👻 LUGAR EMBRUJADO · EXP. Nº9477 ACTIVO

Fort Delaware

Fort Delaware es un lugar reputado como embrujado en Delaware, US. Su fama procede de apariciones, fenómenos inexplicables y testimonios recogidos a lo largo del tiempo.

¿Dónde está Fort Delaware?

Ubicación
Delaware, US
Tipo
Fuerte / campo de batalla
Coordenadas
39.59, -75.572
Testimonios
0
Última actualización
UBICACIÓN

¿Por qué se dice que Fort Delaware está embrujado?

Fort Delaware es una fortaleza pentagonal de granito levantada en Pea Patch Island, un banco de fango en mitad del río Delaware, sobre casi cinco mil pilotes de madera porque allí no había suelo firme donde construir. Nunca combatió contra una escuadra. Desde abril de 1862 se convirtió en uno de los mayores campos de prisioneros de la Unión y, tras Gettysburg y Vicksburg, albergó a muchos más hombres de los previstos: el parque estatal habla de hasta 10.048 a la vez. En 1863 una epidemia de viruela arrasó la isla. A los muertos se los llevaban en barcaza al otro lado del río, a Finn's Point (Nueva Jersey), y en 1875 el ejército convirtió aquel campo de labor en cementerio nacional; su monumento de 1910 lleva 2.436 nombres. La fama de embrujado es mucho más joven que sus muertos. El diario de prisión más detallado, publicado en 1874, no contiene un solo fantasma salvo el sueño de un preso con Stonewall Jackson. Las visitas nocturnas que hicieron famoso al fuerte se inventaron en 1997, entre un historiador de parques y un folclorista, y su creador las definió como un soborno sobrenatural para llevar visitantes a la isla.
Fort Delaware, Delaware, Estados Unidos
Imagen: D. Auld · PD

¿Cuál es la historia de Fort Delaware?

Pea Patch Island es un banco de fango. Ese solo dato gobierna todo lo que ocurrió allí. Cuando el Congreso destinó un millón de dólares en 1847 a levantar un fuerte costero en mitad del río Delaware, los ingenieros se encontraron con un lodo compresible de unos doce metros de profundidad antes de dar con arena. Un fuerte estrellado anterior, en el mismo sitio, ya había fallado por los cimientos. Así que entre 1849 y 1851 las cuadrillas del comandante John Sanders hincaron casi cinco mil pilotes de madera en la marisma, los probaron a carga con un peso de 360 kilos dejado caer desde dos metros y medio, y volvieron a hincar unos mil setecientos que se habían hundido de más. Solo entonces empezó a levantarse el pentágono de granito y ladrillo diseñado por el ingeniero jefe del ejército, Joseph Gilbert Totten. La historia oficial de los parques estatales de Delaware fecha la conclusión hacia 1859; el ingeniero del puesto no dio la obra por terminada hasta 1868. Se construyó para detener una escuadra y nunca disparó contra ninguna. En lo que se convirtió fue en una prisión, y casi por accidente. Según el Departamento de Asuntos de los Veteranos de Estados Unidos, los primeros prisioneros de guerra llegaron a la isla en abril de 1862: 358 soldados confederados capturados en Kernstown, Virginia. Nada en la isla estaba pensado para alojarlos. Los barracones de madera —los presos llamaban al recinto el «bull pen», el corral de toros— se levantaron en dos fases a lo largo de 1862 y 1863 sobre el terreno pantanoso de extramuros, junto con un hospital de 600 camas. Los oficiales quedaban dentro del fuerte; la tropa, fuera, separada de los oficiales subalternos por una empalizada alta con pasarela de vigilancia encima. El año crítico fue 1863. Tras Gettysburg y Vicksburg la población estalló: los parques estatales de Delaware dicen que la isla llegó a albergar «hasta 10.048 prisioneros de guerra confederados a la vez», mientras que otros relatos sitúan la cifra de agosto de 1863 por encima de los once o doce mil. Aquel verano y aquel otoño los arrasó una epidemia de viruela. A finales de diciembre de 1863, un preso, el pastor presbiteriano Isaac W. K. Handy, anotó lo que le contaron los propios escribientes de la prisión: «el número de muertos entre los prisioneros confederados, desde el 16 de abril pasado, es de exactamente mil doscientos cuarenta y dos: una cifra mucho menor de la que yo suponía, pero de todos modos espantosamente grande». Handy es lo más parecido a un testigo residente que tiene Fort Delaware. Lo detuvieron en julio de 1863 mientras visitaba a unos parientes en Delaware —con un salvoconducto del general Dix en el bolsillo, como no se cansó de repetir— y lo mantuvieron quince meses sin juicio a cuenta de un suelto de periódico y una declaración jurada. Su diario, sacado a escondidas por entregas gracias a su mujer y enterrado en tierra hasta que acabó la guerra, se publicó en Baltimore en 1874 con el título United States Bonds; or, Duress by Federal Authority. Registra el agua sucia y el pan malo, pero también la tienda del cantinero, la pesca, el juego en los pasillos, los rezos y las indulgencias ocasionales del general Albin Schoepf. Los muertos no se quedaban en la isla. Se los llevaban en barcaza a Finn's Point, en Nueva Jersey —Okonowicz recoge el nombre local de aquella gabarra, el «barco de la muerte»—, y se los enterraba en un campo de labor, salvo cuando el hielo o el temporal hacían imposible la travesía y había que enterrarlos en la propia Pea Patch. En mayo de 1875 el gobernador de Virginia, James L. Kemper, escribió al secretario de Guerra por el abandono de las tumbas confederadas de la isla; la respuesta del ejército fue convertir Finn's Point en cementerio nacional, declarado el 3 de octubre de 1875, y trasladar allí los restos. Por eso hoy casi nada de la mortandad de la prisión se ve en Pea Patch Island: se trasladó deliberadamente al otro lado del río una década después de la guerra. De la isla salieron otras dos cosas. El 20 de agosto de 1864, seiscientos oficiales confederados fueron embarcados en un vapor rumbo a Morris Island, frente a Charleston, para ser colocados bajo el fuego de su propia artillería en represalia por los oficiales de la Unión expuestos al bombardeo confederado; se los conoce como los «Inmortales 600». Una semana antes, el 12 de agosto, Handy había anotado el rumor que corría por los barracones: que «seiscientos oficiales van a embarcar, mañana, hacia Hilton Head, Carolina del Sur». Y algunos hombres escaparon. Los informes oficiales de la Unión contabilizan 54 fugas en total; la investigación de Kevin Mackie en la Universidad de Delaware, dirigida por el historiador Jonathan Russ, sostiene que la cifra real está entre 64 y 103, y señala que los informes oficiales registran cero fugas en 1862 cuando solo ese año se pueden documentar al menos veintidós. La prisión cerró en enero de 1866. La guarnición se fue adelgazando; el fuerte se ocupó brevemente en las dos guerras mundiales, se declaró excedente en 1944 y se devolvió a Delaware, y en 1951 pasó a ser parque estatal.

Cronología: los hechos documentados de Fort Delaware

  1. 1847-1859 El Congreso destina un millón de dólares a un fuerte costero en Pea Patch Island. Diseñado por el ingeniero jefe Joseph G. Totten y levantado bajo el mando del comandante John Sanders sobre casi 5.000 pilotes de madera hincados en doce metros de fango fluvial, se termina hacia 1859.
  2. Abril de 1862 El fuerte recibe sus primeros prisioneros de guerra: 358 soldados confederados capturados en Kernstown, Virginia, según el Departamento de Asuntos de los Veteranos de Estados Unidos. Nada en la isla se había construido para alojarlos; los barracones de madera llamados «bull pen» se levantan extramuros a lo largo de 1862 y 1863.
  3. Verano de 1863 Tras Gettysburg y Vicksburg la población reclusa alcanza su máximo. Los parques estatales de Delaware cifran el tope en 10.048 prisioneros a la vez; otros relatos dan cifras por encima de los once o doce mil para agosto de 1863. Estalla una epidemia de viruela.
  4. Finales de diciembre de 1863 El pastor preso Isaac W. K. Handy anota lo que le dicen los escribientes de la oficina del capitán Ahl: han muerto 1.242 prisioneros confederados desde el 16 de abril. Lo llama «una cifra mucho menor de la que yo suponía, pero de todos modos espantosamente grande».
  5. 13 de agosto de 1864 Handy anota el fantasma más antiguo documentado de Fort Delaware, y es un sueño. «El viejo pastor Thomas» había visto el fantasma de Stonewall Jackson, que le predijo un canje general de prisioneros el 13 de agosto y la paz el 3 de septiembre. El canje empezó ese día; la paz no llegó.
  6. 20 de agosto de 1864 Seiscientos oficiales confederados salen de la isla a bordo del vapor Crescent City rumbo a Morris Island, frente a Charleston, para ser retenidos bajo el fuego de la artillería confederada como represalia. Se los conocerá como los «Inmortales 600».
  7. 3 de octubre de 1875 Tras la queja del gobernador de Virginia James L. Kemper por el abandono de las tumbas confederadas en Pea Patch Island, el ejército declara cementerio nacional Finn's Point, en Nueva Jersey, y traslada allí a los muertos. Por eso hoy la mortandad de la prisión es casi invisible en la isla.
  8. 1910 El gobierno federal erige en Finn's Point el Monumento Confederado, un obelisco de 26 metros cuyas placas de bronce enumeran 2.436 nombres de prisioneros muertos en Fort Delaware. Un monumento aparte, de 1879, recuerda a 135 guardias de la Unión enterrados en el mismo cementerio.
  9. 1951 Fort Delaware pasa a ser parque estatal de Delaware, siete años después de que la isla fuera declarada propiedad federal excedente y devuelta al estado.
  10. 1994 La aparición fechada más antigua de Fort Delaware en la literatura fantasmal moderna: un capítulo titulado «Resurrecting the Past at Fort Delaware» en Spirits Between the Bays, de Ed Okonowicz, primer volumen de su serie de relatos de fantasmas de Delmarva.
  11. 1997 El historiador de los parques estatales Lee Jennings propone a Okonowicz crear las visitas nocturnas Ghost/History Lantern Tours «con una buena dosis de apariciones y de humor»: Jennings contaba la historia y Okonowicz el folclore. Okonowicz llama a esas visitas «un soborno sobrenatural» para llevar visitantes a la isla.
  12. Halloween de 1999 Un equipo del Discovery Channel rueda en la isla para un especial titulado Ghost Waters. Según Okonowicz, «el locutor calificó Fort Delaware de uno de los lugares más embrujados de Estados Unidos junto al agua»: el origen del superlativo que se sigue repitiendo hoy.
  13. 18 de junio y 31 de octubre de 2008 Ghost Hunters emite un episodio sobre Fort Delaware y después una investigación en directo de siete horas la noche de Halloween. Okonowicz atribuye a esa publicidad nacional el aluvión de visitantes que llegan a Pea Patch Island buscando fantasmas.
  14. 31 de octubre de 2019 Donald Laskey, intérprete jefe de Fort Delaware State Park, responde públicamente a una reseña crítica de H-CivWar: las visitas paranormales hacen que «la historia del lugar se pierda», pero «dados los altos beneficios» solo se retirarán «cuando deje de entrar el dinero o cuando podamos reemplazarlas por algo mejor».

¿Hay una explicación racional para Fort Delaware?

Empecemos por las cifras, porque son lo que más se repite de Fort Delaware y lo que menos se comprueba. Circulan cuatro balances de muertos incompatibles entre sí. Las placas de bronce del Monumento Confederado de Finn's Point, erigido por el gobierno federal en 1910, llevan 2.436 nombres. El Departamento de Asuntos de los Veteranos, en esa misma página, habla de «unos 2.502 hombres» muertos en cautiverio. Ed Okonowicz escribe que la mortandad confederada estuvo «cerca de 2.500». Por internet circulan también 2.700 y 2.925 sin base declarada. Con el total de presos es aún peor: 10.048 a la vez (el parque estatal), «casi 33.000» a lo largo de toda la guerra, 22.773 hasta el cierre de enero de 1866 (el Departamento de Veteranos), 40.000 en algunas versiones divulgativas. Ninguna de estas cifras puede darse en voz propia. Son de quien las contó. Y ahora fechemos el relato de fantasmas, que es una pregunta distinta de fechar las muertes. El diario de Handy de 1874 es el testimonio publicado más detallado del cautiverio en Fort Delaware: alrededor de 1,4 millones de caracteres en el texto digitalizado. Rastrearlo es la prueba más barata para saber si el fuerte tenía fama de embrujado entre los hombres que lo padecieron. No la tenía. Las palabras «haunt», «apparition», «phantom», «spectre» y «supernatural» aparecen cero veces. Control sobre el mismo fichero: «prisoner» sale 449 veces; «Schoepf», 116; «small-pox», 41. El corpus está completo y es rastreable; los fantasmas sencillamente no están en él. Hay exactamente una historia de fantasmas en todo el libro —la palabra «ghost» sale cuatro veces, y las otras dos son «Holy Ghost», el Espíritu Santo— y es buena. El sábado 13 de agosto de 1864, en medio del revuelo por un traslado de presos, Handy anotó que «el viejo pastor Thomas tuvo un sueño hace unas dos semanas, en el que creyó ver el fantasma de Stonewall Jackson», que le dijo: «Haz lo que puedas; el 13 de agosto empezará un canje general, y el 3 de septiembre se declarará la paz». El canje sí empezó aquel día. La paz no llegó el 3 de septiembre. Ese es el fantasma más antiguo documentado en Fort Delaware: el sueño de un preso, contado por su profecía y no por el edificio. La fama moderna sí se puede fechar con precisión, y su origen está insólitamente bien documentado, porque el hombre que la construyó dejó escrito cómo lo hizo. La aparición fechada más antigua es un capítulo, «Resurrecting the Past at Fort Delaware», en Spirits Between the Bays de Ed Okonowicz (Myst and Lace, 1994), el primer volumen de su serie de relatos de fantasmas de la península de Delmarva. En la introducción de Civil War Ghosts at Fort Delaware (2006), Okonowicz cuenta el resto: «Estos paseos a la luz de las velas empezaron en 1997, cuando el difunto Lee Jennings, historiador de los parques estatales, sugirió que él y yo desarrollásemos unos paseos históricos singulares, con una buena dosis de apariciones y de humor». El plan de Jennings era un dúo: «Yo me encargaría del folclore y de los cuentos de fantasmas, y él aportaría la historia del fuerte». Okonowicz llevó las visitas hasta 2009 y es tajante sobre su propósito: «la intención nunca fue entregar un fantasma de verdad, envuelto para regalo. Las visitas eran un señuelo, un soborno sobrenatural para atraer a la gente y que conociera esta maravilla de la Guerra Civil». El superlativo también tiene dueño. Okonowicz recoge que en la primavera de 1999 un equipo del Discovery Channel rodó en la isla un reportaje para un especial de Halloween titulado Ghost Waters, en el que «el locutor calificó Fort Delaware de uno de los lugares más embrujados de Estados Unidos junto al agua». Esa frase, salida de una voz en off televisiva, es la antepasada de todos los «el más embrujado» que hoy se le cuelgan al fuerte. La amplificación llegó en 2008, cuando Ghost Hunters emitió un episodio sobre Fort Delaware el 18 de junio y volvió para una retransmisión en directo de siete horas la noche de Halloween. Okonowicz señala el efecto sin rodeos: «Como resultado de la publicidad nacional que recibió el fuerte tras un episodio y un especial de la noche de Halloween del programa de televisión Ghost Hunters, muchos afirmaron que el potencial de avistamientos de espíritus en Pea Patch Island era alto». Si se le pregunta a la institución, la respuesta es cuidadosa. Los parques estatales de Delaware no afirman que el fuerte esté embrujado. Su propio texto para la Paranormal Adventure invita a «conocer la historia del parque mientras usted y DSGI (Diamond State Ghost Investigators) emprenden una noche de investigaciones paranormales dentro del fuerte»: una actividad, no un hallazgo. Los investigadores dicen algo parecido: el lema de DSGI, atribuido a su responsable Gina Dunham, es «primero la historia, después lo paranormal». El escepticismo más afilado viene de dentro del parque. Al reseñar el sitio para H-CivWar en octubre de 2019, el historiador Robert Baumgartner reconstruyó la secuencia —turistas colgando vídeos de cámara doméstica en internet, después la cobertura televisiva, después las visitas del propio fuerte— y advirtió de que con los cazafantasmas «el relato histórico se pierde». Donald Laskey, entonces intérprete jefe de Fort Delaware State Park, le respondió públicamente seis días después, el 31 de octubre de 2019: «Igualmente, las paranormales presentan muchos problemas en cuanto a que la historia del lugar se pierde. Dados los altos beneficios de nuestra visita paranormal, solo se sustituirán cuando deje de entrar el dinero o cuando podamos reemplazarlas por algo mejor; ambas cosas han resultado esquivas hasta ahora». Y la última palabra es de Okonowicz, entrevistado por el Cecil Whig en 2023. Preguntado si cree en los fantasmas después de treinta años recogiéndolos: «He hablado con cientos de personas que decían haber visto un fantasma, y probablemente hay dos que tienen visos de ser ciertas, de ser posibles». Y sobre su propio material: «Algunas de las historias tienen media verdad y la carne justa».

¿Se puede visitar Fort Delaware?

Fort Delaware es un parque estatal de Delaware situado en una isla, y a la isla solo se llega en el ferry del parque: no se permite atracar embarcaciones privadas, kayaks ni canoas en Pea Patch. La taquilla y el embarcadero están en el 45 de Clinton Street, en Delaware City, Delaware. Hay un segundo enlace en ferry desde Fort Mott State Park, en la orilla de Nueva Jersey. El parque abre una temporada corta. El calendario publicado para 2026 es: primavera, del 25 de abril al 7 de junio, solo sábados, domingos y festivos; verano, del 10 de junio al 7 de septiembre, de miércoles a domingo y festivos; otoño, del 12 al 27 de septiembre, solo sábados y domingos. Abre además el Memorial Day, el Juneteenth, el 4 de julio y el Labor Day. La taquilla funciona de 9:00 a 16:00, y el último ferry de vuelta a Delaware City sale a las 16:30. Las tarifas son de 15 $ para adultos, 14 $ para mayores de 62 años y militares, y 8 $ para niños de 2 a 12 años. Las entradas anticipadas se venden por internet; las del mismo día dependen de la disponibilidad, y el teléfono del parque es el (302) 834-7941. Cancelar con siete días o más de antelación cuesta 5 $; con menos, no hay reembolso. El fuerte funciona llueva o haga sol, pero el ferry se queda amarrado con viento fuerte o aparato eléctrico. En la isla hay un tranvía que lleva del muelle al fuerte. El ferry y el tranvía son accesibles en silla de ruedas, el tranvía tiene plataforma elevadora y la planta baja del fuerte es accesible; del ferry a la parada del tranvía hay unos noventa metros, y la tripulación organiza un traslado por el muelle si se avisa al patrón. Hay intérpretes con vestuario de época durante toda la jornada y se dispara a diario el cañón Columbiad en horario de apertura. El sendero del campo de prisioneros lleva a una plataforma de observación sobre una de las mayores colonias de garzas, garcetas e ibis de la costa atlántica. Avisos prácticos del propio parque: hay que llevar calzado cerrado, porque el terreno es irregular y se pide pisar unas esterillas húmedas de desinfección; el síndrome de la nariz blanca, una enfermedad fúngica mortal para los murciélagos e inofensiva para las personas, está confirmado en Fort Delaware. Los menores de 16 años deben ir acompañados por alguien de 18 o más. No se admiten mascotas ni alcohol. El programa de fantasmas va aparte, es de temporada y no es barato. Los parques estatales de Delaware organizan las veladas Paranormal Adventure junto con los Diamond State Ghost Investigators los viernes y sábados de octubre: en 2026, del 2 al 24 de octubre, a las 18:30 o a las 21:30. El programa de tres horas cuesta 60 $ por persona con el ferry de ida y vuelta incluido; una única investigación «ampliada» de cinco horas, la noche del 24 de octubre, con acceso a zonas normalmente cerradas al público, cuesta 110 $. Las sesiones se limitan a 70 personas (50 la ampliada), repartidas en grupos de diez o menos, y son solo para mayores de 13 años. Hay que llevar linterna propia: el parque no las presta. Se reserva a través de Reserve America, en el 877-987-2757. Conviene saber que son investigaciones guiadas en grupo a beneficio del parque, no acceso libre al fuerte de noche.

Fuentes consultadas

  1. Isaac W. K. Handy, «United States Bonds; or, Duress by Federal Authority: A Journal of Current Events during an Imprisonment of Fifteen Months, at Fort Delaware» — Baltimore: Turnbull Brothers, 1874 libro
  2. National Cemetery Administration, «Finn's Point National Cemetery — Historical Information» — U.S. Department of Veterans Affairs, 2025 informe
  3. Delaware Division of Parks and Recreation (DNREC), «Fort Delaware — About the Park, Park History, Contact, Hours and Fees» — Delaware State Parks, 2026 web
  4. Delaware Division of Parks and Recreation (DNREC), «Paranormal Adventure» — Delaware State Parks, 2026 web
  5. Ed Okonowicz, «Civil War Ghosts at Fort Delaware (Introduction: "Let's Take a Step Back in Time")» — Myst and Lace Publishers; reissued by Stackpole Books, 2006 libro
  6. Ed Okonowicz, «Spirits Between the Bays (contents: "Resurrecting the Past at Fort Delaware", p. 37)» — Elkton, Md.: Myst and Lace, 1994 libro
  7. Robert Baumgartner, «Ghosts of the Confederacy at Fort Delaware (site review, with a reply from park interpreter Donald Laskey)» — H-CivWar, H-Net Reviews, 2019 académico
  8. Tracey Bryant, «Escape from Fort Delaware (research by Kevin Mackie, adviser Jonathan Russ)» — University of Delaware Research Magazine, vol. 2 no. 2, 2013 académico
  9. Cecil Whig, «Cecil County man is a prolific writer of ghost stories» — cecildaily.com, 2023 hemeroteca
  10. Wikipedia contributors, «Fort Delaware (construction, engineers, prison statistics, the "Immortal 600")» — Wikipedia, 2026 web
  11. Wikipedia contributors, «List of Ghost Hunters episodes (season 4, episode 13; 2008 Halloween live special)» — Wikipedia, 2026 web
  12. Diamond State Ghost Investigators, «Fort Delaware — "History first, then the paranormal"; seventeen Octobers of collaboration» — diamondstateghostinvestigators.com, 2025 web

Ficha revisada por V. Serrano el 12/08/2026 · Cómo verificamos el contenido

Tu veredicto, agente: Yo también lo vi 0 Creíble 0 Dudoso 0

💬 Testimonios de campo (0)

Aún no hay testimonios. Añade el primero.

Añade tu testimonio

🔒 Entra para dejar un testimonio