SS V. A. Fogg es un lugar reputado como embrujado en Texas, US. Su fama procede de apariciones, fenómenos inexplicables y testimonios recogidos a lo largo del tiempo.
¿Dónde está SS V. A. Fogg?
Ubicación
Texas, US
Tipo
Barco
Coordenadas
28.594, -94.812
Testimonios
0
Última actualización
UBICACIÓN
¿Por qué se dice que SS V. A. Fogg está embrujado?
A las 12:40 del 1 de febrero de 1972 el petrolero V. A. Fogg salió de la terminal de Phillips Petroleum en Freeport (Texas) con treinta y cuatro tripulantes y cinco limpiatanques contratados a bordo, para pasar unas horas en el Golfo de México lavando los tanques que acababa de vaciar de benceno. Hacia las 15:45 estalló y se hundió en cuestión de minutos en treinta metros de agua. Murieron todos. Se recuperaron tres cuerpos de la sala de derrota; dos se identificaron y uno no. Como un barco grande había desaparecido sin pedir auxilio, el naufragio acabó absorbido por la literatura del Triángulo de las Bermudas —desde un rincón del Golfo situado a más de mil kilómetros del Triángulo— en una versión según la cual el capitán apareció sentado en su camarote con una taza de café todavía en la mano. Un bibliotecario llamado Lawrence David Kusche desmontó ese detalle en 1975 llamando por teléfono a quienes estuvieron en el muelle. Lo que sí encontró la comisión investigadora de la Guardia Costera está documentado minuto a minuto, y es la historia más dura: vapores de benceno, una bomba sin toma de tierra y doce horas de un trabajo para el que nadie estaba formado.
¿Cuál es la historia de SS V. A. Fogg?
El barco era mucho más viejo que la catástrofe que lo hizo famoso. Se construyó en Mobile (Alabama) en 1944 con el nombre de SS Four Lakes, uno de los petroleros T-2 turboeléctricos fabricados en serie para la Segunda Guerra Mundial. En 1957 lo compró Tanker «Four Lakes», Inc. y lo explotaron en cabotaje petrolero Texas City Refining y su sucesora, Texas City Tankers, Inc. En 1959 lo «jumboizaron» en el astillero Maryland Drydock de Baltimore: un cuerpo central de carga enteramente nuevo, construido en Orange (Texas) y remolcado hasta Maryland, se injertó entre la proa y la popa originales. Salió unos quince metros más largo, con veintisiete tanques de carga en vez de veintiséis, y su arqueo bruto pasó de 10.172 a 12.569 toneladas. En 1964 se chorrearon con arena los interiores de los tanques y se recubrieron con Dimetecote 3, un silicato de zinc inorgánico que los dejó duros, lisos y grises. Nunca llevó equipo alguno para inertizar los tanques con gas inerte, y la comisión investigadora anotó sin rodeos que a bordo tampoco se inertizaba por ningún otro medio, en ninguna fase del desgasificado, la limpieza, la carga o la descarga.
A finales de 1971 pertenecía a la Ithaca Corporation de Wilmington (Delaware), lo operaba Texas City Tankers desde Texas City (Texas), estaba matriculado en Galveston desde el 16 de diciembre de 1971 y se llamaba V. A. Fogg. Su capitán era John E. Christy, de Houston.
Llegó a Freeport el 30 de enero de 1972 cargado casi de punta a punta: veintitrés tanques de benceno, parte para Phillips Petroleum y parte para Dow Chemical, más los dos tanques centrales números 8 y 9 llenos de xileno para la Tauber Oil Company. El benceno se descargó en las terminales de Phillips y de Dow; el xileno se quedó a bordo. La siguiente carga había que tomarla en Houston, y antes los tanques vaciados de benceno tenían que lavarse, desgasificarse y secarse a mano. Para eso había unas doce horas de navegación: catorce tanques laterales que lavar y ventilar, doce de ellos que repasar con trapo.
A las 12:40 del 1 de febrero de 1972 zarpó de la planta de Phillips. Iban a bordo treinta y cuatro tripulantes, cinco peones contratados a la Marine Maintenance Company de Houston y un práctico. El práctico desembarcó a las 13:15 y recordó que varios tripulantes y los cinco peones ya estaban en la cubierta de proa, con las aberturas Butterworth y las tapas de tanque todavía cerradas.
Hacia las 15:45, a unas treinta millas de la costa, los tanques empezaron a estallar. El reloj del puente se paró a las 15:45 por el golpe; los dos cronómetros de navegación se pararon unos dos minutos y medio después, cuando les llegó el agua. Ese fue todo el tiempo que tuvo el barco. Cuando los buzos llegaron al puente, el telégrafo de máquinas seguía en avante toda, el timón estaba seis o siete grados a estribor, el interruptor de la alarma general estaba apagado, los botes nunca se abatieron y la radio portátil de bote salvavidas seguía trincada en su soporte en la caseta de popa. Ninguna estación costera ni ningún buque recibió jamás una transmisión suya.
A las 16:10 un piloto de la NASA que sobrevolaba el Golfo informó de una nube oscura en forma de hongo que crecía: kilómetro y medio de ancho, tres millas de largo y 8.000 pies de alto, en demora 151 a 48 millas del Vortac de Galveston. Un avión de Mexicana informó también de humo. Un UF-16 de la Guardia Costera despegó a las 17:08 y atravesó el humo cuatro o cinco veces a 500 pies y por debajo durante más de dos horas; en el agua no se veía nada y no se pudo determinar el origen. Nadie lo relacionó con un barco. Aquella primera búsqueda aérea cruzó justo la posición donde acabaría apareciendo el casco.
La alarma la dio la oficina. Mackay T. Conard, de Texas City Tankers, intentó comunicar con el buque a las 21:30 y otra vez a las 22:00 del día 1, le puso un cable a las 06:00 del día 2 y a las 14:30 del 2 de febrero comunicó a la Guardia Costera que estaba en retraso. La búsqueda que siguió duró hasta el 11 de febrero y consumió 71 salidas aéreas, 336 horas de vuelo y 532 horas de barco. Sacó del agua una balsa hinchable de diez plazas, hallada inflada e intacta, una puerta de madera, un aro salvavidas, una caja quemada de pertrechos de bote y un chaleco salvavidas con una faltriquera de dinero atada a él.
El 11 de febrero un equipo de prospección de EG&G International, trabajando desde el M/V Miss Freeport con un sonar de barrido lateral Mark 1, localizó el casco; unos buzos contratados por el armador lo identificaron sin dudas el 13 de febrero, en unos treinta metros de agua, a 28°35'34",70 norte y 94°48'44",22 oeste. Estaba posado en rumbo 131 grados con la antena de radar asomando unos sesenta centímetros por encima de la superficie del mar.
Murieron treinta y nueve hombres. Se recuperaron tres cuerpos y se identificaron dos: el capitán John E. Christy y el marinero de primera Mandell Barton, de Texas City. El tercero seguía sin identificar cuando la comisión firmó sus conclusiones en agosto de 1972. Entre los desaparecidos estaban el primer oficial Bodvar Gregersen, el jefe de máquinas Douglas M. Bittick, el oficial de radio Sheridan R. King, de Big Rapids (Michigan), el segundo oficial Paul Joseph Gennusa, de Seabrook, el bombero jefe Joseph Maguire, de Harahan (Luisiana), el maquinista José Antonio Alemany, de Bayamón (Puerto Rico), y el marinero John M. Hellesford, de Galveston, cuyo familiar más próximo era su nieta. Los cinco limpiatanques contratados —Oscar B. Garza, Alfonso Ortiz, Oscar Peña Pérez, Juan T. Sierra y Héctor Zárate, todos de Houston— no aparecen prácticamente en ningún relato del naufragio, porque casi todos los relatos hablan de «39 tripulantes».
Cronología: los hechos documentados de SS V. A. Fogg
1944El barco se construye en Mobile (Alabama) con el nombre de SS Four Lakes, un petrolero T-2 turboeléctrico estándar del programa de guerra.
1959La «jumboizan» en el astillero Maryland Drydock de Baltimore: un cuerpo central de carga nuevo, construido en Orange (Texas), se injerta entre la proa y la popa antiguas. El buque gana unos quince metros, un vigesimoséptimo tanque de carga y 2.397 toneladas de arqueo.
16 de diciembre de 1971Propiedad ya de la Ithaca Corporation y operado por Texas City Tankers, el petrolero se matricula en Galveston con el nombre de V. A. Fogg. Su última inspección bienal había sido en Jacksonville (Florida) el 28 de agosto de 1971.
30 de enero de 1972Llega a Freeport (Texas) con veintitrés tanques de benceno para Phillips Petroleum y Dow Chemical y dos tanques centrales de xileno para la Tauber Oil Company. El benceno se descarga; el xileno se queda a bordo.
1 de febrero de 1972, 12:40El V. A. Fogg sale de la terminal de Phillips con treinta y cuatro tripulantes, cinco peones contratados a la Marine Maintenance Company de Houston y un práctico, para limpiar en el mar los tanques vaciados de benceno antes de cargar en Houston. El práctico desembarca a las 13:15 y ve hombres ya en la cubierta de proa.
1 de febrero de 1972, 15:45Varias explosiones abren el barco en canal y se hunde en cuestión de minutos. El reloj del puente se para a las 15:45 por el golpe y los dos cronómetros se detienen hacia las 15:47 y media al entrarles el agua. Ningún buque ni estación costera recibe llamada de socorro alguna.
1 de febrero de 1972, 16:10Un piloto de la NASA que sobrevuela el Golfo informa de una nube en forma de hongo de kilómetro y medio de ancho, tres millas de largo y 8.000 pies de alto. Un UF-16 de la Guardia Costera atraviesa el humo durante dos horas desde las 18:00 y no encuentra nada en el agua; el humo no se relaciona con ningún barco.
2 de febrero de 1972, 14:30Tras tres intentos fallidos de contactar con el barco por radio y por cable, Mackay T. Conard, de Texas City Tankers, comunica a la Guardia Costera que está en retraso. Solo entonces se relaciona la columna de humo de la tarde anterior con el petrolero desaparecido.
11-13 de febrero de 1972Un equipo de prospección de EG&G International a bordo del M/V Miss Freeport localiza el casco con un sonar de barrido lateral Mark 1 el 11 de febrero; unos buzos contratados por el armador lo identifican sin dudas el 13 de febrero, a unos treinta metros de profundidad, posado en rumbo 131° y con la antena de radar asomando sesenta centímetros sobre el agua.
14-20 de febrero de 1972El Galveston Daily News cubre el hallazgo día a día: David Lyons informa de la identificación del pecio; Joel Kirkpatrick, de los cuerpos avistados por los buzos en la derrota, del testimonio del instructor de la NASA sobre la columna de humo de dos millas y de la identificación provisional del capitán por su ficha dental.
25 de agosto de 1972La comisión investigadora, constituida en Galveston el 14 de febrero, remite al Comandante de la Guardia Costera sus conclusiones de hecho: treinta y cuatro tripulantes y cinco peones muertos, tres cuerpos recuperados, dos identificados y uno todavía sin identificar.
Enero-marzo de 1974Lawrence David Kusche contrasta la historia de la taza de café con quienes manejaron los cuerpos. El teniente Arthur Whiting, de la sección de revisión de siniestros de la Guardia Costera, le telefonea el 16 de enero; el capitán de fragata F. A. Rice le escribe el 4 de marzo confirmando que el propio secretario de la comisión ratifica el relato. Ninguna taza.
21 de noviembre de 1974Se publica el informe conjunto de siniestro marítimo USCG/NTSB MAR-74-8, fechado el 13 de septiembre. Causa probable: ignición de vapores de benceno dentro de los tanques abiertos y sobre cubierta, con fuente de ignición indeterminada. La propia valoración porcentual de la comisión otorga un 85 a la limpieza de tanques y un 0 al secuestro, las minas y el rayo.
1975Kusche publica The Bermuda Triangle Mystery—Solved, donde señala que el naufragio ocurrió tan lejos del Triángulo que la mayoría de los autores lo ignoraron, y reproduce íntegros el rastro de prensa y su correspondencia.
¿Hay una explicación racional para SS V. A. Fogg?
La versión que metió al V. A. Fogg en el estante de los misterios es corta y muy buena: el barco desapareció sin pedir auxilio y, cuando los buzos entraron, el capitán estaba sentado en su camarote con una taza de café todavía en la mano. Todo lo demás —el tono de buque fantasma, la tripulación sorprendida en sus puestos, la pérdida «nunca explicada»— desciende de esa imagen.
Se comprobó pronto y con nombres. Lawrence David Kusche, bibliotecario de referencia de la Universidad Estatal de Arizona, repasó el caso para The Bermuda Triangle Mystery—Solved (1975) y, como el naufragio era reciente, sencillamente llamó por teléfono a quienes habían estado en el muelle. El teniente Toney Solano, investigador del forense del condado de Galveston, le contó que él estaba allí cuando desembarcaron los tres cuerpos, que los tres salieron de la zona de la derrota y que las huellas dactilares identificaron a uno de ellos como el capitán; lo de la taza, dijo, era ridículo. Joel Kirkpatrick, redactor jefe del Galveston Daily News, que había escrito él mismo todas las informaciones sobre el caso desde la primera nota de «buque en retraso», respondió que el cuerpo no estaba en el camarote del capitán sino en el puente, flotando contra el techo, y que jamás había oído a nadie mencionar una taza: «Solo puedo concluir que lo del café fue pura ficción. Los hechos desnudos de la historia del SS V. A. Fogg ya eran bastante dramáticos sin que nadie tuviera que novelarlos». El 16 de enero de 1974 el teniente Arthur Whiting, de la sección de revisión de siniestros de la Guardia Costera, devolvió la llamada a Kusche con la misma versión —el capitán flotando en un rincón de la derrota contra el techo, con brazos y piernas colgando, un trozo de mesa de cartas flotando cerca y ninguna taza— y el 4 de marzo de 1974 el capitán de fragata F. A. Rice, jefe de esa sección, le escribió para confirmar que el capitán de corbeta E. Whaley Jr., secretario de la propia comisión investigadora, ratificaba el relato.
La geografía le sienta igual de mal a la leyenda. El Fogg se hundió en el Golfo de México a unas treinta millas de la costa de Texas, a más de mil kilómetros del triángulo Florida-Bermudas-Puerto Rico. Kusche ya reparó en ello en 1975: «El suceso ocurrió tan lejos del Triángulo de las Bermudas que la mayoría de los autores no lo han mencionado. De los dos que sí lo hicieron, uno lo contó sin sugerir ningún misterio y el otro lo presentó tal como lo he reproducido». La versión de la taza ya estaba impresa en diciembre de 1973, cuando Kusche empezó a escribir a la redacción de Galveston preguntando por ella; su capítulo no dice en qué libro, y esta ficha tampoco, porque no se ha podido verificar cuál era.
Del naufragio en sí hay más papel que de casi cualquier otro petrolero de aquellos años, y los investigadores pusieron cifras precisamente a las posibilidades que la leyenda necesita. En sus conclusiones, la comisión valoró las causas candidatas en porcentajes: secuestro 0, minas 0, rayo 0, mar gruesa 0, varada 0, abordaje 0, sabotaje 1, suicidio 1, ataque con fusil o similar 1, limpieza de tanques 85 y desconocidas 5. La causa probable del National Transportation Safety Board fue la ignición de vapores de benceno presentes a la vez dentro de los tanques abiertos y sobre la cubierta principal; la fuente de esa primera ignición no se pudo establecer, y así lo reconoció. El candidato más verosímil que sí describió es vulgar y espantoso: una bomba neumática portátil sin toma de tierra, el llamado «red devil», bajada al tanque 3 de babor, o la niebla eléctricamente cargada que produce el lavado, en un tanque cuya concentración de vapor rondaba probablemente entre el 5,7 y el 8,0 % en volumen, dentro de un rango explosivo del 1,4 al 8,0.
Lo de «sin aviso», por tanto, es cierto y no necesita ayuda. El reloj del puente se detuvo a las 15:45 y los cronómetros unos dos minutos y medio después; el telégrafo estaba en avante toda, la alarma general no llegó a sonar y nadie oyó jamás una señal de socorro. La comisión se planteó además si alguien pudo salir con vida y concluyó que el xileno ardiendo de los tanques centrales 8 y 9 —el origen de la columna de humo que vio el piloto de la NASA— probablemente habría acabado igualmente con cualquier superviviente en el agua.
¿Se puede visitar SS V. A. Fogg?
Este no es un sitio al que uno se acerque por casualidad. El V. A. Fogg descansa a unos 30 metros (100 pies) de profundidad en mar abierto del Golfo de México, a unas 36 millas náuticas de Freeport en demora 122 grados: hora y media larga de navegación en cada sentido con una embarcación rápida y sin costa a la vista.
Aun así, es un destino conocido y oficialmente cartografiado. El departamento de Parques y Vida Silvestre de Texas (TPWD) lo integró en el Freeport Liberty Ship Reef, uno de los arrecifes artificiales de la costa texana, donde comparte fondo con dos buques Liberty, el William F. Allen y el B. F. Shaw, con un grupo de seis plataformas petrolíferas retiradas dispuestas en estrella, con trescientos bloques de cenizas volantes de una tonelada donados por Houston Lighting & Power y con una estructura de tubo soldado de Conoco y el condado de Galveston. El TPWD publica la posición del Fogg en 28°35'36,600" N y 94°48'44,937" O, y promociona el lugar tanto para el buceo como para la pesca; el casco quedó partido en secciones y los centros de buceo suelen listar tres.
No hay acceso desde tierra, ni centro de visitantes, ni nada que ver desde la costa. Llegar significa fletar un barco en Freeport o en Galveston con un patrón que tenga las coordenadas, y una inmersión muy por encima del nivel recreativo de iniciación: el fondo está a 30 metros, las corrientes en mar abierto pueden ser fuertes, la visibilidad varía enormemente con la descarga del río Brazos y penetrar en un petrolero reventado por una explosión es buceo técnico, con formación y mezclas de buceo técnico.
Conviene decir una cosa sin rodeos: treinta y seis de los treinta y nueve muertos nunca se recuperaron. El pecio no está declarado tumba de guerra ni tiene ninguna protección legal específica que esta ficha haya podido confirmar, pero es una tumba, y la forma correcta de bucearlo es la que se emplearía con cualquier otra.
David Lyons and Joel Kirkpatrick, «Day-by-day coverage of the loss and finding of the V. A. Fogg, 14-20 February 1972 (transcribed in Kusche 1975, pp. 258-260)» — Galveston Daily News, 1972
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