👻 LUGAR EMBRUJADO · EXP. Nº9478 ACTIVO

Devil's Tramping Ground

Devil's Tramping Ground es un lugar reputado como embrujado en North Carolina, US. Su fama procede de apariciones, fenómenos inexplicables y testimonios recogidos a lo largo del tiempo.

¿Dónde está Devil's Tramping Ground?

Ubicación
North Carolina, US
Tipo
Bosque / naturaleza
Coordenadas
35.585, -79.487
Testimonios
0
Última actualización
UBICACIÓN

¿Por qué se dice que Devil's Tramping Ground está embrujado?

En un pinar del suroeste del condado de Chatham, en Carolina del Norte, junto a Harper's Crossroads, está el círculo conocido al menos desde 1882 como el Devil's Tramping Ground. Lo que describía el siglo XIX era un anillo y no un calvero: un sendero pelado de unos treinta centímetros de ancho que encerraba una mata de hierba de alambre. Una carta al Wilmington Star, reproducida por el Charlotte Home and Democrat el 20 de enero de 1882, hablaba de un círculo «about twenty-five feet in diameter, as perfect as though drawn with compasses» —siete metros y medio, tan perfecto como trazado a compás— cuya hierba interior no cruzaba nunca el sendero. En 1905 G. W. Paschal, de Wake Forest, lo midió para el News and Observer en «one hundred and twenty five feet around», treinta y ocho metros de perímetro, con dos senderos cruzándolo en ángulo recto, y descartó el pisoteo: «It is certain that no animal, human or brute, tramps regularly in these paths». John Harden le dio el título de su libro en 1949 e imprimió el único análisis de laboratorio que ha tenido. Un siglo de hogueras ha dejado pelado el calvero entero, y el anillo ha desaparecido.
Devil's Tramping Ground, North Carolina, Estados Unidos
Imagen: Jason Horne (Jdhorne) · CC BY-SA 2.5

¿Cuál es la historia de Devil's Tramping Ground?

El círculo llegó a la imprenta como carta de un lector. El Wilmington Star la publicó fechada en Gulf, en el suroeste del condado de Chatham, y los semanarios de Carolina del Norte se la fueron pasando: el Charlotte Home and Democrat la sacó en su página tres el 20 de enero de 1882 bajo el título «A Curiosity»; el Western Sentinel de Winston el 2 de febrero; el Fairfield News and Herald de Winnsboro, en Carolina del Sur, el 8 de febrero; el Orange County Observer de Hillsborough el 18 de febrero; el Anderson Intelligencer el 9 de marzo, y el Evening Star de Washington el 17 de junio, que conservó la línea de crédito «Gulf Letter in the Wilmington Star». Cinco meses tardó el relato en pasar de un semanario rural a la capital federal. El corresponsal no se atribuía ningún hallazgo: el paraje, escribe, «has been known to the oldest inhabitant and his grand parents as the 'Devil's Tramping Ground'», es decir, lo conocían con ese nombre el vecino más viejo y sus abuelos. Lo que describía era un anillo, y lo pelado era el anillo. «Situated in the woods and surrounded by giant trees, principally red oak and short-leaf pines, is a circle about twenty-five feet in diameter, as perfect as though drawn with compasses, the circle being marked by a path as clean cut as though used every day»: un círculo de unos siete metros y medio de diámetro, tan perfecto como trazado con compás, marcado por un sendero tan limpio como si se usara a diario. Añade un segundo sendero que cruza el centro «about one degree to the east of north and south», un grado al este del eje norte-sur. Dentro del anillo crecía «a thick growth of long wire grass (not another bunch of which grows within eight miles of the place)»: una mata espesa de hierba de alambre de la que no había otra en trece kilómetros a la redonda. Convenció a un vecino para cavar allí, «and after getting down about three feet and finding nothing he was so impressed with the supernatural origin that he refused to go any further» —a un metro de profundidad, sin encontrar nada, el hombre se negó a seguir—. Como únicos paralelos, su biblioteca le daba «the fabled fairy walks of Ireland and one place in Norway», los círculos de hadas de Irlanda y un paraje de Noruega; y terminaba pidiendo a los lectores del Star una teoría sobre el «origin or use» del círculo. Veintitrés años después lo midió alguien con nombre. G. W. Paschal, de Wake Forest, llegó allí en una partida de pesca con J. George Hannah, de Siler City, «Uncle Dowd Cheek», R. G. Hannah, de Montgomery, y R. L. Paschal, de Fort Worth, el viernes 21 de julio de 1905, y contó la excursión en el News and Observer del día 30 bajo el titular «Weird Tale of Fishing Frolic». Situó el paraje «on the road leading from Harper's Cross Roads to Coleridge, and about three miles from the former place», en la carretera de Harper's Cross Roads a Coleridge y a unos cinco kilómetros de la primera, y dio cifras: «The Tramping Ground is a circle of wire grass, one hundred and twenty five feet around. It is bounded by a path about a foot wide, and crossed by two paths of the same width running through the centre almost at right angles. In all these paths nothing grows... The wire grass grows to the border, but not a sprig grows beyond or in the paths». O sea: un círculo de hierba de alambre de unos treinta y ocho metros de perímetro, ceñido por un sendero de treinta centímetros de ancho y cruzado por otros dos casi en ángulo recto, en los que no crece nada. Paschal anotó además la explicación que le daban los vecinos: «There is a legend that an Indian chief was buried here, and that squaws brought earth in blankets from beyond Deep River and planted it in wire grass», la de un jefe indio enterrado allí y unas mujeres que trajeron tierra en mantas desde el otro lado del río Deep. Escarbó con la navaja y encontró cuatro centímetros de «bluish, clayey looking earth which is markedly different from that under the sedge immediately outside the circle», tierra azulada y arcillosa distinta de la de fuera, y concluyó que la habían traído de otro sitio. La versión que todo el mundo cita es la de John Harden. Periodista de Greensboro y autor de la serie radiofónica Tales of Tar Heelia, Harden dedicó al paraje el capítulo que da título a The Devil's Tramping Ground and Other North Carolina Mystery Stories (University of North Carolina Press, 1949, páginas 53 a 60). Lo sitúa a dieciséis kilómetros de Siler City, en la finca de L. R. Down, como «a perfect circle with a forty-foot diameter» cuyo sendero «is about a foot wide and is barren of any obstruction - growing or otherwise», con hierba de alambre dentro y broomsedge y musgo fuera. Recogió las explicaciones rivales —las danzas de guerra de las tribus que llamaban a esa comarca the Great Flats, el entierro de un jefe Croatan cuyo nombre habrían grabado los colonos de Roanoke, los caballos de un trapiche de melaza desaparecido— y los testimonios locales, entre ellos el del abogado L. P. Dixon, de Siler City, cuyos perros, en una cacería de zarigüeyas, «lowered their tails, gave up the warm trail they were following, and dropped in behind their masters». Su programa de radio levantó tanto correo que Harden encargó un análisis de tierra, y de ahí sale toda la ciencia del asunto.

Cronología: los hechos documentados de Devil's Tramping Ground

  1. 20 de enero de 1882 El Charlotte Home and Democrat reproduce en su página tres, bajo el título «A Curiosity», una carta al Wilmington Star que describe un círculo de siete metros y medio en el condado de Chatham ceñido por un sendero pelado. Es la aparición impresa más antigua del paraje localizada en el corpus de prensa de la Biblioteca del Congreso, y la propia carta dice que el nombre ya lo conocían «the oldest inhabitant and his grand parents».
  2. 2 de febrero de 1882 El Western Sentinel de Winston reproduce la carta en portada con el crédito «A correspondent of the Wilmington Star», que fija el periódico para el que se escribió.
  3. 17 de junio de 1882 El Evening Star de Washington publica la carta bajo el epígrafe «Gulf Letter in the Wilmington Star», que sitúa al corresponsal en Gulf, condado de Chatham, y conserva su petición final de una teoría sobre el «origin or use» del círculo.
  4. 30 de julio de 1905 G. W. Paschal, de Wake Forest, publica en el News and Observer el primer reconocimiento medido y firmado: treinta y ocho metros de perímetro, un sendero de treinta centímetros, dos senderos diametrales en ángulo recto y una tierra dentro del anillo que a su juicio habían traído de fuera.
  5. 3 de enero de 1935 Ed. S. Phillips trata el paraje en «The Old Anson Road», en el Chatham Record: describe un «barren area» de unos quince metros de radio con «strange grass» y cuenta que el agua analizada en la comarca resultó abundante en sal.
  6. 1949 John Harden dedica al paraje el capítulo que da título a su libro e imprime el único resultado de laboratorio que la leyenda ha tenido nunca: muestras tomadas del sendero por W. B. Morgan y analizadas por W. A. Bridges y el doctor I. E. Miles, estériles por ser «so acid and so low in the necessary soil nutriments».
  7. 1952 Duke University Press publica el primer volumen de la Frank C. Brown Collection of North Carolina Folklore, treinta y un años de recolección por todo el estado con dos colaboradoras fijas trabajando en el condado de Chatham. El Devil's Tramping Ground no figura en él.
  8. 2006 La Encyclopedia of North Carolina imprime, en la entrada de Kimberly Hewitt, que las muestras «proved to be sterile due to an extremely high salt content», fundiendo el hallazgo de acidez de Bridges con la hipótesis independiente de la sal de Harry Davis. Desde entonces la frase se copia sin comprobarse.
  9. 2008 El Departamento de Agricultura de Carolina del Norte hace un análisis químico sobre una muestra tomada dentro del círculo. La Chatham County Historical Association registra el resultado como no concluyente, con las hogueras repetidas como influencia probable sobre la química del suelo.

¿Hay una explicación racional para Devil's Tramping Ground?

Las tres descripciones de testigo no coinciden en la forma, y la discrepancia se puede medir. En 1882 el corresponsal daba un círculo «about twenty-five feet in diameter», unos siete metros y medio, con un solo sendero cruzándolo. En 1905 Paschal daba «a circle of wire grass, one hundred and twenty five feet around», unos treinta y ocho metros de perímetro —doce de diámetro— y dos senderos que lo cruzaban «almost at right angles». En 1949 Harden ya tiene el círculo de doce metros y ningún sendero interior, y los senderos diametrales no han vuelto al relato. El anillo creció la mitad en veintitrés años y luego perdió justo el rasgo en el que Paschal veía una tumba: «The ends of the diametrical paths mark roughly the four points of the compass», los extremos de esos senderos apuntaban aproximadamente a los cuatro puntos cardinales. El razonamiento del propio Paschal sigue siendo el mejor argumento contra las explicaciones por pisoteo. Descartó los pies: «It is certain that no animal, human or brute, tramps regularly in these paths, or often enough to keep vegetation from springing up». Y observó que los creyentes nunca habían ido de noche: «I have never heard that any of the defenders of this plausible theory ever in person investigated the matter». Su razón para no ir él tampoco tiene gracia propia: «A midnight hour, a deep forest, and the presence of the devils, when taken together, are not favorable conditions for scientific work». Harden constataba la misma ausencia de testigos en 1949: «So far as is known, no person has ever spent the night there». La química del suelo que todo el mundo repite se estropeó por el camino, y el estropicio tiene fecha. Harden hizo que W. B. Morgan, periodista de Siler City, tomara muestras del centro del sendero, y las analizaron W. A. Bridges, del laboratorio W. A. Bridges de Wilson, y el doctor I. E. Miles, director de la División de Análisis de Suelos del Departamento de Agricultura de Carolina del Norte. El informe de Bridges, tal como lo cita Harden, no menciona la sal: «Although there may be other factors of a physical nature that would make this a sterile soil, our findings show that plant life will not be supported on a soil that is so acid and so low in the necessary soil nutriments». La sal era otra idea, y Harden la etiquetó como lo que era: la «horse-back opinion», la opinión a ojo de Harry Davis, conservador del North Carolina State Museum, que había estado por la zona con el geólogo estatal J. L. Stuckey midiendo cloruro sódico en los pozos y había encontrado antiguos saladeros de bisonte y ciervo. Las dos cosas quedaron soldadas en la Encyclopedia of North Carolina de 2006, cuya entrada, firmada por Kimberly Hewitt, afirma que las muestras «proved to be sterile due to an extremely high salt content» y cita a Harden como fuente. Esa frase, y ningún laboratorio, es el origen de la explicación por sal que hoy acompaña al paraje por toda la red. El único análisis moderno salió sin conclusión, y la culpa la tienen las hogueras. El informe de geología que Chris Palmer firma para la Chatham County Historical Association recoge que «a North Carolina Department of Agriculture soil chemical test was conducted in 2008 on a soil sample taken in the circle. Results are inconclusive and repeated fires may have influenced soil chemistry results». Ese mismo informe sitúa el paraje dentro de los Bennett Flatwoods, una comarca anotada a lápiz como «worthless land» —tierra sin valor— en el mapa de rutas ferroviarias Central and Cape Fear and Yadkin de 1852, y describe unos suelos «where ancient volcanic ash deposits create water-impermeable soils unsuitable for agriculture», impermeables por depósitos antiguos de ceniza volcánica y malos para el cultivo. Un calvero estéril en una comarca que un ingeniero de ferrocarriles ya había descartado es una anomalía menor que un calvero estéril en cualquier otro sitio. A los folcloristas se les escapó. La Frank C. Brown Collection of North Carolina Folklore reúne lo que los recolectores de la Universidad de Duke anotaron entre 1912 y 1943, y su volumen primero —juegos, creencias, adivinanzas, refranes, habla, cuentos y leyendas— no trae el Tramping Ground: contar sin distinguir mayúsculas la raíz «tramp» en sus 276.671 palabras devuelve dos apariciones, «trampled underfoot» y el título de una canción, frente a 63 de «Chatham» y 122 de «devil» en el mismo fichero. Dos de las colaboradoras más productivas de Brown, Clara Hearne, de Pittsboro, y Lucille Cheek, recogían precisamente en Chatham. Los volúmenes sexto y séptimo, los de creencias populares y supersticiones, dan el mismo resultado. El círculo más famoso del estado falta en el corpus folclórico del estado. La fotografía de esta página es la última prueba, y va contra la leyenda. La tomó Jason Horne el 5 de mayo de 2007 y enseña un calvero ancho y pisoteado, con un fogón quemado en el centro, basura en los bordes y hierba creciendo en mitad de la tierra desnuda. No hay anillo, ni sendero de treinta centímetros, ni isla de hierba de alambre. El informe de Palmer dice que el suelo «has been used for campfires by visitors», y eso es lo que se ve: lo que describían las cartas de 1882 y 1905 ha desaparecido bajo las acampadas.

¿Se puede visitar Devil's Tramping Ground?

El paraje está al final de Devils Tramping Ground Road, un ramal de la NC 902 junto a Harper's Crossroads, en el municipio de Bear Creek del condado de Chatham. OpenStreetMap, consultado el 7 de septiembre de 2026, devuelve para las coordenadas de esta ficha «Devils Tramping Ground Road, Harpers Crossroads, Chatham County, North Carolina, 27207». Paschal daba en 1905 el mismo acceso desde el otro extremo: «on the road leading from Harper's Cross Roads to Coleridge, and about three miles from the former place». No hay museo, ni entrada, ni panel interpretativo, ni personal. La frase de Harden de 1949 sigue describiendo el montaje: el sitio «has no more official marking or designation than a state highway sign at Harper Cross Roads, one mile distant, pointing to the odd spot», ninguna señalización oficial salvo un cartel de carretera a milla y media. El terreno de alrededor es privado y está habitado —los edificios con dirección postal de esa carretera son viviendas—, así que esta ficha no da número de portal ni itinerario por el bosque. El propio informe de geología de la Chatham County Historical Association describe el suelo como un lugar «used for campfires by visitors», usado para hogueras por los visitantes, que es exactamente la condición a la que el análisis de 2008 achacó su resultado sin conclusión. El expediente, en cambio, está abierto y es gratis. Las reproducciones de 1882 y el artículo de 1905 se leen enteros en la Biblioteca del Congreso: el Charlotte Home and Democrat del 20 de enero de 1882 (página 3), el Western Sentinel del 2 de febrero de 1882 (página 1), el Evening Star de Washington del 17 de junio de 1882 (página 6, con el mejor OCR de la carta) y el News and Observer del 30 de julio de 1905 (página 11, el artículo de Paschal). El libro de Harden de 1949 está en Internet Archive. El «Chatham County Geologic Facts and Oddities» de Chris Palmer, revisión 1.4 de agosto de 2025, es un PDF libre en la web de la Chatham County Historical Association y trae el análisis de 2008, el mapa ferroviario de 1852 y una fotografía de visitantes en el círculo con el pie «circa late 1800s». Para lo reciente, la bibliografía de Palmer cita a M. C. Weston, «Night at the Devil's Tramping Ground», Chatham Magazine, septiembre-octubre de 2023, páginas 44 a 46, sobre un «limited study» hecho en el sitio, y a Ed. S. Phillips, «The Old Anson Road», Chatham Record, 3 de enero de 1935.

Fuentes consultadas

  1. Correspondent of the Wilmington Star, «A Curiosity [letter of a correspondent of the Wilmington Star, reprinted]» — Charlotte Home and Democrat, 1882 hemeroteca
  2. Correspondent of the Wilmington Star, «The Devil's Tramping Ground - Gulf Letter in the Wilmington Star» — Evening Star (Washington, D.C.), 1882 hemeroteca
  3. G. W. Paschal, «Weird Tale of Fishing Frolic. Not of Fish Caught, but of Sights Seen» — The News and Observer (Raleigh), 1905 hemeroteca
  4. John Harden, «The Devil's Tramping Ground and Other North Carolina Mystery Stories, pp. 53-60» — University of North Carolina Press, 1949 libro
  5. Frank C. Brown (collector); Paull F. Baum (general editor), «The Frank C. Brown Collection of North Carolina Folklore, vol. 1: Games and Rhymes, Beliefs and Customs, Riddles, Proverbs, Speech, Tales and Legends» — Duke University Press, 1952 libro
  6. Kimberly Hewitt, «Devil's Tramping Ground, in the Encyclopedia of North Carolina» — NCpedia / University of North Carolina Press, 2006 web
  7. Chris Palmer, «Chatham County Geologic Facts and Oddities, rev. 1.4» — Chatham County Historical Association, 2025 informe
  8. Correspondent of the Wilmington Star, «A Curiosity [reprint crediting "a correspondent of the Wilmington Star"]» — Western Sentinel (Winston, N.C.), 1882 hemeroteca

Ficha revisada por V. Serrano el 07/09/2026 · Cómo verificamos el contenido

Tu veredicto, agente: Yo también lo vi 0 Creíble 0 Dudoso 0

💬 Testimonios de campo (0)

Aún no hay testimonios. Añade el primero.

Añade tu testimonio

🔒 Entra para dejar un testimonio