Castillo Laroche es un lugar reputado como embrujado en Ohio, US. Su fama procede de apariciones, fenómenos inexplicables y testimonios recogidos a lo largo del tiempo.
¿Dónde está Castillo Laroche?
Ubicación
Ohio, US
Tipo
Castillo
Coordenadas
39.283, -84.266
Testimonios
0
Última actualización
UBICACIÓN
¿Por qué se dice que Castillo Laroche está embrujado?
Harry Delos Andrews estaba oficialmente muerto. Un brote de meningitis cerebroespinal en Camp Dix en 1918 mandó su expediente a Washington marcado como «fallecido», un médico le reactivó el corazón con adrenalina y tardaron seis meses en corregir el papeleo. Destinado después a un hospital militar instalado en el Château La Roche, en la Dordoña, volvió a Ohio, compró dos parcelas junto al río que un diario de Cincinnati en declive había regalado con suscripciones de seis meses y el 5 de junio de 1929 empezó a levantar un castillo para su clase de catequesis y su tropa scout. Trabajó en él el resto de su vida: subió a mano unos 56.000 cubos de piedra del Little Miami y, cuando la piedra del río se agotó, moldeó ladrillos de hormigón en cartones de leche. Una hoguera de basura lo quemó gravemente el 14 de marzo de 1981 y murió un mes después, a los 91 años. Los Knights of the Golden Trail, la tropa que se puso nombre de caballería, heredaron el castillo y lo terminaron. Sus fantasmas están publicados y firmados en su propia web: Andrews escribió sobre un poltergeist al que llamaba Casper y anotó que nadie lo había visto nunca, y cuatro miembros añadieron relatos fechados en 1987, 1989 y 2001.
El Chateau Laroche visto desde sus jardines aterrazados en el verano de 2006, veinticinco años después de la muerte de Harry Andrews. Buena parte de lo que se ve —los cuerpos altos terminados y la ampliación de los jardines— es obra de los Knights of the Golden Trail, que acabaron el castillo después de 1981.
Imagen:
ConlonTT · Public domain
¿Cuál es la historia de Castillo Laroche?
El Chateau Laroche no es una ruina ni el capricho de un hombre rico. Es la obra de un enfermero militar de Ohio que llevaba oficialmente muerto desde 1918.
Harry Delos Andrews nació el 5 de abril de 1890 en Oneonta (Nueva York) y se licenció en la Universidad de Colgate con la promoción de 1916, tras estudiar arquitectura. Reclutado en el Cuerpo Médico del Ejército de Estados Unidos, llegó a sargento mayor. La orden que él mismo fundó cuenta que eligió el servicio sanitario porque no le repugnaba la guerra, sino las armas de la guerra moderna: matar a distancia.
Nunca llegó al frente como esperaba. Fue uno de los cerca de 7.000 soldados a los que un brote de meningitis cerebroespinal derribó en Camp Dix (Nueva Jersey). Su cuerpo pasó al depósito y su expediente se marcó como «fallecido» y se envió a Washington. Según el relato que Lori E. Jareo publicó en 1996 a partir del folleto que escribió Andrews y de recortes del Cincinnati Enquirer, el cadáver volvió al hospital para ser disecado, un médico propuso probar «esa cosa nueva» —adrenalina—, le clavaron una aguja en el corazón y el corazón volvió a latir. Salió de aquello ciego y paralizado, con 40 kilos de peso; recuperó la vista con gafas y más tarde le extrajeron sangre para obtener anticuerpos contra el meningococo. Jareo anota que solo otro soldado de Camp Dix sobrevivió al brote inicial. Tardaron seis meses en corregir el papeleo y, cuando lo hicieron, su prometida se había casado con otro.
El nombre del castillo viene de lo que pasó después. Destinaron a Andrews a un hospital militar instalado en el Château La Roche, cerca de Razac-sur-l'Isle, en la Dordoña, al suroeste de Francia, donde ejerció de administrador del hospital y dio clases de francés a los soldados estadounidenses. Allí era personal, no paciente: nada en las fuentes sostiene la versión, muy repetida, de que se recuperaba de heridas en el lugar que dio nombre a su castillo. Terminada la guerra se quedó una temporada en Europa, visitó castillos y estudió arquitectura en Toulouse.
El terreno salió de la desesperación de un periódico. Greg Hand, en Cincinnati Magazine en junio de 2025 y a partir del registro de la propiedad, cuenta que el Cincinnati Commercial Tribune —un diario republicano que desde 1911 estaba en manos del dueño de su rival, el Enquirer— compró la antigua granja Apgar a las afueras de Loveland, la partió en miles de parcelas de 20 por 100 pies y en 1924 empezó a regalar una con cada suscripción de seis meses, que costaba 58,50 dólares. Las parcelas eran demasiado pequeñas para edificar; el periódico las vendía como veraneo, un sitio donde plantar la tienda y bajar andando al río. Una de las compradoras originales fue Lillie Gegner, y el 12 de junio de 1929 vendió dos parcelas contiguas a Harry D. Andrews.
Los chicos ya acampaban allí. Los Knights of the Golden Trail —el nombre que se dio la clase de catequesis y tropa scout de Andrews, igual que otras tropas se llaman Osos o Leones— celebraron su 75.º aniversario en febrero de 2002, lo que sitúa su fundación en febrero de 1927. Una docena de chicos se pasaba el verano en la orilla y perdía el equipo por la lluvia, los animales y quien pasaba por allí, así que Andrews les levantó dos cuartos de piedra a los que llamó «tienda de piedra». Después, según cuenta la propia orden, los caballeros decidieron que no podían ser caballeros de verdad sin un castillo, y él les hizo una oferta: si le subían piedra del río, se lo construía. La orden y la revista de Colgate fechan el inicio de las obras el 5 de junio de 1929, y Jareo anota que el castillo se inauguró en 1930.
Y entonces casi se detuvo. Entre la Depresión y la Segunda Guerra Mundial, escribe Jareo, Andrews no se puso en serio hasta jubilarse del departamento de correo de la Standard Publishing Company; se mudó al castillo el Memorial Day de 1955, con unas pocas habitaciones acabadas y algunos servicios instalados. Las medidas que da Jareo son acre y medio de terreno (unos 6.000 metros cuadrados), una planta de 96 por 56 pies y 36 pies de altura en la cara este; el edificio mezcla detalle alemán, francés e inglés con cuatro tipos de torre, un foso seco, una mazmorra y techos alicatados a mano. Subió a mano unos 56.000 cubos de cinco galones de piedra del río, de casi 30 kilos cada uno; cuando la piedra del río se agotó, moldeó ladrillos de hormigón dentro de cartones de leche de cuarto de galón, con más de 2.600 sacos de cemento, y rellenó algunos con bombillas y latas por ahorro y por aislamiento. Las cifras de Jareo para el conjunto son 8.000 toneladas de material, 23.000 horas de trabajo y 12.000 dólares, con Andrews haciendo el 98 % de la obra él solo. Rechazó, decía, más de cincuenta propuestas de matrimonio de «viudas y solteronas que querían vivir en un castillo».
El Estado nunca acabó de creerse que estuviera vivo. Tuvo que convencer al Pentágono de que no estaba muerto para cobrar la pensión militar, la recibió 23 años y en 1979 dejó de llegarle; los últimos años vivió de la Seguridad Social.
La mañana del 14 de marzo de 1981 Andrews encendió una hoguera de basura en el recinto del castillo. Al intentar apagarla a pisotones se le prendieron los pantalones y luego las mangas; unos visitantes lo cubrieron con una manta y apagaron el fuego. Los injertos de piel en un hospital cercano fueron bien, pero murió de sus heridas el 16 de abril de 1981, once días después de cumplir 91 años en el hospital. Dejó el castillo a los caballeros.
Así que lo que ve hoy el visitante no es todo suyo. Los caballeros lo terminaron: el edificio se reformó a fondo y quedó prácticamente acabado después de 1981, la torre este alberga hoy un audiovisual sobre su proyecto, y la ampliación de los jardines exteriores y un invernadero llegaron todavía más tarde.
Cronología: los hechos documentados de Castillo Laroche
5 de abril de 1890Nace Harry Delos Andrews en Oneonta (Nueva York). Estudiará arquitectura en la Universidad de Colgate, promoción de 1916.
1918, Camp DixUn brote de meningitis cerebroespinal en Camp Dix (Nueva Jersey) alcanza a unos 7.000 soldados. Andrews, sargento mayor del Cuerpo Médico, es declarado muerto y su expediente sale hacia Washington marcado como «fallecido»; un médico le reactiva el corazón con adrenalina. Tardan seis meses en corregir el papeleo.
1918-1919, DordoñaDestinan a Andrews como administrador a un hospital militar instalado en el Château La Roche, cerca de Razac-sur-l'Isle, en la Dordoña, y da clases de francés a los soldados estadounidenses. De ese edificio saldrá el nombre del castillo que construirá después.
1924El Cincinnati Commercial Tribune, diario republicano en declive, parcela la antigua granja Apgar a las afueras de Loveland en lotes de 20 por 100 pies y regala uno con cada suscripción de seis meses, a 58,50 dólares. Greg Hand rastreó la promoción en 2025; las parcelas eran demasiado pequeñas para edificar.
Febrero de 1927La clase de catequesis y tropa scout de Andrews se pone el nombre de Knights of the Golden Trail. La fecha la fija el anuncio que la propia orden hizo de su 75.º aniversario en febrero de 2002.
5 de junio de 1929Comienzan las obras del castillo, según la propia orden y la revista de Colgate. Andrews les había prometido a los chicos una fortaleza del siglo X si le subían piedra del Little Miami.
12 de junio de 1929Lillie Gegner, una de las suscriptoras originales, vende dos parcelas contiguas junto al río a Harry D. Andrews. La fecha sale del registro de la propiedad; cae una semana después del inicio de obras que dan los dueños, y el relato de Jareo de 1996 fecha en 1927 la compra del terreno.
1930El castillo se inaugura, según Jareo. La obra se detiene después un cuarto de siglo por la Depresión y la Segunda Guerra Mundial.
Memorial Day de 1955Andrews se jubila del departamento de correo de la Standard Publishing Company, se muda al castillo con unas pocas habitaciones acabadas y solo entonces empieza a construir en serio.
1979Deja de llegarle la pensión militar tras 23 años de pagos que solo cobró después de convencer al Pentágono de que estaba vivo. Pasa sus últimos años con la Seguridad Social.
14 de marzo de 1981Andrews enciende una hoguera de basura en el recinto del castillo; se le prenden los pantalones y las mangas y unos visitantes lo apagan con una manta. Sufre quemaduras graves en piernas y brazos. Muere de sus heridas el 16 de abril de 1981, once días después de cumplir 91 años en el hospital, y deja el castillo a los caballeros.
1983Primera edición del Haunted Castle Knight Tour, fechada por el propio anuncio de los caballeros de su 25.ª edición anual en 2007. La atracción de miedo de pago empieza dos años después de la muerte de Andrews y veinte antes de que los relatos aparezcan en la web.
Invierno de 1987Lady Christie cuenta que vio «una sombra enorme» del tamaño de una persona subir por la escalera de caracol mientras esperaba en el salón francés con Sir Ron Irvin. Anota que la iluminación descartaba una polilla, que habría revoloteado.
Mayo de 1989Lady Donna Jean, supervisando una pernocta de scouts, describe una figura transparente y flotante que sube desde los retretes portátiles hacia los jardines entre las 23:00 y las 23:30. La relaciona con una historia que contaba Andrews sobre la mujer de un destilador clandestino muerta en una explosión río abajo.
2001Sir Joe y Sir Tim oyen tres veces la puerta del baño del salón cerrarse de golpe sin nadie en el edificio. A la mañana siguiente Sir Joe revisa las tuberías y encuentra la fosa séptica a punto de desbordarse.
5 de abril de 2003Copia archivada más antigua de la página de relatos de los caballeros, con el texto de Andrews sobre el poltergeist Casper —«nadie lo ha visto nunca»— junto a los cuatro relatos firmados por miembros.
¿Hay una explicación racional para Castillo Laroche?
Las historias de fantasmas del Chateau Laroche son inusualmente fáciles de rastrear, porque las publican y las firman sus propios dueños. La página que los Knights of the Golden Trail mantenían en su web —archivada el 5 de abril de 2003— recoge cinco relatos: el de Andrews y uno de Sir Joe, Sir Bill, Lady Donna Jean y Lady Christie. Lo llamativo es cuánto escepticismo llevan ya dentro.
Andrews escribió que al poltergeist residente, al que llamaba Casper, no lo había visto nadie: «No one has ever seen him. They say that is because he died a natural death. It is only the ghosts of murdered people whose ghosts can be seen» («Nadie lo ha visto nunca. Dicen que es porque murió de muerte natural. Solo se pueden ver los fantasmas de los asesinados»). También explicó que «Casper viene de los tebeos, y su apellido es el alemán de fantasma amable», lo cual es falso —el alemán poltern es armar estruendo— y da bastante bien el tono en que escribía. En el mismo texto describe a una chica de vestido largo que cruzaba el río andando y se sentaba sobre el garaje, y añade: «Ahora que tenemos una farola delante no ha vuelto». Una forma ovalada y transparente vivió junto a un sauce llorón dieciséis años y se marchó cuando el sauce murió. Un vikingo junto a la torre norte se podía mirar todo el tiempo que uno quisiera, pero desaparecía si apartabas la vista.
Los relatos de los miembros hacen el mismo trabajo consigo mismos. El de Lady Christie, fechado en el invierno de 1987, habla de «una sombra enorme» del tamaño de una persona subiendo por la escalera de caracol, y ella misma dice que la iluminación descartaba una polilla o un insecto, porque habría revoloteado. La puerta del baño que se cierra de golpe en el relato de Sir Joe, en 2001, acaba con él revisando las tuberías a la mañana siguiente y encontrando la fosa séptica a punto de desbordarse. La figura de Lady Donna Jean, en mayo de 1989, estaba al aire libre, subiendo desde los retretes portátiles hacia los jardines sobre las once de la noche, y ella la relaciona con una historia que contaba Andrews sobre la mujer de un contrabandista de alcohol muerta en la explosión de una cabaña río abajo.
Merece la pena poner al lado la cronología del negocio. Los relatos de Andrews son los únicos anteriores a la entrada. En 2007 los caballeros anunciaban «The 25th Annual Haunted Castle Knight Tour», lo que sitúa la primera edición en 1983, dos años después de la muerte de Andrews; el semanario Cincinnati CityBeat la listaba en octubre de 2002 a 5 dólares, de siete a once de la noche. Todos los relatos fechados por miembros caen dentro de esa racha. La atracción de Halloween ha desaparecido de sus propias páginas: no está en octubre de 2019, 2021, 2023, 2024 ni 2025, sustituida por investigaciones paranormales privadas a 300 dólares para un máximo de quince personas —que el contrato de 2016 deja claro que son un arrendamiento del edificio a un «Tenant», un inquilino— y por una cata de vinos en los jardines a 50 dólares.
La historia de la casa también se mueve, y esa es la mejor razón para atribuir en vez de afirmar. Jareo en 1996 y un anuncio de CityBeat de octubre de 1997 describen los dos un castillo a escala un quinto; el FAQ de los dueños dice hoy que es de tamaño real salvo el salón de baile. El cociente intelectual de Andrews era 181 en su página de 2002 y es 189 en la actual. Su versión del terreno ha cambiado de periódico, de plazo de suscripción y de modo de transmisión entre esas dos versiones de la misma página. Y el título de caballero de «Sir» Harry —que sacó del campo de batalla al hijo de un noble inglés y que el padre agradecido lo armó caballero— lo marcó Jareo como leyenda en 1996, en la misma frase en que lo contaba.
¿Se puede visitar Castillo Laroche?
El Chateau Laroche está abierto, es barato y lo sigue gestionando la orden que lo heredó. Está en el 12025 de Shore Drive, en Symmes Township, justo al norte de Loveland, condado de Hamilton, Ohio 45140. Un aviso sobre la dirección: la página actual de los caballeros imprime 12075, pero sus datos de contacto de 1996, su web de 2003, su contrato de investigación paranormal de 2016 y un anuncio de CityBeat de 1997 imprimen todos 12025.
En agosto de 2026 el museo abre de 11:00 a 17:00: los siete días de la semana del 1 de abril al 30 de septiembre, y solo fines de semana del 1 de octubre al 31 de marzo. Cierra en Acción de Gracias, Navidad y Nochevieja. La entrada cuesta 5 dólares por persona y es gratis para menores de seis años. Aceptan tarjeta; no aceptan billetes de 100 dólares. Los eventos especiales tienen otro precio. El teléfono, 513-683-4686, da un mensaje grabado. Para comparar: CityBeat anunciaba la entrada a 1 dólar en octubre de 1997.
La visita es libre. Los caballeros dicen sin rodeos que no hay guías, aunque el caballero de turno puede contar por encima la historia de Andrews y del castillo, y hay dos entrevistas filmadas y un documental corto sobre su paso por el campamento de instrucción. No venden comida ni bebida: hay mesas de picnic, bancos, muros, torres y jardines, y se pide traer lo tuyo y llevarte la basura. Hay dos retretes portátiles al extremo sur del aparcamiento y no más de cuarenta plazas. Se admiten perros con correa, y el dueño recoge. La carretera de bajada al castillo la hizo Andrews y los autobuses siguen sin poder usarla.
Las investigaciones paranormales son solo con cita y con contrato, y el contrato es un arrendamiento: los caballeros alquilan el recinto a un «inquilino» por un número fijo de horas, empezando no antes de las siete de la tarde y acabando no más tarde de las diez de la mañana siguiente, a 300 dólares para un máximo de quince personas, con 250 de fianza no reembolsable y 50 a la llegada. Los dueños insisten en que no es una fiesta de pijamas, y quien contrata la investigación entra gratis al museo ese día. El castillo no acepta reservas para bodas, celebraciones de embarazo, cumpleaños, graduaciones ni pernoctas privadas, y no cierra en horario de visita por ningún motivo. Las catas de vino en los jardines, con música en directo y tabla de embutidos, se venden aparte a 50 dólares para mayores de 21 años.
Y una última cosa, sacada de su propio FAQ: invitan al visitante a preguntarle al caballero de turno por los fantasmas del castillo «y por el Hombre Rana de Loveland», el críptido local que se denunció en los años setenta en la carretera que bordea ese mismo río.
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