🦶 AVISTAMIENTO · EXP. Nº0555 ACTIVO

Squonk

Squonk es un críptido —una criatura cuya existencia no está confirmada por la ciencia— del que se han reportado avistamientos cerca de Pennsylvania, US. Este expediente reúne los relatos y el folclore que lo rodean.

¿Dónde y cuándo se ha avistado a Squonk?

Ubicación
Pennsylvania, US
Fecha del avistamiento
Desconocido
Coordenadas
39.844, -77.558
Testimonios
0
Última actualización
UBICACIÓN

¿Qué es Squonk?

El squonk no es un avistamiento, es una broma firmada, y lo interesante son las firmas. Su vida entera cabe en la página 31 de Fearsome Creatures of the Lumberwoods (Washington, 1910), un falso manual de campo de William T. Cox, forestal de profesión, con láminas de Coert Du Bois y nombres latinos aportados por George B. Sudworth, el dendrólogo del Servicio Forestal estadounidense: Lacrimacorpus dissolvens, «cuerpo de lágrimas que se disuelve». Cox lo hace común en los bosques de tsuga de Pensilvania, siempre llorando, rastreable por su reguero de lágrimas y capaz de disolverse en llanto al verse acorralado. Y nombra al perjudicado del relato: J. P. Wentling, que capturó uno cerca de Mont Alto y solo encontró en el saco lágrimas y burbujas. Wentling existió: era subdirector de la escuela forestal del estado en Mont Alto en 1908, lo que convierte la entrada en un chiste interno de forestales más que en folclore. De Cox pasó a Tryon en 1939, a Botkin en 1944, a Borges en 1957 y a Genesis en 1976.
Squonk — ilustración
La lámina de Coert Du Bois para «Fearsome Creatures of the Lumberwoods», de William T. Cox (1910), firmada con su monograma y el año en el ángulo inferior izquierdo. Es la única imagen del animal porque el libro es el único texto: no hay avistamientos que ilustrar. Imagen: Coert Du Bois · Public domain

¿Cuál es la historia de Squonk?

El squonk tiene un rastro de papel, y mide exactamente una página. Es la treinta y uno de un libro impreso en Washington en 1910. El libro es Fearsome Creatures of the Lumberwoods, With a Few Desert and Mountain Beasts, de William T. Cox, ilustrado por Coert Du Bois e impreso por Judd & Detweiler. La entrada dice, entera: «El área del squonk es muy limitada. Poca gente fuera de Pensilvania ha oído hablar jamás de esta pintoresca bestia, de la que se dice que es bastante común en los bosques de tsuga de ese estado. El squonk es de carácter muy retraído y suele desplazarse al atardecer y al anochecer. A causa de su piel mal ajustada, cubierta de verrugas y lunares, vive siempre desdichado; de hecho, quienes mejor pueden juzgarlo dicen que es el más morboso de los animales. Los cazadores buenos rastreando pueden seguir a un squonk por su reguero de lágrimas, porque el animal llora sin parar. Acorralado y sin escapatoria posible, o sorprendido y asustado, puede incluso disolverse en lágrimas». Eso es el animal entero. Todo lo que se ha escrito después sobre el squonk es glosa de esas cinco frases. Lo que las versiones derivadas se dejan fuera es quién las firmaba. Cox era forestal de profesión: cuando salió el libro trabajaba para el Servicio Forestal federal con base en Washington, y el cargo por el que hoy se le recuerda todavía no existía — la asamblea de Minnesota creó el puesto de State Forester en 1911 y Cox lo ocupó con efecto del 1 de mayo de aquel año; más adelante sería el primer comisionado de Conservación del estado. Coert Du Bois, que hizo las láminas, había entrado en el Servicio Forestal en 1900 y acabó dejando la silvicultura por la carrera consular: fue cónsul de Estados Unidos en Nápoles y en Puerto Saíd y cónsul general en Batavia. Y los nombres latinos — la parte que hace que el libro parezca un manual de campo — los puso un tercer funcionario. Lo dice el propio Cox en los agradecimientos: «Al señor George B. Sudworth, dendrólogo del Servicio Forestal, le estoy también agradecido por su amable ayuda al clasificar los animales». Lacrimacorpus dissolvens — «cuerpo de lágrimas que se disuelve» — lo acuñó el hombre cuyo oficio era nombrar los árboles de Norteamérica. El mismo párrafo da las gracias a «numerosos amigos madereros y forestales de todo el país y de Canadá por facilitar importantes "datos" científicos sobre estas criaturas», con las comillas alrededor de datos puestas en el original. El volumen está dedicado «a la Concatenated Order of Hoo-Hoo», la sociedad fraternal real del gremio maderero norteamericano, y Cox lo firma con su número de socio, el 19949. El squonk es, pues, una broma de profesionales, y se puede nombrar al hombre a quien se la gastaron. Sigue Cox: «El señor J. P. Wentling, antes de Pensilvania y ahora en St. Anthony Park, Minnesota, tuvo una experiencia decepcionante con un squonk cerca de Mont Alto. Logró una captura ingeniosa imitando al squonk e induciéndolo a meterse en un saco, con el que lo llevaba a casa, cuando de pronto la carga se aligeró y el llanto cesó. Wentling descolgó el saco y miró dentro. No había más que lágrimas y burbujas». J. P. Wentling era John Philip Wentling, y no es un nombre inventado para el remate. Las Actas de la primera convención de forestales de Pensilvania, celebrada en Harrisburg en marzo de 1908, imprimen la plantilla de la Academia Forestal del Estado en Mont Alto: Robert S. Conklin, comisionado de Montes y director en jefe; George H. Wirt, director; «J. P. Wentling, subdirector», por encima de los forestales de las promociones de 1906 y 1907. Wentling era el número dos de la escuela forestal de la Commonwealth en Mont Alto, la escuela cuyos terrenos son precisamente el bosque de tsugas del relato. Hacia 1910 se había mudado a St. Anthony Park, el barrio de Saint Paul levantado alrededor del campus agrícola de la Universidad de Minnesota, donde llegó a profesor asociado de silvicultura y firmó con Edward G. Cheyney el manual The Farm Woodlot (Macmillan, 1914). Leída así, la entrada deja de ser folclore y pasa a ser un chiste interno con dirección de reenvío. Cox nombra a un colega, da su destino anterior y el nuevo, y le hace perder un squonk en el bosque de detrás de la escuela que dirigía. Mont Alto no era entonces un rincón cualquiera: el parque estatal de allí, creado en 1902, es el más antiguo que sigue en pie en Pensilvania; la primera promoción de la academia salió en 1906 y en ella estaba Ralph Elwood Brock, considerado el primer afroamericano formado como forestal en Estados Unidos. Mira Lloyd Dock, que figura en la comisión de reservas forestales del estado en esa misma página de las actas de 1908, había sido decisiva para poner en marcha la escuela. El resto de la vida del squonk es transmisión, y se puede fechar. Fearsome Critters de Henry H. Tryon (Idlewild Press, 1939), ilustrado por Margaret R. Tryon, le da la página 49 y conserva la autoría de Sudworth en la abreviatura de los taxónomos — «Lacrimacorpus dissolvens Sudw.» — mientras añade, con toda seriedad, una historia evolutiva: el squonk vivía en altiplanos, se vio empujado hacia terreno pantanoso, desarrolló membranas «solo en los pies izquierdos, los sumergidos», por lo que únicamente sabía nadar en círculo, y murió a millares. Tryon aportó además el motivo del llanto que hoy repite todo el mundo: el animal se queda quieto en sus tsugas las noches de luna por miedo a «vislumbrarse en algún charco iluminado». B. A. Botkin reimprimió el texto de Cox literalmente, con Wentling incluido, en A Treasury of American Folklore (Crown, 1944), y así entró el squonk en el canon folclórico estadounidense. El squonk en español viene de un solo libro. Jorge Luis Borges y Margarita Guerrero lo incluyeron en el Manual de zoología fantástica (1957), ampliado luego como El libro de los seres imaginarios (1967), traduciendo a Cox casi frase por frase y citándolo abiertamente: «William T. Cox. Fearsome Creatures of the Lumberwoods. Washington, 1910». Su versión arrastra un desliz memorable. El inglés hemlock nombra a la vez la conífera Tsuga y la cicuta venenosa; Borges eligió la hierba, así que el bosque de tsugas de Pensilvania se convirtió en «los cicutales de aquel Estado» y las ramas oscuras de tsuga en «los oscuros arbustos de cicuta». Mont Alto pasó a ser «Monte Alto». Toda versión en español que sitúe al squonk entre cicutas desciende de esa página. El último salto fue musical. «Squonk», escrita por Tony Banks y Mike Rutherford, abría la cara A de A Trick of the Tail (1976), el primer disco de Genesis sin Peter Gabriel. Era la canción con la que el grupo hacía las pruebas para sustituirlo; cuando un candidato no la sacó en el tono, el batería pidió intentarlo, la cantó y se quedó de cantante. Así fue como una broma de forestales en Mont Alto terminó siendo la canción que convirtió a Phil Collins en la voz de Genesis.

Cronología: los hechos documentados de Squonk

  1. 15 de abril de 1881 El Perrysburg Journal de Ohio publica un poema cómico con el verso «llegó una especie de squonk débil y quejumbroso». Es la aparición más antigua de la palabra localizada en el corpus de prensa Chronicling America, y es una onomatopeya del graznido de un ave, no un animal.
  2. 7 de noviembre de 1896 El New York Journal saca un ripio publicitario de su suplemento en color con topónimos cómicos: «De Squonk a Saccarappa, de Buffalo a Kent». Aquí Squonk es un topónimo de chiste, el homónimo que enturbia cualquier búsqueda de la criatura.
  3. 1902 Se crea el parque estatal de Mont Alto, en el condado de Franklin. Es el parque estatal más antiguo que sigue funcionando en Pensilvania y el terreno donde se ambientaría el relato del squonk.
  4. Marzo de 1908 Las actas de la primera convención de forestales de Pensilvania recogen la plantilla de la Academia Forestal del Estado en Mont Alto: el comisionado Robert S. Conklin, el director George H. Wirt y «J. P. Wentling, subdirector». El hombre que dos años después perdería un squonk era el número dos de la escuela forestal del estado.
  5. 1910 William T. Cox publica en Washington Fearsome Creatures of the Lumberwoods. El squonk ocupa la página 31, con lámina de Coert Du Bois y un nombre latino, Lacrimacorpus dissolvens, aportado por el dendrólogo del Servicio Forestal George B. Sudworth. Es la aparición impresa más antigua que se puede fechar.
  6. 1 de mayo de 1911 William T. Cox se convierte en el primer forestal del estado de Minnesota, un cargo que la asamblea acababa de crear. Escribió el squonk un año antes de ocupar el puesto que se le atribuye habitualmente al hablar del libro.
  7. 1914 J. P. Wentling — John Philip Wentling — firma con Edward G. Cheyney el manual The Farm Woodlot como profesor asociado de silvicultura en la Universidad de Minnesota, lo que confirma que la víctima de Cox era un colega real y rastreable.
  8. 1939 Henry H. Tryon dedica al squonk la página 49 de Fearsome Critters, conserva la autoría taxonómica de Sudworth («Sudw.») e inventa los detalles que hoy se repiten en todas partes: membranas solo en los pies izquierdos, nadar en círculo y llorar por miedo a verse en un charco de luna.
  9. 1944 B. A. Botkin reimprime literalmente la entrada de Cox, con la anécdota de Wentling incluida, en A Treasury of American Folklore, y traslada al squonk del folleto de un forestal al canon folclórico estadounidense.
  10. 1957 Jorge Luis Borges y Margarita Guerrero incluyen el squonk en el Manual de zoología fantástica, citando a Cox por su nombre. Su traducción lee el inglés «hemlock» como la hierba venenosa en lugar de la conífera, así que el bosque de tsugas de Pensilvania se vuelve «cicutales»: el origen de todas las versiones en español posteriores.
  11. Febrero de 1976 Genesis publica A Trick of the Tail con «Squonk», escrita por Tony Banks y Mike Rutherford. Era la canción con la que probaban a los aspirantes a sustituir a Peter Gabriel; cuando un candidato no la sacó en el tono, la intentó el batería, Phil Collins, y se quedó el puesto.
  12. 7 de agosto de 2027 El Squonkapalooza, el festival gratuito de críptidos que se celebra en Bottle Works, en Johnstown (Pensilvania), anuncia su quinta edición. El squonk tiene ya un festival propio que ningún avistamiento justificó nunca.

¿Hay una explicación racional para Squonk?

Este es uno de esos raros casos en los que nadie tiene que desmontar nada, porque lo desmontó el propio autor en la página cinco. Cox abre el libro explicando para qué sirven estas criaturas: todo distrito maderero, escribe, tiene «historias misteriosas o rumores vagos de bestias terribles con las que agasajar a los recién llegados y asustar a quien no conoce el bosque». Su propósito declarado es conservar «una descripción y un dibujo de algunos de los animales interesantes que él ha originado» — «él» es el maderero, y «originado» es la palabra que importa. El squonk no es el informe de nada. Es la versión forestal de mandar al chico nuevo a buscar la llave inglesa para zurdos. La broma va firmada además dos veces dentro del propio libro. El nombre científico que hace que la entrada parezca zoología, Lacrimacorpus dissolvens, lo acuñó a petición de Cox el dendrólogo del Servicio Forestal, George B. Sudworth; la versión de Tryon de 1939 todavía arrastra detrás la autoría taxonómica «Sudw.». Y los agradecimientos de Cox dan las gracias a sus colegas por facilitar «importantes "datos" científicos», con las comillas irónicas impresas. Un bulo no suele venir con su propia puntuación. ¿Hay algo anterior? El 14 de agosto de 2026 busqué squonk en el corpus Chronicling America de la Biblioteca del Congreso — millones de páginas de prensa estadounidense digitalizada — sin filtrar ni estado ni año. La consulta devuelve 60 páginas, y devolvió 60 también al repetirla. Controles en el mismo corpus y el mismo día: hemlock devuelve 234.236 páginas y la frase «mont alto», 3.215. Es decir: el corpus se puede buscar y las palabras de esta historia están por todas partes; el animal no. De esos 60 resultados, solo dos son anteriores a 1910 y contienen de verdad la cadena, y ninguno es la criatura. El 15 de abril de 1881 el Perrysburg Journal de Ohio publicó un poema cómico en el que un ave se queja de posar para un pintor: «llegó una especie de squonk débil y quejumbroso», la palabra como onomatopeya de un graznido triste. El 7 de noviembre de 1896 el New York Journal sacó un ripio publicitario de su suplemento en color con topónimos absurdos: «De Squonk a Saccarappa, de Buffalo a Kent». Los otros cincuenta y ocho son el reconocimiento óptico de caracteres leyendo mal otra cosa. Esa es la trampa del homónimo en esta historia: squonk ya era una palabra graciosa en inglés americano, como ruido y como topónimo de chiste, antes de que Cox le colgara un animal. La formulación honrada es, por tanto, la estrecha: la aparición impresa más antigua del squonk que se puede fechar es Cox, 1910, página 31, y no hay documentada ninguna tradición oral de Pensilvania más antigua en ninguna fuente que yo haya podido consultar. Lo único genuinamente viejo aquí es el sonido de la palabra. Un aviso final sobre el rastro moderno. No todo lo que se llama Squonk desciende del squonk: la compañía de artes escénicas Squonk Opera, fundada en Pittsburgh en 1992 a un rato en coche del supuesto territorio de tsugas, sostiene que su nombre viene de que alguien describió el modo de tocar de un saxofonista como un «squonk-fest», y no de la criatura. El animal contagia; el nombre viaja solo.

¿Se puede visitar Squonk?

No hay nada que ver, y fingir lo contrario sería hacerte a ti lo que Cox le hizo a Wentling. Lo que hay en Mont Alto es el escenario de la broma, y merece el viaje. El parque estatal de Mont Alto está en el sureste del condado de Franklin, en la carretera PA 233, en Mont Alto, PA 17237, dentro del bosque estatal Michaux. Creado en 1902, es el parque estatal más antiguo que sigue funcionando en Pensilvania. Abre todos los días del año de amanecer a atardecer, las zonas de uso diurno cierran al anochecer y se gestiona desde el parque estatal de Caledonia (101 Pine Grove Road, Fayetteville, PA 17222; teléfono 717-352-2161). Desde la US 30, la Lincoln Highway, son once kilómetros al sur por la PA 233 desde Caledonia, o kilómetro y medio al norte del pueblo de Mont Alto. Las coordenadas que publica el propio parque son 39,83897 y -77,53735; el hospital más cercano es el Chambersburg Hospital, en 112 North Seventh Street, Chambersburg. En el propio pueblo está el campus de Penn State Mont Alto, que es la vieja Academia Forestal del Estado de Pensilvania: la escuela que sacó su primera promoción de forestales en 1906 y en la que J. P. Wentling era subdirector cuando se imprimieron las actas de la convención de 1908. Si el squonk tiene una dirección, es esa: una escuela forestal con un bosque de tsugas detrás, atendida por los hombres que se inventaron el animal. El otro sitio donde el squonk vive de verdad es un libro digitalizado. La primera edición de 1910, con la lámina de Du Bois incluida, se lee gratis en Internet Archive; el Fearsome Critters de Tryon de 1939 está transcrito página a página en la red. Leer la entrada original cuesta noventa segundos y es el único encuentro auténtico disponible. Para acompañarse, está el Squonkapalooza, un festival gratuito de críptidos para todos los públicos en Bottle Works, en Johnstown (Pensilvania), montado alrededor del squonk y del folclore de los Apalaches. Consultado el 14 de agosto de 2026, su propia web anuncia la quinta edición para el 7 de agosto de 2027. Un aviso honrado que no tiene nada que ver con la criptozoología. La tsuga del Canadá es el árbol emblema de Pensilvania y el supuesto hábitat del squonk, y está en apuros: el pulgón lanígero de la tsuga y la cochinilla alargada de la tsuga, dos insectos invasores, se alimentan del árbol y acaban matándolo. Si quieres ver las tsugas donde se ambientó la broma, siguen ahí, pero hoy son un asunto de conservación, y ese es mejor motivo para caminarlas que ningún animal llorón.

Fuentes consultadas

  1. William T. Cox, «Fearsome Creatures of the Lumberwoods, With a Few Desert and Mountain Beasts» — Press of Judd & Detweiler, Washington, D.C., 1910 libro
  2. Pennsylvania Department of Forestry, «Proceedings of the First Convention of Pennsylvania Foresters, Held at Harrisburg, Pa., March 4, 5, 6, 1908» — Harrisburg: Printer to the State of Pennsylvania, 1910 informe
  3. Henry H. Tryon, ill. Margaret R. Tryon, «Fearsome Critters» — Idlewild Press, Cornwall, NY, 1939 libro
  4. Jorge Luis Borges y Margarita Guerrero, «Manual de zoología fantástica (después El libro de los seres imaginarios, 1967)» — Fondo de Cultura Económica, 1957 libro
  5. Perrysburg Journal, «Comic poem spoken by a stork, page 4 (untitled in the digitised scan)» — Perrysburg, Ohio, 15 April 1881, 1881 hemeroteca
  6. New York Journal, «Advertising jingle for the Colored Supplement, page 7» — New York, 7 November 1896, 1896 hemeroteca
  7. Library of Congress, «Chronicling America: full-text search for "squonk" (consulted 14 August 2026)» — National Digital Newspaper Program, 2026 archivo
  8. Minnesota Division of Forestry, «A History of Forestry in Minnesota» — Minnesota Department of Natural Resources, 1969 informe
  9. Edward G. Cheyney y John Philip Wentling, «The Farm Woodlot: A Handbook of Forestry for the Farmer and the Student in Agriculture» — The Macmillan Company, 1914 libro
  10. B. A. Botkin, «A Treasury of American Folklore: Stories, Ballads and Traditions of the People» — Crown Publishers, New York, 1944 libro
  11. Pennsylvania Parks & Forests Foundation, «125 Facts on Pennsylvania State Parks and Forests» — PPFF, 2018 informe
  12. Pennsylvania Department of Conservation and Natural Resources, «Mont Alto State Park» — Official visitor information, 2026 web
  13. Songfacts, «Squonk by Genesis» — Songfacts, 2026 web
  14. Squonkapalooza, «Squonkapalooza» — Bottle Works, Johnstown, PA, 2026 web
  15. Wikipedia, «Squonk Opera» — Wikipedia, 2026 web

Ficha revisada por V. Serrano el 14/08/2026 · Cómo verificamos el contenido

📎 Fuente: Enigma Atlas

Tu veredicto, agente: Yo también lo vi 0 Creíble 0 Dudoso 0

💬 Testimonios de campo (0)

Aún no hay testimonios. Añade el primero.

Añade tu testimonio

🔒 Entra para dejar un testimonio