Clinton Road (Nueva Jersey) es un lugar reputado como embrujado en New Jersey, US. Su fama procede de apariciones, fenómenos inexplicables y testimonios recogidos a lo largo del tiempo.
¿Dónde está Clinton Road (Nueva Jersey)?
Ubicación
New Jersey, US
Tipo
Carretera / puente
Coordenadas
41.053, -74.452
Testimonios
0
Última actualización
UBICACIÓN
¿Por qué se dice que Clinton Road (Nueva Jersey) está embrujado?
Clinton Road recorre unos dieciséis kilómetros por los bosques del condado de Passaic, en West Milford (Nueva Jersey), desde el semáforo de la Ruta 23 —descrito como la espera más larga del país— hasta Upper Greenwood Lake, con buena parte del bosque circundante en la cuenca del Pequannock, que abastece de agua a Newark desde 1919. La revista Weird NJ, que publicó sus primeros relatos de lectores sobre la vía en su número 10 y en 2001 ya vendía un número especial de 56 páginas dedicado a ella, escribió que de ninguna otra carretera del estado había oído «ni de lejos tantos rumores y cuentos». La historia más conocida sitúa a un niño fantasma bajo un puente en Dead Man's Curve, devolviendo las monedas que se arrojan al agua; la propia Weird NJ admite que «es difícil decir cuándo o cómo empezó esta historia», y ni siquiera bajo qué puente. Sobre la carretera se alzó Cross Castle, la casa de piedra de cuarenta habitaciones que Richard James Cross terminó hacia 1907; la ciudad de Newark derribó sus muros en un solo día en julio de 1988. Y un horror sí está documentado: el cadáver de Daniel Deppner, víctima del asesino a sueldo Richard Kuklinski, apareció junto a la vía en mayo de 1983, envuelto en una bolsa de basura.
El cartel de Clinton Road en su extremo sur, en la Ruta 23: el doble cruce cuyos dos semáforos fueron descritos en 2010 como la espera más larga del país. Fotografía de Daniel Case, abril de 2006.
Imagen:
Daniel Case at English Wikipedia · CC BY-SA 3.0
¿Cuál es la historia de Clinton Road (Nueva Jersey)?
La carretera lleva el nombre de un lugar que ya no existe. Clinton era un pequeño asentamiento del hierro junto al arroyo Clinton, y cuando Newark embalsó el valle para abastecerse de agua, las viejas tierras quedaron bajo el embalse: los Rockaway Records que J. Percy Crayon compiló en 1902 citan como informante a un tal Thomas DeMouth, «que vivía y poseía tierras donde hoy está el embalse de Clinton». De aquella comunidad desaparecida sigue en pie una estructura al borde de la carretera: un horno de piedra de forma cónica cuya construcción comenzó en 1826 a cargo de William Jackson, de Rockaway, y que se encendió por primera vez antes de septiembre de 1833, según el expediente que lo inscribió en el Registro Nacional de Lugares Históricos en 1976. Décadas después, los lectores de Weird NJ describirían esa misma chimenea como un «templo druídico».
Luego vino el castillo. Richard James Cross, banquero neoyorquino nacido en Inglaterra, empezó a comprar bosques en torno a Newfoundland en 1905 y levantó una casa de piedra de tres plantas y cuarenta habitaciones a la que llamó Bearfort House; los vecinos preferían Cross Castle. La columnista Ann Genader, apoyándose en los estudios del historiador local Leslie Post, fecha la casa terminada en 1907: piedra del terreno tallada por canteros de la zona, una chimenea en cada habitación y doce hombres empleados todo el año solo para cortar su leña. Cross murió en marzo de 1917 y en 1919 su familia vendió la finca de 365 acres a la ciudad de Newark por 155.000 dólares. Newark desmontó todo lo vendible —el tejado de pizarra acabó en una casa de LaRue Road; la escalera, en otra de Milton—, un incendio se llevó las cocheras y las cuadras en 1940, y desde los años cincuenta los muros sin techo fueron lugar de fiestas, pintadas y expolio de recuerdos. El 28 de julio de 1988, después de que la autoridad de la cuenca declarara la ruina insegura, un contratista de la ciudad la derribó en un solo día. Los cargos municipales de West Milford protestaron, pero llegaron tarde.
Hay un capítulo verdaderamente oscuro y está documentado. En mayo de 1983 apareció junto a Clinton Road el cadáver de Daniel Deppner, envuelto en una bolsa de basura: el 14 de mayo según el relato de la fiscalía que recogió Associated Press; el documental de HBO The Iceman Tapes daría después el día 18 y el detalle de un ciclista que reparó en un buitre sobre el cuerpo. Deppner era cómplice de Richard Kuklinski, el asesino a sueldo al que los investigadores apodaron «el Hombre de Hielo». Kuklinski fue detenido el 17 de diciembre de 1986, acusado de cinco asesinatos, y el 16 de marzo de 1988 un jurado de Hackensack lo declaró culpable de las muertes de Deppner y de Gary Smith, aunque no dio por probado que los hubiera matado por su propia mano, lo que lo libró de la pena capital.
Como leyenda, en cambio, Clinton Road tiene partida de nacimiento editorial. La revista Weird NJ publicó «unos pocos relatos» sobre la carretera en su número 10 —hacia 1998— y, en palabras de sus propios editores, se abrieron las compuertas. En agosto de 1998 el Record de Hackensack ya contaba que los peregrinos de la leyenda amargaban la vida a los McKinnon, una familia residente en la ruta: botellas y petardos contra la casa, una botella atravesó la tela mosquitera de un dormitorio. En abril de 2001 la revista ya vendía un número especial de 56 páginas, Tales From Clinton Road, construido con más de 200 cartas de lectores e investigado por Joanne Austin en la biblioteca de West Milford. El niño fantasma del puente, Dead Man's Curve, el Camaro fantasma, el perro infernal y las reuniones del Klan circulan por esas cartas; el libro de 2003 para Barnes & Noble les dio distribución nacional, el canal Travel Channel añadió una camioneta fantasma en 2009 y en 2019 una película de terror titulada Clinton Road puso a Ice-T en el cartel.
Cronología: los hechos documentados de Clinton Road (Nueva Jersey)
1826Comienza la construcción del horno de Clinton a cargo de William Jackson, de Rockaway; se enciende por primera vez antes de septiembre de 1833. La chimenea cónica de piedra, inscrita en el Registro Nacional en 1976, será rebautizada por la leyenda como «templo druídico».
1902J. Percy Crayon publica los Rockaway Records y cita al informante Thomas DeMouth, «que vivía y poseía tierras donde hoy está el embalse de Clinton»: el asentamiento que dio nombre a la carretera ya estaba bajo las aguas de Newark.
1905-1907Richard James Cross, banquero neoyorquino nacido en Inglaterra, compra bosques en torno a Newfoundland y levanta Bearfort House —Cross Castle para los vecinos—, una casa de piedra de tres plantas y cuarenta habitaciones terminada, según el relato de Ann Genader, en 1907.
1919Dos años después de la muerte de Cross, en marzo de 1917, su familia vende la finca de 365 acres a la ciudad de Newark por 155.000 dólares. La ciudad desmonta del castillo todo lo vendible; un incendio se lleva en 1940 cocheras y cuadras.
Mayo de 1983Aparece junto a Clinton Road el cadáver de Daniel Deppner, envuelto en una bolsa de basura: el 14 de mayo según el relato de la fiscalía recogido por Associated Press; el documental de HBO de 1992 The Iceman Tapes da el día 18 y al ciclista que reparó en un buitre.
17 de diciembre de 1986Richard Kuklinski es detenido en un control junto a su casa de Dumont al cierre de la «Operación Iceman», acusado de cinco asesinatos, el de Deppner entre ellos.
16 de marzo de 1988Un jurado de Hackensack declara a Kuklinski culpable de las muertes de Deppner y de Gary Smith. No da por probado que matara por su propia mano, lo que lo libra de la pena capital; la fiscalía admite que la prueba física era escasa y que el cianuro ya era indetectable cuando se buscó.
28 de julio de 1988Un contratista de la ciudad de Newark derriba Cross Castle en un solo día después de que la autoridad de la cuenca declare la ruina insegura. Los cargos municipales de West Milford protestan tarde; solo quedan los cimientos.
Hacia 1998Weird NJ publica «unos pocos relatos» sobre Clinton Road en su número 10 y, según cuentan los propios editores, «se abrieron las compuertas»: la carpeta de cartas pronto quedó «llena a reventar».
13 de agosto de 1998El Record de Hackensack documenta el coste de la leyenda: botellas y petardos contra la casa de la familia McKinnon, junto a la vía. El teniente Gene Chiosi: «Es un tramo largo y desolado, y hace que la imaginación se dispare».
Antes de abril de 2001Weird NJ vende Tales From Clinton Road, un número especial de 56 páginas y 3.000 ejemplares, construido con más de 200 cartas de lectores e investigado por Joanne Austin en la biblioteca de West Milford: la compilación canónica de la leyenda.
14 de junio de 2010El Star-Ledger cuenta que el doble cruce de Clinton Road con la Ruta 23 sigue siendo «el semáforo más largo del país»: sus dos señales suman unos cinco minutos de espera.
16 de agosto de 2012La propia Weird NJ admite que el origen del niño fantasma no se puede fijar —«es difícil decir cuándo o cómo empezó esta historia»— y que nadie coincide en bajo cuál de los puentes de la carretera espera.
14 de junio de 2019Se estrena en diez ciudades la película de terror Clinton Road, con Ice-T en el reparto: la leyenda convertida en franquicia comercial.
¿Hay una explicación racional para Clinton Road (Nueva Jersey)?
Lo insólito de Clinton Road es que su fuente principal es honesta sobre lo que es. El corpus de la leyenda es correo de lectores, y Weird NJ lo presenta como tal: la página de la carretera en la web de la revista abría preguntando si todo es «imaginación juvenil», y una de sus corresponsales más citadas, una estudiante de West Milford identificada como Laura R, cerraba su carta con «no confirmo estas historias». Los propios editores escribieron: «Es posible que Clinton Road no dé en realidad más miedo que cualquier otra carretera, pero debe de poseer los elementos necesarios para poner a la gente en contacto con sus miedos más arraigados».
El niño fantasma es el caso más claro. En agosto de 2012 Weird NJ admitió que «es difícil decir cuándo o cómo empezó esta historia» y que, como la carretera tiene más de un puente, «nadie sabe con certeza bajo cuál se supone que anda el niño fantasma». Los orígenes que aportan sus lectores son incompatibles entre sí: un chico retado a quedarse en el puente y hallado muerto; un niño ahogado al alcanzar una pelota; un niño atropellado al recoger una moneda. Un corresponsal sacó su propia conclusión: «ahórrate las monedas; yo he tirado mucho dinero en ese puente».
Otros motivos se disuelven al contacto con el archivo. El «templo druídico» es el horno de Clinton, una fundición de hierro documentada desde 1826 e inscrita en el Registro Nacional en 1976: el departamento de aguas lo tiene vallado no contra las almas de los intrusos, sino contra las demandas por accidente. Las «mazmorras del castillo donde aparecían cadáveres» pertenecen a una casa de verano cuya historia documentada contiene cuartos de servicio y narcisos, no mazmorras. Las criaturas extrañas traen incorporada su propia salida naturalista —supervivientes del parque safari Jungle Habitat, cerrado en 1976—, que es a su vez una especulación sin probar. Y el único rumor con núcleo documentado, el de que hay asesinos que abandonan cadáveres en estos bosques, se apoya en exactamente un caso registrado: el asesinato de Deppner, en 1983.
La leyenda tiene además un coste medible. En 1998 el capitán de policía James Dykstra describía así a los visitantes ante el Record: «Son sobre todo adolescentes. Leen que si pasan junto a la casa saldrán fantasmas. Pero lo único que va a salir es la policía». Su compañero, el teniente Gene Chiosi, dejó la explicación más económica que consta del fenómeno entero: «Es un tramo largo y desolado, y hace que la imaginación se dispare».
¿Se puede visitar Clinton Road (Nueva Jersey)?
Clinton Road es una carretera pública del municipio y se puede recorrer a cualquier hora sin pagar nada a nadie. Cubre unos dieciséis kilómetros (diez millas) entre la Ruta 23, cerca de Newfoundland, y Upper Greenwood Lake, en West Milford, condado de Passaic (Nueva Jersey). Es una vía estrecha de dos carriles, con curvas cerradas y poco mantenimiento: condúcela como carretera, no como atracción.
En el extremo sur, donde el cartel verde de Clinton Rd cuelga junto a los semáforos de la Ruta 23, te espera una demora auténticamente documentada: el Star-Ledger describió en 2010 ese doble cruce como «el semáforo más largo del país», con esperas que suman unos cinco minutos entre los dos.
La mayor parte del bosque circundante pertenece a la cuenca del Pequannock de la ciudad de Newark, unas 35.000 acres repartidas por tres condados. Salir del asfalto no es libre: la ciudad gestiona el acceso mediante permisos recreativos, y la pesca en sus embalses —el de Clinton entre ellos— se permite desde 30 minutos antes del amanecer hasta 30 minutos después del anochecer. El horno de Clinton está vallado y se contempla desde la carretera. Del castillo Cross solo quedan los cimientos, a los que se llega por sendas que cruzan terreno sujeto a permiso.
Dos avisos que forman parte de la historia real de la vía. Hay viviendas particulares a lo largo de la ruta, y en 1998 el acoso de los buscadores de leyendas a una familia residente fue lo bastante grave como para salir en los periódicos; se haya leído lo que se haya leído, las casas no son piezas de museo. Y la policía local patrulla la carretera: varias cartas de la propia leyenda terminan con la llegada de un agente.
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