👻 LUGAR EMBRUJADO · EXP. Nº9477 ACTIVO

Hotel Colorado

Hotel Colorado es un lugar reputado como embrujado en Colorado, US. Su fama procede de apariciones, fenómenos inexplicables y testimonios recogidos a lo largo del tiempo.

¿Dónde está Hotel Colorado?

Ubicación
Colorado, US
Tipo
Hotel / posada
Coordenadas
39.551, -107.325
Testimonios
0
Última actualización
UBICACIÓN

¿Por qué se dice que Hotel Colorado está embrujado?

El Hotel Colorado abrió sobre las aguas termales de Glenwood Springs el 10 de junio de 1893 y durante un siglo su fama descansó en sus huéspedes: Theodore Roosevelt habló al pueblo desde su patio en mayo de 1905, a William Howard Taft lo llevaron en carruaje hasta la entrada oeste al amanecer de un día de septiembre de 1909 y el pistolero de Chicago «Diamond Jack» Alterie convirtió estos valles en su patio de recreo en los años veinte. Sus historias de fantasmas son mucho más jóvenes y mucho más flojas que su historia. La frase que metió al hotel en el canon de lo embrujado —que las dos suites de las torres campanario se denuncian con frecuencia como embrujadas— no lleva ninguna fuente, y la única investigación que se cita, una medición electromagnética de septiembre de 2006 frente a las habitaciones 325 y 551, le llega al lector a través de una web de turismo paranormal. Lo que cuenta el propio hotel es mejor y más concreto: una enfermera llamada Bobbie, un gerente llamado Walter, un mozo y un vigilante con nombre y fecha, y un sótano que albergaba un depósito de cadáveres y ocho celdas de la Marina entre 1943 y 1946, cuando esto fue un hospital de convalecencia naval para hombres que volvían del Pacífico.
Hotel Colorado, Colorado, Estados Unidos
Imagen: Avrand6 · CC BY-SA 4.0

¿Cuál es la historia de Hotel Colorado?

El Hotel Colorado es dinero de la plata convertido en piedra. Walter Devereux, un ingeniero que había hecho fortuna en las minas de Aspen y que después se dedicó a rehacer Glenwood Springs alrededor de sus aguas calientes, empezó a construir en 1891 sobre el talud que domina el manantial Yampah y abrió el hotel el 10 de junio de 1893. Lo que se levantó allí fue un edificio italianizante de ladrillo romano color crema y arenisca roja Peach Blow, seis plantas, dos torres campanario, un patio con fuente y, aterrazados por debajo, una casa de baños y una piscina. De la inauguración quedó el relato de alguien que estuvo. Una expedición de Utah, llevada hasta allí por el ferrocarril Rio Grande Western, publicó sus impresiones aquel junio en el Salt Lake Herald: «La inauguración fue magnífica: el salón de baile, los fuegos artificiales, la música, la concurrencia elegante, todo llevaba a pensar que estábamos participando en algún drama de hadas». El mismo texto nombra a quienes llevaban la casa —los señores Raymond y los señores Bailey, con W. A. Bailey de gerente, recién llegado del Manitou, y un señor Mather al frente del departamento de baños— y anota que la casa club y la piscina quedaban unos cincuenta metros por debajo del hotel. Las visitas presidenciales que hicieron el nombre del hotel están documentadas hasta la hora. Theodore Roosevelt bajó a caballo desde un campamento de caza en West Divide Creek el sábado 6 de mayo de 1905 y llegó a las tres y diez con el doctor Alexander Lambert, P. B. Stewart y su correo Elmer Chapman, dos horas por delante de una recua de veinte caballos y treinta perros. Casi todo el pueblo esperaba en la entrada oeste; al desmontar sonó una salva de veintiún cañonazos. A las seis y media habló desde el patio elevado, presentado por el alcalde Parkison, y el sábado siguiente el Glenwood Post imprimió el discurso entero: «Encontramos los osos bien, en calidad y en cantidad, y solo esperamos que ellos lo hayan disfrutado tanto como nosotros». El domingo por la mañana fue andando a la iglesia presbiteriana a escuchar al reverendo J. Wilson Currens y, a la vuelta, se detuvo en la taxidermia de Frank Hayes a revisar las pieles de los osos que había matado. Aquella tarde, apremiado por gente que había hecho ciento sesenta kilómetros desde Grand Junction, Leadville y Aspen, salió al balcón y dijo una frase sobre la cacería: «Ojalá la última semana en la montaña hubiéramos tenido un poco más de tiempo como este. Si lo hubiéramos tenido, creo que habríamos sacado unos dos osos más. Pero como cazamos diez, no creo que tengamos ningún derecho a quejarnos». Esa noche ofreció una cena en el hotel a sus guías —John Goff, Jake Borah, Brick Wells, Jack Fry, Al Anderson, Charley Allen, G. M. Sprague— y les firmó las cartas del menú. El Club de Mandolinas de Glenwood se había ofrecido a tocar en el hotel las dos noches de su estancia. Sobre las once fue caminando hasta su vagón privado, el Rocket, y salió para Washington. William Howard Taft llegó cuatro años después, el 23 de septiembre de 1909, a las seis menos un minuto de la mañana y en el vagón privado Mayflower. La sirena de la fábrica de hielo de Gavin había sacado de la cama a setecientas personas. La sección local de la W.C.T.U. le regaló seis truchas de montaña, frambuesas silvestres y un ramo de flores blancas para su desayuno, y él les preguntó, muy serio, si estaban del todo seguras de que no había alcohol ni en el pescado ni en las bayas. Hacía demasiado frío para el baño que llevaba en el programa. Un desfile de siete carruajes lo llevó por el puente hasta el Hotel Colorado y lo acompañaron hasta la esquina sureste del patio: el sitio, apuntó el Post, donde Roosevelt había hablado unos años antes. Los años veinte trajeron Chicago. La propia historia oficial del hotel nombra a los gánsteres que alojó: los hermanos Verain, Bert y Jack, este último más conocido como «Diamond Jack» Alterie. Alterie no es folclore. Fue primera página en vida: en febrero de 1925 la agencia International News Service contaba desde Denver que el «conocido jefe del hampa de Chicago», amigo del asesinado Dean O'Banion, había comprado cuatro mil acres en Colorado y pensaba dejar la mala vida para hacerse ranchero. Lo mataron a tiros en Chicago en 1935. El capítulo más raro del edificio es justo el que nuestra ficha corta se dejaba fuera entero. En 1942 el hotel se arrendó a la Marina de los Estados Unidos; el U.S. Naval Convalescent Hospital entró en servicio el 5 de julio de 1943 y, cuando se desactivó en 1946, habían pasado por él más de 6.500 pacientes. En unos boletines internos ciclostilados titulados «Know Your Hospital», de marzo y abril de 1944, conservados en la biblioteca histórica de la Oficina de Medicina y Cirugía de la Marina, el teniente William X. Heelan describía el sitio a su propio personal: un edificio de seis plantas de arenisca roja del país y ladrillo prensado, con 250 habitaciones, alimentado por el manantial Yampah a 13.600 litros por minuto y 52 grados, y —el sentido de todo el montaje— tan apartado que «no se realiza ninguna operación militar en un radio de bastante más de 1.100 kilómetros». Los hombres destrozados por el combate, escribía, «pueden encontrar aquí descanso y recuperación en ausencia de elementos que crispen los nervios». El sótano se habilitó con un depósito de cadáveres y, porque el reglamento naval exige un calabozo allí donde haya marineros destinados, con ocho celdas de metro y medio por dos. Bill Kight, de la Sociedad Histórica de Glenwood Springs, sostiene que los barrotes seguían puestos todavía en 1974. La Marina se marchó, el hotel cambió de manos una y otra vez y el edificio se vino abajo. Entró en el Registro Nacional de Lugares Históricos el 26 de mayo de 1977 (referencia 77000376) y se restauró a lo largo de los noventa. Sigue funcionando como hotel.

Cronología: los hechos documentados de Hotel Colorado

  1. 1891 Walter Devereux, ingeniero enriquecido por las minas de plata de Aspen, empieza a construir sobre el manantial Yampah. El coste de la obra se ha impreso como 350.000 y como 850.000 dólares; la cifra alta entra en el registro solo en 2017 (véase más abajo).
  2. 10 de junio de 1893 El hotel abre. Una expedición de Utah publica su crónica en el Salt Lake Herald: el salón de baile, los fuegos artificiales, la música y «la concurrencia elegante» les hicieron sentir que participaban «en algún drama de hadas». El gerente es W. A. Bailey, recién llegado del Manitou.
  3. 6-8 de mayo de 1905 Theodore Roosevelt llega a caballo desde West Divide Creek y pasa tres días en el hotel. Desde el balcón le dice al pueblo que la cacería cobró diez osos; el Glenwood Post imprime los dos discursos, nombra a toda su comitiva y no menciona ninguna doncella, ningún oso de trapo ni ningún familiar suyo.
  4. 22 de junio de 1907 El Glenwood Post informa de que «un auténtico oso Teddy vivo de las Montañas Rocosas», capturado cerca de Coal Basin, atrae multitudes al escaparate de unos grandes almacenes del pueblo. En Glenwood la expresión ya significa un cachorro vivo.
  5. 3 de julio de 1909 El gerente E. E. Lucas surte el patio del hotel con seis «osos Teddy» vivos, cisnes, gansos, patos y dos docenas de ardillas de Texas. El Post dice que los osos son «con diferencia la atracción principal». Es el primer uso comercial documentado de la asociación en el hotel: animales, no un juguete.
  6. 23 de septiembre de 1909 William Howard Taft llega a las 5:59 de la mañana en el vagón privado Mayflower. Salen a recibirlo setecientas personas; la W.C.T.U. local le regala truchas y frambuesas para el desayuno y él pregunta si están seguras de que no llevan alcohol. Hace demasiado frío para el baño previsto.
  7. 3 de febrero de 1925 La agencia International News Service informa desde Denver de que «Diamond Jack» Alterie, pistolero de Chicago y amigo de Dean O'Banion, ha comprado cuatro mil acres en Colorado y piensa hacerse ranchero. Es él, y no Al Capone, el gánster que nombra la historia oficial del hotel.
  8. 5 de julio de 1943 El U.S. Naval Convalescent Hospital entra en servicio en el hotel arrendado. Un boletín interno de 1944 explica la elección: ninguna operación militar en 1.100 kilómetros a la redonda, para que los hombres «sometidos al choque del combate encuentren aquí descanso y recuperación». El sótano alberga un depósito de cadáveres y ocho celdas.
  9. 1946 El hospital se desactiva tras más de 6.500 pacientes. Los dos fantasmas con nombre del hotel se anclan a este periodo o a la generación del fundador, y no se conoce ningún relato fantasmal del edificio anterior a él.
  10. 26 de mayo de 1977 El Hotel Colorado entra en el Registro Nacional de Lugares Históricos con la referencia 77000376. No es, ni ha sido nunca, National Historic Landmark, al contrario de lo que afirma dos veces un artículo universitario de historia pública.
  11. 1993 Los dos relatos que el hotel publica con más precisión están fechados en este año: un mozo llamado Dave que ve a una anciana asomada a un tragaluz profundo del sótano y un matrimonio en la suite de torre 661 a quienes alguien cierra las ventanas cada vez que las abren.
  12. Septiembre de 2006 CCPI Paranormal Investigations pasa una noche en el hotel e informa de lecturas de campo electromagnético de 8 a 10 miligauss frente a las habitaciones 325 y 551. No se publica ninguna medición de control en otro punto del edificio. Es la única investigación que cita el artículo de la enciclopedia.
  13. 6 de julio de 2017 Una edición anónima en la Wikipedia inglesa cambia el coste de construcción del hotel de 350.000 a 850.000 dólares: un carácter, cero bytes, sin resumen de edición y sin tocar la referencia que ya había. El artículo en español, traducido antes, sigue diciendo 350.000. La cifra alta se ha reimpreso después como un hecho.

¿Hay una explicación racional para Hotel Colorado?

Si a cada afirmación se le pregunta de qué se fía, las respuestas se separan solas. Empecemos por la frase que metió al Hotel Colorado en el canon de lo embrujado. La sección de fantasmas de Wikipedia dice que «las dos suites de las torres campanario se denuncian con frecuencia como embrujadas». No lleva nota al pie: ni una débil, ninguna. La frase de al lado, sobre una visita de septiembre de 2006 de CCPI Paranormal Investigations que «registró dos zonas de mayor energía electromagnética» frente a las habitaciones 325 y 551, se remonta a una sola página de turismo paranormal, que reproduce el informe de los propios investigadores. Ese informe merece leerse por lo que dice de verdad: una aguja «clavada en 10 miligauss» en un medidor Cell Sensor y entre 8 y 10 miligauss junto a una puerta cerrada de la quinta planta. Un medidor de campo electromagnético de mano detecta la instalación eléctrica, los motores del ascensor, los transformadores y las reactancias de los fluorescentes; en un edificio de 130 años recableado varias veces, y al lado de una puerta de servicio cerrada, una lectura de ese tamaño es la que cabe esperar haya o no haya otra cosa. No se publica ninguna medición de control en otro punto del hotel, que es justo lo que daría sentido a esas cifras. El oso de peluche es el caso más limpio, porque el periódico del propio pueblo cubrió aquella semana. El relato que circula dice que Roosevelt volvió de la cacería de 1905 con las manos vacías y que las doncellas del hotel le cosieron un oso con retales. El Glenwood Post del 13 de mayo de 1905 dedicó su portada a la visita bajo el titular «Tras una cacería de lo más exitosa», imprimió los dos discursos del presidente, enumeró su comitiva, sus guías, sus invitados a cenar y los dos hombres que consiguieron estrecharle la mano, y no empleó ni una sola vez la palabra «doncella». El propio Roosevelt, desde el balcón del hotel, dijo que habían cazado diez osos. El despacho del New-York Tribune del 6 de mayo cifra el botín en diez osos y cuatro linces, cuatro de los osos abatidos por el presidente, con las pieles ya en el taxidermista para convertirlas en alfombras. Ningún familiar suyo estaba en el viaje: las versiones que sitúan allí a su hija Alice, o que ponen a una doncella entreteniendo a sus hijos pequeños, describen a personas que no estaban. Y el nombre no estaba disponible para inventarse en Glenwood en 1905: circulaba por la prensa estadounidense desde la cacería de Misisipi de noviembre de 1902. Lo que el hotel hizo de verdad con el oso de peluche es mejor que la leyenda, y está en ese mismo periódico. El 3 de julio de 1909 el Glenwood Post contaba que los huéspedes «han recibido este año varias sorpresas del gerente Lucas, que consiguió seis osos Teddy, dos cisnes mudos, dos gansos del Canadá, cuatro patos del este y veinticuatro ardillas de Texas para los parques y el estanque del patio del hotel. Los seis osos Teddy son con diferencia la atracción principal». Eran cachorros vivos. Dos años antes, el Post había reseñado que un «auténtico oso Teddy de las Montañas Rocosas capturado cerca de Coal Basin» atraía multitudes al escaparate de una tienda del pueblo. El hotel explotaba a Roosevelt y a los osos cuatro años después de su visita, con animales, en el patio y como atracción de pago. Ese es un origen comercial documentado de la asociación, y no es un juguete. El apodo también aguanta menos de lo que parece. «La pequeña Casa Blanca del Oeste» aparece en Wikipedia con una fuente de 1993, un reportaje retrospectivo del Aspen Daily News. En la colección digitalizada del propio Glenwood Post, de 1897 a 1922, la expresión «little White House» sale exactamente una vez, y es un cuento por entregas sobre una casita de campo, frente a 471 apariciones de «White House». El apodo existe; lo que no es es contemporáneo de los presidentes que describe. Al Capone es el eslabón más flojo de todos, y es justo aquel sobre el que estaba montada nuestra ficha anterior. Rastreando todas las cabeceras de Chronicling America entre 1925 y 1950, «Capone» y «Glenwood Springs» coinciden en tres páginas, y en las tres la coincidencia es casual: un empresario de circo que empezó su carrera en Glenwood Springs, una aviadora de Glenwood Springs y un accidente mortal de coche cerca de Glenwood Springs. El control es sano: ese mismo corpus devuelve 197 páginas con «Hotel Colorado» y Roosevelt solo en 1905, y lleva a portada la compra de tierras de Diamond Jack Alterie en Colorado. La página de historia del propio hotel, al enumerar los gánsteres que alojó en los años veinte, nombra a los hermanos Verain y a Alterie, y no menciona a Capone en ningún momento. Nuestra descripción anterior hacía que Capone mantuviera a una amante en una habitación superior y apostara vigías en el tejado; nada de eso aparece en el material del hotel, ni en el informe de los investigadores, ni en la prensa de la época. Hasta el coste de construcción del hotel resulta no apoyarse en nada. La Wikipedia en inglés dice que el edificio costó 850.000 dólares; la Wikipedia en español, traducida antes, dice 350.000. El cambio ocurrió el 6 de julio de 2017, en una edición de una dirección IP anónima que modificó la página en cero bytes —una cifra, de 3 a 8—, con el resumen de edición vacío y sin tocar la referencia adosada a la frase. La cifra alta se ha repetido después en un artículo de historia pública de la Universidad Brigham Young, que además afirma dos veces que el hotel fue declarado National Historic Landmark en 1974. No lo fue. El registro del propio Servicio de Parques Nacionales recoge el Hotel Colorado como bien del Registro Nacional certificado el 26 de mayo de 1977, con la casilla de landmark vacía; once bienes de Colorado la llevan marcada y este no es uno de ellos. Queda la parte de la historia que sí tiene documentos detrás, y es la que no vende nadie. Entre 1943 y 1946 esto fue un hospital para hombres que volvían del Pacífico, con un depósito de cadáveres y ocho celdas en el sótano, elegido por la Marina precisamente por estar a 1.100 kilómetros de todo. La propia página de fantasmas del hotel cuelga de ese periodo y del fundador sus dos fantasmas con nombre: Bobbie, de quien se dice que fue enfermera aquí, y Walter, que según la escritora Kathy Rippy Fleming no sería Walter Devereux sino E. E. Lucas, el interventor que pasó a gerente en 1905 y fue dueño del hotel desde 1916 hasta su muerte en 1927. Esa página hace además algo que no hacen los sitios derivados: fecha sus anécdotas y nombra a sus testigos —un mozo llamado Dave en 1993, un vigilante llamado Richard guiando una visita nocturna, un matrimonio en la suite de torre 661— y después se niega a responder de ninguna. «No estamos aquí para decirle si estas historias tienen algo de verdad, solo para transmitirlas». Es una postura más honrada que la de la enciclopedia, y es la que adopta esta ficha.

¿Se puede visitar Hotel Colorado?

El Hotel Colorado está abierto y en funcionamiento, y esa es la manera normal de entrar: es un hotel, no un museo, y el vestíbulo, el patio y el restaurante son públicos. Está en el 526 de Pine Street, Glenwood Springs, Colorado 81601, en la orilla norte del río Colorado, a unos minutos a pie de la estación de Amtrak de la línea California Zephyr y justo encima de la piscina termal de Glenwood Hot Springs. Las reservas se hacen por el teléfono del propio hotel, 1-800-544-3998. Las dos habitaciones que nombran las historias de fantasmas son las suites de las torres campanario, el par que se ve en la fotografía de esta ficha, una en cada extremo del frente principal. Llevan los números 661 y 662, y una de ellas está decorada como Molly Brown Suite, con mobiliario de época y fotografías de familia. Se reservan como cualquier otra habitación, a precio de suite, y son las más solicitadas del hotel: si el objetivo del viaje es dormir en una, conviene reservar con mucha antelación. Las partes del edificio a las que se refieren de verdad los relatos son las que no se pueden pisar. El sótano que albergó el depósito de cadáveres de la Marina y sus ocho celdas es zona de personal, y del calabozo no queda nada a la vista. Tanto el hotel como la Sociedad Histórica de Glenwood Springs han organizado visitas guiadas de historia del edificio que incluyen el material de fantasmas; los horarios y los precios cambian de temporada en temporada, así que mejor preguntar en recepción o escribir a la sociedad que fiarse de un listado encontrado por internet. Para la historia documentada, la mejor parada es el Frontier Museum de la Sociedad Histórica: 1001 Colorado Avenue, de martes a sábado de 10:00 a 16:00, 5 dólares a partir de 17 años y gratis por debajo, teléfono 970-945-4448. La sociedad vende también por internet sus visitas a pie por el centro. Los números del Glenwood Post citados en esta ficha se pueden leer gratis, página a página, en la colección Chronicling America de la Biblioteca del Congreso, que tiene el periódico desde 1897 en adelante.

Fuentes consultadas

  1. The Glenwood Post, «President Says Good-Bye: After Most Successful Hunt, the Chief Executive, Tanned and Beaming with Good Health, Departs for Nation's Capital» — The Glenwood Post (Glenwood Springs, Colo.), 13 May 1905, p. 1, 1905 hemeroteca
  2. New-York Tribune, «President's Hunt Ends. Party Got Ten Bears» — New-York Tribune, 7 May 1905, p. 1 (dispatch datelined Glenwood Springs, 6 May), 1905 hemeroteca
  3. The Glenwood Post, «Local news of Glenwood: Manager Lucas secures six Teddy bears for the hotel court pool» — The Glenwood Post (Glenwood Springs, Colo.), 3 July 1909, p. 5, 1909 hemeroteca
  4. The Glenwood Post, «Local news of Glenwood: a real live Rocky mountain Teddy bear captured near Coal Basin» — The Glenwood Post (Glenwood Springs, Colo.), 22 June 1907, p. 5, 1907 hemeroteca
  5. The Glenwood Post, «President Taft Guest of Glenwood: Schedule Smashed and He Remained More Than Hour» — The Glenwood Post (Glenwood Springs, Colo.), 25 September 1909, p. 1, 1909 hemeroteca
  6. The Salt Lake Herald, «A Utah party at the opening of the Hotel Colorado, Glenwood Springs» — The Salt Lake Herald (Salt Lake City), 13 June 1893, p. 5, 1893 hemeroteca
  7. Michael F. Dacey, International News Service, «'Diamond Jack' Alterie Buys 4,000 Acres and Will Quit 'Dogging It' Soon» — The Washington Times, 3 February 1925, p. 8, 1925 hemeroteca
  8. Thomas L. Snyder, «U S Naval Convalescent Hospitals: Glenwood Springs, Colorado and Asheville, North Carolina — notes from the BUMED Historical Library files, quoting LT (jg) William X. Heelan's 'Know Your Hospital' newsletters of March and April 1944» — Of Ships & Surgeons / Historical Library, U.S. Navy Bureau of Medicine and Surgery, 2012 archivo
  9. National Park Service, «National Register of Historic Places: Hotel Colorado, 526 Pine St., Glenwood Springs, Garfield County, Colorado — reference 77000376, certified 26 May 1977, National Historic Landmark flag empty» — NRHP Locations dataset, NPS mapservices, 1977 informe
  10. Hotel Colorado, «Ghost Stories of The Hotel Colorado» — hotelcolorado.com (archived 25 February 2026), 2026 web
  11. Legends of America, «Haunted Hotel Colorado in Glenwood Springs — reproducing the CCPI Paranormal Investigations report of September 2006» — legendsofamerica.com, 2006 web
  12. Nikki Smith, Brigham Young University, «The Haunted Hotel Colorado» — Intermountain Histories, 2021 académico
  13. Wikipedia contributors, «Hotel Colorado: revision 789280530 of 6 July 2017 by IP 208.72.70.188, changing the construction cost from $350,000 to $850,000 in a zero-byte edit with an empty summary» — English Wikipedia, revision history, 2017 archivo
  14. Hotel Colorado, «History — Hotel Colorado (including 'Our Naval History', with the brig described by Bill Kight of the Glenwood Springs Historical Society, the Taft visit, the Verain brothers and 'Diamond Jack' Alterie, and the teddy bear legend as the hotel tells it)» — hotelcolorado.com (archived 1 January 2026), 2026 web

Ficha revisada por V. Serrano el 21/08/2026 · Cómo verificamos el contenido

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