📜 LEYENDA · EXP. Nº0270 ACTIVO

Robert Johnson y la encrucijada

La leyenda de la encrucijada es el relato más oscuro y seductor del blues estadounidense, y se aferra sobre todo al guitarrista Robert Johnson.

¿De dónde viene la leyenda de Robert Johnson y la encrucijada?

Ubicación
Clarksdale, Mississippi, Estados Unidos
Tipo de leyenda
Mito
Coordenadas
34.2, -90.571
Última actualización
UBICACIÓN

¿Cuál es la leyenda de Robert Johnson y la encrucijada?

Según la historia, el joven Johnson era un músico mediocre del que se burlaban los mayores en el Delta del Misisipi. Entonces desapareció una temporada y volvió transformado, con dedos capaces de fraseos imposibles y un tono doliente de otro mundo. Corrió el rumor de que había ido a medianoche a un cruce de caminos solitario, guitarra en mano, donde una gran figura oscura lo recibió, afinó el instrumento y se lo devolvió, sellando un pacto por su alma a cambio del genio. El relato cobró fuerza con las propias canciones atormentadas de Johnson, pobladas de sabuesos infernales y demonios, y con su muerte a los veintisiete años, al parecer envenenado. La historia hace eco de motivos africanos y europeos mucho más antiguos sobre espíritus que custodian el encuentro de los caminos. Esté la encrucijada en Clarksdale o en ninguna parte, el mito une para siempre el precio del arte, la tentación del diablo y el sonido melancólico del blues del Delta.
Robert Johnson y la encrucijada, Clarksdale, Mississippi, Estados Unidos
Imagen: Aquabravo77 · CC BY-SA 4.0

¿Cuál es la historia de Robert Johnson y la encrucijada?

El relato se ha comido al hombre. Un guitarrista joven llega de noche a un cruce de caminos de Misisipi, le entrega el instrumento a una figura que lo espera en la oscuridad, lo recupera afinado y desde esa madrugada toca como nadie. Se cuenta de Robert Johnson. No era suyo. La versión documentada más antigua pertenece a otro bluesman distinto: Tommy Johnson (1896-1956), de Crystal Springs, sin parentesco alguno. Tommy aprendió a tocar con su hermano mayor LeDell (1892-1972), se marchó de adolescente al Delta y volvió dos años después convertido en un intérprete solvente. Muerto ya Tommy, LeDell le contó al folclorista David Evans lo que su hermano le había dicho sobre aquel salto, y Evans publicó el testimonio en su libro Tommy Johnson (1971): coges la guitarra y vas a donde un camino cruza a otro, a un cruce de caminos; te sientas solo a tocar una pieza poco antes de las doce; un hombre negro y grande se acercará, te cogerá la guitarra, te la afinará, tocará algo y te la devolverá. «Así aprendí yo a tocar todo lo que quiero tocar.» En el relato de LeDell nadie vende un alma ni nadie nombra al diablo: lo que describe son unas instrucciones. Coinciden con el ritual de hoodoo para adquirir una destreza tal como lo expone la folclorista Cat Yronwode: quien lo busca lleva el objeto que quiere dominar —banjo, guitarra, violín, baraja o dados— y espera en el cruce tres o nueve noches señaladas; si no huye cuando llega «un hombre negro y grande», este le pide el objeto, lo usa y se lo devuelve. Yronwode añade que en las variantes sin venta del alma el espíritu cobra una moneda de plata, o nada. El ritual es muchísimo más antiguo que cualquier bluesman. En las tradiciones religiosas de África occidental los cruces son puertas, y hay altares al espíritu que las guarda allá donde esas tradiciones sobrevivieron: Nigeria, Haití, Cuba, Brasil, el sur de Estados Unidos. El nombre que más suena es Papá Legba, que en el mito dahomeyano llegó a jefe de los dioses justamente porque supo dominar la música cuando sus hermanos fracasaron; desde entonces todo músico humano se considera hijo suyo. Cuando Harry Middleton Hyatt hizo su trabajo de campo en comunidades afroamericanas a finales de los años treinta volvió con setenta y tres relatos distintos de gente que había ido a un cruce a conseguir una habilidad. Son de dos clases: instrucciones para hacerlo e historias de quienes lo intentaron, la mayoría de los cuales perdieron el valor y salieron corriendo. ¿Cómo acabó siendo entonces de Robert Johnson? En vida no, al menos no por escrito. Lo documentado sobre él es escaso y bastante prosaico. Nació el 8 de mayo de 1911 (o quizá de 1912) en las afueras del norte de Hazlehurst, hijo de Julia Majors y de Noah Johnson, obrero de un aserradero. A principios de los años treinta volvió a la comarca y estudió con un guitarrista local, Ike Zimmerman, de Beauregard; el marcador del Blues Trail en su lugar de nacimiento recoge que, a su regreso al Delta, Son House recordaba que «sus habilidades habían aumentado notablemente». Grabó veintinueve canciones para el productor Don Law en dos sesiones —San Antonio, noviembre de 1936; Dallas, junio de 1937— y murió el 16 de agosto de 1938. Su disco más vendido, «Terraplane Blues», despachó unos cinco mil ejemplares. Para el público negro comprador de discos de su propia década fue, en palabras de Elijah Wald, un músico que «no tuvo prácticamente ningún éxito». La metamorfosis llegó treinta años después y se produjo entre oyentes blancos. Sus discos llevaban mucho tiempo descatalogados cuando Columbia publicó King of the Delta Blues Singers en 1961. Su responsable, Frank Driggs, abrió el álbum con «Cross Road Blues», algo que el folclorista Blaine Waide interpreta como un intento de aprovechar el imaginario romántico de los aficionados al blues y al folk de principios de los sesenta; según Waide, las canciones del diablo y del cruce no habían estado entre las más populares para los contemporáneos de Johnson. La elección metió el cruce de caminos en el oído de toda una generación de folkies antes de terminar la primera cara. En 1966 el crítico de jazz Pete Welding publicó «Hell Hound on His Trail» en Down Beat y atribuyó a Son House, primer mentor de Johnson, la idea de que este había «vendido su alma al diablo a cambio de tocar así». Greil Marcus levantó sobre esa única cita el primer argumento largo en Mystery Train (1975). Robert Palmer romantizó la escena en Deep Blues (1981). Y la película Crossroads (1986), dirigida por Walter Hill con guion de John Fusco y un duelo de guitarras compuesto por Ry Cooder e interpretado por Steve Vai, llevó el pacto de medianoche, ya literal, a las pantallas de medio mundo. El historiador del blues Gayle Dean Wardlow, que dedicó la vida al rastro documental, lo zanjó en 1998: este cuento chino «lo desarrollaron a la vista de todos los escritores de blues, no en privado unos narradores anónimos».

Cronología: los hechos documentados de Robert Johnson y la encrucijada

  1. 1896 Nace Tommy Johnson cerca de Crystal Springs, Misisipi. Aprende a tocar la guitarra con su hermano mayor LeDell, nacido en 1892, y más adelante toca con Charley Patton y Willie Brown. No tiene ningún parentesco con Robert Johnson.
  2. 8 de mayo de 1911 Robert Johnson nace en las afueras del norte de Hazlehurst, Misisipi, hijo de Julia Majors y de Noah Johnson, obrero de un aserradero de la zona. Algunos documentos apuntan a 1912; el año nunca se ha fijado con certeza.
  3. Principios de los años treinta Johnson estudia con el guitarrista Ike Zimmerman, cerca de Beauregard. Los dos tocan a veces en un cementerio a medianoche; Loretha, hija de Zimmerman, diría después de su padre que no tenía miedo, pero que tampoco estaba quedando con el diablo.
  4. Noviembre de 1936 Primera sesión: tres días en el hotel Gunter de San Antonio, Texas, para el productor Don Law. De ahí salen «Cross Road Blues» y «Terraplane Blues».
  5. Junio de 1937 Segunda y última sesión: dos días en el edificio de Brunswick Records, en Park Avenue, Dallas. De las dos citas sobreviven veintinueve canciones.
  6. 16 de agosto de 1938 Robert Johnson muere en el condado de Leflore. El certificado de defunción de Misisipi no consigna causa médica: en esa casilla pone «sin médico». Una nota de la registradora del condado, Cornelia J. Jordan, recoge la opinión del dueño de la plantación donde murió, que lo atribuía a la sífilis. No se anota lugar de enterramiento.
  7. 1961 Columbia publica King of the Delta Blues Singers, primera reedición de unos discos descatalogados desde hacía décadas. El productor Frank Driggs abre el álbum con «Cross Road Blues».
  8. 1965 Julius Lester publica una entrevista larga en la que Son House describe con detalle la mejoría repentina de Johnson sin mencionar al diablo.
  9. 1966 Pete Welding publica «Hell Hound on His Trail» en Down Beat y atribuye a Son House la afirmación de que Johnson «vendió su alma al diablo a cambio de tocar así». Nunca identificó su fuente ni publicó la entrevista completa, y tras su muerte no apareció cinta alguna.
  10. 1971 David Evans publica Tommy Johnson con el testimonio de primera mano de LeDell Johnson sobre las instrucciones del cruce. Es la versión documentada más antigua del relato, y va de otra persona.
  11. 1986 La película Crossroads, de Walter Hill, dramatiza un pacto literal de medianoche y fija la leyenda en todo el mundo. Gayle Dean Wardlow señalaría después la película como el momento en que el mito se hizo universal.
  12. 1990 Columbia publica The Complete Recordings, que vende alrededor de un millón y medio de copias y convierte a Johnson en el artista de blues de preguerra más vendido de la historia. Ese mismo año se coloca la primera lápida en Quito.
  13. 16 de mayo de 2007 Se descubre un marcador del Mississippi Blues Trail en la iglesia Little Zion, al norte de Greenwood, como lugar de enterramiento más probable, después de que Rosie Eskridge —viuda del hombre que cavó la fosa— señalara el punto junto a un árbol grande al fondo del cementerio.
  14. 2019 Bruce Conforth y Gayle Dean Wardlow publican Up Jumped the Devil y sostienen, tras unos cincuenta años de investigación documental entre ambos, que la destreza de Johnson vino de años de práctica deliberada con Zimmerman y que el pacto nunca existió.

¿Hay una explicación racional para Robert Johnson y la encrucijada?

Toda la leyenda descansa en una sola frase, y su autor nunca enseñó de dónde la había sacado. Pete Welding nunca publicó completa su entrevista con Son House, nunca identificó su fuente para la frase del diablo y desde su muerte no ha aparecido ni cinta ni transcripción. Peor todavía para el relato: la larga entrevista de Julius Lester con House salió impresa unos meses antes que el ensayo de Welding, y en ella House habla largo y tendido de lo deprisa que mejoró Johnson sin mencionar al diablo ni una vez. La folclorista Gail de Vos, al repasar la bibliografía, señala un segundo problema: en la versión de House, Johnson estuvo fuera de Robinsonville seis meses, mientras que casi todos los que lo conocieron recordaban varios años. Tiempo de sobra para que un joven tozudo se hiciera profesional por los medios de siempre. Y eso es, aparentemente, lo que ocurrió. Johnson pasó ese hueco en la comarca de Hazlehurst con el guitarrista Ike Zimmerman y, según la biografía de Bruce Conforth y Gayle Dean Wardlow tal como la resume la reseña del Wall Street Journal, a veces tocaba en el cementerio a medianoche, muchas veces con Zimmerman. Loretha, la hija de Zimmerman, resumió en una línea lo que su padre pensaba de los camposantos de noche: no tenía miedo, pero tampoco estaba quedando con el diablo. El propio Zimmerman, en una entrevista que cita Steven LaVere, contaba que había aprendido «a tocar la guitarra sentado en las lápidas a medianoche, en los cementerios». Las canciones tampoco confiesan nada. En «Cross Road Blues» no aparece el diablo: el que canta se ha quedado tirado en un cruce mientras cae la luz, sin que nadie lo recoja, y pide clemencia y compañía. «Me and the Devil Blues» y «Hellhound on My Trail» son teatro, y de un tipo muy concreto y rastreable. Elijah Wald recuerda que Johnson trabajaba a la sombra de William Bunch, que grababa como Peetie Wheatstraw y se anunciaba como «el yerno del diablo, el alguacil mayor del infierno»; Wald oye en los discos de Johnson el falsete de Wheatstraw, su «Ooh, well, well», copiado a la perfección. Y está la parte incómoda, que los devotos de la leyenda no suelen decir en voz alta. La historia explica el logro técnico de un músico negro quitándoselo de las manos. Johnson no habría practicado durante años, ni aprendido de un maestro con nombre y apellidos, ni trabajado más que sus rivales: algo sobrenatural se lo entregó en una sola noche. Ese encuadre no salió del Delta. Lo construyeron a la vista de todos, como dijo Wardlow, los escritores de blues, y lo consumió un público blanco de los años sesenta que prefería un bluesman del Delta condenado y romántico antes que un músico profesional con repertorio de canciones de éxito y buen oído para la radio. La honestidad exige también el contrapeso. No todos los autores serios aceptan que la leyenda sea un invento puro de los sesenta. En Delta Blues (2008) Ted Gioia cita a Mack McCormick, que estudió a Johnson durante medio siglo: unos coleccionistas de discos de Nueva Orleans le contaron la historia del alma vendida a finales de los años cuarenta, cuando apenas se había publicado nada sobre Johnson, y más tarde la oyó también en la comunidad negra; varios parientes de Johnson le dijeron a McCormick que sabían en qué cruce se había cerrado el trato. En un ensayo de 2023 Gioia cita además una transcripción inédita de la Biblioteca del Congreso, de 1941-42, en la que David «Honeyboy» Edwards habla de Johnson y de los asuntos del diablo. El testimonio de Willie Mae Powell, novia del músico, apunta en sentido contrario: según de Vos, ella supo del pacto por Edwards, y no por Johnson. El argumento de Gioia, aunque se sostenga, demuestra algo más estrecho de lo que la leyenda pretende: que la gente del entorno de Johnson pudo creérselo, o que a Johnson le convenía dejar que se lo creyeran. No pone a nadie en un cruce de caminos a medianoche.

¿Se puede visitar Robert Johnson y la encrucijada?

El monumento del Crossroads se levanta en el 599 de North State Street, en Clarksdale, Misisipi, donde se cruzaban las antiguas carreteras 61 y 49. Las tres guitarras eléctricas azules gigantes montadas sobre el poste son obra del herrero local Vic Barbieri, y el marcador del Mississippi Blues Trail instalado en el sitio recoge que pesan más de 1.000 libras (unos 454 kg) y que se colocaron en mayo de 1999, el mismo año en que una resolución del estado de Misisipi proclamó este el lugar oficial. Ese marcador es el número 222 del recorrido y se inauguró el 9 de abril de 2026. El cruce tal y como se ve hoy es posterior a Johnson, porque en 2004 la carretera 61 pasó a numerarse 161 al completarse los nuevos desvíos. Clarksdale es un aspirante entre muchos, y el propio marcador enumera los demás: Dockery, Cleveland, Leland, Rosedale, Ruleville, la plantación Bonnie Blue cerca de Clayton y Memphis. El texto añade que la película Crossroads, de 1986, se rodó en un paraje de Beulah. El Delta Blues Museum queda a unos minutos, en el 1 de Blues Alley Lane, Clarksdale, MS 38614; se fundó en 1979 y conserva una sala dedicada a Robert Johnson. Su página de visitantes, consultada el 22 de septiembre de 2026, da un horario de lunes a sábado de 10:00 a 17:00, con último acceso a las 16:30 como máximo. La entrada general para mayores de 17 años cuesta 15 dólares. Pagan 13 los mayores de 65 años, los militares, los socios de la Blues Society y los grupos. Pagan 10 los jóvenes de 7 a 16 años y los estudiantes desde los 17. Entran gratis los menores de 7 años y los residentes en el condado de Coahoma. Tres cementerios se disputan el cuerpo, porque el entierro nunca llegó a anotarse. La iglesia Payne Chapel de Quito conserva la primera lápida, colocada en 1990 por un grupo de rock de Atlanta. La Mount Zion, cerca de Morgan City, tiene un obelisco de una tonelada que Columbia Records puso allí en 1991. La Little Zion, en Money Road, unos kilómetros al norte de Greenwood, recibió una piedra del historiador Stephen LaVere en 2002 y un marcador del Blues Trail descubierto el 16 de mayo de 2007. La crónica del Blues Trail sobre aquella inauguración explica por qué la tercera reclamación es la más sólida: tras una entrevista con la testigo presencial Rose Eskridge, cuyo marido cavó la fosa, se acepta hoy de forma general que Johnson fue enterrado en una simple caja de pino que puso el condado de Leflore, junto a un árbol grande al fondo del camposanto. Otros dos marcadores cierran el recorrido. El número 29 del Blues Trail, inaugurado el 3 de enero de 2008, está en la comunidad de Damascus, en las afueras del norte de Hazlehurst, donde nació Johnson. En Crystal Springs, otro marcador recuerda a Tommy Johnson, muerto el 1 de noviembre de 1956, cuyo relato del cruce de caminos es anterior al que se cuenta del Robert Johnson con quien no tenía parentesco; está enterrado en el cementerio de la Warm Springs Methodist Church, al norte del pueblo. Las cuatro sepulturas están en camposantos de iglesia.

Fuentes consultadas

  1. David Evans, «Tommy Johnson» — Studio Vista, London, 1971 libro
  2. Gail de Vos, «A meeting with the devil at the crossroads: A contemporary legend?» — Contemporary Legend, Series 3, vol. 1, pp. 119-59 (University of Alberta), 2011 académico
  3. Mississippi State Department of Health, «Death Certificate for Robert Johnson, certified copy (1938)» — eGrove, University of Mississippi — 'Murder with Southern Hospitality: An Exhibition of Mississippi Mysteries', 1938 archivo
  4. Mississippi Blues Commission, «Featured Marker: Robert Johnson (Little Zion M.B. Church, Money Road)» — Mississippi Blues Trail, 2007 archivo
  5. Mississippi Blues Commission, «Tommy Johnson — Crystal Springs marker» — Mississippi Blues Trail, 2026 archivo
  6. Mississippi Blues Commission, «Robert Johnson Birthplace — Hazlehurst, marker no. 29» — Mississippi Blues Trail (dedicated 3 January 2008), 2008 archivo
  7. Mississippi Blues Commission, «Crossroads of 49 & 61 — Clarksdale marker» — Mississippi Blues Trail, 2026 archivo
  8. Ned Sublette (interviewing Elijah Wald), «Elijah Wald on Escaping the Delta» — Afropop Worldwide, 2005 entrevista
  9. David Kirby, «Review of 'Up Jumped the Devil: The Real Life of Robert Johnson' by Bruce Conforth and Gayle Dean Wardlow» — The Wall Street Journal (reproduced at JazzProfiles), 2019 hemeroteca
  10. Ted Gioia, «What Did Robert Johnson Encounter at the Crossroads? (Part 1 of 2)» — The Honest Broker, 2023 web
  11. Delta Blues Museum, «Visitor information and admission» — Delta Blues Museum, Clarksdale, Mississippi, 2026 archivo
  12. Roger R. Gates, «Johnson, Robert» — Handbook of Texas, Texas State Historical Association (published 2008, revised 2015), 2015 académico
  13. Caleb Salers, «Blues Trail marker unveiled where Robert Johnson is rumored to have sold soul to the devil» — SuperTalk Mississippi, 2026 hemeroteca

Ficha revisada por V. Serrano el 29/07/2026 · Cómo verificamos el contenido

📎 Fuente: Enigma Atlas

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