👻 LUGAR EMBRUJADO · EXP. Nº9478 ACTIVO

Rose Island

Rose Island es un lugar reputado como embrujado en Rhode Island, US. Su fama procede de apariciones, fenómenos inexplicables y testimonios recogidos a lo largo del tiempo.

¿Dónde está Rose Island?

Ubicación
Rhode Island, US
Tipo
Isla
Coordenadas
41.496, -71.341
Testimonios
0
Última actualización
UBICACIÓN

¿Por qué se dice que Rose Island está embrujado?

A una milla de Newport y accesible solo en barco, esta isla de 18 acres en la bahía de Narragansett reúne un fuerte inacabado, un faro reencendido y un fantasma con nombre pero sin testigos. Fort Hamilton lo proyectó en 1798 el ingeniero francés Anne Louis de Tousard, con bastiones circulares en torre que se adelantaban una década a cualquier cosa comparable en América, y nunca se terminó, ni se artilló, ni se guarneció; su cuartel a prueba de bombas sirvió después de hospital de cuarentena durante el cólera y almacenó explosivos para la estación de torpedos de Newport durante las dos guerras mundiales. El faro se levantó sobre uno de esos bastiones en 1869 y se encendió en enero de 1870. Su farero más duradero, Charles S. Curtis, ocupó el puesto de 1887 a 1918 y vivió allí con su mujer, Christina. Él es la figura que nombran los relatos de fantasmas: pasos que bajan la escalera de la torre y se detienen en la cocina, igual que hacía en vida. Lo que esos relatos no aportan nunca es un testigo. Ni la fundación que salvó el edificio ni el Trust que hoy lo gestiona han mencionado jamás un fantasma por escrito, y la versión más antigua que puede fecharse con seguridad es un episodio de televisión emitido en 2010.
Rose Island, Rhode Island, Estados Unidos
Imagen: Carol M. Highsmith · Public domain

¿Cuál es la historia de Rose Island?

Antes de ser Rose Island fue Conockonoquit, nombre narragansett que suele traducirse como «el lugar de la punta larga». Las escrituras coloniales llevan la isla pronto a manos inglesas: una venta del 7 de febrero de 1659 de Caleb Carr y John Cranston a Benedict Arnold, y otra del 1 de mayo de 1675 del sachem narragansett Conanicus II a Peleg Sanford, futuro gobernador de la colonia, que la traspasó a Carr aquel octubre. De dónde sale el nombre inglés no lo ha documentado nadie. La explicación que se repite en todas partes —que con marea baja la isla dibuja una rosa, y la punta larga sería el tallo— la dan incluso quienes la cuentan como una atribución, no como un hecho, y no lleva pegada ninguna fuente antigua. Los rosales que ve hoy un visitante de verano no prueban nada: la rosa multiflora que cubre la isla es una invasora que entró después de que los militares se marcharan, en los años cuarenta. Lo que sí merece la pena notar es que el nombre narragansett ya describía el mismo accidente que la leyenda de la rosa llama tallo. El verdadero asunto de la isla es la defensa. Antes del 8 de agosto de 1778 los británicos levantaron una pequeña batería en la orilla oeste. Tras la llegada de la flota francesa, los ingenieros de Rochambeau la sustituyeron en 1780 por un gran fuerte irregular de tierra, artillado —según cuenta el Trust— con cuarenta cañones. Aquellos terraplenes fueron el cimiento del fuerte que da nombre al distrito histórico. Fort Hamilton lo proyectó el mayor Anne Louis de Tousard (1749-1817), oficial de artillería francés reclutado para la Revolución americana por Benjamin Franklin y Silas Deane, que sirvió a las órdenes de Lafayette y escribió después el American Artillerists' Companion por sugerencia de George Washington. Contratado para levantar la segunda fase del Primer Sistema de defensas costeras de la bahía de Narragansett, dio a Rose Island dos bastiones circulares en torre: una idea que el expediente del Registro Nacional califica de «la ingeniería francesa más avanzada de su tiempo», una década por delante de los fuertes-castillo norteamericanos comparables. Nunca se terminó. Las obras se pararon hacia 1801, al enfriarse la crisis con Francia. El fuerte estaba diseñado para al menos setenta cañones y jamás se artilló, ni se guarneció, ni llegó a ser operativo; solo el cuartel a prueba de bombas —un edificio de 64 metros con nueve salas de bóveda de arista, pensado para 300 hombres— quedó prácticamente acabado, y aun a ese le faltó la cubierta de tepe. Un informe de 1811 encontró dos pabellones de oficiales de madera y ningún polvorín. Guillaume Tell Poussin levantó el plano de la ruina en 1819. El cuartel tuvo otros usos. La isla sirvió de estación de cuarentena durante un brote de cólera en la década de 1820 —la propia web antigua de la fundación lo fechaba en 1820— y, según el Trust, para la fiebre amarilla en la de 1850. Desde 1883 fue polvorín de la Armada, y durante las dos guerras mundiales sus muros de ladrillo de sesenta centímetros almacenaron explosivos y armaron cabezas de torpedo para la Estación de Torpedos de Goat Island. Una alambrada rodeaba la orilla y los centinelas patrullaban a todas horas. Los militares se fueron a finales de los años cuarenta. El faro se coló entre el fuerte y las guerras. Construido en 1869 sobre el bastión suroeste relleno, por un coste declarado de 7.500 dólares, y encendido el 20 de enero de 1870, es un edificio de madera con tejado de mansarda, torre octogonal y lente Fresnel de sexto orden. Su primer farero, George C. Williams, era veterano de la guerra de Secesión. Charles S. Curtis fue quien más tiempo ocupó el puesto, de 1887 a 1918, y vivió allí con su mujer, Christina; se ganó dos medallas de salvamento acudiendo a una lancha varada en las rocas en agosto de 1906, a un pescador volcado aquel octubre y a una motora averiada que se iba mar adentro en 1914. El nieto de ambos, Wanton Chase, vivió en la isla entre 1913 y 1918, de los cinco a los diez años. El puente Newport Pell dejó la luz de sobra y se apagó en 1970. Los vándalos destriparon el edificio; la lente Fresnel acabó rota y, según se cuenta en Newport, arrojada a la bahía. El Gobierno federal ofreció el sitio a otras agencias, al estado, a la ciudad e incluso a la Universidad de Rhode Island. No lo quiso nadie. En septiembre de 1983, cuatro empresarios locales compraron el grueso de la isla por 27.500 dólares y propusieron un puerto deportivo de 850 amarres con apartamentos, que habría exigido dragar unos 115.000 metros cúbicos de fondo de bahía. Lo que la salvó fue un grupo de vecinos, Citizens to Protect Rose Island, que en 1984 se convirtió en la Rose Island Lighthouse Foundation con Charlotte Johnson, Betsy deLeiris y Curtis Bunting al frente. A principios de octubre de 1985 el faro y la media hectárea que lo rodea se escrituraron a nombre de la ciudad de Newport a coste cero, y el ayuntamiento delegó la gestión en la fundación. Ese mismo año un hombre entró en la primera oficina de la entidad —la casa de Johnson— ofreciéndose a ayudar. Era Wanton Chase, que tenía 77 años. El museo se rehízo en buena medida con sus recuerdos y hoy está amueblado tal como estaba el edificio entre 1910 y 1918, hasta la cocina de carbón y leña. La restauración llevó ocho años y unos 1,2 millones de dólares. El Día Nacional del Faro, el 7 de agosto de 1993, la luz volvió a encenderse como ayuda privada a la navegación autorizada por los Guardacostas. En 1999 la fundación compró a los propietarios privados las 16,5 acres restantes por 629.750 dólares, sobre todo con una subvención del Departamento de Medio Ambiente de Rhode Island, a cambio de una servidumbre de conservación que prohíbe para siempre urbanizar; ese suelo es hoy la Rose Island Wildlife Refuge. El faro entró en el Registro Nacional en 1987 y la isla entera lo siguió como Fort Hamilton Historic District en 2001. La entidad que la gestiona se llama ahora Rose Island Lighthouse & Fort Hamilton Trust.

Cronología: los hechos documentados de Rose Island

  1. 1 de mayo de 1675 El sachem narragansett Conanicus II vende terreno en la isla, conocida por los narragansett como Conockonoquit, a Peleg Sanford, futuro gobernador de la colonia; Sanford se lo traspasa a Caleb Carr en octubre. Una escritura anterior, del 7 de febrero de 1659, recoge la venta de Carr y John Cranston a Benedict Arnold.
  2. 1780 Las fuerzas francesas de Rochambeau sustituyen una batería británica anterior por un gran fuerte irregular de tierra. Su muro cortina norte se conserva y es un elemento protegido del distrito histórico.
  3. 1798-1801 El mayor Anne Louis de Tousard construye Fort Hamilton para la segunda fase del Primer Sistema de defensas costeras. Proyectado para al menos setenta cañones, nunca se terminó, ni se artilló, ni se guarneció; las obras pararon hacia 1801 al remitir la crisis con Francia.
  4. 1819 Guillaume Tell Poussin levanta el plano del fuerte inacabado. Su dibujo, conservado en los Archivos Nacionales, es el testimonio más completo de hasta dónde llegaron realmente las obras.
  5. Década de 1820 El cuartel a prueba de bombas se usa como hospital de cuarentena durante un brote de cólera asiático. La web antigua de la fundación lo fechaba en 1820; el expediente del Registro Nacional, en la década de 1820, y una crónica de 2025 sobre la investigación en curso, en la de 1830.
  6. 20 de enero de 1870 El faro, levantado el año anterior sobre el bastión suroeste relleno por un coste declarado de 7.500 dólares, se enciende por primera vez. Su primer farero es George C. Williams, veterano de la guerra de Secesión.
  7. Desde 1883 Rose Island es declarada polvorín de la Armada. Durante las dos guerras mundiales su cuartel almacena explosivos y arma cabezas de torpedo para la Estación de Torpedos de Goat Island, tras una alambrada y con centinelas las veinticuatro horas.
  8. 1887-1918 Charles S. Curtis ejerce de farero, el periodo más largo en la historia de la estación, y vive en la isla con su mujer, Christina. Gana dos medallas de salvamento; el nieto de ambos, Wanton Chase, vive allí entre 1913 y 1918.
  9. 1970 La luz se apaga: el puente Claiborne Pell de Newport la ha dejado de sobra. El edificio vacío es desvalijado por los vándalos y su lente Fresnel de sexto orden acaba destrozada.
  10. Septiembre de 1983 Cuatro empresarios locales compran el grueso de la isla por 27.500 dólares y proponen un puerto deportivo de 850 amarres con apartamentos, un proyecto que habría exigido dragar unos 115.000 metros cúbicos de la bahía de Narragansett.
  11. Octubre de 1985 El faro y la media hectárea que lo rodea se escrituran a nombre de la ciudad de Newport a coste cero, y el ayuntamiento delega la gestión en la Rose Island Lighthouse Foundation, creada el año anterior. Ese mismo año Wanton Chase, con 77 años, entra en la oficina de la fundación ofreciéndose a ayudar; el museo se reconstruye con sus recuerdos.
  12. 7 de agosto de 1993 Tras ocho años y unos 1,2 millones de dólares, la luz vuelve a encenderse el Día Nacional del Faro como ayuda privada a la navegación autorizada por los Guardacostas y mantenida por la fundación, no por el Gobierno federal.
  13. 1999 La fundación compra a los propietarios privados las 16,5 acres restantes por 629.750 dólares, sobre todo con una subvención del Departamento de Medio Ambiente de Rhode Island, a cambio de una servidumbre de conservación que prohíbe urbanizar. Ese suelo pasa a ser la Rose Island Wildlife Refuge.
  14. 22 de septiembre de 2010 Ghost Hunters emite «Signals from the Past», rodado en la isla. Es la versión más antigua de la leyenda con difusión amplia que puede fecharse con seguridad, y el origen de la fotografía tan reproducida de un reflejo en el cristal de un cuadro. Kindred Spirits volvió al asunto en 2020.

¿Hay una explicación racional para Rose Island?

El fantasma de Rose Island tiene nombre y apellido y ni un solo testigo con nombre, y esa asimetría es toda la historia. El fantasma es Charles S. Curtis. Los relatos dicen que al terminar su guardia bajaba de la linterna y se paraba en la cocina, y que desde su muerte visitantes y personal oyen repetirse esos pasos. Todas las versiones de esa frase son impersonales. «Los testigos dicen», «cuidadores y huéspedes han oído», «muchos informes sugieren»: en las páginas de lugares embrujados, en los blogs regionales de faros y en un episodio de pódcast dedicado a la isla, nadie que afirme haber vivido algo aparece nunca con nombre, con fecha ni citado directamente. Quienes han gestionado el sitio tampoco han contado esa historia. Para esta ficha se barrió la web de la propia fundación tal como la conserva Internet Archive: 309 páginas archivadas entre 1999 y 2010, alrededor de 1,66 millones de caracteres. Fantasma: ninguna aparición. Embrujado, aparecido, espectro, aparición, paranormal, sobrenatural, sesión de espiritismo, vidente: ninguna. Como control en ese mismo barrido, «lighthouse» sale 1.771 veces, «Rose Island» 1.217, «Newport» 675, «keeper» 573, «foundation» 418 y «restoration» 105. La web actual se comporta igual: 28 páginas, unos 819.000 caracteres, cero para ese vocabulario frente a 244 de «Rose Island», 207 de «lighthouse», 121 de «Fort Hamilton» y 383 de «overnight». Quien vende noches con fantasma no se deja la palabra fuera dos veces en veintisiete años. La literatura fantasmal falla además una comprobación aritmética que ella misma se pone. Varias páginas afirman que Curtis «estuvo en servicio 31 años, de 1887 a 1908». Ese intervalo son 21 años. El registro del propio Trust da de 1887 a 1918, que sí son 31: se conservó la cifra y se corrompió la fecha final, y de ahí se copió sin más. Hay una lectura más sencilla de los pasos, y no obliga a suponer que nadie mienta. El museo de Rose Island no es un caserón antiguo cualquiera: está reconstruido a propósito tal como se veía entre 1910 y 1918, y se reconstruyó con los recuerdos de infancia de un hombre concreto, Wanton Chase, que vivió allí con sus abuelos Charles y Christina Curtis. Los huéspedes duermen en habitaciones que llevan el nombre de Chase y el de Curtis Bunting. La rutina nocturna que se supone que repite el fantasma —bajar la escalera de la torre, entrar en la cocina— es justo el detalle doméstico que el museo existe para escenificar. El visitante llega con el guion ya aprendido, a un edificio de madera sobre un bastión expuesto a una milla de la costa, y pasa allí la noche sin personal en la isla. Dos investigaciones televisivas le dieron alcance al relato, y las dos se pueden fechar. Ghost Hunters rodó allí «Signals from the Past», emitido el 22 de septiembre de 2010, y el asunto volvió en Kindred Spirits, cuyo episodio «Keeper of the Light», de la cuarta temporada, se emitió en 2020. La fotografía que más se cita —un reflejo en el cristal de un cuadro, atribuido a Curtis— llega al público por aquel primer programa. Algunas afirmaciones asociadas a la isla piden todavía más cautela. La cuarentena es real, pero su fecha baila según la fuente: la web antigua de la fundación decía 1820, el expediente del Registro Nacional habla de la década de 1820, el Trust añade fiebre amarilla en la de 1850 y una crónica periodística de 2025 sobre la investigación en curso dice que fue en la de 1830. Las dos fosas comunes sin señalizar, y el huracán de 1938 que supuestamente desenterró cuerpos con ropa de la guerra de Secesión, solo aparecen en la literatura fantasmal. No están en el expediente del Registro Nacional, que lo redactó gente de la propia fundación, describe la isla recurso por recurso y recoge los resultados de las prospecciones arqueológicas de 1984-85 sin consignar ningún enterramiento.

¿Se puede visitar Rose Island?

Rose Island está abierta, merece de verdad el viaje y solo se llega en barco: queda a cosa de una milla de Newport y no hay puente ni escollera. El visitante de día llega en el ferry Jamestown-Newport, que en la temporada de 2026 opera del 16 de mayo al 12 de octubre; la entrada a la isla puede comprarse junto con el billete. La isla abre todos los días de 10:00 a 16:00, con guías en el muelle durante ese horario. La entrada cuesta 12 dólares para adultos, 8 para menores de 12 años y 10 para militares en activo y veteranos; los socios entran gratis. También se puede llegar a remo: los kayaks y las embarcaciones pequeñas pueden vararse en la playa junto al muelle, pero no se permite fondear ni amarrar en el pantalán, y una milla de bahía abierta obliga a mirar antes el viento y las mareas. La restricción más importante es estacional y no tiene que ver con los edificios. Rose Island es una reserva de fauna en activo y, del 1 de marzo al 15 de agosto, temporada de nidificación, el paseo queda limitado al entorno del faro, a las dos playas contiguas y al cuartel de Fort Hamilton. A partir del 15 de agosto se abren todo el perímetro y los senderos de la reserva. Garcetas, garzas, moritos e ostreros son la razón de la norma; en sentido estricto, esas aves son el motivo de que la isla no se urbanizara nunca. Lo insólito es dormir allí. Se alquilan cinco habitaciones. Las dos de la planta baja del museo —bautizadas con los nombres de Wanton Chase y Curt Bunting— se ofrecen juntas para un máximo de cuatro personas y comparten una cocina pequeña y un aseo, pero sus zonas comunes están abiertas al público de 10:00 a 16:00. El apartamento del farero, en la primera planta, es el más cómodo: cocina completa y un baño cuyo lavabo y ducha funcionan con agua de lluvia recogida. La Foghorn Room ocupa un edificio de 1912 sobre un afloramiento rocoso al que se sube por una escalera empinada, con estufa de leña, sin electricidad y con baño y ducha exteriores. Hay además una habitación en el cuartel de Fort Hamilton, de 1798. A los huéspedes que pernoctan los lleva el barco del Trust, el Rose, en unos doce minutos, incluidos en la tarifa; los socios tienen un 15 % de descuento. Conviene ir preparado, porque esto no es un hotel y no pretende serlo. La isla está fuera de la red: energía solar, sin wifi (la cobertura móvil suele funcionar) y agua recogida de la lluvia que no es potable. La mayoría de los visitantes usa letrinas, y el Trust pide a todo el mundo que respete su norma de una cisterna cada tres usos. No hay servicio de comidas —una tiendecita por el sistema de la confianza vende algo de picar, pero no se puede contar con ella—, así que hay que llevarlo todo y sacarlo todo: la política de no dejar residuos es estricta. Después del último barco, a las 16:00, no queda personal en la isla, y por seguridad el Trust exige que haya siempre al menos dos personas alojadas. Calzado cerrado y linterna. El terreno es irregular y el interior de la isla está sembrado de ruinas de los polvorines y los emplazamientos de la Estación de Torpedos de la Armada, que se recorren por cuenta y riesgo de cada cual. Merece la pena avisar de algo que ya no existe, porque las guías antiguas lo siguen prometiendo. Desde 1993 la fundación ofreció un programa de «farero por una semana» en el que voluntarios de pago ocupaban el apartamento de sábado a sábado, izaban la bandera a las 08:00, la arriaban al ponerse el sol, anotaban los datos de tiempo, agua y electricidad y dedicaban de tres a seis horas diarias al mantenimiento, con la cuota tratada como donativo. Lo hicieron cientos de personas. Ese programa se acabó: los fareros voluntarios rotatorios se sustituyeron por huéspedes normales y nada en la web actual del Trust lo ofrece.

Fuentes consultadas

  1. Richard C. Youngken and Charlotte E. Johnson, «Fort Hamilton Historic District, Rose Island — National Register of Historic Places Registration Form» — Rhode Island Historical Preservation & Heritage Commission / National Park Service, 1994 informe
  2. «Rose Island Lighthouse Foundation — archived website, 1999-2010 (309 pages)» — Internet Archive Wayback Machine, 2010 archivo
  3. «The Lighthouse; Fort Hamilton; Day Trips; Frequently Asked Questions» — Rose Island Lighthouse & Fort Hamilton Trust, 2026 web
  4. «Pound for Pound, Rose Island Narragansett Bay's Toughest Place» — ecoRI News, 2021 hemeroteca
  5. John Pantalone, «Long History of Rose Island Emerges in New Exhibits» — Newport This Week, 2025 hemeroteca
  6. Kraig Anderson, «Rose Island Lighthouse, Rhode Island» — Lighthousefriends.com web
  7. «Signals from the Past — Ghost Hunters, season 6, episode 15» — Syfy, 2010 web

Ficha revisada por V. Serrano el 13/08/2026 · Cómo verificamos el contenido

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