de los años treinta: un nombre seudolatino (bovalopus, también escrito bovalapus), un cebo mágico llamado «baya del sueño», un avistamiento fechado a «once minutos y once segundos después de las once», un experto policial en huellas dactilares buscando «marcas de sombra en la nieve», un monstruo que pierde un combate contra el logotipo del New Deal y emigra a Brasil, y un regreso a casa provocado por la guerra del Chaco que habría que llevar al Senado de Estados Unidos. Ningún periódico de la época pide al lector que crea en el animal. La comedia es el artículo.
Los dos datos más repetidos no aguantan la comprobación. No hemos encontrado ni una sola fuente de la época que sostenga que la Institución Smithsonian ofreciera una recompensa por el cuerpo, ni que Theodore Roosevelt se planteara cazarlo. Ninguno de los dos nombres aparece junto a la criatura en ningún periódico digitalizado que hayamos leído. La única recompensa por un «snallygaster» que hemos podido documentar es mucho más modesta y treinta años posterior: el 31 de enero de 1938, en un teletipo de United Press desde Mobile (Alabama), el concejal Charles A. Baumhauer ofreció 2,50 dólares por la captura del «monstruo, vivo o muerto», en una noticia publicada mientras la policía desarmaba a vecinos negros que llevaban tres semanas disparando a las sombras de los callejones de Marmotte Street.
La afirmación de que en 1909 la historia arrasó en la prensa nacional se puede comprobar, y no se sostiene. Chronicling America contiene miles de cabeceras digitalizadas de esa década, incluidos los diarios de Washington, a unos ochenta kilómetros de Middletown. La búsqueda a texto completo no devuelve nada, con ninguna grafía, entre 1900 y 1931. Eso no demuestra que la serie del Valley Register no existiera: el periódico no está digitalizado, y un semanario local puede imprimir lo que quiera sin dejar rastro fuera. Lo que sí demuestra es que la frase habitual sobre una historia que se difundió mucho más allá de la comarca en 1909 no está respaldada por el archivo que debería contener esa prueba.
La etimología alemana es una creencia registrada, no un hecho demostrado. Nuestras dos fuentes antiguas la matizan: la guía estatal de 1940 dice que el nombre «bien pudo ser» una corrupción de schnellegeister y, en otro pasaje, que «probablemente se tomó de los colonos alemanes»; el artículo alemán de 1945 dice que «se dice que» lo es. No hemos hallado ningún lingüista ni estudio dialectal que establezca la derivación. Conviene además fijarse en con qué rima la palabra. Fearsome Creatures of the Lumberwoods, de William T. Cox (1910) —una colección impresa de cuentos exagerados de los campamentos madereros estadounidenses—, describe al snoligoster de los cipresales de Florida, un monstruo del que se dice, en el mismo registro repugnante, que se alimenta de trabajadores negros de los pantanos. Valga lo que valga la conexión con el alemán de Pensilvania, la terminación -gaster / -goster pertenecía a toda una familia cómica de bestias inventadas americanas, y el Snallygaster es claramente una de ellas.
Donde hay un animal real en el expediente, es un pájaro. El caso más limpio lo contó el Worcester Democrat en 1934 sin misterio ninguno: un granjero de Pleasant Walk al que le faltaban gallinas mató de un tiro algo de casi dos metros de envergadura, pico de diez centímetros y plumaje moteado. Ésas son las medidas de una garza grande, un buitre o un águila, todos ellos habituales en las crestas de Catoctin y South Mountain. El snallygaster no lo puso el pájaro: lo pusieron los vecinos.
Y hay una explicación social que las fuentes hacen imposible esquivar. Hoy suele resumirse el relato como un coco para que los niños no se acercaran a pozos y bocaminas; no hemos encontrado ninguna fuente de la época que diga tal cosa. Lo que dicen las fuentes de la época, una y otra vez y sin el menor apuro, es que el Snallygaster se comía a la gente negra. Una historia con esa forma, impresa como entretenimiento en Maryland entre 1932 y 1940, no es folclore neutro, y leerla como una fantasía inofensiva es no haberla leído.
De todo esto sobrevive algo pequeño pero cierto: un nombre estupendo, un paisaje y una conducta periodística bien documentada. El resumen honrado es que el Snallygaster es uno de los ejemplares mejor conservados que tenemos de criatura de periódico: un invento que circuló porque era divertido de imprimir, que adquirió una fecha de nacimiento (1909) que quizá nunca tuvo, y que desde entonces se cuenta como si alguien se lo hubiera creído.
¿Se puede visitar Snallygaster?
Conviene decir una cosa desde el principio: no hay museo del Snallygaster, ni ruta señalizada, ni festival anual, ni centro de visitantes. Hemos consultado el propio buscador de la oficina de turismo del condado de Frederick y no aparece nada con ese nombre. Lo que sí hay es un paisaje muy concreto y un archivo que se puede leer desde el sofá.
La montaña de Sugarloaf: la guarida. El Sentinel de 1932 puso al monstruo dormido en una cueva «en lo alto de la montaña de Sugar Loaf», y esa montaña está abierta al público. Es propiedad privada de Stronghold, Inc., una fundación sin ánimo de lucro creada en 1946 por Gordon Strong, en 7901 Comus Road, Dickerson, MD 20842 (tel. 301-874-2024). El recinto abre de 8:00 hasta la puesta de sol, pero la verja de entrada se cierra a las 16:00 todo el año, así que hay que llegar pronto. No se cobra entrada; Stronghold pide una donación voluntaria de 5 dólares o más. Sólo se puede aparcar en las zonas habilitadas —está prohibido hacerlo en el arcén y la grúa cuesta unos 325 dólares—, los perros van con correa y la basura se la lleva uno, porque no hay papeleras. Dickerson, al pie de la montaña, es el pueblo del que salieron —y al que volvieron con el rabo entre las piernas— los diez cazadores del 2 de diciembre de 1932.
Rockville, condado de Montgomery. El jardín del juzgado donde un automovilista subió supuestamente un muro de sesenta centímetros el 15 de diciembre de 1932 sigue ahí, en la esquina de Montgomery Avenue con la vieja carretera de Frederick, en el centro de Rockville, a un paseo de la estación de metro de Rockville (línea Roja).
El valle de Middletown, Burkittsville y South Mountain. Aquí es donde se supone que empieza todo. Middletown está en la US 40 Alternate, entre Frederick y Boonsboro; Burkittsville, al pie de South Mountain, es la aldea que nombra la guía estatal de 1940; a poco más de un kilómetro al oeste está el Memorial de los Corresponsales de Guerra que el cronista de la Guerra Civil George Alfred Townsend levantó para sus colegas, descrito en esa misma guía. Es un sitio diminuto, casi sin aparcamiento, desbordado por el turismo cinematográfico desde El proyecto de la bruja de Blair: conviene tratarlo como lo que es, el pueblo donde vive gente, y no como una atracción.
El Catoctin Mountain Park (Servicio de Parques Nacionales) cubre la sierra por la que se decía que volaba la bestia. El centro de visitantes está en 6602 Foxville Road, Thurmont, MD 21788; el parque abre todo el año, de amanecer a anochecer, y el centro de visitantes de 9:00 a 16:30, cerrado en Año Nuevo, Acción de Gracias y Navidad. El aparcamiento del centro se llena los fines de semana; hay zonas alternativas en Thurmont Vista, Hog Rock y el área de picnic de Chestnut.
La mejor «visita» es gratis y está en internet. Todas las páginas de periódico citadas en esta ficha son públicas y se leen a resolución completa en Chronicling America, la hemeroteca de la Biblioteca del Congreso. Empiece por el Montgomery County Sentinel del 2 de diciembre de 1932, página 8, y el del 15 de diciembre de 1932, página 1; después busque usted mismo la palabra y verá cómo los resultados arrancan en 1932 y jamás antes. Para el periódico que no está —el Middletown Valley Register de febrero de 1909— habría que consultar el microfilm original en el propio condado de Frederick. No hemos podido confirmar a distancia qué biblioteca o archivo lo custodia, y es la única pieza de esta historia que no podemos ponerle delante.
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