Old Merchant's House es un lugar reputado como embrujado en New York, US. Su fama procede de apariciones, fenómenos inexplicables y testimonios recogidos a lo largo del tiempo.
¿Dónde está Old Merchant's House?
Ubicación
New York, US
Tipo
Casa / mansión
Coordenadas
40.728, -73.992
Testimonios
0
Última actualización
UBICACIÓN
¿Por qué se dice que Old Merchant's House está embrujado?
El número 29 de East Fourth Street fue una de seis casas de ladrillo idénticas levantadas en 1831-32 por Joseph Brewster, sombrerero de Broadway. En 1835 se la vendió por 18.000 dólares al mayorista de ferretería Seabury Tredwell, y los Tredwell se quedaron casi un siglo. Gertrude, la octava hija, nació allí en 1840 y allí murió en 1933, con noventa y tres años, en la misma habitación y la misma cama, con la casa hipotecada hasta el techo y los muebles señalados para subasta. Un sobrino nieto compró el lote en el último minuto y lo abrió como museo en 1936; hoy es National Historic Landmark y la ciudad protege su interior habitación por habitación. Desde entonces, personal, voluntarios, visitantes y hasta viandantes han descrito pasos, olores, puertas que se cierran solas y una mujer menuda de vestido largo y marrón. El museo recoge los relatos, vende la visita y ha reconocido que todas las investigaciones han sido no concluyentes; y el informe municipal de 1981 llama «más bien una leyenda» al romance trágico que sostiene el fantasma.
La casa del 29 de East Fourth Street no nació para ser especial. Era una de seis viviendas de ladrillo idénticas levantadas entre 1831 y 1832 en el que entonces era el límite norte del Nueva York elegante, y al menos dos las construyó a riesgo Joseph Brewster, un sombrerero acomodado con dos tiendas en la parte baja de Broadway.
Durante décadas la ciudad atribuyó el diseño al arquitecto Minard Lafever. Así lo dice su propio informe de declaración de 1965 y así lo dice también el expediente de National Historic Landmark que custodia el National Park Service. Dieciséis años después, la Comisión de Preservación de Monumentos se desdijo. El informe de declaración del interior, de 1981, afirma sin rodeos que «no ha sido posible atribuir el diseño de la Old Merchant's House a ningún arquitecto en activo en Nueva York en la década de 1830», y explica de dónde salió la idea de Lafever: el historiador de la arquitectura Talbot Hamlin había señalado hasta qué punto la carpintería y los yesos se parecían a las láminas que Lafever publicó en 1829 en The Young Builder's General Instructor. En el Nueva York de 1830 una casa entre medianeras la montaba normalmente un constructor con chimeneas, molduras y rosetones de escayola producidos en serie y comprados directamente al fabricante. La casa es una compra de catálogo hecha con un gusto extraordinario, no una obra de autor.
Brewster vivió en el número 29 —entonces numerado 180— unos dos años y en 1835 se lo vendió a Seabury Tredwell por 18.000 dólares, una cifra alta para la época que, según la comisión, ya demuestra que la casa se consideraba excepcional. Tredwell (1780-1865) no era un comerciante en el sentido difuso que sugiere el nombre del museo: era mayorista de ferretería, aparece por primera vez en los directorios de la ciudad en 1804 en el 233 de Pearl Street, incorporó como socio a su primo Joseph Kissam en 1813 y se retiró en 1835 con cincuenta y cinco años, el mismo año en que compró la casa y trasladó a la familia desde Dey Street.
Se había casado con Eliza Parker en 1820, él con cuarenta años y ella con veintitrés. Siete hijos nacieron antes de la mudanza. La octava, Gertrude, nació ya en la casa de Fourth Street, en 1840. Nunca se casó y nunca llegó a marcharse de verdad. En 1933, con noventa y tres años, murió —según el propio informe municipal— «en la misma habitación y en la misma cama en que había nacido». Para entonces había hipotecado a fondo la casa y su contenido, y el conjunto estaba señalado para subasta.
Lo que la salvó fue una llamada de teléfono. George Chapman, abogado neoyorquino y sobrino nieto de Seabury Tredwell, contó después el rescate con sus propias palabras: «En el último momento, Charley Van Nostrand me pidió que salvara el lugar. La subasta estaba fijada para el día siguiente […] Llamé por conferencia a Lillie [sobrina y heredera de Gertrude] a su casa de verano en Connecticut, le hice una oferta por la casa y el contenido. Aceptó y prometió telefonear al subastador». Chapman constituyó una entidad sin ánimo de lucro, la Historic Landmark Society, y abrió la casa al público en 1936 a cincuenta centavos la entrada.
Aun así estuvo a punto de fracasar. Una campaña de dotación lanzada en 1938 aspiraba a 100.000 dólares y recaudó 220. Chapman puso más de 50.000 de su propio bolsillo y sostuvo el museo hasta su muerte, en 1959. En 1970 el edificio se había deteriorado tanto que fue declarado inseguro y el museo cerró. Los artículos de Ada Louise Huxtable en The New York Times dieron la voz de alarma; desde 1971 el arquitecto de plantilla de la Universidad de Nueva York Joseph Roberto y su mujer, Carolyn, dirigieron una campaña de diez años que financió una restauración completa.
Los reconocimientos llegaron por el medio: National Historic Landmark el 23 de junio de 1965, monumento municipal el 14 de octubre de 1965 (el museo sostiene que fue el primer edificio declarado en Manhattan), Registro Nacional el 15 de octubre de 1966 e interior protegido el 22 de diciembre de 1981, lo que, según las cuentas del museo, lo deja entre el centenar largo de edificios de la ciudad declarados por dentro y por fuera. La propiedad pasó al Ayuntamiento de Nueva York en 1997. En febrero de 2026 el museo anunció otro hallazgo: un pasadizo oculto de unos sesenta centímetros de lado bajo una cómoda empotrada, que baja casi cinco metros hasta la planta baja y que dos años de investigación propia atribuyen a Brewster como refugio abolicionista para personas huidas de la esclavitud. La afirmación es del museo; el informe de 1981 solo conoce a Brewster como sombrerero acomodado.
Cronología: los hechos documentados de Old Merchant's House
1831-1832Joseph Brewster, sombrerero con dos tiendas en la parte baja de Broadway, levanta una hilera de seis casas de ladrillo idénticas en East Fourth Street y se instala en el número 29, entonces numerado 180. El informe municipal de 1981 señala que al menos dos se construyeron a riesgo, para vender.
1835Seabury Tredwell, mayorista de ferretería a punto de retirarse, compra la casa por 18.000 dólares, precio alto que la Comisión de Preservación de Monumentos citaría después como prueba de que el edificio ya se tenía por excepcional.
1840Gertrude Tredwell nace en la casa, octava hija de Seabury y Eliza y la única nacida en esta dirección.
7 de marzo de 1865Seabury Tredwell muere a los 85 años de mal de Bright, una dolencia renal, y deja viuda a Eliza, ocho hijos y cinco nietos. El funeral se celebra cuatro días después en el doble salón de la casa. Gertrude tenía 25 años.
1933Gertrude Tredwell muere a los 93 años tras haber hipotecado a fondo la casa y su contenido. El informe de 1981 recoge que murió «en la misma habitación y en la misma cama en que había nacido»; la casa y los muebles quedan señalados para subasta para saldar las deudas.
22 de mayo de 1934George Chapman, abogado neoyorquino y sobrino nieto de Seabury Tredwell, escribe a la familia: «Espero de veras que pueda hacerse algo por conservar la casa vieja. Estoy muy dispuesto a intentarlo si la familia lo aprueba». La carta está en el archivo del museo.
mayo de 1936La Old Merchant's House abre al público, con entrada de 50 centavos. El informe municipal de 1981 fecha la apertura el 7 de mayo; la exposición de aniversario del propio museo la fecha el día 11. Ese mismo año el Historic American Buildings Survey documenta la casa.
14 de octubre de 1965La Comisión de Preservación de Monumentos declara la casa monumento municipal (informe LP-0006) y atribuye el diseño a Minard Lafever. El 23 de junio de ese mismo año había sido declarada National Historic Landmark.
1970El deterioro llega al punto de que el edificio se declara inseguro y el museo tiene que cerrar. Los artículos de la crítica Ada Louise Huxtable en The New York Times atraen la atención pública; desde 1971 el arquitecto Joseph Roberto y su mujer, Carolyn, emprenden una campaña de diez años que financia la restauración.
22 de diciembre de 1981El interior queda declarado monumento (LP-1244). Ese mismo informe retira la atribución a Lafever y califica la historia del matrimonio prohibido de Gertrude como «más bien una leyenda»: la primera nota escéptica sobre el fenómeno procede de un documento oficial municipal.
25 de octubre de 1998The New York Times acompaña por la casa al autodenominado investigador paranormal David Umbria. La directora ejecutiva, Margaret Halsey Gardiner, cuenta al periódico que los visitantes describen una «sensación fría y siniestra» en el dormitorio de Gertrude y que «durante meses no era capaz de subir del todo la escalera para encender las luces por la mañana». En el mismo reportaje, Patrice Keane, de la American Society for Psychical Research, desmonta el método sin contemplaciones.
verano de 2005El museo publica el relato que titula «Basement Ghost»: durante una restauración de nueve meses en la ampliación trasera, un carpintero que bajó al sótano a por herramientas dice que saludó a quien creyó un electricista, alzó la vista y vio «una mujer menuda y delgada con un vestido largo y marrón» al fondo, que se giró y desapareció. Se negó a volver a bajar. Un mes después, según el museo, vio una fotografía de Gertrude Tredwell en un programa de televisión y la identificó.
27 de agosto de 2007The New Yorker publica «Skunked». Gardiner recuerda una cocina de hierro fundido que alguien vio temblar en los años setenta y el ordenador de una conservadora que a principios de los noventa se colgaba cada vez que escribía «Tredwell»: «bueno, no siempre, tres de cada cinco veces». El investigador Dan Sturges recorre la casa toda la noche con medidores de campo y grabadora y no encuentra nada.
mayo de 2012El museo se entera del plan de un promotor para levantar un hotel de ocho plantas en el solar contiguo, el 27 de East Fourth Street, por entonces un garaje de una altura. Es el comienzo de un pleito que catorce años después sigue sin resolverse.
8 de abril de 2014Tras dos años, una vista y tres reuniones públicas, la Comisión de Preservación de Monumentos aprueba el hotel por 6 votos contra 1. La comisionada discrepante, Margery Perlmutter, califica el proyecto de «gris en tantos sentidos» y añade: «Siento que nos han agotado hasta hacernos decir que sí a esta propuesta, así que digo que no».
septiembre de 2018El Concejo Municipal de Nueva York deniega por unanimidad la solicitud de recalificación del promotor, citando expresamente la necesidad de proteger la Merchant's House. El promotor demanda al Ayuntamiento, al Concejo y al museo en enero de 2019; la demanda se archiva en diciembre de 2022.
12 de diciembre de 2023La comisión aprueba un segundo proyecto y ordena al promotor estudiar los yesos protegidos del interior. En la reunión, los propios ingenieros del promotor admiten que no tienen datos sobre qué límites de vibración son adecuados para yesería histórica.
11 de febrero de 2026El museo anuncia que un pasadizo oculto de unos sesenta centímetros de lado bajo una cómoda empotrada, con casi cinco metros de caída hasta la planta baja, es a su juicio el punto más antiguo conocido del Ferrocarril Subterráneo en Nueva York, obra de Brewster como abolicionista. En marzo la comisión celebra una vista sobre el tercer proyecto del promotor, más alto aún, y no adopta ninguna decisión.
¿Hay una explicación racional para Old Merchant's House?
El escéptico más útil sobre esta casa es el propio Ayuntamiento de Nueva York. El romance que sostiene toda la leyenda —el padre que prohibió a Gertrude casarse con un joven médico católico, la hija que se retiró del mundo por ello— aparece en el informe de declaración de 1981 de la Comisión de Preservación de Monumentos con una advertencia pegada: «Es más bien una leyenda que se produjera un distanciamiento entre Gertrude y su padre cuando este le prohibió casarse con un joven médico católico. Fuera cual fuese la razón, Gertrude sí se apartó de la sociedad y vivió como una reclusa». El retiro está documentado. El motivo, no; y una historia de fantasmas levantada sobre un móvil que nadie puede acreditar es una historia sin cimientos.
El segundo escéptico consta en el mismo reportaje que hizo famosa la casa. Cuando The New York Times siguió por las habitaciones al autodenominado investigador paranormal David Umbria, en octubre de 1998, también llamó a Patrice Keane, directora ejecutiva de la American Society for Psychical Research, entidad fundada en 1885 para estudiar precisamente esta clase de afirmaciones. No había oído hablar de Umbria y fue tajante sobre el método: «Alguien que se pasea con una grabadora, llamando en voz alta, puede estar captando ondas de radio, radiación o radón del subsuelo». Del oficio en general dijo que «el fraude es a menudo la técnica más practicada», y de quienes la telefonean cada octubre, que «la mayoría de las veces lo que tienen son ardillas en el desván».
El tercero es el resultado. En agosto de 2007 The New Yorker mandó a una periodista a ver trabajar toda una noche al investigador del propio museo, Dan Sturges, con un termopar, dos medidores de campo electromagnético y una grabadora. Pidió a las habitaciones vacías que dieran un golpe o movieran la lámpara. No contestó nada. La crónica salió titulada «Skunked» («nos han dejado a cero»), tomado de una frase del propio Sturges: «Mi padre era pescador. Yo digo que salgo a pescar. No siempre se pesca algo. Muchas veces vuelves de vacío». La antigua página de fantasmas del museo decía lo mismo de cuanta investigación se había hecho antes de 2006: «sus conclusiones siempre han sido no concluyentes».
Luego está el edificio. Es una casa entre medianeras de 192 años cuyo yeso de cal agarra al listón de madera por juntas de apenas medio centímetro, que fue declarada insegura en 1970, que no tiene aire acondicionado, de la que el propio museo dice que arrastra «décadas de daños por obras en fincas colindantes y cercanas», y que el visitante sube por setenta y dos peldaños interiores de madera envejecida. Puertas que se cierran solas, golpes en el piso de arriba y corrientes que llegan de ninguna parte son justo lo que hace una estructura así; y desde febrero de 2026 se sabe que la atraviesa un conducto oculto de casi cinco metros de caída, excelente razón para que el sonido viaje entre plantas por donde nadie lo espera. Hasta un comisionado de parques de la ciudad, Adrian Benepe, ofreció a la prensa en 2007 una teoría basada en la electricidad estática acumulada en un cepillo del pelo, buena medida de con qué ligereza se reparten aquí las explicaciones.
Por último, el incentivo. Las visitas de fantasmas a la luz de las velas cuestan entre 45 y 70 dólares por persona, y una privada 900, en un museo que declara haber gastado ya más de un millón de dólares en abogados e ingenieros peleando contra la obra de al lado. Eso no convierte los relatos en falsos —muchos vienen de personal que no gana nada con ellos—, pero forma parte de las cuentas.
¿Se puede visitar Old Merchant's House?
El museo está en el 29 de East Fourth Street, en NoHo, entre Lafayette Street y el Bowery. Mientras duren las obras de restauración, se entra por Manuel Plaza, en el 35 de East Fourth Street. Metro: líneas N o R hasta 8th Street, 6 hasta Astor Place, B, D, F o M hasta Broadway–Lafayette. Autobuses M103 hasta 4th Street y M1, M2 o M3 hasta la Cuarta Avenida con la calle 8. El museo no tiene aparcamiento; hay parquímetros en la calle y garajes comerciales cerca.
La visita libre es de miércoles a domingo, de 13.00 a 17.00, con última entrada a las 16.30, y cierra en las grandes festividades. La entrada cuesta 15,50 dólares en general, 10,50 para mayores de 65 años y estudiantes con carné, y es gratuita para menores de 12 años y socios; pagando en efectivo se descuentan 50 centavos por entrada. No hace falta reservar y los billetes se compran en la puerta. Conviene reservar entre 45 y 60 minutos. La visita guiada recorre cuatro plantas y el jardín trasero, sale todos los días de apertura a las 12.00, dura 75 minutos y cuesta 20,50 dólares, con reserva muy recomendable. Los dos recorridos incluyen ya el pasadizo oculto que el museo identifica como refugio del Ferrocarril Subterráneo.
Sobre accesibilidad, sin rodeos: es una casa de cuatro plantas de 1832 y no está adaptada. El museo afirma sin ambages que no es accesible en silla de ruedas. Hay 7 escalones hasta la puerta principal y otros 72 dentro repartidos por las plantas del recorrido, y no hay ascensor. En casi todas las salas se han colocado sillas modernas para quien necesite sentarse. La casa no tiene aire acondicionado, algo que se nota en el verano neoyorquino. Para personas ciegas o con baja visión hay un cuadernillo de visita libre en letra grande, guías de sala que describen los espacios, entrada gratuita para acompañantes videntes en servicio y bienvenida a los perros guía. Para personas sordas o con pérdida auditiva, el cuadernillo escrito está siempre disponible, el personal responde por escrito y las intérpretes de lengua de signos entran gratis cuando trabajan. Los bultos grandes se dejan obligatoriamente en el mostrador. No se puede fumar ni entrar con mascotas. Los grupos de diez personas o más tienen que reservar visita privada con dos semanas de antelación.
El programa de fantasmas existe y se anuncia abiertamente. Las visitas nocturnas a la luz de las velas duran 50 minutos, se hacen determinados jueves, viernes y sábados de octubre, cada media hora de 18.30 a 21.00, y cuestan 45 dólares (35 para socios). Una versión de 90 minutos con el investigador paranormal Dan Sturges empieza a las 21.30 y cuesta 70 dólares (60 para socios). Las visitas privadas de fantasmas se reservan entre semana a las 18.00, 18.30 o 19.00, fuera de octubre y diciembre, por 900 dólares fijos hasta veinte personas, con dos semanas de antelación y un depósito no reembolsable del 50 %.
Dos avisos. El primero: horarios, precios y fechas se comprobaron en agosto de 2026 y el museo funciona en medio de obras; conviene confirmar en merchantshouse.org o en el 212-777-1089 antes de ir. El segundo: el museo ha advertido de que, si sale adelante la construcción aprobada en el solar contiguo del 27 de East Fourth Street, tendrá que cerrar al público al menos dos años para sacar la colección y acolchar los yesos. Si uno quiere ver esta casa, el argumento para no aplazarlo es insólitamente concreto.
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