Prisión Territorial de Yuma es un lugar reputado como embrujado en Arizona, US. Su fama procede de apariciones, fenómenos inexplicables y testimonios recogidos a lo largo del tiempo.
¿Dónde está Prisión Territorial de Yuma?
Ubicación
Arizona, US
Tipo
Prisión
Coordenadas
32.727, -114.615
Testimonios
0
Última actualización
UBICACIÓN
¿Por qué se dice que Prisión Territorial de Yuma está embrujado?
La Prisión Territorial de Yuma abrió el 1 de julio de 1876, cuando entraron sus siete primeros reclusos en unas celdas que habían levantado presos puestos a trabajar, y cerró en 1909. Su propio pueblo le puso dos apodos a la vez: el agujero del infierno, por el calor del desierto y por la tuberculosis, que mató allí a más hombres que todas las fugas y ejecuciones juntas, y «el club de campo del Colorado», porque tuvo electricidad antes que Yuma, además de duchas, hospital y la mayor biblioteca del Territorio. La Celda Oscura no estaba en el proyecto: se excavó en el granito en 1894, una cámara sin ventanas con una jaula de hierro dentro de metro y medio de alto. El jueves 27 de octubre de 1887 el preso Librado Puebla agarró al superintendente Thomas Gates en el portón norte como escudo humano y lo apuñaló, y un cadena perpetua llamado Barney K. Riggs salió corriendo en medio del tiroteo, recogió un revólver caído y mató a Puebla. Murieron cuatro presos, no escapó ninguno y Riggs fue indultado aquel diciembre. Hoy la ruina es un parque histórico estatal que vende visitas de fantasmas, y las páginas de historia del propio museo llevaron años sin mencionar un solo fantasma.
El portón de entrada, fotografiado en 2004. Es la puerta donde ocurrió el motín de octubre de 1887: aquí Librado Puebla inmovilizó al superintendente Thomas Gates y lo sacó como escudo humano. Murieron cuatro presos y no escapó ninguno.
Imagen:
Ralph Hawkins · CC BY-SA 3.0
¿Cuál es la historia de Prisión Territorial de Yuma?
La Legislatura del Territorio de Arizona autorizó una prisión en Yuma en 1875 y le asignó 25.000 dólares. Las obras empezaron el 28 de abril de 1876 sobre un peñasco de granito asomado al río Colorado y —un detalle que el sitio no ha dejado de repetir nunca— parte de los presos fueron puestos a construir sus propias celdas. Los siete primeros reclusos entraron el 1 de julio de 1876. La prisión funcionó treinta y tres años y cerró en 1909: la masificación obligó a trasladar a todos los que quedaban dentro a una cárcel nueva en Florence, levantada bajo el superintendente Thomas Rynning, uno de los Rough Riders de Theodore Roosevelt.
Yuma cargó con dos apodos a la vez, y los dos estaban ganados. Los presos la llamaban el agujero del infierno: el calor de verano, la bola y la cadena, la «guarida de serpientes» y la tuberculosis, que mató allí a más hombres que todos los intentos de fuga, homicidios y ejecuciones juntos. Los vecinos de Yuma la llamaban «el club de campo del Colorado», y lo decían con rencor, porque la prisión tuvo electricidad desde 1884 —fue el primer sitio del pueblo en tenerla—, además de ventilación forzada, dos bañeras y tres duchas, un hospital que desde 1885 era el único en muchos kilómetros, una biblioteca de unos 2.000 volúmenes que era la mayor del Territorio, y hasta una banda de música. Quince hombres distintos ocuparon el cargo de superintendente en treinta y tres años. Eran nombramientos políticos del gobernador territorial y cobraban 250 dólares al mes.
La primera mujer ingresada fue Lizzie Gallagher, en 1878, el mismo año en que J. Lewis protagonizó la primera fuga; en 1891 la población femenina había crecido lo bastante como para tener que construirle celda y patio propios. La Celda Oscura no estaba en el proyecto original. Se excavó en el granito en 1894, cuando la indisciplina se había vuelto un problema: una cámara sin ventanas abierta en la roca, con una jaula de fleje de hierro dentro de apenas metro y medio de alto, donde se podía estar sentado o en cuclillas, pero no de pie.
El día más violento de su historia fue el jueves 27 de octubre de 1887, y nuestra versión anterior de esta ficha lo contaba al revés. Hacia las nueve de la mañana, cuando el superintendente Thomas Gates salía por el portón norte, el preso Librado Puebla lo inmovilizó por la espalda y lo sacó delante de él como escudo humano. Otros siete reclusos salieron detrás. Uno de ellos, José López, forzó el escritorio de Gates en la oficina, se hizo con un revólver y abrió fuego contra el guardia Hartlee desde la posición del depósito de agua. Hartlee, cumpliendo la orden del propio Gates de disparar, acertó dos veces a Puebla; herido, Puebla apuñaló a Gates. El guardia Rule y Hartlee abatieron juntos a López. Fue entonces cuando Barney K. Riggs —un preso que cumplía cadena perpetua— salió corriendo en medio del tiroteo, recogió el revólver caído, se acercó a Puebla justo cuando el cuchillo volvía a levantarse, lo mató de un disparo y se volvió a atender al superintendente herido. Mientras tanto el capitán del patio, Fred Fredly, forcejeaba con un preso apellidado Rivera que trataba de clavarle un pico en la cabeza; los dos rodaron unos seis metros terraplén abajo.
Murieron cuatro presos —Puebla, E. Bustamante, José López y J. Vásquez—, uno, A. Villa, resultó herido y tres salieron ilesos. No escapó ninguno. Gates sobrevivió a la cuchillada y arrastró la lesión del cuello el resto de su vida; el subdirector que acudió desde dentro de la prisión aquella mañana, John Behan, era el antiguo sheriff del condado de Cochise que se había enfrentado a Wyatt Earp en Tombstone, y sustituyó a Gates como superintendente ese mismo mes. El Arizona Sentinel hizo campaña por Riggs desde su número siguiente, el resto de la prensa del Territorio se sumó, y un sábado por la mañana de finales de diciembre de 1887 el gobernador C. Meyer Zulick lo indultó. A Riggs lo mataron a tiros en Fort Stockton, Texas, en 1902.
Gates volvió a ocupar el cargo en un segundo mandato, y de ese periodo es el documento más revelador que se conserva: el reglamento Rules and Regulations for the Government and Discipline of the Arizona Territorial Prison at Yuma, impreso en Tucson en 1895 con su nombre en la portada. Prohíbe a cualquier empleado golpear a un preso salvo en defensa propia, reserva todo castigo a la decisión personal del superintendente y —en todo el folleto, que emplea la palabra «preso» noventa y dos veces y «celda» veintiuna— no menciona ni una sola vez la Celda Oscura, ni el aislamiento, ni la bola y cadena, ni el pan y agua. Lo que ocurriera en aquella cámara de roca ocurría a criterio de un solo hombre, sin escribirse.
Después de 1909 los edificios los usó quien los necesitó. El instituto de Yuma, que se había quedado sin sede por un incendio, alquiló cuatro estructuras y dio clase en los bloques de celdas y asambleas en el antiguo hospital penitenciario entre 1910 y 1914; cuando el equipo de Yuma ganó al de Phoenix en 1913, los Coyotes derrotados los llamaron «los Criminales», y el consejo escolar adoptó el mote oficialmente en 1917. El instituto de Yuma sigue siendo hoy la casa de los Criminals. El hospital del condado ocupó el recinto de 1914 a 1923. En 1927 el instituto pavimentó su campo de fútbol con adobe arrancado de las murallas de la vieja prisión. El ferrocarril Southern Pacific se llevó por delante el tercio occidental de la colina para trazar su nueva vía. Los Veteranos de Guerras en el Extranjero alquilaron el pabellón de guardias como sede social de 1931 a 1960. Los vagabundos que viajaban en los trenes de carga durmieron en las celdas durante los años veinte y treinta, y familias sin techo vivieron en ellas durante la Depresión. Lo que sigue en pie hoy es lo que quedó después de todo eso.
Las primeras voces para conservar la ruina son de principios de los años treinta; en 1939 unos vecinos empezaron a recaudar dinero para la torre de vigilancia y un museo en el solar del comedor, y Clarisa Windsor dirigió ese museo para el ayuntamiento de Yuma entre 1941 y 1960. El 4 de octubre de 1960 la ciudad vendió la prisión al patronato de parques de Arizona por un dólar, y el parque abrió al público el 1 de enero de 1961 con Windsor como primera responsable. En 2010 la crisis presupuestaria de los parques del estado estuvo a punto de cerrarlo; un grupo local, la Yuma Chain Gang, reunió el dinero para mantenerlo abierto, y desde entonces lo gestiona el Yuma Crossing National Heritage Area.
Cronología: los hechos documentados de Prisión Territorial de Yuma
1875La Legislatura del Territorio de Arizona autoriza una prisión en Yuma y le asigna 25.000 dólares.
28 de abril – 1 de julio de 1876El 28 de abril empiezan las obras sobre el peñasco de granito, con presos trabajando en la construcción de sus propias celdas; los siete primeros reclusos entran el 1 de julio.
1878Lizzie Gallagher es la primera mujer ingresada y J. Lewis protagoniza la primera fuga de la prisión.
1884Se instala la electricidad, la primera de Yuma, y los vecinos empiezan a llamar a la prisión «el club de campo del Colorado» por unas comodidades que ellos no tienen.
Jueves 27 de octubre de 1887El motín de Gates. Librado Puebla apresa al superintendente Thomas Gates en el portón norte y lo apuñala; el cadena perpetua Barney K. Riggs recoge un revólver caído y mata a Puebla de un disparo. Mueren cuatro presos, uno resulta herido y no escapa ninguno. El Arizona Sentinel del 29 de octubre da los nombres de los ocho implicados.
5 de noviembre de 1887El Sentinel informa de que Gates «mejora rápidamente» e imprime la campaña, secundada por los diarios de Prescott y Phoenix, pidiendo al gobernador Zulick el indulto de Riggs.
Finales de diciembre de 1887«El sábado por la mañana Barney Rig[gs] recibió su indulto del gobernador Z[u]lick», informa el Sentinel del sábado 31 de diciembre. La ficha del propio museo sobre Riggs fecha el indulto el 31 de diciembre de 1887.
1894Se excava la Celda Oscura en el granito: una cámara sin ventanas con una jaula de hierro dentro de apenas metro y medio de alto.
1895Se imprime en Tucson el reglamento de la prisión, con Thomas Gates de nuevo como superintendente en su segundo mandato. Prohíbe el castigo corporal salvo en defensa propia, deja toda la disciplina al criterio del superintendente, no menciona jamás la Celda Oscura y cobra a los visitantes 25 centavos por atravesarla, que van al fondo de la biblioteca.
1909La masificación cierra la prisión; todos los que quedan dentro son trasladados a la nueva penitenciaría de Florence, levantada bajo el superintendente Thomas Rynning, antiguo Rough Rider.
1913 · 1917El instituto de Yuma, que da clase en los bloques de celdas desde 1910, gana al de Phoenix al fútbol; los Coyotes derrotados llaman «los Criminales» a los chicos de Yuma. El consejo escolar adopta oficialmente el mote en 1917 y el instituto lo sigue llevando.
1927El instituto pavimenta su campo de fútbol con adobe arrancado de las murallas de la vieja prisión: el ejemplo más claro de cómo el propio pueblo fue desmontando el recinto.
Años veinte y treintaLos vagabundos que viajan en los trenes de carga duermen en las celdas y familias sin techo viven en ellas durante la Depresión; los Veteranos de Guerras en el Extranjero alquilan el pabellón de guardias como sede social de 1931 a 1960.
1 de enero de 1961El parque abre al público después de que el ayuntamiento de Yuma venda la prisión al patronato de parques de Arizona por un dólar el 4 de octubre de 1960. Clarisa Windsor, que dirigía el museo municipal desde 1941, es su primera responsable.
2019Los lectores de la encuesta 10Best de USA Today votan la prisión como el mejor destino embrujado de Estados Unidos. La nota del propio museo sobre el premio solo cita al director ejecutivo, Lowell Perry Jr.: «Fue muy divertido. Nos lo pasamos bien con ello».
3 de mayo de 2025El parque celebra con las entradas agotadas un evento nocturno, The Witching Hour, por el Día Nacional de lo Paranormal: acceso hasta las 3:00, una nueva exposición de hologramas paranormales, lectura de manos y una proyección tardía de Expediente Warren.
¿Hay una explicación racional para Prisión Territorial de Yuma?
El mejor escéptico disponible aquí es la propia institución; o, más exactamente, la diferencia entre lo que decía de sus fantasmas hace diez años y lo que vende hoy.
Las páginas de historia del propio museo, tal como quedaron archivadas entre 2013 y 2020, suman unos 25.000 caracteres repartidos en la cronología, el contexto histórico, las fichas de presos célebres, la historia del instituto y una página de estadísticas. Hablan de la Celda Oscura, de la «guarida de serpientes», de la bola y cadena, de la tuberculosis y de cada suicidio del registro. Ninguna menciona un fantasma. El embrujo no aparece en el relato que el sitio hace de sí mismo.
Lo que cambió sí tiene fecha. En 2019 los lectores de la encuesta 10Best de USA Today votaron la prisión como el mejor destino embrujado del país, y la propia nota del museo sobre el premio solo cita a Lowell Perry Jr., director ejecutivo, diciendo: «Fue muy divertido. Nos lo pasamos bien con ello». En un reportaje de la televisión KYMA del 29 de julio de 2021, la historiadora y conservadora del recinto, Tina Clark, usó una pasiva prudente: «está considerado uno de los lugares más embrujados de Arizona». Para 2025 el enfoque ya era producto. El 3 de mayo de 2025 el parque celebró, con las entradas agotadas, un evento nocturno llamado The Witching Hour, con permanencia hasta las tres de la madrugada, una nueva exposición de hologramas paranormales, lectura de manos y una proyección tardía de Expediente Warren. Su Paranormal Hotspots Night del 9 y 10 de mayo de 2026 vende el acceso al bloque de celdas de 21:00 a 02:00 por 50 dólares y anuncia «puntos calientes paranormales documentados»: una palabra, «documentados», para la que no se ha presentado documento alguno.
Ese incentivo comercial no es una corrupción moderna. La regla 7 del reglamento de visitantes impreso en 1895, con la cárcel aún llena, dice: «Se cobrará a los visitantes una tarifa de 25 centavos por atravesar la prisión, que se abonará al fondo de la biblioteca». En Yuma se llevan vendiendo entradas para pasear por este edificio desde hace ciento treinta años.
Las afirmaciones concretas no resisten el contacto con una fuente. La versión de esta ficha que sustituimos decía que antiguos guardas del parque aseguran que los sensores de movimiento se activan en un bloque vacío; no existe guarda con nombre, ni fecha, ni parte de incidencia que lo sostenga, y ha desaparecido. El relato más conocido —una niña que pellizca a los visitantes en la Celda Oscura— se remonta, dentro de la literatura fantasmal, a una entrada de blog de agosto de 2013 que reconoce expresamente que la presencia de su familia en la prisión durante los años treinta es algo «que se especula» y que la identificación descansa en «una vidente que visitó la celda oscura», sin nombre. La idea de que ese relato del pellizco quedó fijado por un artículo de LIFE en los años treinta la buscamos y no aparece en ninguno de los textos consultados; el control es que esos mismos autores sí citan una revista cuando la tienen, y mencionan Arizona Highways para otra anécdota. El suicidio atribuido a un preso llamado John Ryan en la celda 14 está igual de huérfano: las estadísticas del museo contabilizan seis suicidios entre los 112 muertos bajo custodia, pero ningún registro que hayamos podido leer lo nombra.
El frío de la Celda Oscura no necesita fantasma, y conviene explicar el mecanismo en voz propia en lugar de endosárselo a unos expertos sin nombre. La cámara se excavó en el granito de la cima y no tiene ventana. La roca tiene una inercia térmica enorme y conduce el calor despacio, así que una cavidad abierta en ella no sigue al aire de fuera: se estabiliza cerca de la temperatura media anual del lugar y apenas se mueve a lo largo del día. Fuera, el aire de Yuma puede variar más de veinte grados entre el amanecer y media tarde y superar los 45 °C en julio. Quien entra desde ahí a una caja de paredes de piedra, en sombra y sin corriente, nota una caída brusca que la piel interpreta como corriente de aire, ayudada por la evaporación del sudor en un aire quieto. Es la misma física que hace que una cueva parezca climatizada, y ocurriría igual en una cámara idéntica sin historia ninguna.
Lo que queda, dicho honestamente, es esto: allí se encerró a hombres a oscuras, a algunos durante semanas —el expediente del preso John Gatlan, en los papeles del propio museo, registra dieciocho días—, y 112 personas murieron en esa colina. La aparición fechable y comprobable más antigua de las historias de fantasmas que hoy se venden con la entrada es muchísimo más reciente que todo eso.
¿Se puede visitar Prisión Territorial de Yuma?
El Yuma Territorial Prison State Historic Park está abierto, es fácil de visitar y sale barato. Se encuentra en 220 N. Prison Hill Road, Yuma, Arizona 85364, teléfono (928) 783-4771, y es un parque histórico estatal gestionado sobre el terreno por el Yuma Crossing National Heritage Area y no por personal de Arizona State Parks, consecuencia de la crisis presupuestaria de 2010 que estuvo a punto de cerrarlo.
Horarios y precios comprobados el 14 de agosto de 2026; conviene volver a mirarlos antes de ir. El parque abre los siete días de la semana: de 8:30 a 16:00 del 1 de junio al 30 de septiembre, y de 9:00 a 16:30 del 1 de octubre al 31 de mayo. Cierra la víspera de Acción de Gracias, el día de Acción de Gracias, Nochebuena y Navidad. La entrada cuesta 10 dólares para adultos a partir de 14 años, 7 dólares de 7 a 13 años y es gratuita para menores de 7. Ese horario corto de verano no es un descuido: esto es el desierto de Sonora bajo, las tardes de julio pasan de los 45 °C con normalidad y casi todo el recinto es terreno abierto sin sombra. Lleva agua y ve en la primera hora tras la apertura.
Hay una visita guiada diaria a mediodía incluida en el precio de la entrada, igual que la tarjeta de juego True Crimes Mystery. El recorrido pasa por el mirador, la torre de vigilancia, el portón por el que sacaron a Gates en 1887, el museo y su sala de proyección, el bloque de celdas, la Celda Oscura, el «patio nuevo» y el cementerio penitenciario. Hay aparcamiento en la entrada principal, otro al sur para autocaravanas y remolques, y aparcamiento de desbordamiento bajo la colina del cementerio. El museo es accesible en silla de ruedas. Solo se admiten perros de asistencia y no se puede entrar comida.
Si lo que buscas es concretamente el material fantasmal, se vende aparte y de noche: la Paranormal Hotspots Night se celebra de 21:00 a 02:00 los días 9 y 10 de mayo de 2026 a 50 dólares la entrada, y el parque organiza además un evento nocturno anual mayor, The Witching Hour, en torno al Día Nacional de lo Paranormal, a principios de mayo. Esas entradas se agotan. La visita diurna no depende de nada de eso, y es la visita diurna la que te enseña el edificio.
💬 Testimonios de campo (0)
Aún no hay testimonios. Añade el primero.
Añade tu testimonio
🔒 Entra para dejar un testimonio