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Cementerio de Stull, Kansas

Cementerio de Stull, Kansas es un lugar reputado como embrujado en Kansas, US. Su fama procede de apariciones, fenómenos inexplicables y testimonios recogidos a lo largo del tiempo.

¿Dónde está Cementerio de Stull, Kansas?

Ubicación
Kansas, US
Tipo
Cementerio
Coordenadas
38.971, -95.455
Testimonios
0
Última actualización
UBICACIÓN

¿Por qué se dice que Cementerio de Stull, Kansas está embrujado?

Todo lo que se ha escrito sobre Stull procede de una sola página: la portada del University Daily Kansan del martes 5 de noviembre de 1974, cinco días después de Halloween. Leído en facsímil, el artículo de la reportera Jain Penner hace una única afirmación sobre el camposanto de esta aldea sin ayuntamiento al oeste de Lawrence: que es «uno de los dos lugares de la tierra donde el diablo se aparece en persona dos veces al año». Ni puerta del infierno, ni el número siete, ni Halloween, ni equinoccio; eso llegó después, y en versiones que se contradicen entre sí. El mismo artículo cita al pastor metodista del pueblo diciendo que nunca había oído la leyenda y que sospechaba que la habían inventado los estudiantes. Lo que vino después sí fue real para quienes viven allí: cinco décadas de intrusos, lápidas rotas y robadas, y un coche del sheriff aparcado en la entrada cada 31 de octubre. La iglesia de piedra sin techo que los atraía se derribó en marzo de 2002 y ya no existe. El cementerio es propiedad privada y entrar en él es delito.
Cementerio de Stull, Kansas, Kansas, Estados Unidos
El cruce de Stull, no el cementerio. A la izquierda, la iglesia de madera levantada hacia 1921: su campanario ardió en julio de 2022 y se restauró. La iglesia de piedra en ruinas que la gente viene a buscar, al otro lado y dentro del camposanto, se derribó en marzo de 2002. Imagen: Bhall87 · CC BY-SA 3.0

¿Cuál es la historia de Cementerio de Stull, Kansas?

Stull no es un pueblo y nunca lo ha sido. Jamás llegó a constituirse como municipio, y la frase con la que el University Daily Kansan lo situó en 1974 sigue valiendo: «Stull ocupa unas dos manzanas a un lado de la carretera comarcal 442 del condado de Douglas, en el cruce con la comarcal 1025. A un lado de la carretera hay dos iglesias, un taller y unas pocas casas. Al otro, casi tan largo como el propio pueblo, hay un cementerio». El mismo artículo reconocía que «como el pueblo nunca se constituyó, su historia temprana es difícil de rastrear»: en la década de 1860 era una aldea del municipio rural de Kanwaka, en el condado de Douglas, sin oficina de correos ni ferrocarril, dependiente de sus vecinos. El censo de 1910 le contó 30 habitantes; en 1974 el periódico calculaba unos 20. Lawrence queda a unos dieciséis kilómetros al este y Topeka a una distancia parecida al oeste. Antes de llamarse Stull se llamaba Deer Creek, por el arroyo que el reportero de 1974 describió como «la única masa de agua cerca de Stull, que ni siquiera figura en la mayoría de los mapas». El Kansan informó en 1998 de que la comunidad tomó su nombre actual de Sylvester Stull, el jefe de correos, en 1899, y de que el rumor tenaz de que antes se llamó «Skull» (calavera) es falso. Las historias locales recopiladas en 1976, con motivo del bicentenario de Estados Unidos, fechan en 1857 la primera aparición de Deer Creek en los mapas del territorio y describen a los primeros colonos como germanohablantes, algunos llegados desde la comarca de los Pennsylvania Dutch. No he podido leer esos volúmenes, así que los traslado como lo que son: tradición local, no algo que yo haya comprobado. Una corrección, en cambio, no los necesita: Pennsylvania Dutch no significa «holandeses», sino Deutsch, es decir, alemanes. En Deer Creek no hubo colonos neerlandeses. La iglesia de piedra de la congregación se levantó en lo alto de la loma en 1867 con el nombre de Evangelical Emmanuel and Deer Creek Mission, y a su lado se escrituró un cementerio. Steve Jansen, entonces director del museo comunitario Elizabeth M. Watkins de Lawrence, contó al Kansan en 1994 que allí se predicó en alemán hasta 1908. A principios de los años veinte —las fuentes dicen 1921 o 1922 y no puedo desempatarlas— la congregación reunió dinero para una iglesia nueva de madera con campanario al otro lado de la carretera, y dejó la de piedra a la intemperie. No hubo incendio, ni crimen, ni juicio de brujas. El edificio, en palabras del reportero que entrevistó a Jansen en 1994, sencillamente dejó de tener utilidad. Y entonces llegó el martes 5 de noviembre de 1974. En la portada del volumen 85, número 50 del University Daily Kansan —día de elecciones en el condado de Douglas, cinco días después de Halloween— la reportera Jain Penner publicó «Legend of devil haunts tiny town», junto a una foto del camposanto firmada por Joyce Mendelsohn y titulada «Silent Stull». La afirmación, entera, cabe en una frase: «Según la leyenda, este camposanto es uno de los dos lugares de la tierra donde el diablo se aparece en persona dos veces al año». Eso es todo. El artículo no menciona ninguna puerta, ni el número siete, ni Halloween, ni el equinoccio. Y dice, del relato que está imprimiendo, que «se ha contado y recontado, aunque probablemente nunca se haya puesto por escrito». Vale la pena leer a los testigos de aquella primera pieza, porque todo lo posterior es copia de una copia. Julie Day, estudiante de primero natural de Bonner Springs, contó que su abuela le había explicado la historia y la había llevado allí un octubre, cuando ella tenía diez u once años; por el camino vio una casa que «parecía toda roja, como si estuviera ardiendo» y que al pasar de nuevo por delante volvía a ser normal. Rick Walker, profesor ayudante de civilización occidental, había oído hablar de visitantes con lagunas de memoria de tres o cuatro horas. Un estudiante de tercero que pidió no ser identificado describió una salida con dos compañeros de fraternidad para «buscar emociones», una lluvia repentina que paró tan de golpe como había empezado y una mano fría en el brazo que no era de nadie: «Nunca olvidaré lo fríos que estaban aquellos dedos». Gary Mason, profesor asociado de periodismo, recordaba a un alumno que le entregó un reportaje fotográfico sobre un aquelarre en Stull. Lo que vino después no le pasó a Stull: les pasó a quienes viven allí. Llegaban coches desde Lawrence, desde Topeka y desde los institutos de la comarca. La loma se valló y se señalizó. La noche de Halloween de 1994 un reportero del Kansan, Carlos Tejada, hizo guardia en la entrada con los ayudantes del sheriff y firmó una crónica en la que el diablo no compareció. En 1998 el periódico ya citaba a una estudiante que había oído a sus amigos «que es una de las siete puertas del infierno»: es la primera versión de esa fórmula que he podido fechar. El grupo de Chicago Urge Overkill ya había puesto la iglesia en ruinas y una de sus lápidas en la portada de su EP de 1992, titulado sencillamente Stull. La ruina cayó el viernes 29 de marzo de 2002. El Lawrence Journal-World contó a la mañana siguiente que las rodadas indicaban que una máquina había empujado los muros de caliza hacia dentro, y que nadie decía quién lo había ordenado: Major Weiss, de la sociedad Harvest Hills, propietaria del terreno, dijo a la periodista Mindie Paget «yo no autoricé que la tiraran», y añadió, seco: «Este Halloween va a ser estupendo. No habrá que trasnochar». Un propietario anterior, Dennis McCarthy, fue más directo: «Había que haberla tirado hace mucho. Ha dado un montón de problemas y quebraderos de cabeza. Le ha costado mucho dinero al condado, mandar ayudantes a hacer guardia allí cada Halloween». Año y medio después el Kansan obtuvo la respuesta del teniente Don Crowe, del departamento del sheriff del condado de Douglas: los propietarios la habían derribado por seguridad. «Los muros estaban inclinados y no queríamos que nadie saliera herido». La iglesia que sobrevive al otro lado de la carretera, la que la congregación levantó en los años veinte, es el edificio que aparece en realidad en casi todas las fotografías de Stull. La tarde del lunes 25 de julio de 2022 ardió su campanario; un vecino dio el aviso hacia la una y media y el parque de bomberos Consolidated Fire District nº 1 lo tenía apagado a las cuatro. El jefe Mike Baxter habló de «daños importantes en la zona del campanario» y de temores por la estabilidad del edificio; Brenna Wulfkuhle, patrona de la iglesia, contó que los feligreses llegaron a tiempo de entregar a los bomberos los planos del inmueble. Por tratarse de una iglesia, el incendio pasó a manos de la agencia federal ATF. Los bomberos apuntaron como causa más probable a un rayo registrado de madrugada. El campanario y el interior se restauraron, y la congregación, hoy llamada Stull Community of Faith, sigue reuniéndose allí.

Cronología: los hechos documentados de Cementerio de Stull, Kansas

  1. 1867 La congregación de Deer Creek sustituye sus reuniones en casas particulares por una iglesia de piedra en lo alto de la loma, la Evangelical Emmanuel and Deer Creek Mission, y a su lado se escritura un cementerio. Allí se predica en alemán hasta 1908.
  2. 1899 La aldea, hasta entonces Deer Creek, toma el nombre de su jefe de correos, Sylvester Stull. El Kansan señalaba en 1998 que la extendida afirmación de un nombre anterior, «Skull» (calavera), es falsa.
  3. 1910 El censo cuenta 30 habitantes. El artículo del Kansan de 1974, que da esa cifra, calculaba entonces una población de unos 20.
  4. 1921-1922 La congregación levanta al otro lado de la carretera una iglesia nueva de madera con campanario y abandona la de piedra, que queda pudriéndose. Las fuentes dan 1921 o 1922 para el edificio nuevo.
  5. 5 de noviembre de 1974 La reportera Jain Penner publica «Legend of devil haunts tiny town» en la portada del University Daily Kansan (vol. 85, nº 50), con foto de Joyce Mendelsohn. Su única afirmación: el camposanto es «uno de los dos lugares de la tierra donde el diablo se aparece en persona dos veces al año». No menciona ninguna puerta, ni el siete, ni Halloween, ni el equinoccio, y cita al pastor de las iglesias metodistas locales diciendo que nunca había oído la leyenda.
  6. 1992 El grupo de Chicago Urge Overkill publica el EP Stull, con la iglesia en ruinas y una de las lápidas del cementerio en la portada, y saca el nombre mucho más allá de Kansas.
  7. 2 de noviembre de 1994 El reportero del Kansan Carlos Tejada pasa la noche de Halloween en la puerta del cementerio y cuenta que no ocurrió nada. El director del museo, Steve Jansen, le dice que no existe ningún registro de la leyenda y que él cree que empezó «como una cosa de fraternidades y hermandades». El ayudante del sheriff Jeff Nelson describe a visitantes que «aparcan a kilómetro y medio y entran arrastrándose sobre los codos», y añade que las familias con difuntos allí enterrados «han perdido el sentido del humor con esto».
  8. 28 de octubre de 1998 Primera aparición impresa que he podido fechar de la fórmula «una de las siete puertas del infierno»: el Kansan cita a una estudiante, Jennifer Cooke, que dice habérselo oído a unos amigos. Para entonces la loma está vallada y señalizada, y según el subsheriff Kenny Massey se patrulla a diario.
  9. 29 de marzo de 2002 La iglesia de piedra sin techo es derribada con maquinaria un viernes. El Lawrence Journal-World cuenta a la mañana siguiente que nadie dice quién lo ordenó; el encargado del cementerio le explica al periódico que solo en la última semana unos vándalos habían tumbado cuatro lápidas. En 2003 un teniente del sheriff confirma que la tiraron los propietarios porque los muros estaban inclinados.
  10. 29 de octubre de 2010 El Kansan dedica su portada a desmontar la leyenda, cita literalmente la frase de 1974 y busca en el archivo de la propia revista Time la noticia de que el papa desvió su avión para rodear Stull: no hay rastro de ella.
  11. 29 de octubre de 2016 Paul Bahnmaier, presidente de la sociedad histórica de Lecompton, resume a la emisora universitaria KJHK lo que la leyenda les cuesta a los vivos: «Mis abuelos están enterrados ahí, y nos han roto y robado lápidas. Todas las historias sobre el cementerio son completamente falsas».
  12. 25 de julio de 2022 Un incendio devora el campanario de la iglesia que sobrevive al otro lado de la carretera, hoy Stull Community of Faith. Los bomberos lo contienen en unas dos horas; los responsables apuntan a un rayo registrado esa madrugada. El campanario y el interior se restauraron después y la congregación sigue reuniéndose allí.

¿Hay una explicación racional para Cementerio de Stull, Kansas?

En Stull la pregunta útil no es si el diablo aparece. Es cuándo aparece el relato, y eso sí tiene fecha. La mención impresa más antigua que he podido fijar es el University Daily Kansan del martes 5 de noviembre de 1974, leído en facsímil. Todo lo que el artículo afirma cabe en la frase citada más arriba: dos lugares de la tierra, dos veces al año. No hay ninguna puerta, ni siete, ni Halloween, ni equinoccio de primavera. Eso son añadidos posteriores, y llegan en versiones que se contradicen entre sí: una estudiante contó al mismo periódico en 1998 que Stull era «una de las siete puertas del infierno»; el resumen que hacía el propio diario en 2010 era que las relecturas habían convertido el lugar en «una de las siete u ocho puertas del infierno, con los dos solsticios además de Halloween atrayendo visitas desde lejos». Siete u ocho; equinoccio o solsticios. Y en medio siglo nadie ha enumerado nunca las otras seis puertas, igual que el artículo de 1974 no nombró jamás el otro de sus dos lugares de la tierra. Una cifra que circula en versiones incompatibles y que nadie puede desglosar no es una tradición: es un rumor con un número puesto. El primer artículo contiene además su propia refutación, y por eso conviene leerlo entero. Su reportera anotó, de la única testigo que describía algo raro, que «puede que la sugestión tuviera algo que ver con lo que vio». Y cita a dos vecinos frente a tres estudiantes: el reverendo Paul Iwig, pastor de las iglesias metodistas de Stull y Big Springs, «dijo que nunca había oído hablar de la leyenda» y opinó que «podía ser una invención de estudiantes de la Universidad de Kansas»; también contó que un grupo de teatro universitario había estado ensayando una obra en el cementerio. La señora Jerry Ice, que vivía cerca, tampoco la había oído, aunque tuvo el cuidado de precisar que no había vivido en Stull toda su vida. La frase del propio artículo no deja lugar a dudas: «Aunque varios estudiantes de la Universidad de Kansas afirman haber oído la leyenda, varias personas que viven en Stull no». Veinte años después, el custodio profesional de la memoria del condado dijo lo mismo por escrito. Steve Jansen, director del museo comunitario Watkins, contó al Kansan en 1994 que no existía ningún registro de nada semejante y que el campo de los alrededores no andaba precisamente lleno de cuentos populares sobre Satanás en Stull: para los vecinos, allí no había pasado nada raro hasta que empezaron a llegar estudiantes y forasteros. Su hipótesis sí la dio con sus propias palabras: «Personalmente creo que empezó como una cosa de fraternidades y hermandades. Nosotros no hemos sido capaces de encontrar nada por nuestra cuenta». Hay un dato que apunta más atrás: en 2010 el sargento Steve Lewis, del departamento del sheriff del condado de Douglas, contó al periódico que oyó la leyenda por primera vez siendo estudiante de primero en la universidad, en 1967. Es un recuerdo no verificable, cuarenta y tres años después, y es el único indicio que he encontrado de algo anterior a 1974: conviene anotarlo, no basta para construir nada encima. La historia del papa se cae sin necesidad de folclore. En la versión que circula, Juan Pablo II ordenó desviar su avión para no sobrevolar Stull durante un viaje a Colorado, y la revista Time lo publicó. En 2010 el Kansan consultó el archivo en línea de Time, que entonces tenía una sección dedicada al papa, y no encontró rastro de esa información. La aritmética remata el asunto. Aquel viaje —Jamaica, México y Denver, del 8 al 16 de agosto de 1993, documentado en la propia web del Vaticano, con la ceremonia de bienvenida en el aeropuerto de Denver el 12 de agosto— llegó a Colorado desde Mérida, en Yucatán. Stull queda a unos 600 km de la ruta ortodrómica de Mérida a Denver, y a unos 640 km de la de vuelta, de Denver a Roma. Ninguna etapa del viaje pasa cerca del noreste de Kansas, de modo que no había nada que rodear. La fecha de 1999 que se ha pegado a esta afirmación en algunas versiones —incluida una versión anterior de esta misma ficha— no corresponde a ninguna variante del rumor ni a ningún viaje a Colorado.

¿Se puede visitar Cementerio de Stull, Kansas?

La respuesta honrada es: no vayas. El cementerio de Stull es propiedad privada, está vallado y señalizado, y lo patrulla la oficina del sheriff. Entrar allí es en Kansas un delito leve de clase B; el Kansan informó en 2003, citando al teniente Don Crowe, del departamento del sheriff del condado de Douglas, de que a quien sube hasta el recinto se le entrega una citación judicial, de que la infracción puede castigarse con hasta 1.000 dólares de multa y seis meses de cárcel, y de que a quien no colabora se le detiene directamente. El resumen del propio Crowe fue: «manténgase lejos, salvo que quiera acabar en el juzgado». Hay ayudantes apostados en la entrada cada 31 de octubre desde hace décadas —en 2002 la costumbre ya era lo bastante vieja como para que un antiguo propietario se quejara de lo que le costaba al condado— y no ha cesado: la oficina del sheriff seguía dejando allí un coche patrulla en 2010 y el lugar seguía vigilado en torno a Halloween en 2016. Lo que casi todo el mundo va a buscar no existe desde el 29 de marzo de 2002. Aquel viernes tumbaron la iglesia de caliza sin techo; en 2010 lo único que quedaba en lo alto de la loma eran escombros y unas pocas piedras angulares. Cualquier texto escrito en presente que hable de entrar en una iglesia en ruinas de 1867, o de una escalera en su sótano, está describiendo algo que desapareció hace más de veinte años. Lo que sí hay es una aldea habitada por unas pocas decenas de personas y una congregación viva. La iglesia de madera del otro lado de la carretera, cuyo campanario ardió en julio de 2022 y se restauró, se llama hoy Stull Community of Faith y está en el 1596 de East 250 Road; su pastor es Kyle Scheideman y organiza un reparto rural de alimentos de la red Harvesters el cuarto jueves de cada mes, de diez a once de la mañana. Esa es la parte de Stull que recibe visitas. El camposanto, donde Paul Bahnmaier, presidente de la sociedad histórica de Lecompton, tiene enterrados a sus abuelos, no lo es. Y si lo que se busca es la historia y no la gamberrada, se puede tener sin invadir la propiedad de nadie: la Lecompton Historical Society, en la vecina Lecompton, custodia la memoria local, y la Universidad de Kansas ha digitalizado la colección completa del University Daily Kansan —incluida la portada que empezó todo esto— y se puede leer gratis en internet.

Fuentes consultadas

  1. Penner, Jain, «Legend of devil haunts tiny town» — The University Daily Kansan, vol. 85, no. 50, pp. 1 and 8 (with the photograph "Silent Stull" by Joyce Mendelsohn), 1974 hemeroteca
  2. Tejada, Carlos, «The devil was a no show on Halloween night, but the legend still lives on» — The University Daily Kansan, 2 November 1994, 1994 hemeroteca
  3. O'Toole, Lori, «Home-grown fear: ten miles west of Lawrence, Stull captivates imaginations» — The University Daily Kansan, 28 October 1998, 1998 hemeroteca
  4. Paget, Mindie, «Building's demolition a mystery» — Lawrence Journal-World, 30 March 2002, 2002 hemeroteca
  5. Schmidt, Steve, «'Haunted' church leveled by owners; police fining curious trespassers» — The University Daily Kansan, 31 October 2003, 2003 hemeroteca
  6. Montemayor, Stephen, «Devil's door: dispelling the myth of Stull's famous 'portal to hell'» — The University Daily Kansan, 29 October 2010, pp. 1A and 3A, 2010 hemeroteca
  7. Winter, Jordan, «Douglas County's Gateway to Hell» — KJHK 90.7 FM, University of Kansas, 29 October 2016, 2016 hemeroteca
  8. Conde, Chris, «Stull Road reopens after church fire» — Lawrence Journal-World, 25 July 2022, 2022 hemeroteca
  9. Albright, Andrea, «Stull church fire causes no injuries, but damages bell tower and main entrance» — The Lawrence Times, 25 July 2022, 2022 hemeroteca
  10. Holy See, «Apostolic Journey to Jamaica, Mexico and Denver (Colorado), 8-16 August 1993» — vatican.va, official record of the journeys of John Paul II, 1993 archivo
  11. Stull Community of Faith, «Stull Community of Faith (official site, consulted 13 August 2026)» — stullcoff.com, 2026 web

Ficha revisada por V. Serrano el 13/08/2026 · Cómo verificamos el contenido

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