George Stickney House es un lugar reputado como embrujado en Illinois, US. Su fama procede de apariciones, fenómenos inexplicables y testimonios recogidos a lo largo del tiempo.
¿Dónde está George Stickney House?
Ubicación
Illinois, US
Tipo
Casa / mansión
Coordenadas
42.301, -88.352
Testimonios
0
Última actualización
UBICACIÓN
¿Por qué se dice que George Stickney House está embrujado?
La casa que George y Sylvia Stickney empezaron a levantar en 1849 en Cherry Valley Road, en lo que hoy es Bull Valley (Illinois), de verdad no tiene esquinas rectas por fuera: el ladrillo gira en un radio limpio en las cuatro esquinas y la pesada cornisa italianizante se dobla para seguirlo. Los Stickney eran espiritistas y habían enterrado a siete de sus diez hijos, y el propio ayuntamiento de Bull Valley afirma en su folleto que esa fe les llevó a construir «sin esquinas rectas para impedir que los espíritus quedaran atrapados dentro». La continuación famosa —que quedó por error una esquina de 90 grados y que George Stickney apareció muerto en ella— no resiste el contacto con los documentos. La familia vendió la casa a J. S. Watrous en 1872 y se marchó; Sylvia murió en 1879 y George en 1897, de apoplejía y enfermedad cardíaca, veinticinco años después de irse. El edificio de hoy no es una ruina ni un museo: es la sede municipal y la comisaría de Bull Valley, todavía en restauración a base de donaciones privadas.
George Stickney fue el primer colono blanco de lo que hoy es el municipio de Nunda, condado de McHenry. La historia del condado que publicó Munsell en 1922 lo dice sin adornos: «El primer hombre blanco que penetró en los confines de lo que hoy es el municipio de Nunda fue George Stickney, que llegó en diciembre de 1835 y se estableció en la sección 6, donde levantó la primera casa del municipio». Aquella primera casa era una cabaña de troncos, y la misma página conserva un detalle que merece la pena: «no contenía hierro de ninguna clase; se usaron clavijas de madera en lugar de clavos».
Había nacido en Jaffrey, Nuevo Hampshire, el 26 de junio de 1809. El 27 de octubre de 1839 se casó con Sylvia Marilla Beckley, hija de otra familia pionera, en lo que los archiveros locales consideran el primer matrimonio inscrito del municipio. Los Stickney escrituraron la tierra en 1840. Él fue el primer supervisor del municipio, comisario de caminos y, durante dieciséis años, director de la escuela de Holcombville.
Después llegaron los hijos, y esta es la parte de la historia que de verdad importa. El matrimonio tuvo diez —algunos relatos dicen doce— y siete murieron pequeños. Tres de esas muertes se acumularon en tres años seguidos: Orange Harrison (1840-1841), Adaline Lovina (1841-1842) y Rosira Elmina, nacida y muerta en 1843. Caroline Levia vivió de 1849 a 1851; Phoebe Silona, de 1857 a 1868. Casi toda la familia descansa en el cementerio de Holcombville, a poco más de un kilómetro de la casa.
Los Stickney eran espiritistas, en las décadas en que el espiritismo reunía millones de seguidores en Norteamérica. El propio ayuntamiento de Bull Valley establece la conexión sin rodeos en su folleto oficial: su fe «inspiró el diseño de su destacada casa de Cherry Valley Road, construida sin esquinas rectas para impedir que los espíritus quedaran atrapados dentro».
La casa se empezó en 1849 y se terminó, diez habitaciones de ladrillo crema, en 1856. Es italianizante: dos plantas bajo una cornisa pesada de ménsulas, ventanas altas de arco de medio punto, un pórtico de columnas de dos alturas y un salón de baile en la planta superior, del largo del edificio, donde se celebraban las sesiones. Y las esquinas de los muros exteriores no giran: se curvan, y la cornisa se curva con ellas. El folleto municipal la llama, con la fórmula de época, la «casa de las esquinas redondas».
Lo que casi ninguna versión incluye es lo que pasó después. Los Stickney se marcharon. En 1872 George vivía varios kilómetros al sureste, cultivando uva, y la casa se había vendido a J. S. Watrous, que le quitó los porches del piso alto y acabó levantando la Crystal Spring Butter and Cheese Factory, con la que ganó una medalla de oro por su mantequilla en la Exposición del Centenario de Filadelfia de 1877. Sylvia Stickney murió el 21 de septiembre de 1879, a los sesenta y seis años. George Stickney murió el 11 de marzo de 1897, a los ochenta y siete; la causa que consta para él es apoplejía y enfermedad cardíaca. Ninguno de los dos murió en la casa de las esquinas redondas. Llevaban un cuarto de siglo fuera de ella.
Cronología: los hechos documentados de George Stickney House
Diciembre de 1835George Stickney, nacido en Jaffrey (Nuevo Hampshire) en 1809, llega a lo que hoy es el municipio de Nunda y levanta la primera casa del término, una cabaña de troncos armada con clavijas de madera en vez de clavos.
27 de octubre de 1839Se casa con Sylvia Marilla Beckley, hija de otra familia pionera. De sus diez hijos, siete mueren pequeños; tres de ellos en tres años seguidos, 1841, 1842 y 1843.
1849-1856Construcción de la casa de ladrillo de Cherry Valley Road, iniciada en 1849 y terminada con diez habitaciones en 1856. El folleto del propio ayuntamiento la llama la «casa de las esquinas redondas» y afirma que la fe espiritista de los Stickney les llevó a levantarla «sin esquinas rectas para impedir que los espíritus quedaran atrapados dentro».
1872Los Stickney ya se han marchado. George vive varios kilómetros al sureste, cultivando uva, y la casa pasa a J. S. Watrous, que le retira los porches del piso alto. Este es el dato que desmonta la leyenda: la familia ya no vivía allí.
21 de septiembre de 1879Sylvia Stickney muere en el municipio de Nunda a los sesenta y seis años y es enterrada en el cementerio de Holcombville: dieciocho años antes que su marido, justo al revés de lo que cuenta la versión popular.
11 de marzo de 1897George Stickney muere a los ochenta y siete años, veinticinco después de vender la casa. La causa que consta para él es apoplejía y enfermedad cardíaca, no un colapso inexplicable en una esquina de ángulo recto.
Años sesenta y setentaLa casa queda abandonada y es okupada. Se pintan habitaciones de oscuro, se encienden hogueras en el suelo y se dejan pintadas y material de drogas. La presidenta de la fundación, Nicole Horn, recordaría después las plagas de escarabajos y los animales dentro. Es en este periodo, y no en una sesión espiritista, cuando se forma la mala fama del edificio.
14 de mayo de 1979La George Stickney House se inscribe en el Registro Nacional de Lugares Históricos con el número de referencia 79003115. El texto del expediente sigue sin digitalizar en NPGallery, el repositorio del Servicio de Parques Nacionales, de modo que su descripción de la planta no puede consultarse en línea.
1986-1991La casa y dos acres se ceden al Village of Bull Valley, que la convierte en su sede municipal; la cronología del propio ayuntamiento fecha en 1991 el traslado de la policía, mientras que el reportaje de la WGN-TV de 2005 dice que las oficinas estaban allí desde 1985. En 1991 se crea la Stickney House Foundation para restaurar el edificio con donaciones privadas.
1997Chicago Haunts, de Ursula Bielski, es el tratamiento impreso más antiguo del embrujo que he podido fechar; su índice lleva «Stickney, George» y el «Stickney House Restoration Committee» uno al lado del otro.
2001Troy Taylor publica «The Stickney Mansion — The House with No Square Corners» en Ghosts of the Prairie. Es el origen del relato moderno, etiqueta como leyenda la esquina fatal, invierte el orden de las muertes del matrimonio y recoge la versión oficial de entonces: «aunque la casa fue muy maltratada por los vándalos, no está embrujada ni lo ha estado nunca».
31 de octubre de 2005Un reportaje de Halloween de la WGN-TV firmado por Juan Carlos Fanjul da la vuelta a esa versión oficial. El jefe de policía Norbert Sauers describe pasos en el salón de baile, pomos que giran y un grito en el oído; la conservadora de la Sociedad Histórica del condado de McHenry, Nancy Fike, explica las esquinas redondas en clave espiritista. Esa emisión es lo que quieren decir casi todos los relatos posteriores cuando afirman que la policía lo confirma.
2022El programa de Preservación Histórica de la School of the Art Institute of Chicago levanta un plano acotado de la planta baja y publica con el ayuntamiento el plan de restauración «Living with the Land». El plano confirma las esquinas exteriores redondeadas y los salones abocinados, y muestra ángulos rectos normales donde se cruzan las tabiquerías interiores.
¿Hay una explicación racional para George Stickney House?
La leyenda tiene dos mitades, y no aguantan igual.
La arquitectura es cierta. Conviene decirlo dos veces porque no es lo habitual. Las fotografías de las fachadas oeste y norte muestran el ladrillo de las esquinas exteriores girando en un radio limpio, con la cornisa de ménsulas doblándose para seguirlo: eso ningún albañil lo hace por descuido. El plano de la planta baja levantado en 2022 por el programa de Preservación Histórica de la School of the Art Institute of Chicago, y publicado por el propio ayuntamiento, enseña lo mismo desde arriba: una huella rectangular cuyas cuatro esquinas exteriores están trazadas como cuartos de círculo, y dos salones delanteros con las esquinas interiores abocinadas en lugar de rectas. Hasta la puerta de nogal se cortó en curva para acompañarlas. Creyeran lo que creyeran los Stickney, lo pagaron en ladrillo.
El muerto en la esquina no es cierto. El relato dice que quedó en la casa una sola esquina de 90 grados por error y que George Stickney apareció muerto en ella. Falla por tres sitios. Primero: ese mismo plano de 2022 que confirma las esquinas redondas muestra también encuentros en ángulo recto perfectamente normales donde las tabiquerías interiores se cruzan en las dependencias de servicio y alrededor de la escalera. La casa tiene ángulos rectos, más de uno, y no son ningún secreto. Segundo: George Stickney no murió en la casa. Los Stickney se habían mudado a principios de la década de 1870 y la propiedad se vendió a J. S. Watrous en 1872; George murió en 1897, veinticinco años después. Tercero: su muerte no quedó sin explicar; la causa que consta para él es apoplejía y enfermedad cardíaca.
El relato se puede fechar. El tratamiento impreso más antiguo que he podido fijar es Chicago Haunts, de Ursula Bielski (Lake Claremont Press, 1997), cuyo índice recoge a la vez «Stickney, George» y el «Stickney House Restoration Committee»: el fantasma y la campaña de restauración llegando juntos. Pero la versión que hoy repite todo el mundo se remonta a una sola página web: «The Stickney Mansion — The House with No Square Corners», de Troy Taylor, en Ghosts of the Prairie, con copyright de 2001. Ahí está cada pieza de la historia moderna, y Taylor tuvo el cuidado de marcar la decisiva como folclore: «Según la leyenda, sin embargo, una esquina de una habitación acabó accidentalmente con una medida de 90 grados». También invirtió la secuencia: escribió que, tras la muerte de George, Sylvia «siguió viviendo en la casa y alcanzó considerable fama como médium». Sylvia murió dieciocho años antes que su marido, y ninguno de los dos vivía ya allí.
Y hay una explicación mucho mejor para el embrujo, en el texto del propio Taylor. La casa estuvo abandonada durante los años sesenta y setenta. Un antiguo inquilino llamado Rodrick Smith se marchó y empezó a contar que había oído ruidos y que el lugar estaba «contaminado» por adoradores del diablo que, admite Taylor, resultaron ser okupas que pintaron las habitaciones de oscuro, encendieron hogueras en el suelo y dejaron atrás pintadas y material de drogas. El relato de la propia fundación coincide: «Al principio teníamos plagas de escarabajos y animales. Había gente okupando aquello en los años setenta», contó su presidenta, Nicole Horn, a la Sociedad Histórica del condado de McHenry. Un caserón de ladrillo quemado y pintarrajeado, con las paredes curvas, vacío durante años y en una carretera rural desierta, no necesita un fantasma para conseguir uno.
Qué dicen las autoridades, y cómo cambió. La página de Taylor de 2001 recoge la posición oficial de entonces sin suavizarla: «La versión oficial es que, aunque la casa fue muy maltratada por los vándalos, no está embrujada ni lo ha estado nunca». Cuatro años después, el 31 de octubre de 2005, la WGN-TV emitió un reportaje de Halloween en el que el jefe de policía de Bull Valley, Norbert Sauers, decía lo contrario ante la cámara —pasos en el salón de baile, pomos que giran, un grito en el oído, dos agentes que se despidieron— y es esa emisión, y no ningún archivo, lo que están citando casi todos los relatos posteriores cuando dicen «la policía lo confirma».
Hoy el ayuntamiento no dice nada. Leí las treinta y cuatro páginas de la web oficial del Village of Bull Valley (alrededor de 1,25 MB de texto) buscando fantasma, embrujado, paranormal, sesión espiritista o espiritismo: cero apariciones. En el mismo barrido, «police» sale 255 veces y «village», 988. La página de historia del municipio describe su sede solo como «una residencia histórica de estilo georgiano del siglo XIX que fue el hogar de la primera familia que se asentó en la zona». El diseño espiritista sobrevive en el folleto municipal; los fantasmas, no.
¿Se puede visitar George Stickney House?
Conviene tener claro qué es este edificio: no es un museo. Es un ayuntamiento en activo y una comisaría de policía. La Stickney House, en 1904 S. Cherry Valley Road, Bull Valley, Illinois 60098, alberga las oficinas del Village of Bull Valley y el departamento de policía de Bull Valley. La secretaría publica un horario de lunes, miércoles y viernes, de 9:00 a 15:00 (secretaría municipal 815-459-4833; policía, no emergencias, 815-459-4728). No hay entrada, ni taquilla de visitas, ni ruta de fantasmas. Presentarse de noche a buscar la esquina del muerto es merodear delante de una comisaría, que es exactamente tan buena idea como suena.
El exterior es lo que importa, y se aprecia desde la carretera pública y el jardín delantero sin molestar a nadie: las esquinas curvas de ladrillo, la cornisa de ménsulas doblándose con ellas, el pórtico de dos alturas, las ventanas altas de arco. Lleva cámara y quédate fuera. Los concejales han contado que la gente para a fotografiarla continuamente.
Dentro hay una obra con un archivador dentro. La restauración lleva más de dos décadas y se paga solo con donaciones privadas: ni dinero municipal, ni subvención estatal. Se han rehecho cimientos, reparado la cubierta, sustituido las quince ventanas, empleado unos 2.700 ladrillos de época en las reparaciones de 2002, cortado en curva una puerta de nogal, añadido una rampa accesible en la fachada este y cambiado el suelo de tierra del sótano por hormigón para poder guardar allí el archivo municipal. La planta alta —el salón de baile de Sylvia, después troceado en apartamentos— no está restaurada y se usa como almacén. Se han gastado más de 250.000 dólares; la fundación calcula que hacen falta otros 200.000.
El acceso puede mejorar. En 2022 el ayuntamiento y la School of the Art Institute of Chicago publicaron «Living with the Land», un plan por fases para convertir el salón de baile en sala interpretativa, los salones de la planta baja en espacio para actos y el conjunto de la granja y el camino de Cherry Valley en un recurso público. Nada de eso está terminado. Antes de viajar para ver el interior, llama a la secretaría municipal y pregunta qué está abierto esa semana; y ten en cuenta que la antigua dirección stickneyhousefoundation.org está muerta, aparcada en una plantilla de alojamiento desde 2016 aproximadamente. La fuente viva es la web del ayuntamiento.
La familia está enterrada a pocos minutos en coche, en el cementerio de Holcombville, en Crystal Springs Road: George (1809-1897), Sylvia (1813-1879) y varios de los hijos. Es un pequeño camposanto rural y merece más tiempo del que merece la historia de la esquina.
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