👻 LUGAR EMBRUJADO · EXP. Nº9478 ACTIVO

The Octagon House

The Octagon House es un lugar reputado como embrujado en District of Columbia, US. Su fama procede de apariciones, fenómenos inexplicables y testimonios recogidos a lo largo del tiempo.

¿Dónde está The Octagon House?

Ubicación
District of Columbia, US
Tipo
Casa / mansión
Coordenadas
38.896, -77.042
Testimonios
0
Última actualización
UBICACIÓN

¿Por qué se dice que The Octagon House está embrujado?

Se llama The Octagon y tiene seis lados. El expediente federal lo dice sin rodeos: «No es en absoluto un octógono; la casa es un hexágono irregular». William Thornton, arquitecto del Capitolio, la levantó entre 1799 y 1800 para encajarla en una esquina imposible de Washington por encargo de John Tayloe III, un hacendado virginiano cuya fortuna descansaba sobre el trabajo esclavo, algo que el expediente federal de 1971 no menciona ni una vez, aunque sí lo haga hoy la propietaria de la casa. Tras el incendio de la Casa Blanca en agosto de 1814, los Madison la alquilaron por 800 dólares para seis meses, y en su sala circular de la segunda planta, el 17 de febrero de 1815, se ratificó el Tratado de Gante y se canjearon las ratificaciones. El tratado se había firmado en Bélgica dos meses antes, sin Madison. Las historias de fantasmas son más viejas que las que se cuentan ahora. La más antigua que hemos rastreado, en el Evening Star de 1907, no habla de hijas de los Tayloe cayendo por la escalera: recoge que los vecinos negros atribuían los alaridos y el tintineo de cadenas a los fantasmas de las personas esclavizadas por Tayloe. El propio museo se pregunta sobre su espíritu residente: «¿Una presencia fantasmal o una completa tontería?».
The Octagon House, District of Columbia, Estados Unidos
Imagen: ajay_suresh · CC BY 2.0

¿Cuál es la historia de The Octagon House?

Empecemos por el nombre, porque el nombre es una mentira que repite todo el mundo. El expediente federal que inscribió la casa en el Registro Nacional lo dice en una frase seca: «No es en absoluto un octógono; la casa es un hexágono irregular con un cuerpo semicircular saliente que contiene el vestíbulo circular en la planta principal y la ‘Sala del Tratado’ en la segunda». La ficha técnica del Historic American Buildings Survey coincide y habla de una «forma hexagonal irregular con cuerpo de entrada semicircular saliente». Seis lados, no ocho. El expediente añade que «The Octagon» era como la llamaba la propia familia Tayloe. La forma no fue un capricho. En abril de 1797 el coronel John Tayloe III pagó mil dólares a Gustavus W. Scott por el lote 8 de la manzana 170, en el ángulo agudo donde New York Avenue corta la calle 18: una esquina que nadie sabía cómo resolver. Tayloe quería construir en Filadelfia; George Washington lo disuadió y lo empujó hacia la nueva ciudad federal, a la vista de la todavía inacabada Casa del Presidente. Contrató al doctor William Thornton (1759-1828), el aficionado cuyo proyecto había ganado el concurso del Capitolio. Thornton resolvió el solar imposible negándose a pelear con él: compuso la planta, en palabras del expediente, con «un círculo, dos rectángulos y un triángulo», y convirtió el ángulo raro en la puerta principal. Las obras arrancaron a comienzos de 1799 y terminaron a finales de 1800; la familia se instaló al año siguiente. Las fuentes no coinciden del todo en las fechas: el HABS registra 1798-1800, el Registro Nacional 1799-1800, la White House Historical Association 1800-01 y el propio museo 1799-1801. Tayloe era un hacendado virginiano de Mount Airy, en el condado de Richmond, criador de caballos y dueño de ferrerías; un hombre cuyas energías, dice el expediente con mucho cuidado, «se dedicaron a administrar sus extensas propiedades agrícolas y financieras». Esas propiedades eran personas. La casa la construyeron y la sirvieron afroamericanos esclavizados, y la riqueza que pagó las chimeneas de piedra Coade salió de su trabajo. Ni el expediente de 1971 ni la documentación del HABS los mencionan una sola vez: si se buscan en ambos ficheros federales las palabras «slave», «enslaved» o «servant», el resultado es cero, mientras «Tayloe» aparece catorce veces y «architect» dieciocho. Lo que el registro federal calló lo dijo la propietaria de la casa. El 12 de junio de 2020 el patronato de la Architects Foundation escribió: «Reconocemos que The Octagon simboliza una riqueza generada a costa de afroamericanos esclavizados». En diciembre de 2021 el museo inauguró «I Was Here», primera pieza de un proyecto plurianual llamado Parallel Histories Hidden in Plain Sight, que la fundación describe como una investigación «para conmemorar a las personas esclavizadas que construyeron The Octagon y trabajaron en él, a sus descendientes y al papel de las personas esclavizadas en el canon arquitectónico nacional». El año famoso empezó con un incendio. En agosto de 1814 las tropas británicas quemaron la Casa Blanca y el Capitolio. Los Tayloe se habían marchado a Virginia dejando la casa en manos del ministro francés Serrurier —una bandera en la puerta valía tanto como un cortafuegos— y el edificio salió intacto. El 8 de septiembre de 1814 se mudaron allí el presidente James Madison y Dolley Madison. No fue un regalo: la White House Historical Association recoge que «se acordó un alquiler de 800 dólares por seis meses». Madison instaló su despacho en el gabinete circular de la segunda planta y las recepciones se reanudaron casi de inmediato; la primera tertulia de los miércoles en el Octagon se celebró el 21 de septiembre. En la casa entró con ellos Paul Jennings, nacido esclavizado en Montpelier en 1799 y llevado a la Casa Blanca como lacayo con diez años. En 1865 publicó A Colored Man's Reminiscences of James Madison, las primeras memorias de la vida dentro de la Casa Blanca escritas por alguien que la había habitado. Es preciso con la dirección: «Nos mudamos a la casa del coronel John B. Taylor, esquina de la calle 18 con New York Avenue, donde vivimos hasta que llegó la noticia de la paz». La paz es lo segundo que casi todo el mundo cuenta mal. El Tratado de Paz y Amistad se firmó en Gante el 24 de diciembre de 1814 y lo firmaron ocho plenipotenciarios: Gambier, Goulburn y William Adams por Gran Bretaña; John Quincy Adams, Bayard, Clay, Russell y Gallatin por Estados Unidos. Madison no estaba entre ellos ni estaba en Bélgica. Lo que ocurrió en el Octagon ocurrió ocho semanas después y fue un acto constitucional distinto. Su propia proclamación, impresa en el Daily National Intelligencer del 18 de febrero de 1815, ordena la secuencia: el tratado «fue firmado en Gante el vigésimo cuarto día de diciembre de mil ochocientos catorce por los plenipotenciarios nombrados al efecto; y habiendo sido dicho tratado, con el consejo y consentimiento del Senado de los Estados Unidos, debidamente aceptado, ratificado y confirmado el decimoséptimo día de febrero de mil ochocientos quince; y habiéndose canjeado copias ratificadas del mismo…». La guerra no terminó en Gante, sino en aquella sala circular, cuando se canjearon las ratificaciones. El mismo número anota que Anthony St John Baker, portador de la ratificación del príncipe regente, «llegó a esta ciudad hacia las ocho de la tarde de ayer», y que el alcalde recomendó una iluminación general para esa noche: de ahí vienen las velas en las ventanas del Octagon. Jennings estaba en la casa cuando llegó la noticia, y su relato es el que merece la pena: «Cuando llegó la noticia de la paz estábamos locos de alegría. La señorita Sally Coles, prima de la señora Madison y después esposa de Andrew Stevenson, luego ministro en Inglaterra, se asomó a lo alto de la escalera gritando ‘¡Paz! ¡Paz!’ y le dijo a John Freeman (el mayordomo) que sirviera vino con generosidad a los criados y a los demás. Yo toqué la Marcha del Presidente al violín; John Susé y algunos más estuvieron borrachos dos días, y jamás se vio en Washington una alegría igual». Los Madison se marcharon en marzo de 1815. El día 5 de ese mes Dolley escribió a Hannah Gallatin: «Nuestra casa sigue abarrotada de visitas. En verdad, desde la paz tengo la cabeza trastornada de ruido y ajetreo. Nunca vi salones tan desbordados; suspiro por el reposo». Los Tayloe volvieron y se quedaron hasta la muerte de Ann Ogle Tayloe en 1855; los hijos vendieron entonces la casa. Lo que vino después fue una decadencia larga: un colegio de niñas regentado por religiosas, oficinas del gobierno, un estudio y, al final, habitaciones de alquiler. El 11 de febrero de 1898 el patronato del American Institute of Architects votó arrendar la ruina cinco años por 360 dólares anuales; el AIA se instaló el 1 de enero de 1899 y compró la propiedad en 1902 por 30.000 dólares, en una de las primeras campañas de restauración del país. Siguieron obras mayores en 1949-50 y en 1967-70. El Octagon fue declarado National Historic Landmark en 1960 bajo el tema de Asuntos Políticos y Militares, con reconocimiento arquitectónico añadido en 1972. Desde 2009 pertenece a la Architects Foundation, el brazo filantrópico del AIA, y no —como se escribe a menudo— a una «American Institute of Architects Foundation» que ya no figura por ninguna parte.

Cronología: los hechos documentados de The Octagon House

  1. 19 de abril de 1797 El coronel John Tayloe III paga mil dólares a Gustavus W. Scott por el lote 8 de la manzana 170, en la esquina de New York Avenue con la calle 18. Según el expediente del Registro Nacional pensaba construir en Filadelfia hasta que George Washington lo convenció de hacerlo en la nueva ciudad federal.
  2. 1799-1800 William Thornton, arquitecto del Capitolio, levanta la casa en una esquina en ángulo agudo. El registro federal es tajante sobre el resultado: «No es en absoluto un octógono; la casa es un hexágono irregular con un cuerpo semicircular saliente». Fueron los Tayloe quienes la llamaron The Octagon.
  3. 8 de septiembre de 1814 Tres semanas después de que los británicos quemen la Casa Blanca, los Madison se instalan en el Octagon. Fue un acuerdo comercial: la White House Historical Association registra un alquiler de 800 dólares por seis meses. Madison toma como despacho el gabinete circular de la segunda planta.
  4. 24 de diciembre de 1814 El Tratado de Paz y Amistad se firma en Gante por ocho plenipotenciarios: Gambier, Goulburn y William Adams por Gran Bretaña; John Quincy Adams, Bayard, Clay, Russell y Gallatin por Estados Unidos. Madison no lo firma ni está en Bélgica.
  5. 17 de febrero de 1815 En la sala circular sobre el vestíbulo, el tratado es «debidamente aceptado, ratificado y confirmado» con el consejo y consentimiento del Senado, y se canjean las copias ratificadas: el acto que puso fin de verdad a la guerra. Anthony St John Baker, portador de la ratificación del príncipe regente, había llegado a la ciudad hacia las ocho de la tarde anterior.
  6. 17-18 de febrero de 1815 Paul Jennings, esclavizado por Madison y presente en la casa, escribiría después: «Cuando llegó la noticia de la paz estábamos locos de alegría. La señorita Sally Coles… se asomó a lo alto de la escalera gritando ‘¡Paz! ¡Paz!’… Yo toqué la Marcha del Presidente al violín». El alcalde recomienda esa noche una iluminación general de Washington: el origen de las velas en las ventanas del Octagon.
  7. 5 de marzo de 1815 Días antes de marcharse, Dolley Madison escribe a Hannah Gallatin desde el Octagon: «Nuestra casa sigue abarrotada de visitas… Nunca vi salones tan desbordados; suspiro por el reposo». Los Madison se mudan ese mismo mes.
  8. 1855 Muere Ann Ogle Tayloe y sus hijos venden la casa. A partir de ahí decae: colegio de niñas regentado por religiosas, oficinas del gobierno, un estudio y, al final, habitaciones de alquiler.
  9. 28 de junio de 1902 El Evening Star publica el relato fantasmal del Octagon más antiguo que hemos podido rastrear, bajo el subtítulo «Fantasmas en la Octagon House»: «La Octagon House estaba entonces embrujada. Pues claro que lo estaba». El narrador recuerda los años treinta del XIX y no menciona hijas ni escalera.
  10. 1898-1902 El American Institute of Architects arrienda la casa arruinada por 360 dólares anuales, se instala el 1 de enero de 1899 y la compra en 1902 por 30.000 dólares, en una de las primeras campañas de restauración de Estados Unidos.
  11. 1 de septiembre de 1907 El Evening Star llama al Octagon «probablemente la más conocida» casa embrujada de Washington y recoge que los vecinos negros atribuían sus ruidos a «los fantasmas de los esclavos del coronel Tayloe». El mismo artículo culpa a «las ratas de las paredes» de las campanillas que vaciaron el colegio de niñas.
  12. 1960 El Octagon es declarado National Historic Landmark bajo el tema de Asuntos Políticos y Militares; en 1972 se le añade el reconocimiento arquitectónico. Ni el expediente del monumento ni la documentación del HABS mencionan una sola vez a las personas esclavizadas.
  13. 12 de junio de 2020 El patronato de la Architects Foundation, propietaria de la casa desde 2009, publica una declaración: «Reconocemos que The Octagon simboliza una riqueza generada a costa de afroamericanos esclavizados».
  14. Diciembre de 2021 El museo inaugura «I Was Here», primera entrega de Parallel Histories Hidden in Plain Sight, un proyecto plurianual para investigar y conmemorar a las personas esclavizadas que construyeron y sirvieron en el Octagon y a sus descendientes.

¿Hay una explicación racional para The Octagon House?

La historia de fantasmas del Octagon, tal y como circula hoy, habla de dos hijas de los Tayloe que murieron al caer por la escalera curva, una de ellas tras una disputa por un pretendiente prohibido. No hemos encontrado ese relato en el registro histórico, y las dos versiones más antiguas que sí hemos localizado cuentan algo completamente distinto. La primera es una columna de recuerdos del Evening Star del 28 de junio de 1902, bajo el subtítulo «Fantasmas en la Octagon House»: «La Octagon House estaba entonces embrujada. Pues claro que lo estaba». El narrador, un viejo washingtoniano que rememora los años treinta y cuarenta del XIX, añade a continuación que también lo estaba un taller de tornero de la calle D, y que «hay fantasmas, y fantasmas por todas partes, como sabe cualquier anciano, pero la gente sin imaginación no puede verlos». Ni hijas ni escalera. La segunda es mucho más concreta, y es la que la leyenda moderna ha desplazado. El 1 de septiembre de 1907 el mismo periódico publicó «Viejas casas de Washington que están embrujadas» y llamó al Octagon «probablemente la más conocida de estas casas con fama de embrujadas». Sus fantasmas no eran hijas de los Tayloe: «Los negros viejos que viven por la zona insisten en que sus ‘espantos’ particulares son los alaridos, los gemidos y el tintineo de cadenas, supuestamente causados por los fantasmas de los esclavos del coronel Tayloe, a quienes encerraba en los sótanos y en los pasadizos secretos». Se piense lo que se piense de ese relato, su asunto son las personas esclavizadas que el registro federal borró, y quien lo contaba eran vecinos negros, no los dueños de la casa. El mismo artículo aporta su propia explicación racional para las campanillas que vaciaron el colegio de niñas: «podrían haberlas causado las ratas de las paredes». Sobre las hijas podemos precisar cuánto vale la ausencia. Rastreando la prensa estadounidense digitalizada, la frase «ghost of the Octagon» devuelve exactamente un resultado: la columna de 1902. «Haunted the Octagon», «daughter of Colonel Tayloe», «Colonel Tayloe's slaves» y «down the staircase of the Octagon» devuelven cero cada una. Los controles en ese mismo corpus no son pequeños: «Octagon House» da 1.715 resultados, «Tayloe» 37.442 y «Octagon» 92.766. Los periódicos de la época escribieron sobre esta casa sin parar; cuando escribieron sobre sus fantasmas, no escribieron sobre una muerte en la escalera. La institución propietaria es además la fuente más franca disponible sobre el asunto. Al hablar del olor a perfume de lilas que algunos visitantes —entre ellos Jacqueline Kennedy— han descrito en el salón, el blog de investigación de la propia Architects Foundation termina así: «¿Una presencia fantasmal o una completa tontería? Puedes decidirlo tú mismo en la visita anual Poltergeists and Pints de cada octubre». Es un museo que se niega a avalar su propio fantasma mientras vende la entrada para verlo, y las dos mitades de esa frase merecen atención. Conviene fijarse también en que la versión de la fundación sobre Dolley Madison es un olor en el salón, no una aparición en el jardín. Un detalle tiene un origen prosaico mejor que la leyenda. Las luces en las ventanas existieron y tienen fecha: la noche del 17 de febrero de 1815, canjeadas ya las ratificaciones, el alcalde de Washington recomendó una iluminación general de la ciudad, y en las ventanas del Octagon ardieron velas. Y la escalera sí tiene un momento documentado: es donde se plantó Sally Coles para gritar «¡Paz! ¡Paz!» a toda la casa, según lo dejó escrito Paul Jennings. Eso ocurrió. Las caídas, hasta donde alcanza cualquier fuente que hayamos podido consultar, no. Por último, la versión de esta ficha que aquí se sustituye cerraba con una cita atribuida a «una guía veterana» sobre que cada generación de cuidadores tiene su propia historia de la escalera. No aparece en ninguna fuente que hayamos podido localizar, y la hemos retirado en lugar de reformularla.

¿Se puede visitar The Octagon House?

The Octagon está abierto al público y es un museo, no un club privado ni un espacio solo para eventos, pero el horario es estrecho: conviene comprobarlo antes de ir. La dirección es 1799 New York Avenue NW, Washington, DC 20006, con la entrada principal en New York Avenue, entre las calles 17 y 18. Según publica la Architects Foundation, el museo abre viernes y sábados de 11:00 a 16:00, con última entrada a las 15:00. Hay visitas guiadas a las 11:00 y a las 14:00, duran entre 45 y 50 minutos y están incluidas en la entrada. Las tarifas son 10 dólares para adultos; 5 para mayores, residentes en Washington D. C., estudiantes universitarios y de posgrado, docentes, socios del AIA y militares; y gratis para menores de 18 años. La entrada vale para cualquier momento del horario del día de compra y puede canjearse más tarde si se cambia la fecha. Los grupos de diez personas o más y las reservas privadas se gestionan en [email protected] con al menos dos semanas de antelación; el teléfono general es (202) 626 7439. Hay un aviso que importa más que los demás: el Octagon no es accesible para personas con movilidad reducida. La fundación lo dice sin rodeos y ofrece a cambio una visita completa en línea y una guía digital gratuita de Bloomberg Connects, con relatos y vídeos, que también puede usarse in situ escaneando un código QR. Es una casa de 1799 con una escalera curva de tres plantas y un sótano elevado; no hay ascensor. Llegar en metro es cómodo: las estaciones de Farragut West y Farragut North quedan a pocos minutos a pie. En coche la cosa empeora: el aparcamiento en la calle es limitado, la fundación recomienda la aplicación ParkMobile para localizar garajes cercanos y pide contar con tiempo extra mientras duren las obras de la sede del AIA, al lado. El Octagon es museo acreditado por la American Alliance of Museums y se alquila para eventos privados, lo que de vez en cuando altera el horario público. Y para quien busque el ángulo fantasmal, el propio museo organiza cada octubre su visita Poltergeists and Pints.

Fuentes consultadas

  1. W. Brown Morton III, «National Register of Historic Places Inventory–Nomination Form: The Octagon (Colonel John Tayloe House)» — National Park Service, Office of Archeology and Historic Preservation, 1971 informe
  2. Alison K. Hoagland, ed. Druscilla J. Null, «Octagon House (Col. John Tayloe House; American Institute of Architects Headquarters), HABS DC-25: Architectural Data Form and written historical data» — Historic American Buildings Survey, Library of Congress, 1983 archivo
  3. James Madison, «By the President of the United States of America. A Proclamation [of the Treaty of Peace and Amity]» — Daily National Intelligencer (Washington City), 1815 hemeroteca
  4. Paul Jennings, «A Colored Man's Reminiscences of James Madison» — George C. Beadle, Brooklyn; digitised by Documenting the American South, University of North Carolina, 1865 libro
  5. Evening Star, «Ghosts in the Octagon House (reminiscence column)» — Evening Star (Washington, D.C.), 28 June 1902, p. 18, 1902 hemeroteca
  6. White House Historical Association, «The Octagon» — whitehousehistory.org, 2024 web
  7. Hunter Miller (ed.), «Treaty of Ghent, 1814 (Treaty of Peace and Amity between His Britannic Majesty and the United States of America)» — Treaties and Other International Acts of the United States of America, vol. 2, Government Printing Office; Avalon Project, Yale Law School, 1931 libro
  8. Evening Star, «Old Washington Houses that are Haunted» — Evening Star (Washington, D.C.), 1 September 1907, p. 22, 1907 hemeroteca
  9. Architects Foundation Board of Directors, «Architects Foundation Board statement on The Octagon» — architectsfoundation.org, 2020 web
  10. Architects Foundation, «Recap: The Octagon reopens ("I Was Here" and Parallel Histories Hidden in Plain Sight)» — architectsfoundation.org, 2022 web
  11. Architects Foundation staff, research by Kayla Laws, «Octagon Intern Research Blog: The Women of The Octagon» — architectsfoundation.org, 2024 web
  12. Architects Foundation, «Plan Your Visit — The Octagon» — architectsfoundation.org, 2026 web

Ficha revisada por V. Serrano el 11/08/2026 · Cómo verificamos el contenido

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