El Capitolio del Estado de Nueva York costó más de treinta años, cinco arquitectos y, según la prensa neoyorquina de la época, más de 27 millones de dólares: el edificio público más caro del país.
¿Dónde está Capitolio del Estado de Nueva York?
Ubicación
New York, Estados Unidos
Tipo
Edificio público
Coordenadas
42.653, -73.757
Última actualización
UBICACIÓN
¿Por qué se dice que Capitolio del Estado de Nueva York está embrujado?
Su Gran Escalera Oeste, la Escalera del Millón de Dólares, luce setenta y siete rostros tallados identificables, de Lincoln a Susan B. Anthony, y muchas otras caras sin identificar, labrados a mano en arenisca escocesa. La mañana del 29 de marzo de 1911 se declaró un incendio en el extremo oeste de la tercera planta que destruyó la Biblioteca del Estado, instalada allí desde 1883. Ardió hasta pasadas las once; en el edificio no había alarma, ni mangueras, ni cubos. Murió una persona: Samuel J. Abbott, de setenta y siete años, veterano de la Guerra Civil y vigilante nocturno de la biblioteca, cuyo cuerpo no se recuperó hasta varios días después. Desde los años ochenta se atribuyen a Abbott olores a humo y pasos sin origen. Según el relato de Arthur Myers de 1986, fue una vidente de Albany, Ann Fisher, quien en 1981 identificó al fantasma con Abbott.
¿Cuál es la historia de Capitolio del Estado de Nueva York?
Nueva York discutió durante más de treinta años qué aspecto debía tener su Capitolio, y la discusión sigue viéndose en los muros.
La ley que autorizó el edificio es de 1865; las obras arrancaron en 1867 y en 1868 se nombró arquitecto a Thomas Fuller. La primera piedra se colocó en 1871. En 1875, según el expediente del Servicio de Parques Nacionales, los muros exteriores habían llegado a lo alto del segundo piso y el crédito inicial estaba agotado, y ese año se nombró un comité asesor formado por Frederick Law Olmsted, Leopold Eidlitz y Henry Hobson Richardson para hacer una «revisión crítica» del trabajo de Fuller. En 1876 Eidlitz y Richardson sustituyeron a Fuller y el estilo cambió. Cuando en 1877 la legislatura exigió que el Capitolio se terminara en Renacimiento italiano, Richardson escribió en privado a Olmsted que el edificio «puede terminarse perfectamente en Francisco I o Luis XIV, que entran dentro del Renacimiento»; la carta se cita extensamente en el expediente del Servicio de Parques Nacionales. Isaac G. Perry asumió como comisario del Capitolio en 1883 y llevó la obra hasta el final; el gobernador Theodore Roosevelt declaró terminado el edificio en 1899. La portada de The Evening World del 29 de marzo de 1911 cifraba su coste en 27 millones de dólares.
A Richardson le correspondió, entre otras piezas, la escalera oeste. Según el expediente del Registro Nacional, que cita el catálogo de 1974 de James F. O'Gorman sobre los dibujos de Richardson, Perry la empezó en 1884 y la adornó con esculturas que no figuraban en ninguno de los dibujos de Richardson. La piedra de la Gran Escalera Oeste es arenisca de Corsehill, importada de Escocia porque recién extraída es blanda y admite una talla fina; cada talla se labró in situ con maza y cincel y, en palabras de la versión oficial del estado, «not even the smallest of decorative themes or faces was used twice». Los canteros —la mayoría llegados de Inglaterra, Irlanda, Escocia y Gales— cobraban hasta cinco dólares por una jornada de diez horas, el doble que un peón. Tallaron los setenta y siete rostros famosos a partir de modelos de escayola hechos por un escultor de Nueva York, entre ellos Abraham Lincoln, Walt Whitman, Frederick Douglass y Susan B. Anthony, y completaron la ornamentación con muchas caras sin identificar, algunas probablemente de amigos y familiares, y con cabecitas burlonas entre la hojarasca. La escalera se dio por terminada en 1897, con la colocación de su lucernario.
Catorce años después ardía. Hacia las tres menos cuarto de la madrugada del 29 de marzo de 1911 se declaró un incendio en el extremo oeste de la tercera planta, en la biblioteca de la Asamblea o junto a las salas del comité judicial. Arrasó la Biblioteca del Estado, que ocupaba el ala oeste desde 1883, y no se controló hasta pasadas las once. El resplandor se vio a kilómetros; esa misma tarde la legislatura se trasladó al ayuntamiento de Albany. The Evening World informó de que se habían perdido seiscientos mil volúmenes y de que en el Capitolio no había alarma de incendios, ni mangueras, ni cubos, ni extintores de mano: tras un fuego menor tres años antes se había hablado de un plan de protección contra incendios que se abandonó. El estado era su propio asegurador, así que asumió íntegra la pérdida. El gobernador John A. Dix habló de «un desastre pavoroso» y calificó la destrucción de la Biblioteca del Estado de «pérdida nacional», y añadió que el ejemplar estatal de la Proclamación de Emancipación y el discurso de despedida de Washington se habían sacado poco antes a la caja fuerte del despacho del comisario Draper.
Murió un hombre. The Sun del 30 de marzo de 1911 dio su nombre: Samuel J. Abbott, setenta y siete años, veterano de la Guerra Civil, empleado como vigilante nocturno en la Biblioteca del Estado. El New-York Tribune contaba ese mismo día que estaba desaparecido desde el inicio del fuego, que se le suponía sepultado bajo las toneladas de piedra y hierro caídas del tejado a la cuarta planta y que el ala oeste era demasiado peligrosa para buscarlo. Paul Mercer y Vicki Weiss, en su libro de 2011 sobre el incendio, dejan constancia de que fue la única víctima mortal y de que su cuerpo no se recuperó hasta varios días después.
La Biblioteca del Estado no volvió. Reabrió en 1913 en el nuevo State Education Building, al otro lado de la calle, y allí siguen los supervivientes chamuscados: los papeles del señorío de los Van Rensselaer, un reglamento fundacional de 1793 del cuerpo de bomberos de Nueva York con los bordes quemados. El extremo oeste del Capitolio se reconstruyó bajo el arquitecto estatal Lewis F. Pilcher. El edificio entró en el Registro Nacional de Lugares Históricos en 1971 y fue declarado National Historic Landmark el 29 de enero de 1979.
Cronología: los hechos documentados de Capitolio del Estado de Nueva York
1865La legislatura aprueba la ley que autoriza un nuevo Capitolio. Las obras empiezan en 1867, Thomas Fuller es nombrado arquitecto en 1868 y la primera piedra se coloca en 1871.
1876Con los muros a la altura del segundo piso y el crédito inicial agotado, un comité formado por Olmsted, Eidlitz y Richardson, nombrado en 1875, revisa el trabajo de Fuller. Fuller es apartado y el edificio se remata en otro estilo.
1883Isaac G. Perry asume como comisario del Capitolio. Ese mismo año la Biblioteca del Estado de Nueva York se traslada al ala oeste del edificio.
1897La Gran Escalera Oeste se da por terminada con la colocación de su lucernario, trece años después de que Perry la iniciara. El gobernador Theodore Roosevelt declara terminado el Capitolio en 1899.
29 de marzo de 1911, hacia las 02:45Se declara un incendio en el extremo oeste de la tercera planta, junto a la biblioteca de la Asamblea. No se controla hasta pasadas las once. The Evening World informa ese mismo día de la pérdida de seiscientos mil volúmenes y de que en el Capitolio no había alarma, mangueras, cubos ni extintores de mano.
29 de marzo de 1911, por la tardeEl gobernador John A. Dix califica el incendio de «desastre pavoroso» y la pérdida de la Biblioteca del Estado de «pérdida nacional», y señala que el ejemplar estatal de la Proclamación de Emancipación y el discurso de despedida de Washington se habían llevado poco antes a la caja fuerte del despacho del comisario Draper.
30 de marzo de 1911The Sun da el nombre del desaparecido: Samuel J. Abbott, de setenta y siete años, veterano de la Guerra Civil y vigilante nocturno de la Biblioteca del Estado. El New-York Tribune informa de que se le supone sepultado bajo la piedra y el hierro caídos del tejado a la cuarta planta y de que el ala oeste es demasiado peligrosa para buscarlo.
Primeros días de abril de 1911El cuerpo de Abbott se recupera varios días después del incendio. Paul Mercer y Vicki Weiss, en su libro de 2011 sobre el incendio, lo registran como la única víctima mortal.
1913La Biblioteca del Estado reabre al otro lado de la calle, en el nuevo State Education Building. En sus fondos siguen los supervivientes dañados por el fuego, entre ellos los papeles del señorío de los Van Rensselaer.
29 de enero de 1979El Capitolio es declarado National Historic Landmark, ocho años después de su inscripción en el Registro Nacional de Lugares Históricos en 1971.
1986Arthur Myers publica The Ghostly Register, cuyo capítulo cuarenta y cinco, «El vigilante nocturno que siguió vigilando», trata del Capitolio de Albany y arranca en 1981, cuando la cadena WNYT de Albany preparaba una serie sobre casas encantadas y la vidente Ann Fisher concluyó que el fantasma era un vigilante nocturno muerto en el incendio de 1911. Los datos los aportó Lawrence Cortesi.
2002 y 2006Se restauran el lucernario y el falso techo acristalado de la Gran Escalera Oeste y, cuatro años después, se completa la limpieza de conservación de su cantería y sus luminarias ornamentales.
¿Hay una explicación racional para Capitolio del Estado de Nueva York?
Samuel J. Abbott está en los papeles de 1911. The Sun dio su nombre el 30 de marzo como el de un hombre que se suponía muerto en las llamas y cuyo cuerpo no se había encontrado; el New-York Tribune contaba ese mismo día que se le suponía sepultado bajo la piedra y el hierro caídos del tejado, y Paul Mercer y Vicki Weiss, en su libro de 2011 sobre el incendio, dejan constancia de que fue la única víctima mortal y de que su cuerpo no se recuperó hasta varios días después.
El fantasma también tiene un origen documentado, setenta años más tarde. The Ghostly Register, de Arthur Myers (1986), dedica al Capitolio su capítulo cuarenta y cinco, «The Night Watchman Who Kept on Watching». El relato de Myers arranca en 1981, cuando la cadena de televisión de Albany WNYT preparaba una serie sobre casas encantadas, y aquella serie llevó a una sesión de espiritismo con Ann Fisher, vidente profesional que vivía en Albany. Según Myers, Fisher, después de documentarse en el Albany Times-Union, llegó a la conclusión de que el fantasma era un vigilante nocturno muerto en el incendio del Capitolio de 1911, y aseguró haber contactado con el espíritu, al que encontró desconcertado. Los datos del capítulo los aportó Lawrence Cortesi, autor de un artículo sobre el caso. Según el propio Myers, el nombre de Abbott lo puso al fantasma una vidente que había estado leyendo sobre el incendio, y su ficha se cierra con la opinión de Fisher de que Sam Abbott «has shaken the dust of Albany», es decir, que ya se ha ido de la ciudad.
Las afirmaciones concretas tienen explicación ordinaria. La Gran Escalera Oeste se levanta en un edificio cuyo cuerpo principal tiene, según el expediente del Servicio de Parques Nacionales, cinco plantas más sótano y desván, y la remata un lucernario instalado en 1897; el aire caliente que sube por un hueco de escalera abierto arrastra aire más fresco por abajo. El olor a humo se percibe en un edificio cuya historia más conocida es un incendio. Y los pasos se oyen en un edificio que alberga las cámaras de la Asamblea y del Senado y el despacho del gobernador, con visitas guiadas al público los días de diario a las diez, a las doce y a las dos.
¿Se puede visitar Capitolio del Estado de Nueva York?
El Capitolio es la sede en activo del gobierno del estado de Nueva York, en lo alto de State Street, en Albany, y en el extremo norte del Empire State Plaza, y es National Historic Landmark desde el 29 de enero de 1979. La Oficina de Servicios Generales, que gestiona las visitas, publica un horario de lunes a viernes de 7:00 a 19:00, con cierre sábados, domingos y festivos estatales y federales; este dato y los que siguen se leyeron en su web del Empire State Plaza el 24 de septiembre de 2026.
Las visitas sin reserva son gratuitas y salen del mostrador de información del vestíbulo de State Street del Capitolio a las 10:00, a las 12:00 y a las 14:00 en días laborables. Duran de 50 a 60 minutos y no necesitan reserva para grupos de menos de diez personas; para el 16 de septiembre de 2026 se anunció además un pase público a las 11:00. Los grupos de diez o más reservan con al menos dos semanas de antelación, para pases laborables a cada hora en punto entre las 9:00 y las 15:00 y con un máximo de 40 personas, a través del Centro de Visitantes, en el +1 518-474-2418.
El propio estado organiza una visita de fantasmas. El Capitol Hauntings Tour es gratuito, se reserva por internet desde el 14 de septiembre de 2026 para grupos de diez o menos y tiene pases a las 17:00 y las 18:00 el 1 de octubre y después en días laborables hasta el 30 de octubre de 2026, de miércoles a viernes hasta el 23 y de lunes a viernes desde el 26, sin pases el 12 de octubre; el 2 de octubre, primer viernes de mes, se convierte en una jornada de puertas abiertas sin guía a las 17:00. La descripción de la oficina pregunta: «¿Sigue haciendo su ronda el vigilante nocturno que murió en el incendio del Capitolio de 1911?». Su nota de prensa del 16 de septiembre de 2025 ya hablaba del «regreso anual» de estas visitas.
Todos los visitantes pasan por un arco detector de metales y sus bolsas por rayos X. La lista de objetos prohibidos incluye los punzantes, como navajas y cortaúñas, las armas y los «dispositivos molestos, como silbatos y artilugios que hacen ruido».
La entrada del Capitolio por State Street es uno de los dos puntos del complejo que la oficina declara no accesibles; el otro es el túnel del Concourse hacia el edificio de Swan Street. Sin escalones se entra por el ascensor a pie de calle de Madison Avenue, abierto a diario de 6:00 a 23:00, o desde State Street por la pasarela exterior de la esquina noreste del edificio Abrams hasta una puerta del Concourse, abierta en días laborables de 6:00 a 16:30. La oficina del gerente del Plaza atiende en el +1 518-474-8860. La explanada exterior cierra del 1 de diciembre al 31 de marzo, salvo la pista de hielo.
Para visitantes hay cuatro aparcamientos. El V-Lot, bajo la explanada y con acceso desde la salida Empire State Plaza de la I-787, cobra una tarifa fija de 10 dólares en día laborable y de 5 el fin de semana, y no cobra las estancias de 90 minutos o menos. Los de Madison Avenue, Grand Street y Elk Street cobran 10 dólares en día laborable, gratis a partir de las 16:00, y nada el fin de semana, cuando los coches deben haber salido antes de las 6:30. En los cuatro se paga solo con tarjeta. El Centro de Visitantes del Plaza y su tienda, en el Concourse norte, abren en días laborables de 8:30 a 15:00.
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