Lo que hemos corregido
Un registro público de errores propios: qué decía una ficha, qué es cierto y qué fuente lo zanja.
Correcciones, de la más reciente a la más antigua
604 correcciones publicadas: 4 coordenadas · 411 datos · 188 fuentes · 1 patrón
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Decía: La ficha decía que la leyenda ganó atención científica en 1893, cuando un cadáver enorme varó en la playa de Do Son y unos naturalistas franceses que lo examinaron concluyeron que era un pez remo o un tiburón peregrino descompuesto.
Es: El año es 1883, no 1893. Y el resto tampoco se sostiene: ni el examen ni la conclusión que se atribuían a esos naturalistas constan en ninguna parte.
Fuente: El relato de Heuvelmans sobre el varamiento.
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Decía: La ficha decía que se esparcía sal para impedir que la cabeza voladora volviera a unirse a su cuerpo.
Es: En las fuentes chilenas la sal es lo que el chonchón viene a cobrar —«vuelve mañana por sal»—, no lo que se lo impide. Los remedios documentados son poner el cuerpo boca abajo, esconder o destruir el unto, la cruz de Salomón, el Magníficat y las Doce Palabras Redobladas.
Fuente: Informantes mapuche recogidos por Guevara (1908); El Obrero de Ovalle (1904).
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Decía: La descripción entera colgaba de una cita fabricada: un centinela del siglo XIX que dejó su puesto tras notar una mano fría en el hombro en la garita vacía.
Es: Ni la frase ni el centinela aparecen en ningún corpus consultado, mientras que los controles positivos sobre los fantasmas documentados del castillo sí devuelven resultados en la misma búsqueda. La ficha se rehizo sobre lo documentado, empezando por cuatro soldados la mañana del sábado 23 de abril de 1729.
Fuente: Búsqueda a texto completo con controles positivos; archivo del castillo.
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Decía: Se citaba a un vigilante nocturno anónimo que oía «a alguien caminando con zapatos que no son de nadie del edificio».
Es: Dos barridos completos del corpus de libros de Internet Archive dieron cero coincidencias para la frase y sus variantes, con controles positivos en el mismo corpus que devuelven miles de resultados sobre el propio edificio. La búsqueda funciona; la cita no existe.
Fuente: Búsqueda a texto completo con controles positivos.
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Decía: La ficha llamaba adoptivo al hijo del farero, lo hacía morir en un accidente de aserradero y decía que al farero no se le encontró nunca, contradiciéndose una frase después con un cuerpo aparecido meses más tarde. La versión española convertía «24 millas» en 24 kilómetros.
Es: El farero figura en el escalafón del US Lighthouse Service, y el diario de la estación, el Mining Journal de Marquette del 27 de noviembre de 1902 y los expedientes federales cuentan otra secuencia. El punto estaba además a 200 m de la posición que publica la Guardia Costera.
Fuente: US Coast Guard Light List vol. VII (2025), luz n.º 14705; NARA RG 26; Mining Journal, 27-XI-1902.
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Decía: La ficha de las Bermudas no hablaba de las Bermudas: hablaba del Triángulo de las Bermudas, y contradecía a nuestra propia ficha del Triángulo.
Es: Además citaba a los isleños diciendo «las Bermudas no pidieron el Triángulo» —cero coincidencias, frente a 132 y 891 de dos frases de control en el mismo corpus— y daba catorce hombres perdidos en el Vuelo 19 sumando la tripulación del avión de rescate a los cinco Avenger. La ficha se ha reescrito para que hable de las islas.
Fuente: Naval History and Heritage Command sobre el Vuelo 19.
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Manicomio de Beechworth (Mayday Hills)
Decía: La ficha nombraba a un paciente, Jimmy Kennedy, como origen de una de las historias de fantasmas del manicomio.
Es: Su nombre y el manicomio aparecen juntos cero veces en el corpus de libros, con la búsqueda repetida y el mismo cero —mientras que los controles en el mismo corpus y el mismo día devolvían unos 22 libros para el nombre propio del hospital—. En la web universitaria de investigación dedicada al hospital, con 37 artículos, «Kennedy» aparece una vez, y es sobre un programa de televisión.
Fuente: Búsqueda a texto completo con controles positivos; web de investigación de la Charles Sturt University.
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Decía: La ficha situaba al barmanou especialmente entre las comunidades de Baluchistán, y su punto del mapa le daba la razón.
Es: El trabajo de campo del que sale todo esto se hizo en el distrito de Chitral, en el Hindu Kush del norte de Pakistán, a más de mil kilómetros. Baluchistán no aparece en ninguna fuente. Las coordenadas apuntaban a Quetta, lo que al menos era coherente con el error: el pin y el texto estaban equivocados a la vez.
Fuente: El informe de campo de Jordi Magraner (1992).
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Decía: La ficha decía que Raymond Morris había restaurado el castillo desde 1971.
Es: David Maxwell compró el castillo en 1971 e hizo restaurar parcialmente la torre; se lo vendió a Raymond Morris en 1985.
Fuente: Historic Environment Scotland, ficha del edificio catalogado LB16664
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Decía: La ficha decía que la Dama Verde era una joven de la casa Sibbald o Leslie, y que algunos relatos la situaban tras Culloden, en 1746.
Es: Todos los libros de fantasmas consultados la identifican como una Lundie, y ninguna fuente relaciona el fantasma de Balgonie con Culloden. El único episodio jacobita ligado al castillo es una incursión de Rob Roy MacGregor en enero de 1716.
Fuente: Richard Jones, Haunted Castles of Britain and Ireland (2003); Martin Coventry, The Castles of Scotland (1997)
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Decía: La ficha daba 1998 como año de cierre, describía J Ward como un ala del mismo edificio y citaba unos «registros del personal» sin nombre para una muerte por ahorcamiento.
Es: El hospital cerró en 1993 y se desmanteló en abril de 1994. J Ward es la antigua cárcel de Ararat, otro edificio a dos kilómetros, proclamado pabellón del manicomio en diciembre de 1886 y cerrado en enero de 1991. El registro del ahorcamiento no ha aparecido en ninguna parte. Se retiraron además dos citas fabricadas.
Fuente: Public Record Office Victoria, VA 2841; Registro de Patrimonio de Victoria.
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Decía: La ficha seguía, párrafo a párrafo, la estructura y las lagunas de un artículo de enciclopedia, y remataba con una coletilla escéptica sin atribuir sobre lo que piensan «los estudiosos modernos».
Es: Se rehizo contra la fuente primaria: el Códice Florentino, libro XI, capítulo IV, folios 70v-73v, leído en náhuatl, en el español de Sahagún y en dos traducciones académicas.
Fuente: Códice Florentino, libro XI; Anderson y Dibble; García Garagarza.
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Decía: La ficha atribuía al naturalista Ivan Sanderson un avistamiento propio en el monte Salak, en Java, en 1925.
Es: Sanderson nació en 1911: en 1925 tenía catorce años, y nunca estuvo en Java. Su encuentro con un murciélago gigante fue en 1932, en los montes Assumbo de Camerún, y era otro críptido distinto. Se habían soldado dos criaturas en una. El testigo javanés documentado es Ernst Bartels, que oyó el grito en 1927 y publicó en 1962 y 1966.
Fuente: Sanderson, Animal Treasure (1937) y su libro de 1972, leídos enteros; Bartels en Tong-Tong (1962) y Fate (1966).
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Decía: Se atribuía a un relato de pastor «recogido en los años setenta» la frase: caminaba erguido como un hombre pero encorvado hacia delante, y cuando silbaba los perros no dejaban de temblar hasta el amanecer.
Es: No aparece en ninguna fuente. El detalle de los perros es de los que hacen que un testimonio parezca real, que es justo por lo que su ausencia importa.
Fuente: Búsquedas a texto completo de la cita.
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Decía: La ficha decía que los folcloristas interpretan la tarasca como recuerdo de las crecidas del Ródano o de cultos paganos al río.
Es: «Los folcloristas», sin nombre y en bloque, es una atribución a nadie. El estudio de referencia sobre la tarasca existe, tiene autor y fecha, y dice algo más concreto que eso.
Fuente: Louis Dumont, La Tarasque (Gallimard).
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Decía: Se atribuía a las fiestas de Östersund una rima local: «el Storsjön es profundo y el Storsjön es ancho, y algo más viejo que el pueblo vive dentro».
Es: Cero resultados para sus fragmentos en la búsqueda a texto completo. El monstruo tiene un rastro documental decimonónico auténtico y hasta una orden de protección; no necesitaba una rima.
Fuente: Búsqueda a texto completo del corpus de libros de Internet Archive.
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Decía: Se citaba a un leñador sobre capturar uno y encontrar solo lágrimas en el saco.
Es: El squonk tiene exactamente una fuente primaria: una entrada corta de un libro de 1910 sobre criaturas de los bosques madereros, digitalizada y leída aquí entera y cotejada frase a frase con la nuestra. La cita no está en ella. Cuando una criatura tiene una sola fuente, comprobar no cuesta.
Fuente: William T. Cox, Fearsome Creatures of the Lumberwoods (1910).
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Decía: Se atribuía a un ganadero anónimo, ante investigadores en los años noventa, la frase: «me miró como si supiera exactamente lo que yo estaba pensando».
Es: La búsqueda a texto completo devuelve dos resultados, los dos novelas ajenas. La frase suena a testimonio porque está escrita como un testimonio.
Fuente: Búsqueda a texto completo del corpus de libros de Internet Archive.
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Decía: Se atribuía a un relato de ganadero «conservado en archivos de prensa local» una descripción: cabeza de lobo, lomo inclinado de hiena y mandíbulas capaces de partir un hueso.
Es: Las búsquedas de la frase en la hemeroteca no devuelven nada. El animal sí existe como ejemplar; el relato no.
Fuente: Chronicling America (Biblioteca del Congreso).
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Decía: Se atribuía a un trampero entrevistado por folcloristas en los años treinta una frase en francés cajun: «mon père disait que le rougarou marche la nuit du vendredi…»
Es: No aparece en ninguna búsqueda web ni en ningún libro del corpus a texto completo. Escribir una cita inventada en la lengua de la propia comunidad no es un adorno: es lo que la hace convincente.
Fuente: Búsqueda a texto completo del corpus de libros de Internet Archive.
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Decía: Se daba como relato tradicional recogido la frase: «dejó su cuerpo dormido y regresó hecha pedazos antes del alba».
Es: No está en la fuente primaria digitalizada del pasaje, leída entera. El ser está bien atestiguado; la frase disfrazada de trabajo de campo, no.
Fuente: W. W. Skeat, Malay Magic (1900).
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Decía: La ficha trataba al Ozark Howler como folclore regional de toda la vida.
Es: La frase exacta da cero resultados en la hemeroteca de la Biblioteca del Congreso para 1800-1963, y cero en su variante. La búsqueda de libros a texto completo devuelve unos quince resultados, todos en títulos de divulgación publicados después de 2008. Sea lo que sea, es reciente.
Fuente: Chronicling America; búsqueda a texto completo en Internet Archive.
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Decía: Se citaba la advertencia de un pescador de Tohoku transmitida en el siglo XIX: «si te pide que sostengas a su niño, no lo hagas: el bulto se vuelve más pesado que la piedra y no te suelta».
Es: Cuatro cadenas de búsqueda distintas, incluido el propio pescador, dan cero resultados cada una. Ni el hombre ni la frase existen. El motivo sí, pero pertenece a otra leyenda comarcal, que es donde se le ha devuelto.
Fuente: Búsqueda a texto completo del corpus de libros de Internet Archive.
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Decía: Se citaba un «viejo dicho»: «no laves tus pies en el mar de noche, o el Nuckelavee te llevará sin más».
Es: No está en el recopilador que registró al Nuckelavee, y no aparece en ninguna búsqueda. Escrito en dialecto, suena más antiguo que nada de lo atestiguado, que es justo lo que hace ahí la grafía dialectal.
Fuente: Las recopilaciones orcadianas de Walter Traill Dennison.
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Decía: La ficha citaba, dentro de un testimonio supuestamente recogido por oficiales coloniales británicos, la frase «mírala y jamás volverás a dormir tranquilo», e informaba del hallazgo de una expedición.
Es: La cita no existe, y el hallazgo de la expedición nunca ocurrió. La región que nombraba la ficha ni siquiera era una división administrativa real.
Fuente: Búsqueda a texto completo del corpus de libros de Internet Archive.
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Decía: Se atribuía a un arriero una advertencia «registrada en el siglo XIX»: «no cruces donde el agua gira en círculos, que ahí espera abajo la cola de zorro».
Es: No está en ninguna de las dos fuentes chilenas de referencia para este ser, ni en ninguna búsqueda: los únicos resultados son wikis abiertas. La creencia del remolino es auténtica; el arriero no.
Fuente: Guevara (1908); Lenz, Diccionario etimolójico (1905-1910).
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Decía: La ficha citaba la carta de Martin Sheffield de 1922 describiendo una «criatura de cuello largo y cabeza de cisne».
Es: Esa redacción no procede de ninguna fuente de 1922: es la fórmula de un artículo divulgativo moderno sobre el caso, devuelta a la carta que resumía. Las comillas convirtieron un resumen en testimonio.
Fuente: La carta de Sheffield a Clemente Onelli (1922).
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Decía: Se atribuía a la gente de Falmouth un dicho del otoño de 1976: «cuando Morgawr llega a la bahía, mejor deja las redes en tierra ese día».
Es: No existe, buscado entero y por fragmentos. La oleada de 1976 es real y está bien documentada; el refrán que se le había pegado, no.
Fuente: Búsquedas en la prensa de 1976.
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Decía: La ficha citaba a Doris Harrison, testigo real y con nombre, diciendo a la prensa que la criatura era «grande, negra y peluda, y olía fatal, como algo muerto».
Es: Esa redacción no aparece en ninguna fuente. Ella tenía quince años y lo que sí dijo al St. Louis Post-Dispatch en 1972 —reproducido por el mismo diario en 2022— es otra cosa, y concreta. La ficha además había degradado al jefe de policía a alguacil municipal y convertido una marca de trece centímetros en huellas de tres dedos.
Fuente: St. Louis Post-Dispatch (1972, reproducido en 2022); Associated Press (2012).
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Decía: La ficha hacía decir a Hichens que los testigos describían el pelaje «gris, como el de un burro».
Es: En su texto real el burro es una comparación de tamaño, no de color: «un gato gigantesco, rayado como un atigrado, pero grande como un burro». Un gato rayado se había convertido en uno gris moviendo una sola palabra.
Fuente: Hichens, Discovery, diciembre de 1937, pp. 369-373.
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Decía: La ficha empezaba la historia escrita del minhocão en 1877, y citaba a un colono del siglo XIX sobre una tierra abierta «como arada por un arado monstruoso», con el arroyo teñido de color sangre durante dos días.
Es: La cita no está en ninguna de las fuentes primarias. Lo que dice el original es que el río se mostró turbio durante catorce días. Y la historia escrita empieza treinta años antes: una nota leída ante la academia de ciencias francesa el 28 de diciembre de 1846, reimpresa en inglés en julio de 1847, que describe otro animal distinto, acuático, negro y corto, que agarra caballos y reses por el vientre.
Fuente: Fritz Müller (1877) y su carta a Darwin, 25-III-1877; Saint-Hilaire (1846).
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Decía: Se atribuía a un relato del siglo XIX la frase: «se movía como una gran serpiente negra tendida sobre el agua, y ganó el fondo antes de que pudiéramos acercarnos a remo».
Es: La frase no está en ninguna fuente, buscada entera y por fragmentos.
Fuente: Búsquedas del literal y de sus fragmentos.
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Decía: Se citaba a un adolescente de Kirtland en un periódico local de los noventa: «el primo de todo el mundo jura que uno le persiguió por Wisner Road».
Es: La frase no aparece en ninguna búsqueda, y la atribución no tiene nombre, ni fecha, ni cabecera. Tres piezas ausentes de tres.
Fuente: Búsquedas del literal exacto.
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Decía: La ficha ponía una frase en boca de Richard Vincent, una persona real y con nombre.
Es: Él es un testigo documentado en este caso y lo que dijo de verdad consta. La ficha prefirió una frase propia.
Fuente: CBC News Manitoba (2018); Chris Rutkowski, Unnatural History.
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Decía: Se citaba un dicho filipino: «echa sal en la herida antes del alba y jamás volverá a caminar entera».
Es: No es un refrán atestiguado. Buscar la frase exacta solo devuelve páginas de cebo para buscadores sobre criaturas míticas que parafrasean el motivo folclórico: ninguna con original en tagalo o hiligainon, ninguna con autor, informante ni fecha.
Fuente: Búsqueda del literal exacto; la literatura folclórica filipina.
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Decía: Se ponía en boca de las autoridades municipales de Van la frase «algo se movió bajo esa agua que no era un barco ni un pez».
Es: No aparece ni en la cobertura de 1997 ni en ninguna fuente localizable. Atribuir una frase inventada a cargos públicos es peor que atribuírsela a un testigo anónimo: es una declaración de la que alguien podría tener que responder.
Fuente: La cobertura de prensa de 1997 sobre el avistamiento.
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Decía: Se atribuía a los granjeros de la orilla la frase: «cuando las jorobas del Lagarfljót se alzan dos veces, el invierno que sigue no será benévolo».
Es: No está en la recopilación primaria del folclore islandés, que es donde se registra este gusano. La creencia de que su aparición anuncia penurias es real; la frase no.
Fuente: Jón Árnason, Íslenzkar þjóðsögur.
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Decía: Se atribuía a registros misioneros y coloniales del siglo XIX la frase: «donde aterriza, el propio cielo responde con fuego».
Es: No está en ningún registro de esos. Buscarla solo devuelve blogs, wikis abiertas y bestiarios de rol, todos posteriores en un siglo o más a la fuente que se le atribuía.
Fuente: Búsquedas en la literatura etnográfica colonial.
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Decía: La ficha atribuía una cita a un periódico real, afirmaba algo falso sobre la fauna del lago y ofrecía una explicación escéptica de cosecha propia.
Es: Ninguna de las tres sobrevive al contacto con la prensa local que sí ha cubierto al monstruo. El mecanismo escéptico inventado es el más sutil de los tres: un desmentido que nadie propuso sigue siendo poner palabras en boca de alguien.
Fuente: Flathead Beacon (2023); Daily Inter Lake.
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Decía: Se atribuía a las familias del río una advertencia: «nunca señales al bufeo, o te seguirá a casa en sueños».
Es: No aparece ni en la bibliografía sobre la leyenda ni en las fuentes amazónicas consultadas. Existe un tabú real en torno al bufeo, y está documentado, lo que hacía el inventado innecesario además de falso.
Fuente: La bibliografía documentada sobre el bufeo.
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Decía: La ficha traía una cita inventada y dos datos falsos sobre el caballo de agua.
Es: Se leyó entera la fuente primaria que recoge al each uisge —el capítulo V del estudio de Campbell de 1900 sobre las supersticiones de las Highlands— y no sostiene ninguna de las tres cosas.
Fuente: John Gregorson Campbell, Superstitions of the Highlands & Islands of Scotland (1900), cap. V, pp. 203-215.
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Decía: La ficha decía que los Duckett construyeron la casa a principios del siglo XIX, y citaba a una arrendataria desahuciada diciendo que nunca volverían a descansar tranquilos en ella.
Es: El inventario arquitectónico nacional la fecha de otra manera, y la cita da cero resultados en cualquier parte. Una maldición pronunciada por una figura de esas es el recurso más viejo del género, y lo primero que hay que comprobar.
Fuente: Inventario Nacional del Patrimonio Arquitectónico.
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Decía: La ficha presentaba como dicho regional muy conocido: «da la vuelta al dahu, y se cae de risa».
Es: No hay ninguna fuente rastreable de ese dicho. La broma del dahu es real y antigua; el refrán era nuestro.
Fuente: Búsquedas en la literatura folclórica sobre el dahu.
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Decía: Se citaba a «los lugareños» —sin nombre, ni medio, ni fecha— diciendo que «no conduces por Clinton Road pasada la medianoche por diversión».
Es: La frase da cero resultados en la búsqueda a texto completo, en dos formulaciones distintas. Una cita sin ninguna parte atribuible es adorno, no prueba.
Fuente: Búsqueda a texto completo del corpus de libros de Internet Archive.
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Decía: Se citaba a un tramoyista veterano diciendo a un equipo de televisión local: «ahí abajo no te quedas solo pasada cierta hora».
Es: Cero resultados para el literal, en la web y en la búsqueda de libros a texto completo. Retirada en los dos idiomas y no sustituida por otra.
Fuente: Búsqueda a texto completo del corpus de libros de Internet Archive.
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Decía: Se daba como dicho habitual de los guías amazónicos: «mírale los pies antes de seguirlo, que el monte manda a los suyos a caminar contigo».
Es: Buscado entero y por fragmentos, en inglés y en español, en la web abierta y en repositorios académicos: no aparece en ninguna parte. No es un dicho recogido, es una frase escrita para la ficha. El detalle real —los pies— sí está documentado, que es lo que hacía innecesario el invento.
Fuente: Búsquedas en la web abierta y en repositorios académicos.
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Decía: Se citaba a un guía regional: «lo construyó con sus propias manos y, si te crees a los voluntarios, nunca se ha ido del todo».
Es: La frase no existe: cero resultados para su fragmento distintivo en la búsqueda de libros a texto completo, y nada en la web.
Fuente: Búsqueda a texto completo del corpus de libros de Internet Archive.
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Decía: La ficha trataba el nombre del triángulo como uso local antiguo, y fechaba los avistamientos de pájaro del trueno en los años setenta y ochenta.
Es: La frase exacta da cero resultados en el corpus de prensa, frente a 143 del nombre del pantano donde está —o sea que el corpus sí cubre la zona—. Es una etiqueta moderna con autor conocido, y los relatos que reúne abarcan un arco mucho más amplio: la serpiente gigante del Hockomock se sitúa en 1939.
Fuente: Chronicling America; las compilaciones de Loren Coleman.
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Decía: La ficha decía que The New York Times llamó al local «el local nocturno más salvaje y depravado entre Basin Street y la Costa de Berbería».
Es: La frase «wickedest night spot» no aparece ni una sola vez en la hemeroteca de la Biblioteca del Congreso, que cubre de 1789 a 1963 e incluye las cabeceras pertinentes. La frase existe como reclamo; lo que no existe es el periódico al que se atribuía.
Fuente: Chronicling America (Biblioteca del Congreso).
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Decía: La ficha fechaba a un hombre salvaje del Big Thicket en una época temprana concreta.
Es: Los dos términos juntos dan cero resultados en la hemeroteca, y la búsqueda de libros a texto completo solo devuelve siete títulos de divulgación criptozoológica, todos publicados entre 2005 y 2016. Se retiró la fecha y se atribuyó la figura a esa literatura reciente, declarando el resultado negativo en vez de esconderlo.
Fuente: Chronicling America; búsqueda a texto completo de Open Library.
Registro actualizado el 12 de octubre de 2026.