👻 LUGAR EMBRUJADO · EXP. Nº9478 ACTIVO

Teatro KiMo

Teatro KiMo es un lugar reputado como embrujado en New Mexico, US. Su fama procede de apariciones, fenómenos inexplicables y testimonios recogidos a lo largo del tiempo.

¿Dónde está Teatro KiMo?

Ubicación
New Mexico, US
Tipo
Teatro
Coordenadas
35.085, -106.653
Testimonios
0
Última actualización
UBICACIÓN

¿Por qué se dice que Teatro KiMo está embrujado?

El KiMo es uno de los últimos ejemplos vivos del estilo Pueblo Deco: un palacio del cine de 1927 en el tramo de la Ruta 66 que cruza Albuquerque, donde Carl Boller casó los volúmenes de adobe y los motivos navajos y pueblo con la línea del Art Déco por encargo de un inmigrante italiano, Oreste Bachechi, que había empezado vendiendo desde una tienda de campaña junto a las vías. Su historia de fantasmas es real en un sentido más estrecho de lo habitual. La tarde del 2 de agosto de 1951, un calentador de agua situado bajo la escalera del vestíbulo estalló durante una comedia de Abbott y Costello; hubo ocho heridos y Robert Darnall Jr., de seis años, que acababa de bajar del anfiteatro, murió camino del hospital. Décadas después el personal empezó a atribuirle los percances de bambalinas, y los donuts sobrantes que un equipo ató una vez a un conducto por broma acabaron convertidos en altar bajo la escalera de los camerinos. Pero el incidente fundacional de la leyenda se ha fechado en 1986 y lo desmienten quienes estuvieron allí, y el primer avistamiento registrado llega treinta y seis años después del accidente. La ciudad, que es la propietaria del teatro, no cuenta esta historia.
Teatro KiMo, New Mexico, Estados Unidos
Imagen: Daniel Schwen · CC BY-SA 4.0

¿Cuál es la historia de Teatro KiMo?

El KiMo fue la ambición de un inmigrante italiano. Oreste Bachechi llegó a Nuevo México en 1885 y levantó un negocio desde una tienda de campaña plantada junto a las vías del tren; en 1925 era dueño del Pastime Theater de Albuquerque y quería algo mayor. Viajó a Hollywood a buscar arquitecto y volvió con Carl Boller, socio principal de los Boller Brothers, un estudio especializado en palacios del cine. A Boller la esquina de la Quinta con Central le pareció al principio demasiado lejos del centro. Cambió de opinión y pasó meses recorriendo los pueblos de Nuevo México y la reserva navaja recogiendo material. Lo que dibujó tiene pocos equivalentes: un palacio del cine en el estilo que Marcus Whiffen bautizaría después como Pueblo Deco, donde los volúmenes de adobe y los motivos indígenas se casan con la línea vertical y la repetición del Art Déco. Pablo Abeita —gobernador del pueblo de Isleta y fundador del All-Pueblo Indian Council— aportó el nombre, KiMo, que el expediente del Registro Nacional de 1976 traduce como «rey en su género». La constructora de Robert E. McKee lo levantó en poco más de un año por 150.000 dólares, de los que 18.000 se fueron solo en el órgano. El teatro abrió el 19 de septiembre de 1927 con 2.000 personas apretadas en una sala de 1.300 butacas. Asistieron el alcalde Clyde Tingley, el senador Sam G. Bratton y delegaciones de los pueblos de Tesuque, Cochiti e Isleta y de la reserva navaja; actuaron sesenta bailarines indígenas; la película fue «Painting the Town». Dentro había murales de quadratura con las Siete Ciudades de Cíbola pintados por el alemán Carl von Hassler, apliques con forma de cráneo de longhorn, figuras Yei navajas sobre las vigas del techo y lámparas inspiradas en la «canoa funeraria». El anfiteatro, que cruza la sala de este a oeste sin apoyos, se diseñó para ceder: con el aforo lleno baja entre diez y veinte centímetros en el centro. La tarde del jueves 2 de agosto de 1951, con cerca de mil personas dentro viendo la comedia de Abbott y Costello «Comin' Round the Mountain», un calentador de agua situado bajo la escalera reventó hacia el vestíbulo. Hubo ocho heridos, con brazos y piernas rotos, y un hombre perdió un ojo. El más grave fue Robert «Bobby» Darnall Jr., de seis años, que había bajado del anfiteatro y entraba en el vestíbulo justo cuando estalló el aparato. Todavía tenía pulso débil cuando lo recogieron y llegó sin vida al hospital. El Albuquerque Journal y el Albuquerque Tribune cubrieron el accidente; el Journal del 3 de agosto de 1951 publicó en la página dos una fotografía del vestíbulo destrozado. Lo demás es la muerte corriente de un centro urbano. El KiMo perdió al público que lo llenaba, cerró en 1968 y solo reabrió dos veces: para una temporada de teatro musical y para un concierto de rock en 1972, el año en que se descolgó el gran rótulo vertical. El fuego ya había destruido las lámparas-canoa a finales de los años cuarenta y dañado el proscenio en 1962. El expediente de 1976, que no menciona ningún fantasma ni la muerte del niño, anota con sequedad que «pese a numerosos incendios y otros percances el teatro está en buen estado». Entró en el Registro Estatal de Nuevo México el 30 de julio de 1976 y en el Registro Nacional de Lugares Históricos el 2 de mayo de 1977 (referencia 77000920). Para entonces el ayuntamiento de Albuquerque había avisado a la familia Bachechi de que o compraba el edificio rebajado o lo declaraba en ruina y lo derribaba. En 1977 los vecinos aprobaron en votación una emisión de deuda de 324.000 dólares y la familia vendió. Un segundo bono fue rechazado, así que la ciudad puso 1,1 millones para una reforma parcial dirigida por los arquitectos Harvey Hoshour y Dan Pearson. Los murales de von Hassler se restauraron después por unos 35.000 dólares a cargo de la conservadora Anne Rosenthal, con dinero sobre todo de los Friends of the KiMo y del Urban Enhancement Trust Fund. Una reforma de dos millones firmada por Kells and Craig en 1999-2000 cambió todas las butacas, adaptó la planta baja a la normativa de accesibilidad y dejó el aforo en 650, y entre 2020 y 2022 se invirtió más de un millón en cubierta, climatización, foso de orquesta y camerinos.

Cronología: los hechos documentados de Teatro KiMo

  1. 1925 Oreste Bachechi, dueño del Pastime Theater de Albuquerque, viaja a Hollywood a buscar arquitecto y contrata a Carl Boller, de los Boller Brothers, que recorre después los pueblos de Nuevo México y la reserva navaja recogiendo material para el diseño.
  2. 19 de septiembre de 1927 Abre el KiMo. Dos mil personas llenan una sala de 1.300 butacas construida por 150.000 dólares; asisten el alcalde Clyde Tingley y delegaciones de los pueblos de Tesuque, Cochiti e Isleta y de la reserva navaja, actúan sesenta bailarines indígenas y se proyecta «Painting the Town». El nombre lo propuso Pablo Abeita, gobernador del pueblo de Isleta.
  3. 2 de agosto de 1951 Un jueves por la tarde, con cerca de mil personas viendo la película de Abbott y Costello «Comin' Round the Mountain», un calentador de agua situado bajo la escalera revienta hacia el vestíbulo. Hay ocho heridos y Robert «Bobby» Darnall Jr., de seis años, que acababa de bajar del anfiteatro, muere de camino al hospital. El Albuquerque Journal del 3 de agosto publica en la página dos una fotografía del vestíbulo destrozado.
  4. 1962 Un incendio daña el proscenio y las celosías de madera que ocultaban el órgano, que acaban retiradas para instalar una pantalla de cine más ancha. Las lámparas en forma de canoa ya se habían perdido en otro incendio a finales de los años cuarenta.
  5. 1968 El KiMo cierra a medida que el centro de Albuquerque se vacía. Solo reabre dos veces en los años siguientes: para una temporada de teatro musical y para un concierto de rock en 1972, el año en que se descuelga el gran rótulo vertical.
  6. 22 de noviembre de 1976 Sylvia Cook y William G. Osofsky firman el expediente para el Registro Nacional, en el que anotan que la ciudad estudia comprar el teatro y que «pese a numerosos incendios y otros percances el teatro está en buen estado». El documento no menciona la muerte de 1951 ni ningún fantasma.
  7. 1977 Ante la disyuntiva de vender barato o ver el edificio declarado en ruina, la familia Bachechi vende a la ciudad después de que los vecinos de Albuquerque aprueben en votación un bono de 324.000 dólares. El KiMo entra en el Registro Nacional de Lugares Históricos el 2 de mayo (referencia 77000920).
  8. Diciembre de 1986 Se representa realmente el montaje de «Cuento de Navidad» que la leyenda atribuye al fantasma de Bobby y que casi siempre se fecha en 1974. Su única fuente es el jefe técnico Dennis Potter; el actor Steve Schwartz y el director Andrew Shea, preguntados en 2008, no recuerdan ningún desastre.
  9. 1987 La Southwest Ghost Hunter's Association fecha en este año el primer avistamiento registrado en el KiMo: treinta y seis años después del accidente y sin que se reportara nada durante las obras de los años sesenta.
  10. 1999-2000 Una reforma de dos millones de dólares a cargo del estudio Kells and Craig cambia todas las butacas, restaura los murales y la escayola Pueblo Deco y adapta la planta baja a la normativa de accesibilidad, dejando la sala en 650 localidades.
  11. 23 de octubre de 2008 Benjamin Radford y Mike Smith publican «The Definitive KiMo Ghost» en el semanario Alibi: rastrean la leyenda hasta un único testimonio, corrigen la fecha del accidente contra la prensa de 1951 y concluyen que el episodio fundacional «sencillamente no ocurrió».

¿Hay una explicación racional para Teatro KiMo?

Esta es una de las pocas historias de fantasmas estadounidenses con fecha de nacimiento documentada, y la documentación no la favorece. El episodio fundacional es siempre el mismo: un montaje de «Cuento de Navidad» arruinado por desastres técnicos después de que alguien retirase los donuts dejados para Bobby, y todo vuelve a la normalidad al reponerlos. La fecha que suele acompañarlo es 1974. En 2008, Benjamin Radford y Mike Smith publicaron en el semanario Alibi de Albuquerque una investigación que rastreó el relato hasta Dennis Potter, jefe técnico del KiMo, situó la función en diciembre de 1986 y luego hizo lo evidente: preguntar a los demás implicados. El actor Steve Schwartz respondió «no puedo corroborar nada de eso»; el director, Andrew Shea, dijo «no recuerdo que fuera un desastre en ningún sentido». El veredicto de los autores fue tajante: «Todas las pruebas apuntan a una conclusión ineludible: la función arruinada —el origen mismo de la historia del fantasma del KiMo— sencillamente no ocurrió; es folclore y ficción». Los donuts tienen un origen prosaico, y lo cuenta el propio Potter: el equipo se traía café y bollos, y al terminar la jornada las sobras se ataban por broma al conducto eléctrico de la pared del fondo. La broma fue acumulando cosas. El hueco bajo la escalera que sube a los camerinos se llenó de juguetes, notas, fotografías, zapatillas de ballet y bisutería, y acabó convertido en altar a posteriori. Es un objeto real y un caso de folclore teatral genuinamente interesante —una práctica de ofrenda nacida de una chanza—, pero no prueba nada, y está entre bambalinas, no en el vestíbulo. El otro problema es la cronología. Bobby Darnall murió en 1951; la Southwest Ghost Hunter's Association, que revisó el caso en 2008 y lo cerró como resuelto, fecha el primer avistamiento registrado en 1987 y señala que no se reportó nada durante las obras de los años sesenta. Se prefiera el hueco que se prefiera, entre la muerte y el primer fantasma pasaron treinta y cinco años. Por último, el relato es visiblemente inestable. Las versiones populares fechan la explosión el 1 de agosto, el 2 de agosto o el 5 de septiembre de 1951; mueven el calentador de debajo de la escalera al sótano o a «justo bajo el mostrador de golosinas»; algunas ponen al niño jugando junto al puesto de dulces en lugar de bajando del anfiteatro, que es donde lo sitúa la prensa de la época. Ni la historia oficial del edificio publicada por el ayuntamiento de Albuquerque ni el expediente del Registro Nacional de 1976 mencionan fantasma, altar ni la muerte del niño. El KiMo no vende esta historia. La venden otros. Y conviene decir una última cosa sin rodeos: Bobby Darnall fue un niño real de seis años con una familia real en Albuquerque, y la leyenda, tal como se cuenta habitualmente, lo convierte en un bromista que come donuts y sabotea funciones.

¿Se puede visitar Teatro KiMo?

El KiMo está en 423 Central Avenue NW, Albuquerque, NM 87102, en la esquina noreste de la Quinta con Central, en el tramo urbano de la vieja Ruta 66. Pertenece al ayuntamiento de Albuquerque y funciona como teatro, no como museo: la forma normal de entrar es comprar entrada para algo. La programación y las entradas se gestionan en ABQtickets.com. La taquilla (505-228-9857, TTY 1-800-659-8331) abre dos horas antes de cada función con entrada y cierra treinta minutos después de empezar; fuera de esa franja el edificio está cerrado. La sala tiene 650 butacas desde la reforma de 1999-2000, así que los espectáculos con tirón se agotan. Si lo que interesa es el edificio y no una función, la ciudad organiza actos gratuitos llamados «Meet The KiMo» que incluyen visita guiada al teatro. No tienen calendario fijo: se anuncian en la web de venta de entradas, así que conviene mirar ahí antes de presentarse. La accesibilidad es desigual y conviene saberlo de antemano. La planta baja cumple íntegramente la normativa ADA, con cuatro plazas para silla de ruedas y acompañante, y hay un camerino accesible a nivel de escenario. Pero el KiMo se construyó en 1927 sin ascensor y, según reconoce el propio ayuntamiento, sin espacio para instalarlo: al anfiteatro y a las plantas altas se sube por varios tramos de escalera y pueden quedar fuera del alcance de algunos visitantes. Dos avisos. El primero: el altar está entre bambalinas, en un hueco bajo la escalera que sube a los camerinos; no forma parte del recorrido público y no hay que contar con verlo, ni existe ningún memorial a Bobby Darnall expuesto. El segundo: los materiales oficiales de la ciudad no dicen una palabra del fantasma, el personal no está ahí para hacer de guía del tema y la familia afectada vive en la misma ciudad. Conviene tratar el asunto en consecuencia.

Fuentes consultadas

  1. Sylvia Cook and William G. Osofsky, «National Register of Historic Places Inventory — Nomination Form: KiMo Theater (ref. 77000920)» — New Mexico State Records Center and Archives / National Park Service, 1976 informe
  2. Benjamin Radford and Mike Smith, «The Definitive KiMo Ghost» — Weekly Alibi (Albuquerque), 2008 hemeroteca
  3. City of Albuquerque, Department of Arts & Culture, «History of The KiMo» — Official city history, 2026 archivo
  4. Cody Polston, Southwest Ghost Hunter's Association, «KiMo Theater Investigation» — SGHA case file (closed as solved), 2008 informe
  5. City of Albuquerque, Department of Arts & Culture, «Restoration of the KiMo» — Official restoration record, 2026 archivo
  6. City of Albuquerque, Department of Arts & Culture, «Meet The KiMo / Contact the KiMo (address, box office hours, ADA information)» — Official visitor information, 2026 archivo
  7. Inara Cedrins, «Albuquerque Ghosts: Traditions, Legends, and Lore» — Schiffer Publishing, 2009 libro

Ficha revisada por V. Serrano el 11/08/2026 · Cómo verificamos el contenido

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