El kappa es la criatura acuática de los ríos, estanques y acequias de Japón, y el folclorista que lo convirtió en asunto nacional fue franco sobre lo escaso de su registro.
¿Dónde y cuándo se ha avistado a Kappa?
Ubicación
Japón
Fecha del avistamiento
Desconocido
Coordenadas
36.205, 138.253
Última actualización
UBICACIÓN
¿Qué es Kappa?
El Tono Monogatari de Kunio Yanagita, de 1910, texto fundacional del folclorismo japonés moderno, tomó sus cinco relatos de kappa de un solo informante, Sasaki Kizen, y al pie del relato del kappa que intentó arrastrar un caballo a un pozo Yanagita anotó que las historias de ese tipo saturan todo el país. Los kappa de Tono tienen la cara roja, dejan en la arena de la orilla huellas con el pulgar separado como el de un mono y engendran hijos en mujeres del pueblo. El mono recorre toda la tradición: el estudio de Ishida Eiichiro de 1950 sostuvo que el kappa desciende de dioses del agua que, ya degradados, se convirtieron en monstruos parecidos a monos. En la llanura de Tsugaru, en Aomori, el kappa todavía se venera como Suiko-sama, aunque en el oeste de Tsugaru casi todas sus imágenes con forma de kappa se tallaron en la era Meiji, después de 1868, en lugares donde se ahogaban niños en ríos y acequias. Esa es la parte de la leyenda que nunca dejó de funcionar: en 2008 un grupo de trabajo del ministerio de Transportes japonés pidió a quienes diseñan los carteles de aviso de las riberas que incluyeran las tradiciones populares de cada río, y en 2024 dieciocho de los 28 niños japoneses de secundaria o menos muertos o desaparecidos en el agua lo fueron en ríos.
Al kappa se le suele archivar entre los monstruos extinguidos de los libros ilustrados. En Tono todavía se vende un «permiso de captura de kappa» en la estación de carretera y en las instalaciones turísticas de la ciudad, y en la llanura de Tsugaru la puerta de un santuario de Suiko-sama se abre el día de su fiesta, cuando se le ponen pepinos al dios kappa.
Bajo el nombre hay varias criaturas. Lo que en Tokio es kappa, en la región de Kinki es gataro; en zonas de Kyushu, enko; en el antiguo dominio de Nambu, al noreste, medochi; en Kaga y Noto, mizushi; entre los ainu, mintsuchi. Kunio Yanagita sostuvo que mizushi, medochi y mintsuchi descienden todos de mizuchi —mizu-tsuchi, «el ser divino que hay en el agua»— y que el kappa, por tanto, es un dios caído. Ishida Eiichiro, cuya monografía de 1950 en Folklore Studies sigue siendo el único estudio extenso del kappa traducido al inglés, recoge un dato a su favor: en Hyuga y Osumi, al sur de Kyushu, donde más se le venera, la gente lo llama directamente sui-jin, dios del agua. En otras zonas de Kyushu es kawa-no-tono, «el señor del río».
El texto que convirtió al kappa en asunto nacional es el Tono Monogatari de Kunio Yanagita, publicado el 14 de junio de 1910 y considerado el acta fundacional del folclorismo japonés moderno. Su prólogo es inusualmente franco sobre su propio método: todos los relatos vienen de un solo hombre, Sasaki Kizen, de Tono, que empezó a visitar a Yanagita hacia febrero de 1909, y Yanagita insiste en que los transcribió «sin añadir ni quitar una sola palabra». El prólogo termina con la frase que los escolares japoneses siguen citando: «Ojalá se cuenten estas historias y hagan estremecerse a la gente de la llanura».
Cinco de sus 119 relatos son de kappa, del 55 al 59, y son más raros que la versión de dibujos animados. El 59 afirma sin rodeos que, aunque en otras partes se diga que el kappa es azul, «los kappa de Tono tienen la cara roja»: la bisabuela del propio Sasaki vio una cara escarlata de niño entre los nogales. El 57 dice que las huellas de kappa en la arena de la orilla son una cosa corriente de ver al día siguiente de llover: el pulgar separado como el de un mono, menos de tres sun de largo, con las yemas menos marcadas que en una mano humana. Los relatos 55 y 56 tratan de mujeres que paren hijos de kappa, y son sombríos: un recién nacido despedazado y enterrado en un barril, otro abandonado en un cruce de caminos y luego, pensándolo mejor, considerado vendible como espectáculo de feria. El 58 es el clásico: un kappa del pozo de Ubako intenta arrastrar un caballo al agua, acaba arrastrado él hasta la cuadra y lo sueltan después de hacerle jurar que no volverá a tocar los caballos del pueblo.
Nada de esto dejó de funcionar. En la llanura de Tsugaru, en Aomori, el etnógrafo Takahide Oyama documentó en 2020 un culto vivo a Suiko-sama —la deidad «tigre de agua», entendida allí como la forma divina del kappa—, con fiestas que él mismo fotografió en 2008, 2018 y 2019. En mayo de 1888 se entronizó en Chitose, en Kizukuri, una pareja de imágenes de kappa en madera, separadas de la imagen principal del templo nichiren Jissoji, con el nombre del abad consagrante grabado en el pedestal; una estela de piedra en Ohata lleva fecha de 21 de junio de 1896 y se levanta en lo que entonces era el cauce del río Akagawa, en un abrevadero de caballos donde se ahogaban niños casi todos los años. El primer pepino de la temporada era para Suiko-sama, y comérselo antes que él significaba que «te llevará el kappa». En dos aldeas la gente usaba nombres falsos, mentochi-nameko, para que el dios del agua no supiera a quién llamaba desde el río. En 1934 el folclorista Shinobu Origuchi vio la imagen de Suiko de una casa, la admiró, encargó una copia a un imaginero de Kizukuri y celebró con ella una fiesta del río en la Universidad Kokugakuin de Tokio.
El kappa también se ganó la vida en la ciudad. El templo Sogenji, de la escuela zen Soto, en el distrito tokiota de Taito, recoge que en 1814 murió y fue enterrado allí Kappaya Kihachi, un comerciante de impermeables que había gastado su propia fortuna en excavar el canal Shinbori a través de un barrio bajo y mal drenado; se cuenta que un kappa del río Sumida al que Kihachi había salvado trabajó de noche en la obra, y que a quien lo vio le fue inesperadamente bien en los negocios. El canal es hoy la calle de menaje de Kappabashi, y al Kappa Daimyojin del templo se le pide prosperidad en el comercio y protección contra el fuego y el agua.
Cronología: los hechos documentados de Kappa
1490Se funda Jokenji, templo zen Soto, en Tsuchibuchi (Tono). El arroyo de detrás es el remanso que luego se llamará Kappabuchi; los perros-león guardianes del templo están tallados como kappa, con el plato de agua excavado en la coronilla.
1814Muere Kappaya Kihachi, comerciante de impermeables que había gastado su fortuna en excavar el canal Shinbori en un barrio bajo de Edo, y es enterrado en su templo familiar, Sogenji. El propio templo recoge que un kappa del río Sumida al que Kihachi había salvado ayudó en la obra y que a quien lo vio le fue bien en el comercio.
1820El erudito confuciano Koga Toan compila el Suiko koryaku, un «libro de investigación sobre el kappa» de época Edo que reúne testimonios de avistamientos y fuentes escritas japonesas y chinas, ilustrado por el naturalista Kurimoto Tanshu con bocetos de kappa supuestamente capturados. La biblioteca Iwase Bunko conserva una copia manuscrita de 1836.
Mayo de 1888Se entroniza en Chitose (Kizukuri, Aomori) una pareja de imágenes de kappa en madera como Suiko Daimyojin, separadas de la imagen principal del templo nichiren Jissoji; el pedestal lleva el nombre del vigésimo abad como consagrante. La explicación local: se ahogaban demasiados niños en el río Koden.
21 de junio de 1896Se fecha una estela de piedra a Suiko-sama en la aldea de Ohata, en Kizukuri. Se levanta en un punto que entonces quedaba dentro del río Akagawa, en un abrevadero de caballos donde, según los vecinos, se ahogaba un niño casi todos los años.
14 de junio de 1910Kunio Yanagita publica el Tono Monogatari, texto fundacional del folclorismo japonés moderno. Los relatos 55 a 59 son los del kappa; el 59 afirma que los kappa de Tono tienen la cara roja, no azul. El prólogo nombra a un único informante, Sasaki Kizen, que empezó a contar las historias hacia febrero de 1909.
1934El folclorista Shinobu Origuchi, en trabajo de campo en Nagata (Kizukuri), ve la imagen de Suiko de una casa, la elogia, encarga una copia a un imaginero local y se la lleva a Tokio, donde celebra con ella una fiesta del río en la Universidad Kokugakuin.
1950Ishida Eiichiro publica The Kappa Legend en Folklore Studies IX, todavía hoy el único estudio extenso sobre el kappa disponible en inglés. Respalda la tesis de Yanagita de que los kappa son dioses del agua degradados a monstruos del agua, y recoge que en Hyuga y Osumi a la criatura se la llama directamente sui-jin, dios del agua.
Octubre de 2008Tras la riada repentina del Togagawa, que en julio de ese año mató a cinco personas —entre ellas niños— en Kobe, el grupo de trabajo del ministerio japonés de infraestructuras distribuye sus directrices para los carteles de aviso en las riberas. Ordena a quien los diseñe «incorporar en la medida de lo posible las tradiciones populares de cada río y cada zona» y llenar los carteles infantiles de folclore local en lugar de direcciones web.
2016Tono aprueba un plan de revitalización del centro urbano que incluye un análisis de mercado detallado sobre las ventas previstas de la licencia de captura de kappa y sobre los visitantes esperados del turismo de kappa y zashiki-warashi. La licencia, antes exclusiva de los guías maburitto, había vendido más de 500 ejemplares en su primera quincena a la venta al público.
2019Tomoki Takada y Ayaka Kondo publican en la revista de educación de la Sociedad Japonesa de Ingeniería Civil un estudio que trata a los yokai como recurso intelectual para la educación en prevención de desastres. Al buscar en la base de datos nacional de tradiciones, el término «accidente acuático» devuelve 53 tradiciones, encabezadas por kappa, gawappa y hyosube.
7 de febrero de 2023Un equipo dirigido por el profesor Takashi Kato, de la Universidad de Ciencia y Arte de Kurashiki, presenta el informe final sobre la «momia de sirena» del templo Enjuin: tela, papel, relleno de algodón y una base parecida al yeso, recubiertos de papel en capas y piel de pez globo, con escamas fechadas probablemente a finales del siglo XIX. Es la demostración publicada más clara de cómo se fabricaban las momias de monstruos en Japón.
19 de junio de 2025La Agencia Nacional de Policía de Japón publica su balance de accidentes acuáticos de 2024: de los 28 menores de edad escolar (secundaria o menos) muertos o desaparecidos, 18 (64,3 %) fue en ríos y 15 (53,6 %) estaban jugando en el agua. El peligro que el kappa vino a nombrar no se ha ido a ninguna parte.
¿Hay una explicación racional para Kappa?
El testigo más demoledor contra el kappa es el propio Kunio Yanagita. Al pie del relato 58, el del caballo arrastrado al agua, añadió una nota suya: «historias de este tipo saturan todo el país. En cualquier comarca donde se diga que hay kappa existe sin falta esta historia. ¿Por qué será?». Y todo el corpus se apoya en un único informante: el prólogo dice que los 119 relatos de Tono se los oyó a Sasaki Kizen, de quien Yanagita escribe que «no es buen narrador, pero es un hombre sincero».
Las descripciones son incómodamente sinceras sobre su propia procedencia. El relato 57 del propio Yanagita dice que las huellas del kappa tienen «el pulgar separado, como en la pata de un mono». El estudio de Ishida de 1950 concluye que ciertos dioses del agua japoneses, ya degradados, «se convirtieron en monstruos peculiares parecidos a monos», y en Kyushu uno de los nombres de la criatura, enko, significa mono. Oyama recogió en 2020 que en Kizukuri, en la llanura de Tsugaru, midochi, suiko, mentochi y kappa se tienen por un mismo dios, con cara de mono.
El culto, además, es más joven de lo que parece. Oyama cita una encuesta que Kazuo Kawakami hizo entre 1965 y 1974, según la cual casi todas las imágenes de Suiko con forma de kappa del oeste de Tsugaru las tallaron imagineros de época Meiji de Kizukuri y Jusan, y las estelas de piedra solo llevan fechas Meiji, Taisho y Showa; Kawakami dedujo que la devoción a Suiko-sama tal como se practica hoy no es muy antigua. Oyama la sitúa en una llanura que el dominio de Hirosaki roturó a mediados y finales del periodo Edo, con arrozales nuevos, muchos estanques y acequias, y cita la conclusión de Shin Hirose de que en todo Aomori las tradiciones del kappa se concentran en las tierras ganadas desde el siglo XVI, junto a ríos cercanos y obras hidráulicas que la gente podía controlar. La capa antigua también aparece: Oyama recoge una cosa con forma de serpiente llamada medochi que, según se contaba, salió del cuerpo de un niño ahogado en un arroyo de Hirosaki hacia 1624-1644, y un kawataro al que se culpó de la muerte de un chico ahogado en un estanque nuevo de Morita en 1776.
Estas «momias» de templo se pueden examinar, y una se ha examinado: la «momia de sirena» del templo Enjuin, en Asakuchi (Okayama), estudiada por un equipo dirigido por el profesor Takashi Kato, de la Universidad de Ciencia y Arte de Kurashiki, con radiografía, TAC, microscopía electrónica, fluorescencia de rayos X, análisis de ADN y datación por radiocarbono. El informe final del 7 de febrero de 2023 describió un núcleo de tela, papel, relleno de algodón y una sustancia parecida al yeso, recubierto de papel en capas y piel de pez globo, con escamas fechadas con toda probabilidad a finales del siglo XIX. El ADN no dio nada. El mismo informe cuenta otras doce momias de sirena conocidas en Japón, casi todas en templos, santuarios y museos, cita un libro ilustrado de 1832 que muestra una en una barraca de feria y concluye que desde el periodo Edo se fabricaron muchas, que circularon dentro y fuera de Japón.
Y luego está la parte que los ingenieros se toman en serio. Takada y Kondo, en un artículo de 2019 en la revista de educación de la Sociedad Japonesa de Ingeniería Civil, tratan a los yokai como «recurso intelectual» para la educación en prevención de desastres: buscando en la base de datos de tradiciones del Centro Internacional de Investigación de Estudios Japoneses, el término «accidente acuático» devuelve 53 tradiciones, encabezadas por kappa, gawappa y hyosube. Leen las tradiciones de yokai como un mecanismo para transmitir el conocimiento del riesgo, y organizaron talleres en los que los niños inventaban sus propios yokai. El riesgo es actual. La Agencia Nacional de Policía informó el 19 de junio de 2025 de que, de los 28 menores de edad escolar (secundaria o menos) muertos o desaparecidos en el agua durante 2024, 18 (64,3 %) fue en ríos y 15 (53,6 %) estaban simplemente jugando en el agua. Las directrices oficiales para los carteles de aviso en las riberas, redactadas tras la riada repentina del Togagawa de 2008 que mató a cinco personas en Kobe, piden a quien los diseñe que «incorpore en la medida de lo posible las tradiciones populares de cada río y de cada zona», y en concreto que enriquezca los carteles infantiles con el folclore local. El kappa sigue de servicio, en el sentido administrativo más literal.
¿Se puede visitar Kappa?
Kappabuchi, Tono (Iwate). El remanso está en un arroyo detrás de Jokenji, templo zen Soto fundado en 1490, en Tsuchibuchi, barrio de Tsuchibuchi-cho, Tono (código postal 028-0555). Jokenji merece la parada por sí mismo por sus komainu kappa: los perros-león guardianes tallados con el hueco en forma de plato en la coronilla. En la orilla hay dos figuras de kappa, un pequeño santuario a una deidad de la leche materna donde las madres lactantes dejan exvotos rojos con forma de pecho, y cañas de pescar a disposición de quien quiera probar suerte. La información turística de Tono da un horario de visita de 9:00 a 16:00. Kappabuchi no tiene aparcamiento propio: hay que usar el del Denshoen (el llamado «Sawayaka Toilet»), a unos diez minutos a pie. El Denshoen está a unos 5,3 km de la estación JR de Tono, unos once minutos en coche.
La licencia de captura de kappa. Cuesta 220 yenes y se vende en la tienda del Denshoen y en la Asociación de Turismo de la ciudad de Tono; vale un año. Al dorso lleva siete condiciones, entre ellas capturar al kappa sin dañarle el plato de la cabeza ni derramar el agua que contiene, y usar verdura fresca como cebo; la asociación ofrece diez millones de yenes de recompensa por un kappa vivo entregado en buenos términos. Nació como carné exclusivo de los maburitto, los guías locales que custodian Kappabuchi, antes de venderse al público; Oyama registra que se vendieron más de 500 en la primera quincena y que el plan municipal de revitalización del centro urbano de Tono, de 2016, incluye previsiones de venta de la licencia.
Sogenji (Kappadera), Tokio. 3-7-2 Matsugaya, distrito de Taito, tel. 03-3841-2035; unos siete minutos a pie desde la estación de Asakusa del Tsukuba Express, o dos minutos desde la parada de Kita-Ueno 2-chome del autobús Megurin. Al Kappa Daimyojin se le puede rezar en el recinto. Para entrar en la sala de la galería hay que avisar antes al templo, que advierte de que no siempre puede atender la visita. La calle de menaje de Kappabashi —el viejo canal que excavó Kihachi— arranca a un paso de allí. El templo ha acogido una cumbre en Tokio de la República Federal del Kappa, la red nacional de localidades con tradición de kappa, que reunió a medio centenar de personas venidas de «aldeas kappa» de todo el país.
Aomori. Los ritos a Suiko-sama de la llanura de Tsugaru caen el 20 de julio, con kagura al día siguiente, en aldeas de los alrededores de Kizukuri, en la ciudad de Tsugaru. Son celebraciones comunitarias y domésticas, no atracciones: algunas imágenes no se muestran nunca a propósito, y a una familia un sacerdote le indicó expresamente que la figura no debía enseñarse a nadie de fuera. O se va invitado, o no se va.
Para los documentos. La biblioteca Iwase Bunko de Nishio (Aichi) conserva una copia manuscrita de 1836 del Suiko koryaku, el compendio sobre kappa reunido en 1820 por el erudito confuciano Koga Toan, ilustrado con dibujos de Kurimoto Tanshu de kappa supuestamente capturados.
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