Glen Tavern Inn es un lugar reputado como embrujado en Santa Paula, California, US. Su fama procede de apariciones, fenómenos inexplicables y testimonios recogidos a lo largo del tiempo.
¿Dónde está Glen Tavern Inn?
Ubicación
Santa Paula, California, US
Tipo
Hotel / posada
Coordenadas
34.355, -119.061
Testimonios
0
Última actualización
UBICACIÓN
¿Por qué se dice que Glen Tavern Inn está embrujado?
El Glen Tavern Inn abrió en Santa Paula, California, en 1911: lo levantó una sociedad de comerciantes locales que quería un hotel frente a la estación de ferrocarril, en un pueblo en plena bonanza del petróleo y el cítrico. Los arquitectos Sumner P. Hunt y Silas R. Burns dibujaron una posada inglesa por fuera y un vestíbulo Craftsman por dentro, y el expediente que llevó el edificio al Registro Nacional en 1984 deja constancia de que las compañías de cine mudo que rodaban en el valle hicieron un uso intensivo de él. La leyenda es más joven que el hotel y se puede fechar. Su versión rastreable más antigua no es un crimen, sino una conversación: en 1993, Richard L. Senate contó que una antigua gerente aseguraba que la presencia de la habitación 307 le había dicho su nombre, Calvin. El jugador asesinado en una partida amañada, el bar clandestino y el burdel de la tercera planta y Rose, la prostituta decapitada, entran en la letra impresa mucho después, y el investigador Craig Owens, que dedicó a este hotel un capítulo de un libro de 2017, concluye que jamás existieron ni ese jugador ni ese asesinato. El hostal sigue abierto, alquila por teléfono las dos habitaciones y merece la parada por el edificio.
Santa Paula construyó el Glen Tavern porque se había quedado sin hotel. El Petrolia ardió en 1903 y aquel pueblo, que se anunciaba como capital mundial del cítrico y tenía la sede de Union Oil a una manzana, pasó siete años sin un sitio decente donde alojar a un comprador o a un geólogo. La solución fue una sociedad: la Santa Paula Hotel Company, formada por comerciantes locales, con Charles C. Teague, James Sharp y Carlysle Thorpe en su consejo. Las crónicas locales cifran la operación en veinticinco vecinos que pusieron mil dólares cada uno.
El encargo fue para Sumner P. Hunt y Silas R. Burns, entonces uno de los estudios punteros de Los Ángeles, autores más tarde del Southwest Museum y del Ebell Club de Wilshire. Lo proyectaron en 1910 como una posada inglesa: estuco con entramado de madera bajo hastiales muy inclinados en los dos extremos, teja de madera oscura en el resto, un porche largo sobre pilares cuadrados de arenisca y una marquesina de coches en la entrada. El interior, en cambio, es puro Craftsman: zócalos de madera, vigas encajonadas, chimenea de piedra, bancos bajo las ventanas. Los constructores angelinos Crookshank y Summers lo remataron en 1911, y la propia casa lleva décadas dando el 19 de mayo de 1911 como fecha de apertura.
Se levantó justo enfrente de la estación de ferrocarril, y no por casualidad. Cuatro trenes diarios unían San Francisco con Los Ángeles, y la clientela llegaba por la vía: hombres del petróleo y del cítrico, turistas camino de las aguas medicinales de Sulphur Mountain Hot Springs y equipos de rodaje. El expediente que llevó el edificio al Registro Nacional lo dice sin rodeos: «las compañías de cine mudo que rodaban en Santa Paula hicieron un uso intensivo del hotel». Judy Triem, la historiadora que redactó ese expediente en 1983, añadió después que Warner Bros. trabajaba en el valle y que su estrella canina, Rin Tin Tin, «supuestamente tuvo habitación propia a mediados de los años veinte». La cautela es suya y aquí se respeta.
J. N. Crane era el propietario en 1917, cuando el vestíbulo se engalanó con banderas y flores para un banquete y un baile en honor de los reclutas del condado. En octubre de 1918 la gripe cerró todos los hoteles y restaurantes de la comarca. En 1919 lo compraron el señor y la señora Charles D. Estep, y fue Estep quien convirtió el desván sin uso en una tercera planta de habitaciones, terminada hacia 1920: la tercera planta es nueve años más joven que el edificio, un detalle que importará más adelante.
Los años veinte fueron su cumbre social: comidas del Rotary, mercadillos parroquiales en el vestíbulo, actos del instituto en el comedor y un club de bridge los jueves. Ignacy Jan Paderewski, el pianista que había sido un año primer ministro de Polonia, se alojó al menos dos veces en 1922. William Jennings Bryan almorzó allí en 1923.
En junio de 1943 la Federal Public Housing Authority arrendó el edificio y lo explotó como residencia para las administrativas que trabajaban en la base naval de Port Hueneme; volvió a ser hotel en 1946. En los cincuenta y los sesenta lo llenaron las cuadrillas del petróleo, mientras algunos ancianos de Santa Paula se instalaban de forma permanente y usaban el vestíbulo como salón. Luego cerró la estación, el desarrollo esquivó al pueblo y el Glen Tavern pasó décadas degradándose hasta rozar la pensión de mala muerte. En los ochenta y noventa cambió de manos y de función varias veces: llegó a alojar a estudiantes japoneses del Tokyo International College y clases del programa Elderhostel.
Fue declarado Monumento del Condado de Ventura n.º 65 el 6 de julio de 1981 e inscrito en el Registro Nacional de Lugares Históricos el 26 de julio de 1984. El rescate llegó con Tom y Rosanna Jennett, que figuran como propietarios en la web del hotel desde enero de 2004 y a quienes la prensa local atribuye la compra en 2005. Su restauración se prolongó hasta 2007; en abril de 2006, con la obra a medias, un incendio quemó parte de la tercera planta y hubo que reconstruirla. El hostal reabrió como hotel y restaurante completo en 2007 y el 24 de febrero de 2008 recibió certificados de reconocimiento del Senado y del Congreso de Estados Unidos y de la Asamblea del Estado de California.
Cronología: los hechos documentados de Glen Tavern Inn
1910Sumner P. Hunt y Silas R. Burns proyectan el hotel para la Santa Paula Hotel Company, sociedad de comerciantes locales creada después de que el incendio del hotel Petrolia, en 1903, dejara sin alojamiento a la ciudad del petróleo y el cítrico.
19 de mayo de 1911El hotel abre frente a la estación de ferrocarril, construido por la firma angelina Crookshank y Summers. La fecha de apertura es la que el propio hotel lleva décadas publicando.
Octubre de 1918La gripe cierra todos los hoteles y restaurantes de la comarca, el Glen Tavern incluido, un año después de que su vestíbulo se engalanara con banderas para un banquete en honor de los reclutas del condado de Ventura.
1919El señor y la señora Charles D. Estep compran el hotel. Estep convierte el desván sin uso en una tercera planta de habitaciones, terminada hacia 1920: la planta en la que transcurren todas las leyendas posteriores no existió durante los nueve primeros años del hotel.
1922El pianista y ex primer ministro polaco Ignacy Jan Paderewski se aloja al menos dos veces durante sus visitas a la zona; al año siguiente, William Jennings Bryan almuerza en el hostal.
Junio de 1943La Federal Public Housing Authority arrienda el edificio y lo explota como residencia para las mujeres empleadas en la base naval de Port Hueneme. Vuelve a ser hotel en 1946.
6 de julio de 1981El Glen Tavern es declarado Monumento del Condado de Ventura n.º 65. La inscripción en el Registro Nacional llega el 26 de julio de 1984, con el número 84001225; la propia casa lleva tiempo fundiendo ambas cosas en un único «monumento nacional» de 1981.
1986Un grupo de estudiantes que investiga los relatos fotografía la habitación 307 con película infrarroja; al revelarla aparece una figura barbuda difusa en un cuarto en el que la estudiante dice haber estado sola. Craig Owens fecha después en esa misma década la invención de la leyenda del jugador asesinado.
1993Richard L. Senate publica «The Haunted Southland», el texto fechable más antiguo del relato: una antigua gerente, Dolores Diehl, dice que la presencia de la habitación 307 le contó llamarse Calvin. Senate ofrece el asesinato en la partida de póquer y un vínculo con el cine como teorías rivales, y anota que los escépticos lo atribuyen a la publicidad de la antigua dirección.
2007Termina la restauración de los Jennett y el hostal reabre como hotel y restaurante completo, tras reconstruir la tercera planta después de un incendio en abril de 2006. En julio, la Ventura Paranormal Society celebra allí su convención anual.
15 de abril de 2009Un reportaje del Santa Paula Times que cita al director del hostal es el texto más antiguo rastreado aquí que sitúa un bar clandestino, un burdel y un garito de juego en la tercera planta durante la Ley Seca, y que en el mismo párrafo advierte de que esas historias no están confirmadas.
29 de marzo de 2013Ghost Adventures emite un encierro nocturno en el hostal; The Dead Files hace lo propio el 23 de agosto de 2014 y Ghost Adventures vuelve el 30 de abril de 2025. En octubre de 2014, un capítulo de las Colonial Dames descubre una placa de bronce en el hotel mientras el personal guía visitas a la habitación 307.
Agosto de 2017Craig Owens publica «Haunted by History Vol. 1», con un capítulo dedicado al Glen Tavern, y concluye que nunca existió un jugador llamado Calvin ni hubo tal asesinato. El Museo del Condado de Ventura programa su conferencia en noviembre de 2018.
¿Hay una explicación racional para Glen Tavern Inn?
El fantasma del Glen Tavern se puede fechar, y fecharlo es justo lo que lo desarma.
La versión más antigua que alguien puede señalar no es un crimen de la Ley Seca: es una conversación. «The Haunted Southland» (1993), de Richard L. Senate, cuenta que una antigua gerente, la señora Dolores Diehl, aseguró haber hablado con la presencia de la habitación 307 y que esta le dijo llamarse Calvin: de mediana edad, pelo largo, perilla. Todo lo demás lo presenta Senate como conjetura, con sus propias palabras: una teoría sostiene que a Calvin lo mataron tras una partida de póquer ilegal «en la que puede que hiciera trampas o puede que no»; «otra teoría sostiene que “Calvin” pudo pertenecer a la industria del cine», porque a principios de los años veinte se rodaban wéstern en los alrededores de Santa Paula. Senate fecha además en 1986 la visita de un grupo de estudiantes: una de ellas fotografió la 307 con película infrarroja y obtuvo una figura barbuda difusa en una habitación en la que dice haber estado sola. Y es el propio Senate quien recoge la objeción: «Los escépticos se burlaron de los relatos, diciendo que eran una creación de la antigua dirección para conseguir publicidad y atraer visitantes». Todo esto lo citaba el hotel en su propia web en 2004.
Lo que no está en aquella página de 2004 es el resto de la historia moderna. No hay burdel, ni bar clandestino, ni una mujer llamada Rose, ni decapitación. Eso entra en la letra impresa más tarde: un reportaje del Santa Paula Times del 15 de abril de 2009, escrito mientras los Jennett reabrían el hotel restaurado y citando a su director, es el texto más antiguo que hemos podido rastrear que sitúa un «bar clandestino, burdel y garito de juego» en la tercera planta. Y ese mismo artículo advierte, en la frase siguiente, que «muchas de estas historias, y otras parecidas, no están confirmadas».
Craig Owens fue a buscar los papeles. Su «Haunted by History Vol. 1» (2017), que dedica un capítulo al Glen Tavern entre ocho hoteles del sur de California y que el Museo del Condado de Ventura llevó a su ciclo de conferencias en 2018, concluye que el jugador asesinado es un invento comercial de mediados de los años ochenta: ni existió tal persona ni hubo tal muerte. Owens sigue creyendo que el edificio está encantado; sencillamente no cree que Calvin haya existido nunca.
Dos comprobaciones baratas apuntan en la misma dirección. La primera: la historiadora del condado escribió sobre este hotel dos veces —el expediente del Registro Nacional de 1983 y una historia periodística en 2010— y en ninguna aparecen el burdel, el bar clandestino, el garito ni un solo fantasma. La segunda: la tercera planta no existió como zona de habitaciones hasta que Estep transformó el desván hacia 1920, de modo que un antro de juego «del Salvaje Oeste» ahí arriba dispone, como mucho, de los trece años de la Ley Seca para haber ocurrido.
El relato, además, no para quieto, que es lo que hacen las historias inventadas y no hacen las documentadas. En 2004 Calvin estaba en la 307 y la 308 era la habitación en la que, según el rumor, Houdini guardaba sus trucos; en 2014 el personal seguía contando a los grupos la historia de la 307. Hoy la web del hotel coloca a Calvin en la 308 —«la habitación de Calvin es la 308», su habitación más cara, reservable solo por teléfono— e instala en la 307 a Rose, una prostituta decapitada. El sombrero de vaquero con el agujero de bala que se ofrece como prueba apareció, según la propia casa, en un hueco de la obra durante una reforma y desde entonces se ha perdido. No hace falta que nadie mienta para que esto ocurra: una buena habitación necesita una buena historia, y la historia mejora en cada repetición.
¿Se puede visitar Glen Tavern Inn?
El Glen Tavern Inn está abierto y en funcionamiento. Se encuentra en el 134 de North Mill Street, Santa Paula, California 93060, a una manzana de Main Street, en el distrito histórico y justo enfrente de la vieja estación de madera; teléfono +1 805-933-5550, correo [email protected]. Las reservas se hacen directamente en officialglentavern.com. Conviene saber que la antigua dirección del hotel, glentavern.com, ya no resuelve: cualquier enlace a ese dominio está muerto y las páginas que aún lo citan están desactualizadas.
El hostal anuncia 35 habitaciones y suites en seis categorías, desde dobles estándar hasta habitaciones con jacuzzi y un ático. Las dos habitaciones de la leyenda se pueden reservar, pero solo por teléfono: la casa presenta la 308, a la que llama «la habitación de Calvin», como su habitación premium, desde 189 dólares; la 307, comercializada como la habitación de Rose, también se alquila. Conviene tomárselo como una experiencia de pago, no como una prueba.
Detalles prácticos, todos tomados de las condiciones publicadas por el hotel en agosto de 2026: la salida es a las 11:00, la cancelación exige 48 horas de antelación, fumar en interiores conlleva un cargo de 150 dólares, el aparcamiento es gratuito y el wifi está incluido. Se admiten perros con una tasa de 50 dólares por estancia, y Steckel Park, a unos seis kilómetros, sirve para pasearlos. El comedor lo ocupa el Enzo's Italian Restaurant —teléfono +1 805-933-3444, de 17:00 a 21:00 lunes, miércoles, jueves y domingo, hasta las 22:00 viernes y sábado, cerrado los martes— y no se permite alcohol de fuera en las zonas comunes.
La accesibilidad merece un aviso. El edificio es de 1911 y no tiene ascensor. Hay habitaciones adaptadas en la planta baja que deben pedirse por teléfono, y existe un itinerario sin escalones desde el aparcamiento hasta el vestíbulo y el restaurante. Quien no pueda subir dos tramos de escaleras no llegará a la tercera planta, que es precisamente la planta de la que hablan las visitas de fantasmas.
Santa Paula compensa la parada: el California Oil Museum y el Aviation Museum of Santa Paula están a poco más de kilómetro y medio, los murales pintados del pueblo se ven andando y las playas de Ventura quedan a veinticuatro kilómetros por la autovía 126.
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