Gashadokuro es un críptido —una criatura cuya existencia no está confirmada por la ciencia— del que se han reportado avistamientos cerca de Tokyo (Kantō), JP. Este expediente reúne los relatos y el folclore que lo rodean.
¿Dónde y cuándo se ha avistado a Gashadokuro?
Ubicación
Tokyo (Kantō), JP
Fecha del avistamiento
Desconocido
Coordenadas
35.687, 139.763
Testimonios
0
Última actualización
UBICACIÓN
¿Qué es Gashadokuro?
El gashadokuro es un esqueleto gigante que, según se cuenta, se forma con los huesos sin enterrar de los muertos en la guerra y de los muertos de hambre; y, a diferencia de casi cualquier otro monstruo, tiene partida de nacimiento. Apareció impreso por primera vez en noviembre de 1966, en un reportaje sobre «los yokai japoneses que tienes al lado» de la revista de manga para chicas Bessatsu Shōjo Friend, de Kōdansha: un esqueleto enorme que hace gachi-gachi a cada paso y al que solo le sobresalen los globos oculares. Lo firmaba Saitō Morihiro, divulgador científico, escritor de ciencia ficción y cofundador del Club de Escritores de Ciencia Ficción de Japón, que años después explicó que lo había fabricado a partir de un relato de fantasmas británico publicado el año anterior en una revista infantil: el Caballero Negro del castillo de Glamis, cuyo gasha-gasha le dio el nombre. El esqueleto colosal que todo el mundo imagina es más antiguo y es otro: la estampa de Utagawa Kuniyoshi de hacia 1844, donde Takiyasha levanta esqueletos en el palacio en ruinas de Sōma. Las enciclopedias infantiles de yokai de los años setenta soldaron ambas cosas. En la base de datos de referencia del folclore japonés, la palabra no devuelve absolutamente nada.
Utagawa Kuniyoshi, «Sōma no furudairi», h. 1844: Takiyasha levanta esqueletos en el palacio en ruinas de Sōma, escena de la novela de Santō Kyōden de 1806, donde son muchos esqueletos de tamaño normal — el coloso único lo inventó el grabador. No es un gashadokuro: ese nombre se acuñó en una revista de manga en noviembre de 1966, y los libros infantiles de yokai de los setenta se lo pegaron a esta estampa.
Imagen:
Public domain
¿Cuál es la historia de Gashadokuro?
Casi ningún monstruo tiene partida de nacimiento. Este la tiene, y está fechada en noviembre de 1966.
Ese mes, la revista de manga para chicas Bessatsu Shōjo Friend, de Kōdansha, publicó un reportaje titulado «los yokai japoneses que tienes al lado». Entre las criaturas del listado había un esqueleto gigante descrito en una línea: hace gachi-gachi a cada paso y solo le sobresalen los globos oculares. Lo firmaba Saitō Morihiro, y esa primera descripción impresa es todo el gashadokuro. No hay ninguna anterior.
Saitō (7 de julio de 1932 - 14 de abril de 2017) no era folclorista. Nacido en Mikawashima, hoy barrio de Arakawa en Tokio, estudió física de partículas en la Universidad de Educación de Tokio, se presentaba a sí mismo como «crítico científico de vanguardia», pertenecía a la Sociedad Arqueológica de Japón y a la Sociedad Astronómica de Japón, y el 5 de marzo de 1963, en un restaurante de Shinjuku, fue uno de los fundadores del Club de Escritores de Ciencia Ficción de Japón junto a Komatsu Sakyō, Hoshi Shin'ichi y Fukushima Masami. Durante los sesenta y los setenta fue divulgador científico habitual en la televisión y la radio japonesas, y más tarde escribió sobre civilizaciones perdidas y ovnis. Los yokai que surtía a las revistas infantiles eran un encargo, y algunos se los inventó.
Este se lo inventó a partir de Escocia. Lo contó él mismo, y el episodio está recogido por Makuhari Hongō Takeshi en su capítulo sobre los reportajes de terror de las revistas juveniles japonesas y de dónde sacaban el material, dentro de Retsudentai yōkaigaku zenshi (Bensei Shuppan, 2021), páginas 152-154: el modelo fue un relato de fantasmas británico, «el Caballero Negro del castillo de Glamis», que la revista para chicos Bokura, también de Kōdansha, había publicado en su número de mayo de 1965. Aquel fantasma hacía un ruido —gasha-gasha— y ese ruido trasplantado es el origen del nombre. Un yokai que se vende sistemáticamente como folclore japonés antiguo se llama así por el sonido que hacía el fantasma de un castillo escocés en un tebeo infantil.
La estampa famosa es más antigua, y no es un gashadokuro. Es el tríptico en formato ōban de Utagawa Kuniyoshi Sōma no furudairi, conocido en inglés como Takiyasha the Witch and the Skeleton Spectre, que el Victoria and Albert Museum data hacia 1844 y la catalogación japonesa en Kōka 2-3, es decir 1845-46. Ilustra el yomihon de Santō Kyōden Utō Yasukata chūgiden, publicado en 1806 y nunca terminado. Takiyasha-hime —originalmente Satsuki-hime y, según el Nihon jinmei daijiten, un personaje que Kyōden construyó sobre Nyozōni, la tercera hija de Taira no Masakado— está acorralada en el palacio en ruinas de Sōma, en la provincia de Shimōsa, y levanta esqueletos contra Ōya Tarō Mitsukuni y Yamashiro Mitsunari, los dos enviados de la capital para acabar con la causa de su padre. Los estudios japoneses sobre la estampa, que citan el catálogo del bicentenario de Kuniyoshi de 1996 y el volumen 12 de las obras completas de Kyōden, subrayan la diferencia: en la novela aparecen muchos esqueletos de tamaño natural, y el coloso único es invención del propio Kuniyoshi.
La fusión llegó después. En los años setenta, tanto Mizuki Shigeru como Satō Arifumi acoplaron el coloso de Kuniyoshi al nombre de Saitō, y el Nihon yōkai zukan de Satō (Rippū Shobō, colección Jaguar Backs, 1972, páginas 178-179) fue un superventas infantil reimpreso decenas de veces: en 1978 iba por la 27.ª edición. El propio Saitō figura entre los colaboradores documentales de ese libro. De ahí el gashadokuro pasó a los videojuegos, al anime y a la internet en inglés con mil años de historia que nunca había tenido.
Cronología: los hechos documentados de Gashadokuro
Duodécimo mes del año 9 de Hōki (778)Homuchi no Makihito, de la aldea de Ōyama, distrito de Ashida, provincia de Bingo, encuentra una calavera atravesada por un brote de bambú en la cuenca del ojo, se lo retira y le deja una ofrenda. La calavera dice llamarse Anano Otogimi y haber sido asesinada por su tío Akimaro. El relato se pone por escrito hacia 822 en el Nihon ryōiki, libro tercero, relato 27, y no tiene relación alguna con ningún esqueleto gigante.
940Taira no Masakado, que se había proclamado Nuevo Emperador en el Kantō, muere a manos de su primo Taira no Sadamori y de Fujiwara no Hidesato. Su cabeza es llevada a la capital. El túmulo de Ōtemachi donde se dice que acabó reposando sigue en pie, y es el único anclaje físico que la leyenda posterior ha tenido nunca.
1806Santō Kyōden publica el yomihon Utō Yasukata chūgiden, que dejará inacabado. En él, Takiyasha-hime —personaje que, según el Nihon jinmei daijiten, modeló sobre Nyozōni, tercera hija de Masakado— está acorralada en el palacio en ruinas de Sōma y levanta esqueletos contra los enviados Ōya Tarō Mitsukuni y Yamashiro Mitsunari. Muchos esqueletos de tamaño natural, no un coloso.
1836El drama danzado de kabuki Shinobiyoru koi wa kusemono se estrena en el Ichimura-za como una escena de Yo ni Utō Sōma no furugosho y lleva a Takiyasha a los escenarios. Su fama en el siglo XIX es teatral y literaria, no devocional.
Hacia 1844-46Utagawa Kuniyoshi publica el tríptico ōban Sōma no furudairi, la estampa que el mundo anglosajón llama Takiyasha the Witch and the Skeleton Spectre. El Victoria and Albert Museum fecha su juego (E.1333:1 to 3-1922) hacia 1844; la catalogación japonesa lo sitúa en 1845-46. El esqueleto gigante único es la desviación de Kuniyoshi respecto a su fuente, y nadie lo llama gashadokuro hasta 120 años después.
Mayo de 1965La revista para chicos Bokura, de Kōdansha, publica el relato británico de fantasmas «el Caballero Negro del castillo de Glamis». Saitō Morihiro señalaría después ese texto como modelo de la criatura que estaba a punto de inventar, y el gasha-gasha del fantasma escocés como origen de su nombre.
Noviembre de 1966El gashadokuro aparece impreso por primera vez, en el reportaje «los yokai japoneses que tienes al lado» de Bessatsu Shōjo Friend, escrito por Saitō Morihiro: un esqueleto enorme que hace gachi-gachi a cada paso y al que solo le sobresalen los globos oculares. Esa frase es todo el origen documentado de la criatura.
1968El material de yokai de Saitō se reimprime en Sekai kaiki thriller zenshū 2: Sekai no monsutā, de Yamauchi Shigeaki (Akita Shoten), uno de esos volúmenes ilustrados baratos de terror que sacaron el invento de las revistas y lo pusieron en las estanterías infantiles.
1972El Nihon yōkai zukan de Satō Arifumi (Rippū Shobō, Jaguar Backs) dedica las páginas 178-179 al gashadokuro y lo ilustra con el coloso de Kuniyoshi. Mizuki Shigeru hace lo mismo en sus láminas de yokai. El libro es un superventas —27.ª edición en 1978— y el nombre y la imagen quedan soldados para siempre.
2021Makuhari Hongō Takeshi expone el origen en su capítulo sobre los reportajes de terror de las revistas infantiles japonesas y sus fuentes, dentro del Retsudentai yōkaigaku zenshi de Itō Shingo y Hyōrintei Hyōsen (Bensei Shuppan), páginas 152-154, y nombra el número de 1966, el relato de Glamis de 1965 y la explicación del propio Saitō sobre cómo fabricó la criatura.
14 de agosto de 2026Una consulta a la base de datos Kaii-Yōkai Denshō del Nichibunken, con 35.255 casos folclóricos, no devuelve ninguna coincidencia para がしゃどくろ, repetida dos veces, ni para el ateji 餓者髑髏. Controles hechos el mismo día en la misma caja: 髑髏 21 fichas, どくろ 1, ろくろ首 7, 大入道 103.
¿Hay una explicación racional para Gashadokuro?
La primera pregunta no es si un esqueleto gigante camina de noche. Es si alguien en Japón dijo alguna vez que lo hiciera.
El sitio donde mirar es la base de datos Kaii-Yōkai Denshō del Centro Internacional de Investigación de Estudios Japoneses (Nichibunken), construida bajo la dirección de Komatsu Kazuhiko a partir de las revistas de folclore catalogadas en la bibliografía de Takeda Dan de 1978, del Nihon zuihitsu taisei, de los volúmenes de folclore de las historias prefecturales y del Yōkai meii de Yanagita Kunio. En abril de 2023 contenía 35.255 casos y es lo más parecido que existe a un censo de lo que de verdad se recogió sobre el terreno. Consultada el 14 de agosto de 2026, がしゃどくろ no devuelve ni una coincidencia. La consulta se repitió para asegurarse: la segunda tampoco devolvió nada, y la grafía con ateji 餓者髑髏 tampoco. En la misma caja de búsqueda y el mismo día: 髑髏 (calavera) da 21 fichas, どくろ 1, ろくろ首 7 y 大入道 103. El cero no es una búsqueda rota. La palabra sencillamente no está en el registro folclórico.
Los detalles que arrastraba nuestra propia ficha corren la misma suerte. El zumbido en los oídos y la desaparición al canto del gallo no han podido rastrearse hasta ningún texto japonés, y ninguno de los dos está en la descripción de 1966, que habla de un ruido que hace la criatura con sus propios huesos, no de un sonido dentro de la cabeza de la víctima. El talismán sintoísta sí tiene origen rastreable, y no es japonés: el artículo de la Wikipedia en inglés atribuye la invisibilidad, la indestructibilidad y los amuletos protectores al Vampire Universe de Jonathan Maberry (Citadel, 2006), un compendio de divulgación escrito por un novelista de terror estadounidense, marcado desde abril de 2014 con la etiqueta «hace falta una fuente mejor» y precedido por una frase que el propio artículo imprime: «los rasgos siguientes no están confirmados por datos japoneses». La hora de las dos de la madrugada procede de The Night Parade of One Hundred Demons, de Matthew Meyer (2012). Y la historia del esqueleto lanzado contra Kioto, que difunde yokai.com, no está ni en Kyōden ni en Kuniyoshi: allí el esqueleto se alza en un palacio en ruinas de Shimōsa, contra dos hombres, y pierde.
Japón sí tiene un relato antiguo de calaveras, y merece leerse precisamente porque no es este. En el Nihon ryōiki, compilado hacia 822 por el monje Kyōkai del templo Yakushi-ji, libro tercero, relato 27, Homuchi no Makihito, de la aldea de Ōyama, distrito de Ashida, provincia de Bingo, encuentra en el duodécimo mes del año 9 de la era Hōki —778— una calavera atravesada por un brote de bambú en la cuenca del ojo. Se lo arranca, le deja una ofrenda de arroz seco, y la calavera se lo agradece, dice llamarse Anano Otogimi y contar que la asesinó su tío Akimaro. Mizuki Shigeru imprimió ese relato junto a su entrada del gashadokuro con la advertencia de que no es un gashadokuro. La advertencia no sobrevivió al viaje: el listado oficial de yokai del paseo Mizuki Shigeru da hoy como lugar de aparición del gashadokuro la aldea de Ōyama, distrito de Ashida, Bingo, es decir, la dirección de una calavera del siglo IX pegada a una criatura inventada en 1966.
¿Se puede visitar Gashadokuro?
No hay ningún lugar del gashadokuro, porque no hay tradición del gashadokuro. Lo que sí hay se puede visitar, y conviene ser honesto sobre qué es cada cosa.
Primero la estampa. El tríptico de Kuniyoshi está en varios museos; el Victoria and Albert Museum de Londres conserva un juego catalogado como E.1333:1 to 3-1922, fechado hacia 1844, de unos 35 por 71 cm entre las tres hojas ōban, con ficha e imagen en línea. Las estampas japonesas son sensibles a la luz y casi nunca están en exposición permanente, así que no viajes por ella sin comprobarlo antes: para casi todo, la ficha en línea del museo es la manera de verla.
El único sitio donde un gashadokuro existe físicamente es Sakaiminato, en la prefectura de Tottori, ciudad natal de Mizuki Shigeru. El paseo Mizuki Shigeru recorre unos 800 metros desde la estación de Sakaiminato hasta el Museo Conmemorativo Mizuki Shigeru; se inauguró en 1993 y lo flanquean 178 esculturas de bronce de yokai. El gashadokuro es el número 93 del listado oficial del propio paseo. Las esculturas se iluminan desde la puesta de sol hasta las 22:00. El museo está en Honmachi 5-chōme, Sakaiminato (tel. 0859-42-2171); su horario y su precio no constan en la página consultada aquí, así que conviene comprobarlos antes de ir. Se llega en la línea JR Sakai desde Yonago.
La tercera dirección pertenece a la historia que la leyenda tomó prestada, no a la leyenda. El Masakado-zuka, el túmulo de la cabeza de Taira no Masakado, está en Ōtemachi 1-2-1, Chiyoda, Tokio; es un lugar histórico designado por la metrópoli de Tokio, encajado entre torres de oficinas junto al complejo Ōtemachi One, al aire libre y gratuito. Su sexta restauración fue de noviembre de 2020 al final de abril de 2021, con ritos budistas del abad del templo Nichirinji y ritos sintoístas de los sacerdotes del Kanda Myōjin el 26 de abril de 2021. Desde esas obras, la sociedad de conservación pide que no se dejen ofrendas ni se use el incensario; el cepillo de donativos sigue. Aquí no hay nada de ningún esqueleto gigante: es un lugar de culto en activo en un distrito de oficinas y así se trata.
Y si lo que quieres es el lugar de nacimiento, es una revista: Bessatsu Shōjo Friend, noviembre de 1966. Aparecen ejemplares en fondos de bibliotecas japonesas y en el mercado de segunda mano.
💬 Testimonios de campo (0)
Aún no hay testimonios. Añade el primero.
Añade tu testimonio
🔒 Entra para dejar un testimonio